{"id":38,"date":"2014-08-10T18:28:18","date_gmt":"2014-08-10T16:28:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=38"},"modified":"2014-08-10T18:28:18","modified_gmt":"2014-08-10T16:28:18","slug":"guerra-al-trafico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2014\/08\/10\/guerra-al-trafico\/","title":{"rendered":"Guerra al tr\u00e1fico"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de Lealtad \u2013el \u00faltimo recurso para girar a la izquierda que, ir\u00f3nicamente, le quedaba a Calvo Sotelo\u2013, se anuncia que el \u2018progreso\u2019 llegar\u00e1 en breve tambi\u00e9n a la calle Rubio, uno de los \u00faltimos reductos del centro de Santander donde todav\u00eda pod\u00eda sonar la flauta de dar con una plaza de aparcamiento. Y es que aparcar, un verbo que en la capital cuesta conjugar, si no es con la t\u00edpica mueca de disgusto del que intuye el sangrante sablazo del parqu\u00edmetro. Claro que, de continuar la tendencia, lo m\u00e1s pr\u00e1ctico ser\u00e1 regalar el coche, porque en breve lo de ir gastando alegremente gasolina por nuestra ciudad va a ser un recuerdo del pasado.<\/p>\n<p>Que no es que est\u00e9 mal lo de recuperar las calles para los peatones, que ya est\u00e1 bien de tanto humo y tanto ceder a la voracidad automovil\u00edstica, pero una cosa es humanizar la ciudad y otra es proscribir a los que sufren la desgracia de pasarse media vida sobre las cuatro ruedas. Sobre todo, en una ciudad que se ha empe\u00f1ado en expulsar a sus j\u00f3venes al extrarradio, a base de precios inalcanzables, condenando a varias generaciones a una trashumancia perpetua desde la periferia al centro, donde siguen concentr\u00e1ndose gran parte de los servicios. Un tr\u00e1nsito del que quedar\u00e1 a salvo el centro, claro, diezmada no s\u00f3lo su capacidad de absorci\u00f3n sino hasta la posibilidad de cruzarlo si no viaja uno en veh\u00edculo oficial.<\/p>\n<p>Mientras la ciudad crec\u00eda en falso, presumiendo de barrios de lujo que en realidad son despoblados, sus ciudadanos han tenido que migrar dolorosamente, forzados a integrarse en esta cultura de miseria y gasolina que es el mileurismo de provincias. Y es que los nuevos pobres no s\u00f3lo tendemos a la obesidad y el consumismo desmedido; tambi\u00e9n somos esclavos de nuestras posesiones, mientras so\u00f1amos con futuro lleno de rebajas y plazas de aparcamiento sin ola. Somos tan pobres que ni siquiera nos hemos dado cuenta todav\u00eda. Porque la verdadera riqueza de nuestros d\u00edas no consiste en tener un autom\u00f3vil m\u00e1s caro que el del vecino, sino en poder permitirse ir caminando por la ciudad, y no tener que sufrir el tr\u00e1fico como el neoproletariado. Conducir es m\u00e1s que nunca de pobres.<\/p>\n<p>Har\u00eda falta, al menos, un gesto de benevolencia para volver a so\u00f1arnos clase media, como favorecer los trenes de cercan\u00edas, pero d\u00eda a d\u00eda vemos c\u00f3mo se descompone parte de lo poco que funcionaba bien en la regi\u00f3n: la anta\u00f1o impecable Feve parece sin embargo tener los d\u00edas contados en su nueva vida de hijastra indeseada. Cualquier d\u00eda, peatonalizar\u00e1n hasta las v\u00edas estrechas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de Lealtad \u2013el \u00faltimo recurso para girar a la izquierda que, ir\u00f3nicamente, le quedaba a Calvo Sotelo\u2013, se anuncia que el \u2018progreso\u2019 llegar\u00e1 en breve tambi\u00e9n a la calle Rubio, uno de los \u00faltimos reductos del centro de Santander donde todav\u00eda pod\u00eda sonar la flauta de dar con una plaza de aparcamiento. 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