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Lecciones de Copa
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@TabernaMou | 24-05-2016 | 08:02| 0
La primera y, posiblemente, más importante es que la gente normal y corriente está muy por encima de los folloneros ocasionales, quintacolumnistas habituales, buscadores de cortinas de humo y creadores de conflictos ridículos donde no los hay. Acostumbrados a montar un drama por cualquier cosa, el público que asistió al Calderón dio una magnífica lección de normalidad, sin que se produjeran incidentes entre las dos aficiones. Felizmente, el deporte está siempre por encima de quienes lo quieren utilizar para sus causas. La segunda es que se demostró que un equipo, por mucho talento que tenga en sus jugadores, si no tiene capacidad para sufrir, se convierte en un equipo vulnerable. El Barça jugó muchos minutos con 10 hombres y se defendió como una legión romana. Es cierto que el Sevilla apretó hasta que se quedó sin combustible, pero es de agradecer el esfuerzo de los sevillistas, fundidos tras haber ganado, otra vez, la Europa League. La tercera conclusión es que los genios son eternos y que se debería, ya que cambiamos con tanta frecuencia el Código Penal, considerar delito criticar a tipos como Andrés Iniesta, jugador irrepetible, injustamente infravalorado por convivir el la ridícula batalla de quién es el mejor jugador de mundo, Messi o Cristiano. Su aspecto de buen chaval, de tipo normal, esconde un futbolista que hace arte cada vez que toca el balón. Triunfó el fútbol, por mucho que algunos se empeñaran en convertir la final de Copa en algo más que un partido.
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La Liga de las miserias
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@TabernaMou | 16-05-2016 | 09:03| 0
El Barça ha ganado la Liga, pero da la sensación de que ha sido por una suerte de casualidad perversa. Que no se la merecen, vamos ¿Ves como eres un perfecto bocazas, Diego Simeone? Para que luego digas que el título tenía dueño desde el minuto uno, recuerdan los siempre ponderados periodistas, al técnico del Atletico. Que el Barça ha vuelto a ganar con la inestimable colaboración del búnker federativo, ese que domina este cotarro desde siempre y decide quién gana y quien pierde. Algo huele a podrido en la Liga de las Estrellas, la de los maletines y de las corruptelas. Ha terminado, por fin, la Liga de las bajas pasiones, de las sospechas y de los peores instintos. Todo sea por tener un espectador más en la tiránica ley de las audiencias (¿el Barça ha ganado por méritos propios o por las cagadas de los demás? se preguntaba muy seria la tele publica, la que pagamos todos a escote). Todo sea por vender un periódico más en la maltrecha cuenta de resultados de la prensa deportiva (capítulo aparte merece este asunto para preguntarse si no será que el lector está cada día más aburrido de lo que se encuentra en el kiosco). Todo sea por tener a un oyente más con el que presumir de EGM, ese estudio de audiencias en el que nadie cree y en el que cada tres meses todos ganan. Tampoco se libran los perdedores, aquellos que han suspendido el curso y purgarán su castigo en Segunda División. Como malos estudiantes que son, buscan desesperadamente una excusa con la que justificar la catástrofe. Es más fácil echar la culpa a una campaña arbitral o poner a parir a ese equipo que no mete la pierna en la ultima jornada, que reconocer que has metido la pata hasta el corvejón con el entrenador, los jugadores o que has echado a tus propios socios de tu propio estadio porque diriges el club como si fuese un cortijo. Para ser la mejor Liga del mundo mundial, la verdad es que disimula muy bien sus altas dosis de miseria
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La Liga de las sospechas
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@TabernaMou | 09-05-2016 | 07:26| 0
Estas jornadas decisivas del campeonato sirven para que el personal se retrate, para que salga lo peor de este tinglado y para que los sospechosos habituales aparezcan con su ficha policial pegada a la cara de malotes para la foto. La alegre transformación de la mejor Liga del Planeta -a ver si aprenden esos listos presuntuosos de la Premier- con emoción hasta el último día, tres candidatos para el título y un final digno de peli de Hitchcock, en una Liga bajo sospecha, de tramposos, de mala gente que se deja sobornar, corrupta y conspiranóica hasta la médula en la que, ¡Horror! muchos compiten para que ganen los de siempre. ‘Corrupción, en la Federación’; ‘Tebas, vete ya’ y demás cánticos recurrentes cuando la Liga pierde su glamour y deja de ser la mejor del mundo mundial. Sospechosos habituales como Simeone, anteayer el mejor entrenador, el deseado y hoy un calientabanquillos que ha arrojado al cubo de la basura el campeonato pifiándola con un Levante que no se jugaba nada, o sí, vaya usted a saber; o el Espanyol, por mucha apelación previa al ‘Tamudazo’ y que se llevó la manita frente al Barça, haciendo que muchos se pregunten si esta derrota queda en el capítulo de ‘me debes una’, que nunca se sabe cuando tendrás que reclamar la devolución del favor. O el Valencia en el Bernabéu, que ya les vale, con las presuntas ganas que se tienen y ayer parecían un grupo de amigos en un amistoso. No se vayan, que todavía quedan más, que por debajo, en el abismo del descenso, hay también puñaladas traperas, que si has jugado con los suplentes para beneficiar a los vecinos; que si ya estaba escrito hace mese quién tenía que bajar a Segunda por decreto (aquí que cada cual ponga el nombre del equipo que más convenga)…y todavía nos queda una jornada de Liga. Que no nos estamos inventando nada, que todo esto ha salido de la opinión pública y de la publicada por la siempre imparcial y ponderada prensa deportiva, la misma que calificó de genuflexo a Arbeloa por agradecer a su presidente los años vividos en el Madrid. Nos vamos a entretener una semana más.
