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Capítulo #09: Un Día En El Infierno
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Ignacio Cuartas Villalobos | 26-05-2014 | 00:05

En el falsamente denominado “Centro de Rehabilitación Santa Cruz Palmasola” conviven asesinos reincidentes, narcotraficantes, violadores peligrosos, extorsionadores y atracadores a mano armada de todas las clases que os podáis imaginar. Este Centro de reclusión de 17 hectáreas es considerado uno de los más aterradores, espeluznantes y peligrosos de todo América Latina. Allí se ha llegado a comprobar una inusual relación entre policías y detenidos con jueces y fiscales que trabajan en una verdadera corporación.

Carcel de
Cárcel de “Palmasola”
 

A pesar de la división que se ha hecho para separar a la población penitenciaria, se sabe que el lugar más peligroso es el sector denominado “Chonchocorito”, que ha sido bautizado con ese nombre en alusión a la Cárcel de máxima seguridad de la ciudad de La Paz, la “Cárcel de Chonchocoro”. El resto de secciones o pabellones son denominados PC´s (puestos de control).

“Chonchocorito”
 

El PC2 es la sección de mujeres y está ubicado en el perímetro de Palmasola. El PC3, PC4 y PC6 son secciones de régimen abierto, popularmente conocidas como “El Barrio”. El PC5 es la sección para enfermos contagiosos y el PC7 es la sección de máxima seguridad para los llamados presos V.I.P. (jueces o fiscales corruptos, policías ladrones, extorsionadores, etc.)

Vista aérea de
Vista aérea de “Palmasola”
 

Desde aproximadamente 1996 “Hombres Nuevos” ha venido desarrollando una tarea asistencial y de acompañamiento en “Palmasola”. En 2003 se firmó un convenio de cooperación entre la “Fundación”, “PASOC” (Pastoral Social Cáritas) y la “Pastoral Penitenciaria”, concretando así la estrecha colaboración que, desde años atrás, se venía prestando en “Palmasola”.

En 2004 “Hombres Nuevos” construyó un pozo de 180 metros de profundidad para dotar de agua potable a la población recluida en “Palmasola” ya que hasta ese momento no disponían de tan elemental servicio.

En aquella época los privados de libertad en este siniestro y macabro recinto ascendían a 2.800 cuando la capacidad máxima del recinto era y es para albergar a unas 800 personas. Hoy son más de 5.500 los reclusos que hay en “Palmasola”, de los que sólo un 10% tienen sentencia firme, ejecutoriada. El resto, son preventivos, no condenados a espera de sentencia firme.

También, hace años, la “Fundación” adquirió y donó a la “Pastoral Penitenciaria” unos locales donde, hasta la actualidad, funciona el “Centro Integrado Luz y Esperanza”. Ahí se imparten enseñanzas académicas y técnicas tales como Derecho, Electrónica, Informática, Reparación y Educación Básica.

Cabe destacar que “Hombres Nuevos” también restauró la guardería que, dentro del Penal, acoge a los hijos de los internos que allí conviven con sus padres o madres. Todo sea dicho de paso, práctica está por desgracia muy habitual, pero muy perniciosa para los jóvenes críos (hay más de 550 niños y niñas).

Críos corriendo dentro de
Críos corriendo dentro de “Palmasola”
 
Niños dentro de
Niños dentro de “Palmasola”
 

Más recientemente “Hombres Nuevos” realizó la total refacción de todo el pabellón PC5, pequeño hospital para 54 enfermos de tuberculosis y VIH. Y, en los últimos días, la adecuación de una de las celdas de este mismo pabellón para la instalación de los equipos de laboratorio donados por el Gobierno Municipal. Igualmente, “Hombres Nuevos” ha donado un equipo informático de medio uso para el mismo pabellón.

Hace más de un año, tras una visita del Padre Nicolás, en la que quedó impresionado por el estado de las instalaciones en que vivían allí los enfermos de tuberculosis y de VIH, “Hombres Nuevos” restauró todo el pabellón realizando instalaciones sanitarias, eléctricas, enlosetado de suelos, pintura general, retejado de uralitas, etc.

Algunas de las obras realizadas por
Algunas de las obras realizadas por “Hombres Nuevos”
 
Más obras realizadas por
Más obras realizadas por “Hombres Nuevos”
 

Desde 2007 la persona encargada de la “Fundación” en trabajar en el “Proyecto de Palmasola” es Richar Calvo García, quien asiste como voluntario, dentro de la “Pastoral Penitenciaria”, a los Adultos Mayores de la Tercera Edad.

