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Javier Menéndez Llamazares

Llamazares en su tinta

Monopoly

Seguro que más de uno hemos recibido con alborozo la noticia del próximo lanzamiento de la versión cántabra del Monopoly, ese juego de partidas interminables que los mayores llamaban ‘el palé’ y que nos retrotrae a una época en la que más tecnológico que conocíamos eran las máquinas de petaco, que tenían lucecitas de colorines que se prendían al golpearlas la bola.

En cualquier caso, la alegría no viene de que la casilla de la cárcel vaya a poner ‘El Dueso’, sino porque esta va a ser la única manera en la que podamos hacernos con una propiedad inmobiliaria en Santander, porque por mucha crisis y mucho pinchazo de la burbuja que haya, lo de comprarse un piso entre el Pesquero y Cueto para el común de los cántabros viene siendo poco menos que imposible en la última década.

Y desde luego, soñar no es exactamente gratis, pero por las cuatro perras que costará el juego –a menos que saquen la versión ‘Nostalgia’, con caja de madera y quién sabe si billetes con la cara de Revilla o Nacho Diego–, cómo no fantasear con mudarse a una choza resultona… Cada uno tendrá, obviamente, sus preferencias; tal vez La Magdalena o en la primera del Sardinero, o incluso el Palacete del Embarcadero, para los más marineros. O la terraza de Manolo Arce en Barlovento, justo frente al Puntal, o incluso el piso de habitó Germán Gullón en El Muelle.

Claro que el que suscribe se conformaba con cualquier cosa que no fuera un sexto interior y sin ascensor, siempre que se lo dejaran pagar con billetes del Monopoly. Y es que Santander, más que elitista, se ha vuelto impagable; no es de extrañar que no deje de perder población, pero no porque los jóvenes prefieran descubrir la provincia, ni porque hayan mejorado las comunicaciones, sino porque tenemos precios alemanes y salarios griegos.

Eso sí, si cuaja esta curiosa tendencia de revertir lo global hacia lo local –el Monopoly siempre había sido centralista, sólo con calles de Madrid, hasta que el bipartidismo ibérico propició una edición catalana–, no estaría mal que se hicieran versiones montañesas de otros juegos de éxito; por ejemplo, cuando a uno le dan cita a once meses vista para un especialista, que menos que consolarse con un ‘Operación’ que tenga en las sábanas del paciente el logo ese raro de Valdecilla, porque es lo más cerca que va a estar del hospital ese año. Un ‘Trivial’ con preguntas pasiegas, un tragabolas ambientado en el Parlamento regional, un ‘Intelect’ en el que las terminaciones en ‘u’ puntúen triple, un ‘Quimicefa Solvay’, o un ‘Cluedo’ para saber quién está matando al Racing.

Aunque esta temporada lo que más apetece es un ‘Quien es quién’, a ver si por fin  nos enteremos de quiénes serán los candidatos de Podemos en Santander.

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Blog del escritor Javier Menéndez Llamazares en El Diario Montañés

Sobre el autor

Desde 2009 escribo en El Diario Montañés sobre literatura, música, cultura digital, el Racing y lo que me dejen... Además, he publicado novelas, libros de cuentos y artículos y un poemario, aparte de cientos de páginas en prensa y revistas. También me ocupé de Flic!, la Feria del Libro Independiente en Cantabria. www.jmll.es

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