{"id":106,"date":"2014-11-23T10:26:52","date_gmt":"2014-11-23T09:26:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/?p=106"},"modified":"2014-11-23T10:26:52","modified_gmt":"2014-11-23T09:26:52","slug":"la-vida-resuelta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/llamazaresensutinta\/2014\/11\/23\/la-vida-resuelta\/","title":{"rendered":"La vida resuelta"},"content":{"rendered":"<p>\u2018Los ricos tambi\u00e9n lloran\u2019, aseguraba el viejo culebr\u00f3n mexicano. Y seguro que es cierto, porque aunque se pueda replicar aquello de \u2018la penas con pan\u2026\u2019, a nadie se le escapa que lo de comer pan es de pobres; al menos, la barra esa chiclosa que hornean a medias en el supermercado. Que vamos, sufrir sufrir\u00e1n lo suyo, pero si lo del dinero fuera un castigo no andar\u00edan todo el mundo tan afanado en conseguirlo, como si no hubiera otra cosa.<\/p>\n<p>Los ricos lloran, s\u00ed, y cosas peores. Lo hemos visto esta semana con la celeb\u00e9rrima duquesa de Alba: por mucho m\u00e1rmol y maderas nobles con que lo revistas, al final acaban igual que los pobres, como en aquella explicaci\u00f3n de Jorge Manrique de los r\u00edos que van a dar a la mar, y en llegando son iguales. Claro que a los que trabajamos con las manos \u2013o con la punta de los dedos, algunos\u2013, lo del desemboque nos importa algo menos que el recorrido, que lo que para unos son dulces meandros para otros son cataratas y r\u00e1pidos, o m\u00e1s bien carreras y apreturas para llegar a fin de mes.<\/p>\n<p>Es decir, que si algo hab\u00eda que envidiar a la se\u00f1ora Cayetana Fitzjames Stuart no era su rizo acaracolado ni su salero en las sevillanas. Ni que llenase m\u00e1s p\u00e1ginas del coraz\u00f3n que los de Gran Hermano. Qu\u00e9 va. Lo que da envidia de verdad es eso de nacer con la vida resuelta.<\/p>\n<p>Ahora nos abrumar\u00e1n con las reposiciones de reportajes y biopics de la sucesora de la \u2018maja\u2019 goyesca, en la que la veremos sufrir horriblemente, y luchar por la felicidad contra viento y marea. Como si fuera una mujer normal. O casi. La duquesa era el resultado de siglos de mayorazgo y la endogamia aristocr\u00e1tica, con un patrimonio desorbitado que, a fuerza de grandezas de Espa\u00f1a, dio lugar a la leyenda urbana de que hasta la reina de Inglaterra deber\u00eda saludarla con reverencia. Pero para sufrir, lo que se dice sufrir, salgan a la calle o entren en cualquier casa de los humildes mortales y ya ver\u00e1n como hablamos de universos distintos. Porque, por mucho marketing que le echen, no es lo mismo Pertegaz que Zara. Ni el jam\u00f3n de bellota que el ch\u00f3ped.<\/p>\n<p>En nuestra Espa\u00f1a sin revoluci\u00f3n burguesa, y con m\u00e1s despotismo que ilustraci\u00f3n, la duquesa de Alba encajaba a la perfecci\u00f3n. M\u00e1s que envidia, lo que despertaba en el com\u00fan era admiraci\u00f3n: qu\u00e9 afortunados aquellos que pueden hacer lo que les da la gana. La gana, que no es lo mismo que la real gana, a ver si nos entendemos. Ojal\u00e1 alg\u00fan d\u00eda todos pudi\u00e9ramos, tambi\u00e9n, tener la vida resuelta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small;\">[Publicado en EL DIARIO MONTA\u00d1\u00c9S el 23 de noviembre de 2014]<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2018Los ricos tambi\u00e9n lloran\u2019, aseguraba el viejo culebr\u00f3n mexicano. 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