Algunos Adultos de la Tercera Edad de
Algunos Adultos de la Tercera Edad de “Palmasola”
 

La tarea fundamental de Richar ha sido agruparlos, crear en ellos sentido de grupo, y conseguir que se sientan acompañados. También les gestiona la obtención de documentos (carnet de identidad, cobro de renta dignidad, seguro de enfermedad…) y otros servicios administrativos. Por otra parte les facilita algunos alimentos, ropa y medicinas.

Al principio apenas eran unas 20 personas las que se reunían una vez a la semana pero, poco a poco, el número de participantes a las reuniones fue creciendo, llegando en la actualidad a juntarse semanalmente cerca de 40 ancianos. Cuando celebran alguna fiesta o cuando se reparte ropa que dan las “Hermanitas de los Ancianos”, llegan a ser unos 80 asistentes.

Entre los “pequeños gestos aliviadores”, -que no liberadores-, se ha logrado en estos últimos años el haber “carnetizado” a casi el 90% de los ancianos, requisito imprescindible este, por otra parte, para conseguir cobrar la Renta Dignidad de 250 Bolivianos (unos 25 euros). También se trabaja en gestionar el “SSPAM” (Seguro de Salud Para el Adulto Mayor).

Además, y en colaboración con el Gobierno Departamental –Prefectura-, se están consiguiendo lentes y placas dentales para el grupo de los Adultos Mayores.

Por todo ello, el grupo de Adultos Mayores acepta a Richar y le reconoce como “uno más de ellos, solo que vive fuera…”

Richar también trabaja con el grupo de 47 Españoles privados de libertad, entre ellos 7 Españolas, todos por el delito de 1008 (hacer de correo de la droga). Les sirve de enlace con el Consulado Español llevando y trayendo peticiones y ayudas.

También mantiene contactos con algunas de sus familias en España facilitándoles informaciones y gestionando el envío de ayudas económicas. Es el único contacto que tienen los presos con el exterior. Quincenalmente se reúne con todos ellos para tratar de ir solucionando todos juntos los problemas que allí se les presentan. Sirve para repetir “quejas y lamentos” y, a la vez, fomentar la conciencia de grupo. Difícil tarea esta sin duda, pero extremadamente útil.

Cuando salen indultados algunos de estos Españoles, Richar les acoge en su casa, acompañándoles en la gestión y tramitación de su regreso a España.

Como podréis ver una labor encomiable la que realiza Richar, y que representa a la perfección los valores y misión que definen a “Hombres Nuevos”.

Yo había hablado con Richard desde la primera semana que aterricé en Bolivia para que me pudiera ayudar a conseguir los permisos necesarios para poder acceder a “Palmasola”. Desde el primer momento me advirtió de la dificultad de poder lograrlos, pero me dijo que haría todo cuanto estuviese en su mano. Cuando me reuní con el Cónsul Español en Santa Cruz también me advirtió de la complejidad de poder entrar en el Penal. Pero como siempre os digo, las cosas pueden ser difíciles, pero jamás imposibles.

Desde que llegué a “Hombres Nuevos” el 6 de Febrero he ido visitando casi todos los Proyectos que tiene la “Fundación”, mas de 25, y uno de los pocos que me faltaba por visitar era el de la “Cárcel de Palmasola”, y por supuesto, uno de los que más ganas tenía de conocer.

Aquella mañana oscura y lluviosa de viernes se quedará grabada en mis retinas para el resto de mis días. Fue el día que visité uno de los Penales más peligrosos de América Latina, la lúgubre y siniestra “Cárcel de Palmasola”.

Aquel viernes me levanté a las 6.30 de la mañana como es costumbre y acudí a las oficinas centrales de la “Fundación” en “Palacio” como hago cada día. Casualmente ese día no tenía reunión con ninguna Empresa por lo que dedicaría todo el día a trabajo de oficina.

A las 8.15 de la mañana recibí una llamada telefónica de Richar. Me preguntó si estaba libre y en caso afirmativo si podía estar listo en 15 minutos para pasar a recogerme por “Palacio” e ir a “Palmasola”.

Me dijo que había conseguido los permisos necesarios ya que ese día había en el PC5 (como os dije antes, pabellón que sirve de hospital para enfermos de tuberculosis y VIH donde residen 54 presos) la entrega, por parte de la Alcaldía, de un equipo de laboratorio para análisis principalmente de enfermedades respiratorias. (Como mencioné con anterioridad, “Hombres Nuevos” se encargó de la obra de albañilería, fontanería y electricidad precisa para convertir una de las celdas en sala de laboratorio).

Uno de los Equipos donados por la Alcaldía
Uno de los Equipos donados por la Alcaldía
 
Otro de los Equipos donados por la Alcaldía
Otro de los Equipos donados por la Alcaldía
 

Le dije a Richar que sí estaba libre y que me iba con él. Me pidió que me pusiera una camisa de la “Fundación”, ya que por mucho que se tengan los permisos, muchas veces ni con esas puedes entrar, y el llevar la camisa de “Hombres Nuevos” podría facilitar los trámites de acceso. Puesto que yo en ese momento no tenía ninguna camisa se la pedí a “Pancho”, que se encontraba en su habitación, quien muy diligentemente me prestó una de sus camisas de la “Fundación”.

Recuerdo perfectamente que tras colgar el teléfono a Richar el corazón me latía con muchísima fuerza. Yo sabía perfectamente lo que era “Palmasola” y lo que allí dentro acontecía, puesto que en su día vi el programa de “Encarcelados” de “La Sexta”, del cual os hablaré más tarde, y también había leído mucho sobre ese Penal a través de Internet y de distintos documentos de la “Fundación”. El pensar que en menos de dos horas iba a estar ahí dentro fue una de esas sensaciones que no se pueden describir con palabras.

A las 8.30 de la mañana, según lo fijado, Richar pasó a recogerme y nos subimos al micro destino a “Palmasola”. Entre los trasbordos que hay que hacer es un viaje de aproximadamente 45 minutos.

Reconozco que iba con un cierto nerviosismo, y así se lo hice saber a Richar. Cabe resaltar que esta Cárcel está gestionada por los propios presos, por lo que la seguridad en el interior ni mucho menos está garantizada (la media en “Palmasola” es de un policía por cada 289 presos aproximadamente). Entre los presos de cada pabellón eligen a sus representantes. Estos “representantes de presos” se hacen llamar “Los Disciplina”, y son los que instauran el “orden” y “gestionan” los pabellones o secciones.

Como dato curioso os diré que el “Alcalde” de todo “Palmasola” es un recluso que lleva muchos años preso y que entra y sale del Penal cuando quiere.

Una vez llegamos, dejamos nuestros móviles en una ventita callejera (tienda de alimentación a pie de calle) que había enfrente de la Cárcel. Richar conoce a la dueña y siempre le deja las cosas para que se las guarde. Dentro no te dejan pasar con nada, salvo tus documentos y algo de dinero.

Por supuesto no te dejan entrar con ningún tipo de dispositivo móvil o cámara, por lo que hacer fotos en el interior es imposible. Las fotos que veáis en el Capítulo de hoy son del exterior de la Cárcel, de Internet, algunas que ha podido hacer “Hombres Nuevos” debido a las colaboraciones que realiza y las que nos pasaron los miembros de la Alcaldía debido al acto oficial al que acudimos. No obstante, y como os podréis imaginar en una Prisión de estas características, dentro hay todo tipo de bienes y servicios que supuestamente están prohibidos.

Antes de entrar me sorprendió profundamente el no ver furgones de policía en el exterior del recinto. Resulta que tal y como me explicó Richar, los presos tienen que pagar un taxi para ir a los juicios.

Richar y yo instantes antes de entrar en el Penal
Richar y yo instantes antes de entrar en el Penal
 

Una vez en el primer control policial para acceder a lo que es todo el recinto que compone “Palmasola” tardamos una media hora en poder entrar. Es un proceso lento y la comprobación de datos pausada. La policía tan solo está a la entrada del recinto principal y luego a la entrada de cada pabellón, pero esa es toda la policía que podrás ver. Me sorprendió mucho que en las torretas de vigilancia que hay en el Penal no hubiese vigilantes.

Torretas de Vigilancia de
Torretas de Vigilancia de “Palmasola”
 

Cabe mencionar que a la gran mayoría de Bolivianos les da autentico pánico entrar en “Palmasola”, aunque solo sea de visita o a impartir algún curso de formación.

Me llamó la atención enormemente que al pasar el primer control, el de entrada al recinto, ningún policía me registrara, y también pude observar como el detector de metales no funcionaba.

Cuando entras en “Palmasola” te asignan un número y te ponen un sello de ingreso. Luego, a cada pabellón que vas entrando te van poniendo otro. Estos sellos son tu pasaporte hacia la libertad. Es muy importante que no se te borren ya que si ello sucede corres el riesgo de quedarte dentro y que no te dejen salir.

Otra cosa que me asombró fue uno de los carteles de la entrada al Penal que reza lo siguiente:

“Toda persona para ingresar a este centro de rehabilitación debe presentar su cedula de identidad y no debe pagar por ningún concepto. No se convierta en cómplice de la corrupción.”

Sin embargo, cada acceso cuesta 5 Bolivianos y se les paga a los propios policías. ¿Increíble verdad?

El acto de la entrega, por parte de la Alcaldía, de un equipo de laboratorio para análisis principalmente de enfermedades respiratorias era en el PC5 (pabellón que sirve de hospital para enfermos de tuberculosis y VIH). Como os dije antes en este pabellón se encuentran 54 presos entre los que había dos españoles.

Una vez entramos en el recinto principal fuimos caminando hacia el PC5. Era una caminata de unos 10 minutos. En ese momento jarreaba agua con mucha fuerza y el cielo estaba muy oscuro. De repente empezamos a ver correr a muchos policías y a escuchar disparos. En ese momento realmente me asusté de verdad, no entendía que estaba sucediendo. Richar seguía caminando tan tranquilo pero mi cara debía ser todo un poema.

Este era el Camino hacia el PC5
Este era el Camino hacia el PC5
 

Al llegar al PC5, pasamos el pertinente control policial y recibimos nuestro segundo sello del día. William, recluso y jefe del pabellón nos estaba esperando y nos dejó pasar. Es un hombre muy religioso que por circunstancias que no vienen al caso se encuentra preso desde hace mucho tiempo. Sufre una enfermedad degenerativa que le hace estar muy obeso.

Le preguntamos a William por lo que había sucedido. Nos dijo que en el PC7, sección de máxima seguridad para los llamados presos V.I.P. (jueces o fiscales corruptos, policías ladrones, extorsionadores, etc.) que casualmente está justo enfrente del PC5 acababa de haber un motín entre presos y que se habían producido tiros.

De hecho, en el preciso momento que nos estaba contando esto, entraron en el PC5 varios policías gritando que algún médico de los que allí se encontraban para la inauguración fuese al PC7 a toda prisa puesto que había heridos por la reyerta ocurrida.

Más tarde pudimos saber que hubo heridos con arma blanca y que la policía intervino y confiscó varios cuchillos y navajas. Gracias a Dios la situación fue controlada y los reclusos del PC7 aislados. Por unos momentos se me vino a la cabeza la película española “Celda 211” y uno de sus protagonistas, Juan Oliver (interpretado por Alberto Amman).

Este tipo de motines no suele ser normal, todo sea dicho, pero la casualidad así lo quiso ese día. Os aseguro que entre el cielo oscuro, la incesante lluvia, los ciertos nervios que yo pudiera tener y el motín, los 15 minutos que de momento llevaba en “Palmasola” me parecían una vida entera.

Tras la explicación que nos dio William de lo sucedido me presentó a los dos Españoles que había en esta sección. Uno de ellos David, Canario, de veintitantos años y que como el resto de Españoles estaba preso por 1008.

David me enseñó las distintas instalaciones. Los baños (dónde el hedor era insoportable) y las habitaciones no estaban nada mal para lo que es costumbre en “Palmasola”. Acordaros que “Hombres Nuevos” ha hecho mucho por este pabellón.

Recuerdo perfectamente que la gente me miraba de manera extraña, puesto que mi cara no les resultaba familiar. Este pabellón es el más tranquilo de todo el Penal. Tienen hasta un campito de futbol que está en buenas condiciones donde juegan de vez en cuando.

A David tuve la suerte de verle poco tiempo después por “Palacio” una vez que le indultaron. Había estado dos años y medio encerrado y la verdad que nunca he visto una cara tan radiante de felicidad como la suya aquel día de “Palacio”. Volvía a ser un hombre libre. Se notaba el sufrimiento al que se había visto sometido y el verse en libertad tan pronto era algo que jamás se hubiese podido imaginar.

Durante el acto que se celebró en el PC5 se encontraba algún médico, una concejala, algunas autoridades y todos los presos.

Todos rezamos durante unos minutos y luego se dio gracias a Dios. Acto seguido hubo unos cuantos discursos por parte de las autoridades allí presentes. Entre los discursos destacó por encima de todos el de William, quien dio las gracias a la “Fundación” y al Padre Nicolás por toda la ayuda que han venido prestando a lo largo de los años. La verdad que resultó un acto muy emotivo en el que te das cuenta de las tremendas desdichas humanas que existen.

Durante un momento del acto. Yo aparezco de espaldas y el de rojo con pelo blanco a mi derecha es Richar. La tripa que se ve a la derecha es la de William, que como os dije sufre una enfermedad degenerativa
Durante un momento del acto. Yo aparezco de espaldas y el de rojo con pelo blanco a mi derecha es Richar. La tripa que se ve a la izquierda es la de William, que como os dije sufre una enfermedad degenerativa
 
En otro momento del acto. Al fondo se puede ver de izquierda a derecha a William, a mí y a Richar
En otro momento del acto. Al fondo se puede ver de izquierda a derecha a William, a mí y a Richar
 
Algunos de los presos durante el acto
Algunos de los presos durante el acto
 
Algunas de las Autoridades allí presentes. A la derecha de la imágen aparece William
Algunas de las Autoridades allí presentes. A la derecha de la imágen aparece William
 

Una vez finalizó el acto protocolario nos despedimos de los presos y nos dirigimos hacia la salida. Tardamos un buen rato en salir ya que no había policía en el puesto de control porque estaban en el PC7 intentando controlar el motín que se había producido.

Del PC5 nos dirigimos al PC4, popularmente conocido como “El Barrio”. Es el pabellón más grande de todos con muchísima diferencia. Habitan más de 4.500 presos, aunque realmente hay tanto descontrol que ni la propia Cárcel sabe cuántos presos hay. Aquí hay en torno a unos 35 Españoles.

Una de las calles de
Una de las calles de “El Barrio”
 
Otra de las calles de
Otra de las calles de “El Barrio”
 

Cuando llegamos pasamos por el puesto de control y nos pusieron el tercer sello del día. Aquello era bien diferente al PC5. Según entramos, las personas que se apoltronaban en la puerta clavaron su mirada en mí. Desde luego que las miradas de los presos del PC5 comparadas con estas eran como comparar la mirada de un corderito degollado con la de un lobo sanguinario.

Los presos apoltronados en la puerta
Los presos apoltronados en la puerta
 

Aunque cuesta, al cabo de los minutos te acabas acostumbrado a estas miradas. Saber que estás en medio de violadores, secuestradores, asesinos en serie o traficantes y que no hay nadie para ampararte os garantizo que produce una sensación de pánico terrible.

El PC4 es un barrio lleno de gente, un condominio. Hay billares, Iglesias, casas, restaurantes, campo de fútbol, farmacias, ventas, etc. Aunque la sensación de suciedad y abandono es tremenda como podréis imaginar. Aquí no hay servicios médicos. Muchos presos que quizás son veterinarios o no son nada dicen que son médicos para poder sacar algo de dinero engañando a otros reclusos.

Uno de los múltiples Restaurantes de
Uno de los múltiples Restaurantes de “El Barrio”
 
Una de las viviendas de
Una de las viviendas de “El Barrio”
 

Aquí se cobra por todo, todo vale dinero, hasta ir al baño. Mucha gente va descalza y la gran mayoría en chanclas. Las aceras están llenas de barro. Es un panorama desolador.

Puesto que Richar conoce a la perfección “Palmasola” comenzamos a caminar. A nuestro paso fueron apareciendo distintos Españoles. En cuanto saben que eres Español se acercan a ti, ya que buscan una cara amiga y amable a la cual poder contar sus problemas y de paso ver si pueden conseguir algo.

Una anécdota que jamás se me podrá olvidar es la siguiente. Al principio los Españoles que se acercaban le preguntaban a Richar que si yo era un preso al que habían atrapado en Viru Viru (aeropuerto de Santa Cruz donde suelen atrapan a los correos de la droga).

Se me ponen los pelos de punta al recordar esa escena. Por unos segundos se piensan que quizás eres un recluso, y esas miradas clavadas de los presos en mí me producían una escalofrió aterrador. Rápidamente yo les decía que era voluntario y esas miradas cambiaban el gesto.

Por lo menos así lo viví yo. De verdad os digo, que para ellos yo fuese un posible preso, aunque fuese por unos segundos, hacia que me entrara una angustia y un miedo terrible.

Muchos de estos Españoles con los que hablé son los que salen en el reportaje de “Encarcelados” de “La Sexta” que os dejo al final del Capítulo. El reportaje no refleja la crudeza y autentica realidad que se vive en este infierno.

El reportaje refleja una pequeña parte de lo que es “Palmasola”, pero desde luego que la realidad es mucho más dura de lo que se pueda mostrar, entre otras cosas, porque no permiten grabar con cámaras, y los de “La Sexta” tuvieron muchos problemas a pesar de tener todos los permisos en regla.

He de decir que los presos Españoles no estaban nada contentos con los reporteros de “La Sexta”. Tenían la sensación de que los reporteros los habían utilizado para contarles sus miserias y que pudieran hacer un buen reportaje sin importarles las posibles consecuencias que los presos pudieran luego tener.

Muchos de los Españoles que hablaron tuvieron represalias y recibieron severas palizas, torturas y castigos. Incluso me dijeron que no fueron capaces de comprarles algo de comer o de beber. Que menos que darles algo por estar contando la verdad sobre lo que allí sucede. ¿Os es que los de “La Sexta” no sabían a lo que se exponían los presos Españoles si hablaban?

A lo largo de las dos horas que estuve en el PC4 pude conocer en torno a unos 25 Españoles. Como os comentaba antes, todos se te acercan en cuanto saben que eres Español, ya que se sienten muy solos, y el ver una cara amiga les hace estar felices y poder desahogarse. Lázaro, José, Antonio, Pedro, Ángel, Javier… Todos están por 1008, tienen la cara demacrada y muy mal aspecto. Sus caras reflejan la dureza de lo que dentro del Penal acontece.

Tal y como me pidió Richar solo llevé 20 bolivianos (2 euros) en el bolsillo, también llamados pesos en honor a la antigua moneda Boliviana. Todos te piden plata (dinero). Al primer preso Español que conocí en el PC4 fue a José que fue el primero en acercarse a mí.

Los 20 pesos que llevaba en el bolsillo se los di a él, pero mucho me temo que se lo gastó en droga ya que nada mas dárselos desapareció para aparecer más tarde con la cara totalmente descolocada. Además, otros presos me dijeron que era el que más enganchado estaba de todos los Españoles. La gran mayoría de los presos se convierten en adictos en “Palmasola”.

Cuando te encuentras en una situación de estas, a los presos poco les puedes decir, porque son gente sin ninguna esperanza. La gran mayoría ni siquiera han sido juzgados, y solo te queda darles animo, decirles que luchen por sobrevivir (mismamente el 23 de Agosto de 2013 se produjeron según fuentes oficiales más de 30 muertes en un altercado que hubo en “Palmasola” en “Chonchocorito” entre bandas rivales, aunque según me comentaron los presos hubo más de 100 muertos pero se han ocultado las verdaderas cifras) y que aprendan lo que puedan de esta experiencia.

Les dije que aunque sea imposible intenten sacar el lado positivo. Les hablé de Mandela y de los 27 años que estuvo en la Cárcel y lo que posteriormente consiguió. La verdad que ver la cara de esta pobre gente en la que prácticamente no hay vida resulta muy duro. Sus rostros son la de muertos vivientes, y como ellos dicen, son gente enterrada en vida.

La historia que me iba contando cada uno era a cada cual más horripilante. Javier es un Barcelonés que lleva encerrado 3 años y 9 meses y que todavía está pendiente de juicio. Su familia no sabe nada ya que él no quiere decirles lo que sucede por vergüenza. Me decía que no quiere levantarse cada mañana porque sabe que lo que le espera es el autentico infierno.

Estudió Empresariales y tenía un negocio en Barcelona. Las cosas le empezaron a ir mal y vino a Bolivia para hacer de correo de la droga. Se tragó varios kilos de cocaína en bolsitas y en el aeropuerto de Viru Viru lo cogieron. Me contó que su vuelo era el único del aeropuerto esa fatídica noche y que lo atraparon de inmediato. La mala cara que llevaba y la limitación de movimientos debido a la ingesta de droga así como los nervios lo delataron por completo. Le pasaron por el detector de Rayos X y descubrieron los kilos de droga que llevaba en su estomago.

Dice que ha sufrido torturas, tales como que le pongan una bolsa en la cabeza llena de insecticida hasta casi asfixiarle o meterle en agua y conectarle cables alrededor del cuerpo para provocarle espeluznantes descargas eléctricas. Me contó que por descontado ha recibido cientos de palizas y que una de ellas casi le produjo la muerte.

Su rostro refleja el sufrimiento y el tormento tan grande que padece. Tiene cara de ser un buen hombre, de hecho él mismo dice que lo es, pero también dice que la Cárcel le ha cambiado, que solo se preocupa por sobrevivir y no morir, y algún día sueña con poder regresar a España y enmendar los errores que ha cometido.

Tengo su cara grabada en mi mente y no soy capaz de olvidarla. Jamás he visto un semblante con la desolación, tristeza, amargura, sufrimiento y desesperación que padecía Javier. Era literalmente un muerto en vida.

En “Palmasola” todo funciona a base de dinero. Si tienes dinero podrás pagar tu seguro de vida (vale en torno a 2.000 y 3.000 dólares por persona y es cobrado por los propios presos que gestionan cada pabellón y las correspondientes mafias) y no verte sometido a infames torturas, podrás dormir en un buen sitio, tener tu buena comida y hasta tener tu propio negocio. Con dinero sobrevives, sin él, eres hombre muerto, así de sencillo. En palabras de Javier:

“En esta Cárcel tienes que pagar por entrar y además mucho dinero, si no tu vida no vale absolutamente nada”

Como os decía, empezamos a recorrer el PC4 que es la sección más grande y una de las más peligrosos quitando “Chonchocorito” (que la verdad no me quiero ni imaginar como es). Richar me explicó que en “Chonchocorito” hay tres pisos llenos de celdas donde los presos no pueden entrar ni salir y es donde se encuentran los asesinos más atroces y sádicos que os podáis hacer a la idea.

Lo primero que hicimos fue ir a ver a los Españoles que estaban en “El Bote” (celdas de castigo). “El Bote” es una jaula, sin luz, sin camas, sin sillas, si nada. Solo hay suelo, oscuridad y unos pequeños barrotes. El olor que procedía de ese lugar es mejor que no os lo intente describir.

Salieron tres Españoles que estaban ahí por deber dinero. Tenían muy mal aspecto. Richar les compró unos plátanos, pan y unas pastillas para calmar los dolores que padecían. Tenían la cara consumida y demacrada, estaban desnutridos, tenían cicatrices por todo el cuerpo y heridas que estaban empezando a producir gangrena. Prácticamente no eran capaces de vocalizar palabra.

No tenían camiseta, ni zapatillas, solo un pantalón corto. Tenían el pelo muy largo y por la pinta de la barba debían de llevar ahí muchas semanas. Sus rostros reflejaban la desesperación humana en estado puro. A mí me daba la sensación de que me habían teletransportado en el tiempo muchos siglos atrás. No daba crédito a que en pleno siglo XXI mis ojos estuvieran presenciando semejante denigración y vejación humana. Aquello era una verdadera Bomba del Tiempo.

De ahí fuimos al campo de fútbol, un autentico barrizal, donde todos los partidos son tomados muy en serio. La gran mayoría juegan descalzos. Uno de los jugadores de la selección de Bolivia que jugó contra España en el Mundial de Estados Unidos 94 (único mundial que ha jugado Bolivia) está allí encarcelado y juega la liga de fútbol.

Acto seguido fuimos a “La Curva”, la zona más peligrosa del PC4. Aunque allí casi todo el mundo consume drogas, en este lugar están los drogadictos más acabados. Como os dije antes, casi todo el mundo acaba enganchándose a las drogas en “Palmasola”. El espectáculo era abrumador. Basura por todos los lados, gente tirada en medio de la basura y de los charcos infectos medio muriéndose, un olor horrible a putrefacción. El Ser Humano en un estado de decadencia absoluta.

Posteriormente fuimos a la Carpintería donde conocimos a un Malagueño de 50 años que lleva varios años encarcelado y que hace veleros enormes con cajas de madera. Algunos de ellos los ha llegado a vender por más de 700 dólares. La verdad que eran impresionantes. En la Carpintería había cosas muy bonitas tales como carteras de piel, marcos, cajas de madera…

Zona de la Carpintería
Zona de la Carpintería
 

Más tarde Lorenzo, de Las Palmas de Gran Canaria, nos llevó a su habitación (allí duermen más de 80 presos hacinados) para enseñárnosla. Paga 15 Bolivianos por noche por dormir en una litera de 4 camas. La suya es la tercera. Ahí tienes sus pocas pertenencias. La gente que duerme en el suelo debajo de la primera cama de la litera paga 5 Bolivianos. Las condiciones son totalmente infrahumanas.

Cuando entramos en la habitación, Richar, quien no se había separado de mí en toda la mañana se tuvo que ir a otro lugar del PC4 a realizar unas gestiones. La verdad que al verme solo en aquella habitación con más de 80 presos sentí bastante respeto.

Recordad que allí no hay policía. Están los presos y nadie más. Intenté no pensarlo demasiado y estuve conversando con los presos Bolivianos sobre fútbol. Un tema este muy recurrido para situaciones así. Reconozco que los minutos se me hicieron eternos hasta que Richar llegó.

Una vez salimos de la habitación de Lorenzo presenciamos una discusión entre dos Españoles porque uno de ellos debía mucha plata a un fiador Boliviano del Penal. El Español sabía que en cuestión de días lo iban a meter en “El Bote”. Se le veía tenso y preocupado. Solo estuvo con nosotros un rato.

Este Español nos decía que hay Españoles que se pisan unos a otros y que lo que había que hacer es apoyarse en lugar de ponerse trabas y zancadillas. Hay que tener en cuenta que a los Españoles se les trata muy mal en “Palmasola” debido al racismo existente hacia los Españoles en este Penal.

Justo antes de ir hacia la salida del pabellón Richar me enseñó el local “Centro Integrado Luz y Esperanza” que donó “Hombres Nuevos” a una de las múltiples Iglesias que hay en el PC4. Allí, como os comenté anteriormente, se imparten enseñanzas académicas y técnicas tales como Derecho, Electrónica, Informática, Reparación y Educación Básica.

Justo cuando nos íbamos del PC4 tuvimos que esperar media hora fuera del puesto del control policial porque era el momento del rancho (la comida). En ese momento llovía con fuerza y yo empezaba a tener miedo de que se me borraran mis tres sellos, que no olvidéis, eran mi pasaporte a la libertad.

Estos eran los 3 sellos que llevaba en mi brazo
Estos eran los 3 sellos que llevaba en mi brazo. Como vereís habían empezado a borrarse
 
Otra imágen de los 3 sellos
Otra imágen de los 3 sellos
 

En el momento del rancho se masca la tensión. Van dos representantes de cada casa o habitación. Les ponen en fila y les abren una verja para que salgan del recinto a por la comida. En ese momento salen corriendo con carretillas y suben los cubos enormes de alimentos, que os aseguro no tienen muy buena pinta, en la carretilla y los meten dentro del recinto otra vez.

Son momentos de mucho nerviosismo y los policías esperan a los presos con los cubos de comida fuera. Les pegan con palos de madera en la espalda si no se dan prisa. Es un espectáculo bochornoso y denigrante.

Instantes despues de salir a recoger el rancho con las carretillas
Instantes despues de salir a recoger el rancho con las carretillas
 
Cocina de
Cocina de “Palmasola”
 

La idea era que tras la visita al PC4 fuéramos al PC2 a ver a las reclusas Españolas, pero el día estaba horrible, la lluvia era incesante y estábamos calados. Y la verdad, no sé si me quedaban muchas más fuerzas.

Al salir de “Palmasola” sentí un alivio enorme. Llevaba varias horas en tensión y lo que allí había visto y vivido jamás pude imaginar que existiera. Siempre he dicho que la visita, hace ya muchos años, a lo largo de todo un fin de semana, al “Psiquiátrico Benito Menni” de Ciempozuelos me pareció impactante, pero desde luego, y por desgracia, nada que ver con esta.

A la salida de
A la salida de “Palmasola”
 

Cuando abandonamos el Penal había varias cadenas de televisión para cubrir la noticia del motín, entre ellas “Unitel”, una de las más importantes de Bolivia, y el reportero que cubría la noticia era el afamado Paul Granillo. Nos preguntó por lo que habíamos visto dentro, por como fueron los disparos, por si sabíamos algo… Pensándolo bien, menudo día para ir a conocer “Palmasola”.

Richar y yo con el reportero Paul Granillo
Richar y yo con el reportero Paul Granillo. Creo que mi cara lo dice todo
 

Pinchando aquí podréis ver el reportaje de “La Sexta” sobre “Palmasola”. Como os dije antes, el reportaje muestra una pequeña parte de lo que es este Penal, pero desde luego, la cruda realidad que lamentablemente allí se vive es mucho más dura de lo que el reportaje os pueda mostrar o yo os pueda relatar.

Os diré que me llevó varios días recuperarme del impacto que me causó la visita a “Palmasola”. Por supuesto, hay imágenes que jamás conseguiré borrar de mi mente, pero ello, lo único que hace, es concienciarme aun más si cabe de lo importante que es seguir luchando por los “Derechos Humanos y Fundamentales” de todo Ser Humano, puesto que todos merecemos ser tratados con la misma dignidad que nos define como Hombres, independientemente de cuáles sean nuestras circunstancias.

Hasta el próximo Capítulo.

Mi nombre es Ignacio Cuartas Villalobos, tengo 32 años, y soy natural de Santander. Soy licenciado en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Tras finalizar mis estudios universitarios trabajé en Londres en Banca de Inversión durante unos años y del 6 de Febrero de 2014 al 2 de Julio de 2014 realicé un programa de Voluntariado con la Fundación "Hombres Nuevos" en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Tras esta gran experiencia cursé el Full - Time MBA en la Escuela de Negocios IESE de Barcelona. Actualmente estoy en un programa rotacional de directivos en una empresa del sector de la distribución. Si queréis poneros en contacto conmigo podéis escribirme a: ignaciocuartasvillalobos@gmail.com