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La sombra de la sospecha
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@TabernaMou | 14-03-2016 | 09:20| 0
Acusar a Rafa Nadal de ser un deportista tramposo es cíclico, como las fases lunares. Aparece un ministro o ex ministro de la cosa del deporte francés, deja caer que el tenista español se mete de todo, se monta el lío diplomático en los medios -el político, por ahora, sigue en funciones- hasta que se vuelve a enfriar pasados los días y hasta que vuelva a asomar un ministro, ex ministro, ex tenista o ex lo que sea y repetir el proceso. Aburrido. Como lo es también la, a veces, rancia reacción desde España, apelando a los mismos argumentos pseudo patrióticos para defender a Nadal ¿De verdad los franceses nos tienen tanta envidia? ¿Siguen siendo unos chovinistas sin remedio nuestros vecinos del norte? ¿Tienen razones de peso para sospechar del deporte y de los deportistas españoles? En primer lugar, afirmar que los galos nos tienen manía porque les ganamos en todo es un topicazo que no se sostiene ante la tozuda realidad, las pistas de París puestas en pie ante Nadal y las numerosas portadas de la prensa gala en honor del mejor tenista español de todos los tiempos. Aplíquese lo mismo con la selección española de fútbol, de baloncesto, etc. etc. etc. Las acusaciones de dopaje son siempre aisladas y, curiosamente, con mayor repercusión y alcance entre los medios españoles que entre los medios franceses. Quizá sea porque nadie, jamás, ha ofrecido una sola prueba para sostener la sospecha o porque, como acaba de suceder con el caso de María Sharapova, hay controles en la ATP y funcionan, caiga quien caiga, se llame como se llame el tramposo o tramposa ¿Entonces, por qué se repiten las insidias? Posiblemente el gran culpable de la mala imagen exterior sea el propio deporte español. España, mal que pese, sigue siendo, aunque en menor medida que años atrás, El Dorado del deportista tramposo. El cierre en falso de la Operación Puerto, denuncias que no llegan a ninguna parte, más allá del desprestigio y estigma del propio denunciante; investigaciones chapuceras, legislación laxa, sensación de cierta impunidad según qué deporte, desidia de las autoridades a cargo del deporte…munición más que suficiente para sembrar la sospecha.
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El efecto Guardiola
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@TabernaMou | 07-03-2016 | 09:47| 0
Todos los clubes anhelan por tener un Guardiola al mando de la sala de máquinas, un tipo con pedigrí, un pata negra de pasado intachable, con los colores incrustados en su ADN, alguien con el que la masa social se pueda identificar desde el minuto uno como referente moral del equipo de tus amores. Unos lo tienen, arriesgan y les sale bien. Otros, lo buscan, creen haberlo encontrado, pero corren el riesgo de devorarlo por las urgencias históricas, los presidentes de voluntad errática que toleran mal la disidencia y la pancarta  crítica en la grada. Guardiola es el modelo a seguir. Fue una apuesta realmente arriesgada que salió incluso mejor de lo que sus impulsores llegaron jamás a soñar. Pep se marchó y se optó por la, tristemente malograda por la enfermedad, transición lógica de Tito Villanova. El posterior experimento Martino fue el fiasco que demostró, una vez más, que los experimentos contra natura normalmente terminan en catástrofe, por lo que se volvió a recurrir al perfil Guardiola, esta vez situando en el banquillo a Luis Enrique. Y volvió a salir bien, mejor que bien, a pesar de las dudas a mitad de camino. El Barça abrió una senda que ya ha sido utilizada con éxito por el Atlético de Madrid con el ‘CholoSimeone, un emblema de la esencia rojiblanca; el Athletic, que acaba de renovar al ‘TxingurriValverde; mientras que el Real Madrid ha apostado por Zidane, a quien se debería de juzgar con serenidad al final de esta temporada, sin dejarse llevar por la tiranía del resultado inmediato y el inestable carácter del que más manda. Lo tendrá complicado Zizou
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La lenta agonía de la F1
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@TabernaMou | 04-03-2016 | 08:46| 0
"Esta Fórmula 1 no gusta a nadie". Lo dice Fernando Alonso, no un cualquiera que pasaba por ahí. Normal el enfado del asturiano, compartido por muchos aficionados a un deporte que requiere un cursillo de reciclaje previo al inicio de cada temporada para intentar conocer las nuevas reglas de competición. Es como si un aficionado al fútbol tuviera que empollar cada año el reglamento para saber si han cambiado las dimensiones del campo o de las porterías, si se ha modificado el tamaño y presión del balón o si en lugar de once por equipo, se aumenta a doce o quince el número de jugadores sobre el terreno de juego ¿Ridículo? Pues esto es lo que está pasando en la Fórmula 1. El piloto asturiano, quizá por el privilegio del respeto ganado y los años en activo, se puede permitir decir que en su deporte no hay coches que hagan ruido, que adelanten o sean rápidos; o que los pilotos son sistemáticamente ignorados y marginados por los dueños de este circo. Un negocio en lenta e inexorable caída de audiencia, especialmente en países como el nuestro, que abraza con pasión a un deporte solo cuando alguien destaca y triunfa, como ha sido el caso de Alonso. La tormenta perfecta llega cuando el ídolo inicia su declive y las reglas son un verdadero galimatías. La Fórmula 1 (y otros muchos deportes) tienen al enemigo en casa. Si al espectador le ofreces espectáculo, igualdad, reglas de juego comprensibles y sencillas, no solo para iniciados (no convertir en sectas a los mal llamados deportes minoritarios, despreciando al recién llegado), y visibilidad (¿de qué te sirve tener, por ejemplo, una de las mejores ligas de baloncesto de Europa si no la puede ver apenas nadie por TV?), la pervivencia de cualquier deporte está asegurada ¿Por qué se empeñan algunos en dispararse en el pie?
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¿Y ahora qué?
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@TabernaMou | 02-03-2016 | 09:25| 0
Si el futbol es un estado de ánimo, el Real Madrid se encuentra en pleno bajón ciclotímico tras la derrota en casa ante ese rival digno que un sector de la grada buscaba para el derby años atrás ¿Y el Efecto Zidane? Una complicación más para el Departamento de Comunicación y Desmentidos de un club condenado a vivir con un horizonte que no va más allá del próximo partido. Cuando te alcanza el tsunami, por mucho que te empeñes no hay alto suficientemente elevado en el que protegerte y salvar el pescuezo 'Y ahora qué', se preguntan muchos aficionados madridistas, con la sospecha cierta de que no les va a gustar mucho la respuesta. En el apartado institucional, el Real Madrid está hipotecado casi a perpetuidad al mandato de su actual presidente, dado que los propios socios cercenaron democráticamente la posibilidad de sucesión al votar al imponer unas condiciones tan restrictivas para acceder a la presidencia que reduce al mínimo los posibles candidatos. Problema grave. En lo deportivo, el equipo está en manos de un entrenador inexperto que ha precipitado una carrera, posiblemente prometedora como técnico madridista, pero no para hoy, sino para un futuro a medio plazo. Zidane solo es culpable de equivocarse al sustituir a Benítez, el enésimo entrenador que fagocitaba el insaciable banquillo del Real Madrid, sin estar aun preparado para el reto. Capitulo aparte merecen los jugadores, esos niños mimados, recuerdan, que provocaron la primera espantada del actual presidente. Las declaraciones de Cristiano Ronaldo son del todo punto inaceptables por inoportunas, injustas, egocéntricas y desafortunadas. Un jugador más preocupado por sus estadísticas particulares, sus galardones personales y quedar siempre por encima en la ya cansina comparación con Leo Messi, no es el más indicado para dar lecciones de compromiso colectivo a ningún compañero. Con este panorama, el ‘y ahora qué’ del Real Madrid es un galimatías más complicado de resolver que la investidura del próximo presidente del Gobierno…
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La Liga piramidal
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@TabernaMou | 22-02-2016 | 08:33| 0
