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Información y propaganda
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@TabernaMou | 14-11-2016 | 17:34| 0
El FC Barcelona amagó durante unas horas con cerrar definitivamente el grifo de las entrevistas personales con sus jugadores, tanto de las secciones de fútbol como de baloncesto. El club reculó ante las numerosas críticas recibidas en la realidad virtual paralela llamada redes sociales y todo quedaba como antes, es decir, un simulacro de libertad de expresión y de transparencia informativa del que no son ajenos la mayoría de los clubes profesionales de fútbol. Cuanto más grandes, peor. Es el sueño húmedo de cualquier empresa o entidad deportiva: el control absoluto del mensaje que llega al público. Una estrategia de comunicación que se ha ido desarrollando lenta, pero implacablemente, en la historia reciente. Hace años, aunque ahora pueda parecer mentira, un periodista podía llamar a un jugador de fútbol y entrevistarle para su periódico o radio. Cada noche, más de dos millones de personas se congregaban junto a una radio para escuchar los programas deportivos rivalizando por ser el primero en contar con el protagonista del día. Cada mañana, la prensa deportiva era una carrera vertiginosa por pisar la entrevista al rival. Historia del periodismo. Hoy, los clubes poderosos imponen la información que sale de sus salas de máquinas, quien habla, quien no, qué tiene que decir, como, cuando y a quién. Ponen y quitan a periodistas en las secciones calientes de los medios. Juegan con el poder de conceder o no las promociones con la marca del club y que pueden salvar la cuenta de resultados del periódico, de economía maltrecha y ‘eres’ encadenados. Disponen de convincentes departamentos de comunicación y propaganda para que todo lo que se publique o diga sobre el club se encuentre dentro de la ortodoxia. Solo faltaba el siguiente paso: prohibir directamente el acceso de los medios a los jugadores. Suena a los tiempos oscuros, pero no, está ocurriendo ahora. El primer aviso está dado. Solo es cuestión de tiempo.
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¿Es sensato apostar por Zidane?
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@TabernaMou | 07-11-2016 | 09:12| 0
De entrada, la pregunta puede parecer ridícula teniendo en cuenta que estamos hablando del líder de la Liga, sin embargo, permítannos seguir un momento. El Madrid es un club que ha apostado por todo tipo de perfil de entrenador, desde el holigan resultadista, al táctico excelso, pasando por embajadores de la ONU o grises gestores de vestuario sin más pretensión que hacer el menor ruido posible ¿En qué categoría se encuadraría Zinedine Zidane? Posiblemente en la de leyenda blanca, escasa de experiencia en banquillo, con reconocimiento unánime y peso específico equiparable al de las estrellas de la plantilla. A quien sorprenda descubrir los vacíos tácticos que se observan en el equipo, las alineaciones sorprendentes, las apuestas paradójicas y las lagunas en el terreno de juego y cierta sensación de politiqueo cortesano para tener contento al de arriba, cabría sugerir que contextualicen. El Real Madrid es un club presidencialista en el que todas las decisiones, todas, nacen y mueren en una sola persona: el presidente. Su filosofía de club es simple: los mejores jugadores del mercado, al precio que sea necesario, conforman el mejor club del mundo. El entrenador es un mal necesario que solo sirve para gestionar los egos del vestuario, ser un buen ejecutor de las órdenes de arriba y ofrecer una buena imagen de prestigio y limpieza de cara al exterior. Nada más. Apostar por un entrenador bisoño no es ni nuevo ni sinónimo de fracaso. Guardiola, sin ir más lejos, representa el mejor ejemplo de técnico inexperto al que colocan al frente del primer equipo, arrasando y haciendo historia en el Barça ¿Zidane puede ser el próximo Guardiola? Por qué no, aunque lo tendrá más difícil. Mientras que el técnico catalán se encontró con la momento de explosión de una generación única de futbolistas, el francés vive el inicio del declive de sus jugadores estrella, a pesar de la campaña express de renovaciones, y bajo la sospecha de que no todo lo que se ve sobre el terreno de juego tiene que ver con decisiones estrictamente deportivas. Sin embargo, el universo blanco es tan complejo que nadie debería descartar nada.
