{"id":327,"date":"2016-08-21T14:32:36","date_gmt":"2016-08-21T12:32:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=327"},"modified":"2016-08-21T14:32:36","modified_gmt":"2016-08-21T12:32:36","slug":"como-se-fabrica-la-euforia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2016\/08\/21\/como-se-fabrica-la-euforia\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo se fabrica la euforia"},"content":{"rendered":"<p>Adoramos la espontaneidad y sus gestos, pero preferimos ignorar que incluso lo improvisado sale mucho mejor si se prepara adecuadamente.<\/p>\n<p>Es algo de lo que no se habla \u2013y tal vez sea mejor as\u00ed, para no perder la magia\u2013 y pocas veces podemos ver qu\u00e9 sucede detr\u00e1s de los escenarios, entre bambalinas o en el fuera de campo.<\/p>\n<p>El viernes se produjo una de esas raras ocasiones, un desliz de direcci\u00f3n mientras televisi\u00f3n espa\u00f1ola estiraba la conexi\u00f3n con R\u00edo de Janeiro para retransmitir la entrega de medallas. Carolina Mar\u00edn hab\u00eda ganado el oro en b\u00e1dminton, y tocaba hacer tiempo, as\u00ed que los comentaristas tiraban de ingenio pero las c\u00e1maras, explotada ya la moviola, se entreten\u00edan con el p\u00fablico. Espa\u00f1oles que celebraban la victoria enfundados en rojo y gualda, japoneses satisfechos con el bronce e indios que sobrellevaban como pod\u00edan el amargo segundo puesto. Claro que, entre los indios, una mujer de unos sesenta a\u00f1os bailaba con gesto risue\u00f1o, \u00bfNo se habr\u00eda enterado de que la derrotaba hab\u00eda sido su compatriota? \u00bfNo le importaba, acaso? Tal vez, simplemente, valoraba ese mantra que nos repet\u00edan a los ni\u00f1os antes, lo de \u2018lo importante es participar\u2019.<\/p>\n<p>La duda se disip\u00f3 cuando un error de continuidad mantuvo la conexi\u00f3n mientras se abr\u00eda el plano, y bajo la se\u00f1ora, y el centenar de espectadores que se agolpaban en una peque\u00f1a grada, se pudo ver a un d\u00fao de bailarines. Y no s\u00f3lo se contoneaban, sino que adem\u00e1s lanzaban de cuando en cuando regalos al p\u00fablico.<\/p>\n<p>Hasta una regidora \u2013o eso hac\u00edan suponer los aparatosos cascos que luc\u00eda\u2013 marcaba al p\u00fablico los tiempos para vitorear, jalear, saltar o lo que hiciera falta, pero marcando bien los pasos, como en un baile.<\/p>\n<p>Una muestra perfecta de c\u00f3mo se fabrica la felicidad, de c\u00f3mo la euforia o el drama que tanto nos conmueve es tantas veces prefabricada, una mentira de cart\u00f3n piedra, como esos libros de Ikea que en realidad son un bloque de pl\u00e1stico.<\/p>\n<p>Y es que en R\u00edo tardaron, pero al final se dieron cuenta de que no importa tanto si los estadios est\u00e1n llenos o no, sino que den bien en plano. No hacer bien las cosas, sino que lo parezca. Como el fachadismo mediterr\u00e1neo o la cirug\u00eda est\u00e9tica. Como las promesas electorales. El mundo podr\u00e1 ser injusto y cruel, pero nunca feo. Al menos, no en plano.<\/p>\n<p>Cuentan que Milena Busquets, en el taller de narrativa que ha impartido esta semana en la UIMP, pidi\u00f3 a sus alumnos que escribieran una breve presentaci\u00f3n de s\u00ed mismo, aunque lo que contasen fuera mentira. Lo que le importaba es que estuviera bien escrito.<\/p>\n<p>Pero es que al resto del mundo nos pasa igual: nos importa poco que lo que nos cuenten sea mentira. Da igual. Preferimos las mentiras, siempre que sean hermosas.<\/p>\n<p>El problema, claro, es que lo saben. Los publicistas, los creativos, los comerciales, los empresarios, los pol\u00edticos, los padres, los hijos, los pretendientes&#8230; Lo sabemos todos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adoramos la espontaneidad y sus gestos, pero preferimos ignorar que incluso lo improvisado sale mucho mejor si se prepara adecuadamente. 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