Decía el capitán del Atlético de Madrid en una reciente entrevista que la plantilla rojiblanca no tenía el mismo nivel que los planteles de Real Madrid o Barça. Una gran verdad, por mucho que moleste. No es casual que, por ejemplo, en los últimos 11 años los dos grandes hayan acaparado 10 ligas, 7 el Barça y 3 el Madrid. El Atlético fue la excepción, como anteriormente fueron también excepciones Valencia o Deportivo. Así está montado este negocio, por mucho que nos vendan que nuestra Liga es la mejor competición del planeta fútbol. Nuestra competición está diseñada para que los dos equipos grandes se sitúen en la cúspide de la pirámide. Un sistema que siempre beneficia al grande para convertirlo año tras año en más grande, aumentando la diferencia con el resto. Jamás podrá haber una competencia justa y sana desde el momento en el que tres cuartas partes de la tarta televisiva se reparte entre dos, mientras que los demás se quedan con las migajas ¿Puede haber igualdad en un torneo en el que Barça y Madrid perciben casi 160 millones cada uno y, por ejemplo, Valencia o Atlético ingresan cerca de 50 por los derechos de televisión? Del resto, mejor no hablar. La hegemonía económica conlleva todo lo demás. Cuanto más poderoso e importante es un club, mayor apoyo institucional recibe, mejor tratamiento informativo tiene (pregúntense por la última vez que su equipo salió en portada de un periódico deportivo nacional o abría un programa deportivo en televisión) y más capacidad de influencia en la instituciones deportivas se tendrá, con lo que se cierra un círculo que no es perfecto porque, y ahí está su pequeña ironía, dependerá de la competencia o incompetencia del dirigente de turno para gestionar este ingente patrimonio. Salvo ese pequeño detalle, el sistema funciona para que ganen los de siempre. Y falla muy pocas veces…
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Reservado el derecho de admisión
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@TabernaMou | 15-02-2016 | 08:46| 0
O nos va la marcha o nos encanta vivir rodeados por la polémica estéril, pero ya huele el debate de la sede de la Final de Copa, todo un clásico por estas fechas y que cuesta mucho entender por qué a estas alturas nadie se ha tomado la molestia de resolver siendo muy simple su solución. Es tan fácil como decidir desde el primer día la fecha, la hora y el escenario o, más drástico, consensuar, como ya hace tiempo hacen otros países de nuestro entorno, una sede permanente para estos grandes acontecimientos deportivos. Pero no. Por aquí seguimos empeñados en alicatar los cuartos de baño de los estadios justo la semana de Copa. Tiene razón Joan Gaspart cuando pide al presidente del Madrid que sea claro y diga que no quiere que el Barça dispute la final en el Bernabéu y se deje de excusas ridículas. Sería mucho más honesto y seguramente sería una postura mayoritariamente compartida por los socios y aficionados del club blanco. Nada tan sencillo como volver la oración por pasiva e imaginar un Camp Nou con cincuenta mil seguidores del Real Madrid, con sus cánticos y sus banderas, ocupando la mitad de las gradas del estadio barcelonista. Oiga, que en mi casa invito a quien me da la gana, que para eso tengo el derecho de admisión y su presencia me resulta non grata. Dado que ni el señorío ni el seny cotizan últimamente al alza, quizá sea un buen momento para que la Federación Española, organizadora, no lo olvidemos, de la Final de Copa, se decida a poner punto y final a este repetido sainete, aunque para ello sería fundamente encontrar a un presidente con tiempo para dedicarse a estos menesteres, ya que el actual está acorralado por los dineros públicos de complicada justificación, con el aparato del Estado señalándole con el dedo acusador y con su continuidad en el sillón presidencial cada día más comprometida. Curioso país el nuestro que para limpiar el fútbol tiene que recurrir al Decreto-Ley o al Tribunal Administrativo del Deporte. No aprendemos…
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Cuando el fútbol vende su alma al diablo…
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@TabernaMou | 08-02-2016 | 11:31| 0

¿Tiene Peter Lim la culpa de la dramática situación que vive el Valencia CF? Posiblemente, no. Sin embargo, es una tentación muy fácil convertir al recién llegado en la diana de las frustraciones de una afición legítimamente enfadada. Tan fácil como injusto. Si el señor Lim ha logrado la fortuna personal que posee es de imaginar que ha sido por tener algo especial que el resto de mortales carece: capacidad y visión para negocios. Se supone, pues, que el propietario del Valencia es el más interesado en que el club prospere, brille en lo deportivo y logre así rentabilizar la inversión. Se supone también que a nadie le gusta quemar su dinero, aunque tengas mucho e inviertas en la tierra de las Fallas.

Los grandes responsables de la miseria económica del fútbol español tienen nombres y apellidos y no hay que buscar destinos exóticos para encontrarlos. Son aquellos dirigentes que con su nefasta y temeraria gestión al frente de los clubes de fútbol, han llevado hasta la ruina absoluta un negocio con un potencial único y que, a pesar de tanto degenerado, sigue mal que bien sobreviviendo. Y no es un asunto de hoy, ni siquiera de ayer. Viene de lejos, de los tiempos de la locura que llevó por primera vez al colapso financiero y al rescate de Papá Estado del fútbol arruinado. Viene de los especuladores de la burbuja inmobiliaria ,que vieron un filón en esos estadios y ciudades deportivas situados en el centro de las grandes ciudades. Lo de menos era fundir el patrimonio.

No nos engañemos, los Peterman, Lim, Wang, Ali Syed o Yansheng de hoy son los especuladores  y piratas que se apropian indebidamente de los clubes de antaño. Y son los socios, el patrimonio emocional de los clubes, quienes por acción u omisión han permitido que esto suceda. Los que se preocupan únicamente de que su equipo marque goles y gane ligas sin ocuparse jamás de la gestión, permitiendo los desmanes de todos conocidos y que nos han conducido, a día de hoy, a que muchos clubes hayan vendido de nuevo el alma al diablo. No aprendemos: el diablo siempre vuelve a cobrarse su deuda.

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Total, a quién le importa el balonmano…
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@TabernaMou | 01-02-2016 | 09:04| 0

El balonmano es otro de los deportes que sufren en nuestro país el temible síndrome de la invisibilidad, tan solo superado cuando juega la selección y llega a la final de un torneo importante. El balonmano, como el baloncesto y disciplinas similares, son deportes que cuentan con tradición, con gran número de licencias y una selección potente, aunque de poco le sirve para salir de la clandestinidad cotidiana. No hay tele, ergo no hay patrocinadores y sin dinero el futuro se oscurece hasta convertirse en disciplinas residuales o, en casos extremos, la desaparición.

La selección española de balonmano alcanzaba este fin de semana la final del Campeonato de Europa. De repente, todos los medios, especialmente aquellos que más ignoran este deporte, se volcaban con el acontecimiento e improvisan desplazamientos a la sede del campeonato, reciclando especialistas y contratando a grandes comentaristas para la ocasión.Tal esfuerzo solo se podía ver recompensado de una forma: la victoria. Para una vez al año que hablamos de balonmano, que menos que los Hispanos ganen, ¿no? Pero no, no ganaron, fueron barridos por los alemanes. Enorme decepción, las excusas habituales de mal arbitraje y demás y a otra cosa, mariposa, que tampoco es tan grave porque no se volverá a hablar de balonmano hasta el próximo torneo, salvo que un jugador se vuelva loco y cometa una barbaridad, aunque sea en la liga de Kamchatka, que en ese caso será tema de apertura del programa. Total, a quién le importa el balonmano.

Con esta particular y limitada forma de pensar, no es de extrañar que se celebren y premien como ejemplos de originalidad creativa campañas de publicidad como la de la ONCE, que  han pensado que para vender más está bien menospreciar y ridiculizar deportes como el curling en favor del fútbol, deporte ganador, el único que despierta pasiones. Total, a quien le importa un deporte que consiste en pasar la fregona por el pasillo con una piedra de forma extraña…

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¿Tú sabes cuántas camisetas vende James?