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La kriptonita de Tebas
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@TabernaMou | 31-10-2016 | 09:43| 0
Qué tendrán los dos principales dirigentes del fútbol español para perpetuarse en el cargo y, sin embargo, ser casi unánime el rechazo que suscitan. No hay estadio de fútbol en nuestro país en el que no se haya convertido en rutina el corear desde la grada el clásico‘Tebas, vete ya’, ni estamento civil o deportivo que no esté cansado de seguir contemplando desde hace lustros el rostro de Angel Villar sentado en la poltrona de la Federación Española de Fútbol. Casi unánime el rechazo como incombustible su fortaleza, a prueba de todo tipo de conspiraciones. Tebas y Villar han visto pasar por delante de sus puerta más cadáveres de enemigos que el presidente del actual Gobierno. Y eso es mucho decir. Lo más sorprendente, o no, de ambos personajes de nuestro fútbol es que, a pesar del rechazo que generan, pocos o ninguno son los osados que se atreven a hacerles frente y convertirse en alternativas de poder. El abogado convertido en el patrón de los clubes, paradójicamente es un empleado de ¿confianza? de los propios equipos que votan y deciden quién es la persona que mejor les representa. Un club, un voto. Vale igual lo que diga el Numancia que lo que decida el Real Madrid. Y esa es precisamente la kriptonita que le hace invulnerable, por mucho que los grandes trasatlánticos de la Liga se le hayan puesto en frente. Si tienes la llave del dinero, tienes el poder. Esa es la clave. Nada más. Da igual que coloque al aficionado al fútbol ante horarios imposibles o que se convierta en juez y parte en un asunto disciplinario, culpabilizando más al receptor del botellazo que al lanzador. Mientras tu equipo reciba la pasta que le permita subsistir y llegar a fin de mes, lo demás no importa. Ya le pueden declarar persona non grata en el Camp Nou, el Calderón o el Santiago Bernabéu. Ellos crearon un monstruo  y el monstruo ha adquirido vida propia.
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El adiós de Piqué
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@TabernaMou | 10-10-2016 | 08:23| 0
Un contexto político extraño y tenso, un bulo, un chivo expiatorio que convertir en campo de batalla, redes sociales para amplificar al máximo la porquería y una renuncia. La historia de Gerard Piqué resumida en una línea. Todos los ingredientes del caínismo al más puro estilo ibérico. Cabe, sin duda, felicitar por su tesón, paciencia y perseverancia a los intolerantes que desde hace muchos años tenían en la diana al futbolista catalán. Lo han logrado. Gerard Piqué es un jugador imprescindible para entender la saga más triunfal y brillante del fútbol español en toda su historia. También es un jugador con una fuerte personalidad y sin miedo a decir lo que piensa, cualidad ciertamente peligrosa en un mundo en el que lo políticamente correcto domina todos los aspectos de nuestras vidas hasta extremos asfixiantes. Cada vez que Piqué abre la boca o cuelga un tuit, sube el pan. Si a esto añadimos el componente político-nacionalista que vivimos, la tormenta es perfecta. No importa que el central haya salvado un gol del rival, que haya conseguido un tanto en uno de sus prodigiosos remates de cabeza. Todo eso queda en segundo plano. Lo que realmente importa a cierto periodismo y cierta opinión pública es si recorta una camiseta para ocultar el ribete de la bandera. Piqué ha dicho basta, harto de que se cuestione permanentemente su compromiso con la selección española, de recibir pitadas en algunos estadios, a tener en contra a parte de la prensa deportiva y no deportiva; a tener que dar, junto a la Federación Española, ridículas explicaciones sobre los cortes en las mangas de una camiseta. Ahora llegarán las bienintencionadas iniciativas populares de recogida de firmas y las campañas ‘Piqué, no te vayas’, pero el daño a la reputación del jugador está hecho. Lo que realmente sorprende es que haya tardado tanto en tomar esta decisión.
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¡Gracias, Ter Stegen!
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@TabernaMou | 03-10-2016 | 08:03| 0
Domingo dos de octubre. Termina el partido en el Santiago Bernabéu con la sensación de que el Madrid no funciona, no arranca como debe, que se deja la Liga en pequeños jirones. El run run de los gurús madridistas subía en intensidad, con el dedo acusador en plena actividad buscando responsables del desastre, hablando de la galaxia para la chatarra, de la incompetencia de Zidane y del nuevo fracaso de Florentino en su faceta de secretario técnico del club que también preside. Un filón o el inicio de una semana eterna de debate de plató e ¿informativo? en telediarios…hasta que apareció el ángel salvador en forma de espigado guardameta alemán. Si alguien queda en la parte noble del estadio madridista con un mínimo de claridad de ideas, debería de proponer a Ter Stegen para la medalla de oro del club. Nunca una pifia del portero rival ha dado tanto juego a los servicios de propaganda para aliviar las tensiones propias. El cagancho de Stegen en Balaídos fue aparatoso, grosero, zafio y, convenientemente utilizado, providencial para esconder las miserias a 600 kilómetros de distancia. ¡Gracias, Ter Stegen! El Barça saltó al campo del Celta con 45 minutos de retraso y encajó 3 goles. En la segunda parte y con Iniesta en el once, recuperó su imagen habitual y, error del portero al margen, bien podía haber logrado sacar, al menos, un empate en Vigo. Un accidente. El Madrid, por contra, tiene un serio problema de personalidad, de falta de recursos y de cintura por parte de su entrenador y con muchos de sus jugadores clave en un alarmante mal momento, quizá preludio del cambio generacional, quién sabe. Lo más probable es que el recorrido del debate no llegue mucho más allá. Gracias a Ter Stegen.
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Uno de los nuestros
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@TabernaMou | 26-09-2016 | 07:12| 0
Hay gentes para las que el peor castigo no es la maledicencia, una mala crítica o incluso el desprecio. Lo peor que les puede suceder es la indiferencia, que nadie repare en ellos, a a nadie le importe lo que hagan o dejen de hacer. Si cuentas, además, con un ego bien desarrollado, superlativo y bien alimentado por el entorno adulador y los medios palmeros, deja de ser un castigo para convertirse en una condena cruel. Hay jugadores de fútbol que encajan a la perfección en este perfil. No lo pueden evitar. El personaje ha devorado a la persona. Nadie debería tener la menor duda de que deportistas como Neymar, Ramos, Cristiano o Piqué, por poner algunos ejemplos, fuera de su jornada laboral, en la intimidad, sean unos tipos estupendos y muy recomendables. Nada que ver son su proyección pública cuando ejercen su profesión. Si Piqué abre la boca, aunque sea para opinar sobre el precio del pan, tiene a medio patio de vecinos tuiteros en su contra y despotricando con la peor mala baba posible. Si Ramos estornuda en un partido, media grada reclama penalti y la otra media sufre un ataque de risa incontenible. Si Neymar se gusta a sí mismo y regatea a su sombra con el partido ya resuelto, su señora madre, una santa, no podría salir de casa sin que le pitasen los oídos. Cristiano Ronaldo tiene la ventaja de que no necesita hacer nada para generar una buena dosis de odio. Y ahora que, además, le sustituyen, va directo al Consejo de Ministros. En funciones. Odiados y queridos a la vez. No seamos hipócritas y reconozcámoslo: somos permisivos, tolerantes y muy comprensivos si la tropelía la comete uno de los nuestros. Igual que a un hijo se le perdona todo o al político de nuestro partido le seguimos votando, a pesar de estar imputado por variados casos de corrupción, a nuestro ídolo deportivo le permitimos que haga lo que le de la gana, eso sí, siempre y cuando se lo haga al equipo rival. Es uno de los nuestros.
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#PakoVeteYA
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@TabernaMou | 19-09-2016 | 07:07| 0
En 1990 el legislador se inventó la Ley del Deporte en la que se iniciaba el camino hacia la conversión de los clubes deportivos en sociedades anónimas. La idea, buena, era dotar de transparencia y músculo económico al fútbol profesional sumido en una grave crisis económica fruto de la gestión inconsciente de presidentes desalmados e ignorantes a los que no se podía reclamar responsabilidad alguna por su nefasta gestión. Décadas después, el fútbol profesional, con las excepciones de rigor, sigue en la ruina y los gestores siguen siendo unos incompetentes. Cuando se finiquitó la alegría del ladrillo, ya no había estadios para recalificar en el centro de las ciudades sobre los que construir vivienda de lujo, no quedaban cajas de ahorro que saquear ni dinero publico que entregar a fondo perdido a los oportunistas que compraron, o adquirieron -algunos de forma ilegal- el capital de los clubes, la sombra de la ruina volvía a posarse sobre el futuro del fútbol profesional español ¿Qué hacer con sociedades deportivas sin patrimonio, con deudas astronómicas y sin futuro viable a corto y medio plazo? Vender al capital extranjero. A precio de saldo. Fondos de inversión asiáticos, millonarios de Singapur, hombres de negocio chinos , jeques del lejano oriente comenzaron a hacerse familiares en las Juntas de Accionistas. O ellos o el certificado de defunción de entidades deportivas históricas. Así pues, la supervivencia pasaba por gente que difícilmente colocaría correctamente la ciudad del equipo en un mapa, que ignora la idiosincrasia del club o, directamente, les daba igual comprar un club de fútbol o una fábrica de charcutería. Los nuevos y ricos amos, se dejaban asesorar por importantes representantes, que colocaban entrenadores y jugadores a su antojo (y beneficio), hasta dejar al equipo al borde del abismo. Y lo peor, sin aprender de los errores o perseverando en ellos, nunca se sabrá, ya que después desmantelaban las plantillas a una semana del inicio de la nueva competición ¿Les suena? Un club histórico como el Valencia CF está el puestos de descenso y lo que cabe preguntarse es si el mayor culpable es el entrenador, a quien no destituyen porque hay jornada entre semana, o quien ha permitido que todo degenere a lo que se llegado. Lo fácil, obviamente, es enviar a Pako a las colas del INEM. Lo de siempre.
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Este es el nivel
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@TabernaMou | 13-09-2016 | 08:47| 0
La doble moral es un viejo recurso inventado por el ser humano para resolver el problema de hacer una cosa, pensar otra y decir una tercera completamente distinta sin que por ello tener un problema de conciencia. Llevado al extremo, la doble moral se termina por convertir en un ‘o conmigo o contra mi’, excluyente, violento, zafio y muchas veces desagradable. Un mundo cainita en el que la cerrazón obtusa e inquebrantable hace defender lo indefendible y machacar al contrario simplemente porque no lleva la camiseta de tu equipo. Este es el nivel. Si Raúl, personaje clave en la historia del Madrid y nada dudoso de sus querencias y amores, acude como invitado a la presentación de la sede del Barça en Nueva York, es un traidor apestado, un amoral vendido y un tipo al que poner el cuarentena. La quintacolumna del periodismo de bufanda, la del plató gritón y faltón ha encontrado un filón y no lo va a soltar. Vende. La porquería, aunque sea falsa, vende. Como vende provocar un enfrentamiento entre el ego inconmensurable de Cristiano y un gentleman del fútbol, Xavi, por decir que el problema de Cristiano era coincidir en la época de Leo Messi. Una herejía para alimentar más horas de debates absurdos en el Sálvame deportivo. Este es el nivel. Seamos honestos. La basura deportiva vende, da audiencia, así que no es solo un problema de quién la perpetra, sino también de quién la consume. No tengan la menor duda de que si estos espacios de mal llamado periodismo deportivo no fuesen rentables, serían retirados de inmediato de la programación. Hace mucho tiempo que alguien consideró que hablar de deporte, de fútbol, contar buenas historias, hacer buenas entrevistas o hacer periodismo de investigación no era rentable. Al parecer, lo que a la gente de verdad interesa es saber qué fijador de pelo utiliza tal estrella, si fulano es mejor que mengano o si tal ex jugador es un renegado por acudir a una fiesta del eterno enemigo. Este es el nivel.
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El partido homenaje
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@TabernaMou | 05-09-2016 | 08:11| 0
Vale que change.org está para asuntos de mayor enjundia, o debería, que hay peticiones cuando menos sorprendentes, pero no estaría de más que alguien propusiera a quien corresponda que tuviera en consideración la celebración de un partido homenaje a los jugadores de la selección española que, bien por decisión propia, bien porque ya no son convocados, ya no forman parte del llamado equipo de todos. Difícil reto para una sociedad como la nuestra en la que se gestionan tan mal las despedidas de aquellos que nos hicieron grandes y en la que el cainismo de tertulia televisiva está muchas veces por encima de los éxitos logrados. Es una lástima que jugadores como Casillas, 167 partidos; Xavi Hernández, 133; Xabi Alonso, 113 partidos; Fernando Torres, 110 veces vistiendo la camiseta de España, por citar los ejemplos más cercanos, hayan dejado la selección de forma casi clandestina en el mejor de los casos. En el peor, con un sector del periodismo de bufanda reclamando, exigiendo, primero a Del Bosque, luego a Lopetegui, que echara a Casillas de la selección por los viejos pleitos con Mourinho, más poderosos que un Mundial y dos Eurocopas, por lo que se ve. Imagino a Iker con envidia de Francesco Totti y las pancartas de los aficionados romanistas diciendo que a su capitán no se le discute, se le ama. Aquí somos más de largarlos y cuanto más lejos, mejor. Hace años, cuando un jugador emblemático colgaba las botas, su club de toda la vida le organizaba un partido homenaje para despedirse en condiciones de su público. Con el tiempo, este noble gesto se fue desvirtuando, formando parte de los contratos de los futbolistas como un complemento salarial más, hasta desaparecer por completo, comidos por las muy rentables giras por Asia, América o las antípodas. Las viejas -y no tan viejas- glorias molestan, como los ex presidentes, jarrones chinos que no se sabe bien qué hacer con ellos.
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El enigma del 'Cholo'
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@TabernaMou | 29-08-2016 | 08:07| 0

Estadio de San Siro, Milán. Sábado, 28 de mayo. El Atlético de Madrid volvía a perder la final de la Champions con el Real Madrid. Esta vez, de una forma aun más cruel si cabe: en la tanda de penaltis. Juanfran erró el último lanzamiento. Sala de prensa del estadio milanista. Diego Pablo Simeone sorprendía con unas enigmáticas palabras: ‘Me estoy planteando pensar, nada más que eso. Contesto lo que me sale y lo que siento. Soy de guardarme pocas cosas y me viene esa sensación. Es lógico después de una derrota como la de hoy’ ¿Tenían que ver esas palabras que tanto asombro e inquietud ocasionaron en los rojiblancos con la ácida reacción de muchos aficionados por el tibio comienzo de Liga del Atlético?

Nuestro fútbol es muy de encumbrar con facilidad y dar palos con idéntica pasión al mínimo traspié; muy de tener una gran memoria a corto plazo y de una más que notable amnesia de los triunfos pasados; muy de sus filias y de sus fobias excluyentes, tipo ‘estás conmigo o contra mi’. Quizá eso era lo que temía Simeone que le llegara a suceder: crédito agotado y masiva salida del armario de la legión silenciosa de críticos escondidos ante el empuje del ‘cholismo’ dominante en la grada y mayoría de los medios. Nadie osa a cuestionar al caballo ganador…hasta que comienza a dar síntomas de fatiga.

Simeone tiene, posiblemente, la mejor plantilla posible en sus manos y cada vez menos argumentos con los que quejarse de la enorme diferencia presupuestaria entre los dos grandes y el Atletico que dirige. Dos partidos frente a dos equipos recién ascendidos, dos empates, dos puntos y muchos nervios y muchas voces críticas contra el técnico argentino. Es un mal comienzo, nada está perdido, pero es un mal síntoma que con solo dos fechas, los viejos demonios se hayan agitado y con esta violencia. Quizá en mayo lo veía venir…

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Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando