{"id":193,"date":"2015-06-28T14:02:37","date_gmt":"2015-06-28T12:02:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=193"},"modified":"2015-06-28T14:02:37","modified_gmt":"2015-06-28T12:02:37","slug":"pachanga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2015\/06\/28\/pachanga\/","title":{"rendered":"Pachanga"},"content":{"rendered":"<p>\u00abHay algo que no puedo soportar\u2026 Odio los pasodobles\u00bb, cantaba Jorge Ilegal en los a\u00f1os ochenta con cara de energ\u00fameno. A m\u00ed, aunque con bastante menos sa\u00f1a e insultos, me ocurr\u00eda entonces m\u00e1s o menos lo mismo. Y es en que aquella \u00e9poca, con todo el resplandor de la nueva ola, con los descamisados en el gobierno y con Lolo Rico y Jes\u00fas Ordov\u00e1s convirtiendo la televisi\u00f3n y la radio en un aparatos m\u00e1gicos, conviv\u00edan varias realidades paralelas, con su poquito de modernidad y su mucho de caspa y Espa\u00f1a ca\u00f1\u00ed. Vamos, que mientras los chavales nos repart\u00edamos en las diferentes tribus urbanas, eligiendo entre imperdibles, mallas o tup\u00e9s, el pa\u00eds segu\u00eda movi\u00e9ndose al ritmo hortera que marcaban, en invierno, la radiof\u00f3rmula, y en verano, las discotecas m\u00f3viles. Vamos, que lo mismo disfrut\u00e1bamos con el \u2018Enamorado de la moda juvenil\u2019, el \u2018Ayatola\u2019 de Siniestro o la \u2018Embrujada\u2019 de Tino Casal, que nos tocaba aguantar la t\u00edpica \u2018spanish pachanga\u2019, ese amasijo de canciones de Karina, Aguil\u00e9, la Carr\u00e1, Georgie Dann y dem\u00e1s pesadillas con que nos torturaban a los j\u00f3venes de pelo extra\u00f1o en aquellas insoportables verbenas de los ochenta, en las fiestas de pueblo o en las bodas; en general, en todos aquellos saraos de los que era imposible evadirse, a no ser anestesiando cuerpo y alma con aquellos garrafonazos que tanto abundaban en la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Lo cierto es que, entonces, yo albergaba la secreta esperanza de que alg\u00fan d\u00eda todo eso acabar\u00eda. Que ser\u00edamos un pa\u00eds moderno, sin se\u00f1oras bailoteando juntas el \u00abuna man\u00e9 en el cul\u00e9 del compa\u00f1er\u00e9\u00bb, sin amigas que se empe\u00f1an en ense\u00f1arte los tres pasos de la rumba \u2013\u00ab\u00a1Que es muy f\u00e1cil, tonto!\u00bb; \u00ab\u00bfY a m\u00ed qu\u00e9 me importa\u00bb\u2013, y hasta sin fumadores de farias y camisa de legionario, y dem\u00e1s fauna a la que tanto parece atraer ese sonido. Convencido estaba de que el paso del tiempo acabar\u00eda con la pachanga, simplemente porque la l\u00f3gica del crecimiento vegetativo har\u00eda que los aficionados al tost\u00f3n verbenero ir\u00edan pasando a mejor.<br \/>\nSin embargo, han pasado treinta a\u00f1os y no s\u00f3lo no hemos mejorado nada, sino que incluso hemos ido a peor. Ya no s\u00f3lo es que se hayan fosilizado todas las viejas melod\u00edas, es que hasta las canciones nuevas parecen viejas. Pero no precisamente viejas en plan mol\u00f3n, vintage o retro, qu\u00e9 va\u2026 Viejas que se dir\u00eda que todav\u00eda vivimos en aquella Espa\u00f1a de hoguera y pandereta, en el pa\u00eds quinqui de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Resulta curioso c\u00f3mo cada sociedad produce sus manifestaciones culturales; en los pa\u00edses anglosajones, lo que gusta a los abueletes es Bob Dylan o los Beatles. Aqu\u00ed, todav\u00eda bailamos \u2018La Ramona\u2019, de Esteso. Y lo que nos queda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abHay algo que no puedo soportar\u2026 Odio los pasodobles\u00bb, cantaba Jorge Ilegal en los a\u00f1os ochenta con cara de energ\u00fameno. A m\u00ed, aunque con bastante menos sa\u00f1a e insultos, me ocurr\u00eda entonces m\u00e1s o menos lo mismo. 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