{"id":447,"date":"2017-04-16T23:51:41","date_gmt":"2017-04-16T21:51:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=447"},"modified":"2017-05-11T00:05:20","modified_gmt":"2017-05-10T22:05:20","slug":"la-generacion-del-92","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2017\/04\/16\/la-generacion-del-92\/","title":{"rendered":"La generaci\u00f3n del 92"},"content":{"rendered":"<p>Si hubo una fecha que marc\u00f3 a todos los que crecimos en los a\u00f1os ochenta, esa fue sin duda 1992. Y no s\u00f3lo porque nuestro mundo cambiara tanto que podr\u00eda decirse que hubo una Espa\u00f1a anterior y otra posterior, sino porque durante largos a\u00f1os fuimos alimentando la esperanza de que despu\u00e9s de ese \u2018a\u00f1o de las maravillas\u2019, todo ser\u00eda mejor. Ser\u00edamos m\u00e1s modernos, m\u00e1s ricos, m\u00e1s europeos\u2026 cualquier cosa que nos alejara del pa\u00eds atrasado y dictatorial que padecieron nuestros padres.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las fanfarrias propagand\u00edsticas, lo cierto es que el pa\u00eds cambi\u00f3 alrededor del 92; por supuesto que fue un proceso lento, pero esa Espa\u00f1a a la que seg\u00fan Alfonso Guerra \u00abno iba a conocer ni la madre que la pari\u00f3\u00bb realmente empez\u00f3 a ser otra entonces. Y es que solemos mirar a aquella Espa\u00f1a pre-92 con ojos de \u2018Cu\u00e9ntame\u2019, como si los ochenta hubieran sido la mejor d\u00e9cada de la historia. Pero si quitamos un poco de alm\u00edbar a la mirada, deber\u00edamos recordar que no todo eran vino y rosas; los adolescentes de entonces viv\u00edamos nuestra particular \u2018movida\u2019, que consist\u00eda en querer modernizar un pa\u00eds anticuado y, sobre todo, muy cutre. Un pa\u00eds cuya bandera parec\u00eda proscrita. Un pa\u00eds que no ten\u00eda ni nombre, porque en aquella \u00e9poca hasta decir \u2018Espa\u00f1a\u2019 estaba mal visto.<\/p>\n<p>El verdadero logro del 92 fue un silencioso pero profundo cambio de mentalidad: aprendimos a sentirnos orgullosos de ser espa\u00f1oles, pero de una manera distinta a nuestros padres y abuelos. Del \u2018que inventen ellos\u2019 y del \u2018espa\u00f1olizar Europa\u2019 pasamos a sentirnos un pa\u00eds moderno, a la cabeza del mundo. No \u00e9ramos unos polizones en la UE, no nos hab\u00edamos colado en la fiesta europe\u00edsta como los parientes pobres, sino que est\u00e1bamos dentro por derecho propio, aunque hubi\u00e9semos llegado los \u00faltimos.<\/p>\n<p>Los que por entonces salimos al extranjero pudimos comprobar que no era un espejismo interior, ni mucho menos. Los alemanes o los franceses nos miraban de un modo muy diferente a como lo hab\u00edan hecho con los emigrantes de tres d\u00e9cadas atr\u00e1s. Nosotros ya no proced\u00edamos de un pa\u00eds atrasado, sino de uno de los lugares m\u00e1s interesantes, creativos y atractivos del mundo. En aquellos a\u00f1os noventa, hab\u00eda una fiebre por todo lo espa\u00f1ol: quer\u00edan aprender el idioma, venir de vacaciones, comer jam\u00f3n\u2026 \u00c9ramos el pa\u00eds de moda.<\/p>\n<p>A nosotros, de puertas adentro, nos sirvi\u00f3 para quitarnos de encima muchos complejos y abandonar un victimismo que no conduc\u00eda a ninguna parte. Para descubrir que no \u00e9ramos menos que nadie. A\u00fan tendr\u00edamos que superar graves problemas, como el terrorismo o el callej\u00f3n sin salida de los nacionalismos \u2013y otros resultar\u00edan irresolubles, como el paro o las desigualdades econ\u00f3micas\u2013, pero aquella afirmaci\u00f3n de nuestra propia identidad signific\u00f3 el cierre definitivo de la transici\u00f3n, no ya pol\u00edtica sino social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hubo una fecha que marc\u00f3 a todos los que crecimos en los a\u00f1os ochenta, esa fue sin duda 1992. 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