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@TabernaMou | 25-01-2016 | 08:59| 0
Dicen que el dinero compra voluntades y que cuanto mayor es la cantidad, más dócil es la voluntad del contrario. Mucho han tenido que pagar a Rafa Benítez para no revolverse desde su retiro forzado y estallar de rabia por lo que está viendo desde la barrera en esa inmensa plaza pública que se llama Real Madrid, el club de su vida, el equipo que entrenaba un lunes como hoy de hace tres semanas. Motivos tiene para ello. Imaginamos al entrenador madrileño rodeado de los suyos en su casa de Liverpool viendo los partidos de su ex equipo, la actitud de sus ex jugadores ahora bajo las órdenes de Zidane y haciendo la inevitables comparaciones y concluyendo lo poco profesionales que son algunos futbolistas; leer en la prensa de hoy críticas amables tras dejarse media liga en Sevilla con y preguntarse qué hubiesen escrito si el empate ante el Betis hubiese llevado su firma; o intentar adivinar por qué narices le contrataron si desde el primer día las fuerzas vivas del club le hicieron la vida imposible y por qué no dimitió en cuanto constató que nada era lo que parecía. Si es cierto -y nada indica lo contrario- lo que publica Daily Mail sobre las injerencias del palco en alineaciones, cambios, tácticas, ventas de camisetas y el día a día del complicado vestuario blanco, quizá parte de culpa de lo sucedido con Benítez ha tenido mucho que ver con el comportamiento de Benítez, aceptando este menoscabo de sus funciones y traicionando así sus convicciones y su fuerte carácter. Sólo Benítez sabe si le ha merecido la pena.
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La incultura deportiva
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@TabernaMou | 18-01-2016 | 08:38| 0
España es el país del pelotazo, de la desmedida, de la burbuja. Si nos da por construir, colocamos ladrillos hasta por encima del mar. Si nos da por crear kilómetros de línea de Alta Velocidad, nos salimos del mapa. Se nos va la mano e inflamos el globo tanto que nos explota y montamos las crisis ya conocidas por todos porque nadie se escapa, ya que tenemos la virtud de tropezar varias veces con la misma piedra y no aprender de nuestros errores. El deporte no es una excepción. Somos superlativos, hacedores de héroes, expertos pasionales que acogemos a un deportista cuando triunfa para convertirlo en un icono con la misma facilidad con la que lo despreciamos con nuestra indiferencia cuando pasa de moda. Hay muchos ejemplos. España es un país eminentemente de fútbol, con un interés muy residual por otros deportes, especialmente en los últimos años gracias al sistemático desprecio de los medios y al escaso interés por educar en la diversidad. Eso no quita para que de cuando en cuando aparezca un Rafa Nadal y todos empecemos a hablar de sets, match points y bolas de break con la naturalidad del experto seguidor del deporte de la raqueta. Devoramos los partidos del mallorquín, sus duelos épicos con Federer o Djokovic…hasta que el bueno de Rafa comienza a dar señales de aviso, que cada año resulta más difícil ganar y que el cuerpo pasa la factura correspondiente por los años de esfuerzo al límite. El resto, ya se sabe: el interés por el tenis decaerá poco a poco hasta convertirse en una anécdota, a menos que aparezca un nuevo ídolo al que adorar. Ya sucedió con el tenis femenino tras la retirada de Arantxa y Conchita, hasta la reciente aparición de Garbiñe Muguruza, que poco a poco intenta llenar el hueco vacío. Hablamos de tenis pero esto mismo se puede aplicar a otros deportes ¿Quién sigue el Mundial de Rallys? Desde que se retiró Carlos Saínz, apenas cuatro verdaderos apasionados del motor. La cultura deportiva de nuestro país ha ido empobreciendo poco a poco. El fútbol lo acapara todo. Es más importante para un telediario el entrenamiento insulso de un equipo de fútbol grande que la hazaña aislada en cualquier otro deporte. El terrible círculo vicioso: sin visibilidad, no hay patrocinio. Sin patrocinio, no hay deportistas. Sin deportistas, muere el deporte y la variedad desaparece, salvo hazaña aislada ¿Con este panorama, qué padre o madre no prefiere que sus hijos sean el próximo Cristiano Ronaldo, muy por encima del próximo Rafa Nadal?
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Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando