{"id":138,"date":"2015-03-08T19:36:36","date_gmt":"2015-03-08T18:36:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=138"},"modified":"2015-03-08T19:36:36","modified_gmt":"2015-03-08T18:36:36","slug":"rojo-y-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2015\/03\/08\/rojo-y-negro\/","title":{"rendered":"Rojo y negro"},"content":{"rendered":"<p>Que la semana vaya de rojo y negro no tiene nada que ver ni con la pol\u00edtica \u2013y eso que la \u00faltima ocurrencia del futuro exl\u00edder socialista de exigir listas abiertas dar\u00eda para hacer unos cu\u00e1ntos chistes facilones sobre lo sencillo de prometer desde la oposici\u00f3n lo que se pudo y no se quiso hacer desde el gobierno\u2013 ni con el luto de tantos racinguistas al ver rodar la cabeza de Paco Fern\u00e1ndez, ni con la ruleta del casino; ni siquiera con las fotos de vestiditos que circulan por internet y unos vemos tan bien y otros no son capaces de distinguir que los colores son el blanco y dorado \u2013o el azul y el negro, qu\u00e9 sabe uno ya\u2026\u2013; el rojo y el negro lo ha puesto de actualidad Sara Morante, que hoy mismo, a estas horas, debe de estar ya en el museo de Altamira pintando un mural con esos mismos colores. Los colores, por cierto, sobre los que orbita su obra gr\u00e1fica, y los mismos colores que eligieron hace tantos siglos los primeros pobladores de esta regi\u00f3n para dejar su huella en las entra\u00f1as de la tierra.<\/p>\n<p>Seguramente exista una explicaci\u00f3n a la altura de Guillermo de Ockham para la pasi\u00f3n por estos dos tonos; la escuela de Marvin Harris nos aclarar\u00eda que, simplemente, eran los m\u00e1s sencillos de conseguir, mediante la pulverizaci\u00f3n de carb\u00f3n y otros minerales. Claro que poco importa su origen utilitario, cuando resulta que los colores m\u00e1s primarios, lo m\u00e1s b\u00e1sico, se convierte en una constante que a lo largo de toda la historia sigue manteniendo su fuerza, su pegada emocional. Pensemos, por ejemplo, en las vanguardias de entreguerras, que exploraron el uso de las dos tintas, igual que en los a\u00f1os setenta \u00ad\u2013probablemente, porque era mucho m\u00e1s barato que la cuatricrom\u00eda\u2013, y en c\u00f3mo la carteler\u00eda pol\u00edtica de los a\u00f1os treinta y cuarenta, incluyendo nuestra guerra civil, usa y abusa de los dos tonos. Hasta las banderas de bandos diametralmente opuestos compart\u00edan el negro y el rojo, diferenci\u00e1ndose solo por la disposici\u00f3n de los mismo, como en el caso de la CNT y la Falange.<\/p>\n<p>Suponemos que el rojo, con su referente sangu\u00edneo, es el m\u00e1s c\u00e1lido de todos los colores, y evoca al fuego de la pasi\u00f3n. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de la poes\u00eda que queramos ponerle, lo cierto es que es el tono \u00f3pticamente m\u00e1s llamativo; sobre todo, si se refuerza, se matiza, con un poco de negro. El negro, por su parte, m\u00e1s que por la elegancia que se le supone, destaca por su oposici\u00f3n al resto de colores, en especial al blanco, soporte habitual de nuestra cultura escrita.<\/p>\n<p>De todo ello, claro, nos hablar\u00e1 hoy Sara Morante, pero cuando sus pinceles impregnen las paredes de ese muro, estar\u00e1 compartiendo con nuestros ancestros mucho m\u00e1s que el rojo y el negro: estar\u00e1 compartiendo la magia de la comunicaci\u00f3n y del arte; dos milagros que nos convierten en humanos, desde hace quince mil a\u00f1os.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que la semana vaya de rojo y negro no tiene nada que ver ni con la pol\u00edtica \u2013y eso que la \u00faltima ocurrencia del futuro exl\u00edder socialista de exigir listas abiertas dar\u00eda para hacer unos cu\u00e1ntos chistes facilones sobre lo sencillo de prometer desde la oposici\u00f3n lo que se pudo y no se quiso hacer [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=138"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}