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¿Qué modelo de competición queremos?
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@TabernaMou | 02-05-2016 | 08:45| 0
Tres candidatos, un título en juego, dos jornadas por delante y nadie cede en esta carrera de fondo por la Liga. Dos semanas para echar el cierre a una de las ligas más reñidas de los últimos tiempos y que debería invitar, ingenuos que somos, a quien corresponda, meditar qué tiene más interés para el público, si un torneo decidido en marzo o un campeonato vivo hasta la última jornada y con tres equipos luchando hasta el último pitido final. Hace ya mucho tiempo que en otros deportes, en otros países, en otras ligas, se llegó a la conclusión de que si ganan siempre los mismos, decae el interés por el producto y que lo mejor para aumentar la competitividad era dar mayor igualdad de oportunidades a los equipos. Hace años que el baloncesto profesional americano decidió que los equipos tendrían un límite presupuestario para salarios, que los peores clasificados en una temporada tendrían preferencia para elegir a los mejores jugadores en la siguiente y que las franquicias reciben el mismo dinero por los derechos de televisión, su mayor fuente de ingresos. Los datos son elocuentes. Si tomamos como referencia el año 2000, mientras que en la NBA han ganado el anillo 5 equipos distintos y han sido subcampeones 8 franquicias diferentes, en la Liga española Real Madrid y FC Barcelona acaparan 12 títulos y 11 segundos puestos. La presencia de Atlético de Madrid o de Valencia, los dos únicos intrusos en estos últimos 16 años, es casi milagrosa, dada la diferencia abismal, tanto económica como deportiva, de estos dos equipos con respecto a Madrid y Barça. La gran pregunta es si queremos parecernos al modelo americano o, por el contrario, mantener nuestro modelo bicolor, aunque de cuando en cuando haya excepciones.
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Fútbol, comentaristas y troles
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@TabernaMou | 27-04-2016 | 07:52| 0
No sé si han probado alguna ver a ver un partido de Champions, un Gran Premio de Motociclismo o cualquier evento deportivo de interés con la tele encendida, el volumen bajado y el teléfono o tablet conectados a las redes sociales, fundamentalmente Twitter. Es otra dimensión, a veces graciosa, a veces molesta, también ofensiva y, en numerosas ocasiones, una experiencia completamente surrealista. Los 140 caracteres de texto dan para mucho. Es ya una costumbre que los comentaristas terminen por convertirse en tendencia durante las transmisiones. No importa lo que digan, hagan o dejen de decir o hacer. Una especie de concurso para decidir quién suelta la barbaridad más grande, le desea peores torturas y dolores o resulta más ingenioso con el comentario insultante. Luego están quienes van a la caza y captura del error para después echarlo en cara, no sin cierto regodeo en muchas ocasiones. Por último, los forofos de un equipo que cuando juega el rival, fustigan al ex-árbitro o ex-jugador de apoyo al narrador por su ceguera y partidismo descarado. No se sabe si lo realmente importante de un partido o carrera es lo que ocurre sobre el campo o el asfalto o quien suelta la burrada más grande en las redes. Anoche jugó el Real Madrid en Manchester y, de acuerdo con el termómetro de Twitter, las conclusiones fueron las siguientes: el partido fue un muermo, ¡Por Dios, cómo ha podido llegar el City hasta unas semis de Champions!, Guti, Esteva y Rafa Guerrero son los peores comentaristas de la historia de la televisión…como antes lo fueron Sauca, Rivero, De la Casa etc, etc, etc. Quizá ha llegado el momento de probar por un día a ver el partido con el teléfono apagado y disfrutar de lo que te cuentan las imágenes.
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Ataques de entrenador
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@TabernaMou | 18-04-2016 | 07:12| 0
Mal asunto que en este deporte o lo que sea llamado fútbol el entrenador se haya convertido en el niño del bautizo, la novia en la boda y el muerto del entierro. Para lo bueno y para lo malo. El borde maleducado de Luis Enrique, protagonista por haber dilapidado la ventaja que le conducía hacia un cómodo fin de campeonato. Diego Simeone, protagonista por estar convencido y convencer a los demás de que nunca hay que dejar de creer (futuro brillante como publicista cuando se canse del fútbol), Manuel Pelegrini, protagonista por colocarse vendas preventivas y culpando en diferido a Guardiola de los males de su Manchester City; o Zinedine Zidane, protagonista por vivir uno de los episodios de supervivencia más notables de la historia reciente del fútbol. Luis Enrique es como es y nadie a estas alturas le va a cambiar. Ahora le llueven todos los palos pendientes y que no pudo recibir cuando se puso cabezota y decidió que iba a ganarlo todo con su recién estrenado Barça. Pero las viejas inquinas, las manías persecutorias y el ‘ahora te espero en la calle’ no se olvidan jamás. Ya llegará, es simple cuestión de paciencia. Y el momento ha llegado. Los cinco partidos que le quedan al asturiano y a el equipo que dirige pueden ser un auténtico calvario: jugarte un título con el equipo hecho unos zorros, con la presión de que no puedes fallar más y con todo el entorno en tu contra no es el mejor escenario para lograr el objetivo. Luis Enrique se ha ganado a pulso la manía del personal que se dedica a esto de la información deportiva aunque, no se debería de olvidar, muchos de los que hoy han sacado el hacha inquisidora, son los mismos que babeaban con Lucho en los tiempos del triunfo arrollador. El episodio de mala educación del entrenador del Barça anoche con un periodista es reprobable, merecedor de la reprimenda del club y las disculpas del entrenador. A Luis Enrique le pagan también por responder preguntas, sean inteligentes, absurdas, tópicas o incómodas. Si no lo entiende así, no le gusta o no se ve capaz de sobrellevarlo, entonces tiene un serio problema para seguir siendo entrenador de fútbol.
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Pan y circo. Si no fuera por el fútbol…
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@TabernaMou | 11-04-2016 | 08:14| 0

El pan y circo de nuestros días lo devora todo. Afortunadamente. Nadie duda de que es un magnífico anestésico para una sociedad atribulada y angustiada con mi problemas y que ve con verdadera preocupación el presente y con verdadera inquietud el futuro. El fútbol ha echado una mano impagable a todos los que huyen de la cruda realidad con una semana maravillosa. Que nadie se queje: todos los ingredientes están en este potaje.

El equipo líder se empeña de devolver la emoción a una Liga que muchos decían estaba sentenciada; la Champions nos devuelve a las viejas historias de conspiraciones arbitrales, de los equipos presuntamente pequeños que se meriendan a los llamados grandes, a pesar de las bolas calientes de los sorteos; de los equipos que resultan molestos al poder establecido; de los jugadores que se comportan como niños grandes y se pican y chinchan cuando se meten en el patio de colegio de las redes sociales; por no hablar o los chivos expiatorios, como el pobre Danilo, con los que se ensaña la grada, previamente aleccionada por los servicios de propaganda, para que las miradas se alejen de la zona que ocupa el poder. Como para no estar entretenido.

Lo mejor de este poderoso afrodisiaco es que hay barra libre para entretener al personal hasta el infinito y más allá. Esta semana, por ejemplo, se apelará al espíritu del Siete, al Clavo Ardiendo y a la Heroica para salvar la eliminatoria del Wolfsburgo; al dejadnos vivir, que también tenemos derecho, del Atlético frente al Barça-que-siempre-gana por-decreto; a una Liga que está abierta, aunque las portadas sean para el equipo que está a cuatro puntos, no al que está a tres; y, en definitiva, esas pequeñas-grandes cosas que nos hacen la vida un poquito más llevadera.

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El Clásico que cura todos los males
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@TabernaMou | 04-04-2016 | 07:57| 0
No hay nada mejor que ganar el Clásico para recuperar la confianza en uno mismo y olvidar los malos rollos de una temporada que comenzó a torcerse nada más nacer y nadie sabe cómo va a terminar. Ganar el Clásico es como la purga de Benito, salvo propiedades afrodisíacas (que se sepa), es magia pura contra casi todos los males. A algunos, especialmente los aguafiestas, les parecerá un recurso mediocre, pero cuando tienes el curso revirado, te agarras a lo que sea para volver asomar el cuello. Hace semanas pasó desapercibida una frase de Zidane en la que venía a decir que un buen objetivo para esta temporada sería quedar en la clasificación por delante del Atlético de Madrid. Los rojiblancos atentos pudieron cita urgente con el otorrino. Los madridistas con el diván. El mundo al revés. La propaganda oficial sí se percató del políticamente incorrecto desliz del entrenador francés para ignorarlo completamente. Ponte a vender que con 300 millones más de presupuesto, das por bueno un año en el que quedar mejor que el vecino. Dame veneno, que me quiero morir, dame veneno. Esta victoria en el Camp Nou ha sido también un alivio para Zidane, que se ha quitado, por ahora, el estigma de entrenador inexperto; un aviso a los barcelonistas sobre las malas consecuencias de la soberbia; un recordatorio a Simeone de que las ligas se ganan en campos como Riazor o El Molinón y, en definitiva, la constatación, una vez más, de que esto del fútbol nunca jamás ha sido una ciencia exacta y que la linea que separa el éxito del fracaso, propaganda al margen, suele ser muy, pero que muy fina.
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Los viejos vicios celtibéricos
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@TabernaMou | 30-03-2016 | 08:10| 0
Extraño país el nuestro en el que has de abandonar el reino de los vivos para recibir el homenaje, reconocimiento y respeto merecidos, como recientemente se ha podido comprobar tras el fallecimiento de Johan Cruyff, personaje imprescindible en la historia del fútbol y al que, muchos de los que hoy lloran sentidamente por su pérdida, ayer criticaban sin el menor rubor. Nada que no haya sucedido antes o siga sucediendo ahora. Que se lo digan a Vicente del Bosque, diana recurrente de las iras del aficionado ingrato. Hay una delgada línea roja entre la crítica razonada y serena y la falta de respeto. Posiblemente, el tiempo de Del Bosque haya pasado. Posiblemente, el seleccionador nacional hubiese hecho bien el dejar al equipo de todos cuando alcanzó lo que nadie antes había logrado en la historia del fútbol español. Puede que la borrachera del éxito y la adulación extrema, muy propias también de nuestro carácter, o su acusado sentido del deber, impidieron al salmantino que se retirase a tiempo. Solo él lo sabe aunque, seguramente de haber sospechado la feroz campaña de desprestigio que se le venía encima, hubiese tomado otra decisión. Es un ejercicio de ingenuidad confiar en que todos los que vilipendian al actual seleccionados se acuerden de cómo estaba la selección antes de que Luis Aragonés y Vicente del Bosque construyeran al mejor equipo del mundo. Siempre dirán que fue a pesar de ellos, que con la mejor generación de jugadores de nuestra historia, cualquiera es seleccionador. Los viejos vicios celtibéricos, la pasión por crear ídolos para luego derribarlos y rendir después homenajes póstumos y la enorme facilidad con la que nos acostumbramos al caviar, olvidando los pasados atracones de lentejas. No tenemos remedio.
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@3GerardPique
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@TabernaMou | 21-03-2016 | 08:15| 0
Gerard Piqué es un tipo inclasificable, amado y odiado a partes iguales, un verso suelto o libre que circula por el encorsetado mundo del fútbol y que deja huella cada vez que abre la boca, pone un tuit o lanza un mensaje a través de periscope. Contar con más de 12 millones de seguidores en Twitter lo convierte en uno de los personajes más populares de nuestro país, muy por encima del millón del actual presidente en funciones, en una lista en la que los futbolistas ocupan los primeros puestos en número de followers, con la excepción del cantante, Alejandro Sanz. Sin embargo, si existiese un ranking de tipos políticamente incorrectos, sin duda Gerard Piqué ocuparía la primera posición. El jugador del Barça es el terror del departamento de comunicación del club. Los modernos comisarios políticos del deporte, esos obsesos del control de la información que sale de los equipos, esos tiranos que deciden qué jugador habla en rueda de prensa, cuándo, cómo, dónde y qué dice a los medios, sienten verdadero pavor ante jugadores con personalidad propia e inmanejables como Gerard Piqué. Se podrá estar de acuerdo o no con este particular futbolista, pero es digno de elogio que se haya convertido en una de las pocas excepciones en el cada día más teledirigido mundo de la información deportiva. Gerard Piqué es un fenómeno incontrolable, auténtico, para lo bueno y para lo malo, una bocanada de aire fresco entre tanta corrección en el mensaje almibarado. Responde, provoca y se pica con un director de periódico por una jugada y todo en 140 caracteres. Puede que Gerard Piqué no piense mucho lo que dice, pero seguro que dice lo que piensa. Toda una amenaza para, como diría Enrique Bunbury, la policía de las buenas costumbres de hoy.
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Sobre el autor @TabernaMou
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