{"id":112,"date":"2015-01-25T10:46:31","date_gmt":"2015-01-25T09:46:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=112"},"modified":"2015-01-25T10:46:31","modified_gmt":"2015-01-25T09:46:31","slug":"la-nieve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2015\/01\/25\/la-nieve\/","title":{"rendered":"La nieve"},"content":{"rendered":"<p>De entre todos los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos, la nieve es el m\u00e1s privilegiado; y es que a poca gente le emociona que caigan chuzos de punta \u2013m\u00e1s all\u00e1 de alg\u00fan redactor jefe nost\u00e1lgico de la lluvia de su infancia; o de Manuel, mi compa\u00f1ero de trabajo, que siempre dec\u00eda \u2018\u00a1qu\u00e9 bien llueve!\u2019 cuando m\u00e1s arreciaba la tormenta\u2013, pero quien m\u00e1s, quien menos, todos nos enternecemos en cuanto empiezan a caer cuatro copos, por mucho que el term\u00f3metro indique unos guarismos que m\u00e1s bien deber\u00edan endurecernos, cuando no directamente congelarnos.<\/p>\n<p>Algo tiene la nieve que nos retrotrae a un tiempo casi m\u00edtico, tal vez relacionado con nuestra propia ni\u00f1ez y una \u00e9poca en la que, entre otras cosas, nevaba de verdad. Porque cuando uno recuerda las nevadas de anta\u00f1o siempre pasaban de medio metro de altura y duraban tanto que se dir\u00eda que el paisaje permanec\u00eda nevado durante todo el invierno. Y es que, as\u00ed como el tintineo de la lluvia en los cristales es la banda sonora de la primavera norte\u00f1a, el blanco es el color de los inviernos.<\/p>\n<p>Antes, para nuestros abuelos monta\u00f1eses, la nieve significaba, m\u00e1s que fr\u00edo, aislamiento. En muchos pueblos, ni siquiera se pod\u00edan hacer entierros hasta que llegaba el deshielo, y las casas necesitaban una despensa y una biblioteca bien surtidas porque no se sab\u00eda cu\u00e1nto tardar\u00edan en poder reponer los alimentos para el cuerpo y para el esp\u00edritu. Hasta galer\u00edas se excavaban en las aldeas para llegar de una puerta a otra, y durante semanas el mundo se deten\u00eda en espera de tiempos mejores.<\/p>\n<p>Ahora, en cambio, la nieve es m\u00e1s bien un aderezo decorativo, que nos regala estampas de postal. En las ciudades cubre el triste hormig\u00f3n y en las monta\u00f1as es la se\u00f1al de que arranca la temporada de deportes de invierno, que devuelve la vida a lugares antes inh\u00f3spitos y hoy aut\u00e9nticas mecas de los amantes del esqu\u00ed.<\/p>\n<p>Claro que la alegr\u00eda dura tan poquito como los instantes que dedica el telediario a las nevadas. En las zonas urbanas, pronto ese bello manto blanco se ennegrece, v\u00edctima de la poluci\u00f3n que s\u00f3lo vemos en esos tristes momentos, aunque conviva a diario con nosotros, dentro incluso de nuestros pulmones.<\/p>\n<p>Pronto llegan tambi\u00e9n las incomodidades, los peligros del hielo, los tropezones, las carreteras cortadas al tr\u00e1fico, los accidentes\u2026 Y adem\u00e1s, siempre llegan de improviso, como si nadie supiera ya que, en invierno, nieva. Aeropuertos que se cierran o autov\u00edas intransitables nos recuerdan por unos d\u00edas que, a pesar de que hemos colonizado el planeta casi hasta su \u00faltimo cent\u00edmetro, en realidad nada es nuestro: s\u00f3lo lo ocupamos, y la naturaleza, de cuando en cuando, reclama su propiedad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De entre todos los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos, la nieve es el m\u00e1s privilegiado; y es que a poca gente le emociona que caigan chuzos de punta \u2013m\u00e1s all\u00e1 de alg\u00fan redactor jefe nost\u00e1lgico de la lluvia de su infancia; o de Manuel, mi compa\u00f1ero de trabajo, que siempre dec\u00eda \u2018\u00a1qu\u00e9 bien llueve!\u2019 cuando m\u00e1s arreciaba la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=112"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=112"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=112"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=112"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}