{"id":83,"date":"2012-08-26T20:32:38","date_gmt":"2012-08-26T20:32:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/?p=83"},"modified":"2012-08-26T20:32:38","modified_gmt":"2012-08-26T20:32:38","slug":"las-ultimas-estaciones-de-la-via-muerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/2012\/08\/26\/las-ultimas-estaciones-de-la-via-muerta\/","title":{"rendered":"Las \u00faltimas estaciones de la v\u00eda muerta"},"content":{"rendered":"<div class=\"mceTemp\"><strong><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/221.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-103\" title=\"22\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/221.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/221.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/221-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><\/strong><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><em>Puente volado adosado al viaducto de Cidad, con el pueblo de Dosante al fondo. T. COBO<\/em><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><strong>HAZ CLIC <a href=\"http:\/\/cabeceras.eldiariomontanes.es\/imagenes-municipios\/cantabria\/5081\/ruta-por-el-santander-mediterraneo.html#imagen1\" rel=\"external nofollow\">AQU\u00cd<\/a> PARA VER LA RUTA DE 10,7 KIL\u00d3METROS EN IM\u00c1GENES<\/strong><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<p><strong>HAZ CLIC <a href=\"http:\/\/cabeceras.eldiariomontanes.es\/imagenes-municipios\/cantabria\/5087\/el-ferrocarril-santander-mediterraneo-en-1926.html\" rel=\"external nofollow\">AQU\u00cd<\/a> PARA VER FOTOS DE LAS OBRAS DEL FERROCARRIL SM EN 1925-1926<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La ruta de 10,7 kil\u00f3metros entre Dosante y Brizuela por la desmantelada l\u00ednea del Santander-Mediterr\u00e1neo ofrece paisajes soberbios<\/em><\/p>\n<p><em>Es preciso caminar sobre el inc\u00f3modo balasto, atravesar tres vertiginosos puentes volados sobre el r\u00edo Nela y cruzar dos t\u00faneles cortos<\/em><\/p>\n<p>Un regalo para la vista y un castigo para los pies. Eso es, en esencia, la ruta de 10,7 kil\u00f3metros entre las estaciones de Cidad-Dosante y de Brizuela en la desmantelada v\u00eda del ferrocarril Santander-Mediterr\u00e1neo. La l\u00ednea se cerr\u00f3 al tr\u00e1fico el 1 de enero de 1985 y los ra\u00edles y las traviesas se desmontaron en 2003. Sobre la explanaci\u00f3n qued\u00f3 s\u00f3lo el balasto, una basta grava sobre la que resulta inc\u00f3modo caminar. La mayor\u00eda de las piedras que alfombran el tramo son del tama\u00f1o de pu\u00f1os, abundan las peque\u00f1as como canicas y las hay grandes como cantimploras. Pero el esfuerzo merece la pena. El trayecto est\u00e1 plagado de atractivos: panor\u00e1micas espl\u00e9ndidas, tres puentes volados sobre el r\u00edo Nela, trincheras de roca o dos t\u00faneles del antiguo trazado ferroviario.<\/p>\n<p>El punto de partida es la estaci\u00f3n de Cidad-Dosante, la \u00faltima del ferrocarril Santander- Mediterr\u00e1neo, que un\u00eda esta poblaci\u00f3n de Valdeporres con la ciudad zaragozana de Calatayud. Los casi 367 kil\u00f3metros del tendido se construyeron entre 1925 y 1930, a\u00f1o en el que entr\u00f3 en funcionamiento, hasta que el Gobierno lo clausur\u00f3 por \u201cfalta de rentabilidad\u201d. En Calatayud, esta l\u00ednea de v\u00eda ancha enlazaba con la del ferrocarril Central de Arag\u00f3n, que recorr\u00eda casi 299 kil\u00f3metros hasta Valencia.<\/p>\n<p>La antigua estaci\u00f3n est\u00e1 muy cerca de Dosante, municipio al que se accede por una carretera de monta\u00f1a desde Pedrosa de Valdeporres. Al final de los dos kil\u00f3metros de recorrido entre ambas poblaciones, nos topamos con la iglesia y con el muro del cementerio que la circunda. A la derecha est\u00e1 el pueblo. A la izquierda hay un camino, y una peque\u00f1a se\u00f1al de FEVE indica esa direcci\u00f3n, ya que este desv\u00edo conduce al actual apeadero Dosante-Cidad del ferrocarril de La Robla. Basta avanzar unos metros por esta pista para descubrir, a la derecha, la parte superior y trasera del antiguo edificio de pasajeros del Santander-Mediterr\u00e1neo, hecho una ruina. Unos pasos m\u00e1s all\u00e1, se accede a la caja de la desmantelada v\u00eda.<\/p>\n<p>En la estaci\u00f3n abandonada, nos situamos junto a los restos de la antigua caseta de servicios, tapizados de enredaderas. Al quedar interrumpida la construcci\u00f3n del Santander-Mediterr\u00e1neo en esta parada, los pasajeros eran transbordados a ese otro ferrocarril de v\u00eda estrecha para continuar viaje. Si en Dosante estaba el empalme con La Robla, a 41 kil\u00f3metros por esta segunda l\u00ednea, en Mataporquera, se encontraba el enlace con el ferrocarril Palencia-Santander.<\/p>\n<div id=\"attachment_104\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/46.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-104\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-104\" title=\"46\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/46.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/46.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/46-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-104\" class=\"wp-caption-text\">Carretera de Santelices a Villarcayo, vista desde el pretil del talud de Quintanabaldo. T. C.<\/p><\/div>\n<p><strong>La \u00faltima ser\u00e1 la primera<\/strong><\/p>\n<p>Desde la vieja estaci\u00f3n de Dosante-Cidad o Cidad-Dosante (tanto monta, monta tanto y as\u00ed aparece escrito indistintamente en los viejos letreros), se divisa la torre de Cidad, se\u00f1a de identidad de esa peque\u00f1a poblaci\u00f3n. Es el torre\u00f3n del palacio-casa fuerte de los Porres, de estilo g\u00f3tico, que se construy\u00f3 entre los siglos XIII y XV.<\/p>\n<p>La estaci\u00f3n terminal del SM se encuentra en el punto kilom\u00e9trico 365,7 del ferrocarril. La v\u00eda mor\u00eda en el 366,4: ese fue el punto final. A lo largo del itinerario encontraremos multitud de postes de hormig\u00f3n que nos informan de nuestra posici\u00f3n en sentido descendente: 365,6, 364,7\u2026, hasta llegar a la estaci\u00f3n de Brizuela, en el punto kilom\u00e9trico 355. Nos ponemos en marcha en este ardiente 21 de agosto de 2012. Rebasamos, a la derecha, el decadente almac\u00e9n de mercanc\u00edas y, a la izquierda, el fantasmal edificio de pasajeros.<\/p>\n<p>En el tramo inicial del recorrido, la antigua playa de v\u00edas est\u00e1 saturada de zarzas, cardos y maleza. Avanzamos por angostas trochas abiertas por el pie del hombre y por la pezu\u00f1a del ganado hasta el cercano paso a nivel del camino a Dosante, en el que se conservan dos ra\u00edles testimoniales. Un ro\u00f1oso cartel avisa, ya en vano, al peat\u00f3n: \u2018Atenci\u00f3n al tren\u2019. Seguimos por una peque\u00f1a trinchera y enseguida cruzamos un puente sobre la v\u00eda de La Robla, con memorables vistas de las pe\u00f1as de Pa\u00f1o y Dulla, a la izquierda, y del monte de La Maza y el pueblo de Cidad, a la derecha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Caminar sobre el vac\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>En el arranque del trazado, la grava del suelo es escasa y es posible esquivarla. Apenas comenzada la caminata, alcanzamos el viaducto de Cidad (92 metros de longitud) , construido en piedra sobre siete arcos y, adosado a \u00e9l, como una prolongaci\u00f3n de su estructura, el primer puente volado del recorrido, de 22 metros de largo. Se llama \u2018volado\u2019 porque entre traviesa y traviesa est\u00e1 el vac\u00edo. Si se echa una miradita entre los maderos, se ve correr el r\u00edo Nela, afluente del Ebro, 16,5 metros m\u00e1s abajo. Nada m\u00e1s dejar atr\u00e1s esta vertiginosa construcci\u00f3n, entramos en el t\u00fanel de Cidad, de 211 metros de longitud y en perfecto estado de conservaci\u00f3n. La capa de balasto est\u00e1 compactada en el carril izquierdo, de manera que se puede andar con comodidad sobre el piso blando de la mitad derecha.<\/p>\n<p>A la salida de esta galer\u00eda, nos espera una larga recta, con suaves giros a la izquierda, primero, y a la derecha, despu\u00e9s. Las panor\u00e1micas de la primera y de la segunda pe\u00f1a son soberbias. La cornisa rocosa m\u00e1s baja, la de Pa\u00f1o, sobresale hacia la derecha, y semeja desde aqu\u00ed la proa de un barco erguida hacia el cielo. Nos abrimos paso entre avellanos silvestres que, en algunos tramos, nos arrancan el gorro, pese a que agachamos la cabeza para burlar sus encontradizas ramas. Poco a poco, el camino se ensancha. Robles y avellanos se apartan a una prudente distancia. Los brezos toman ambas m\u00e1rgenes y a trechos se adue\u00f1an del centro de la senda.<\/p>\n<p>Dos kil\u00f3metros despu\u00e9s de la partida desde la estaci\u00f3n de Dosante, llegamos al desaparecido paso a nivel de Santelices, sobre la carretera a Soncillo y Reinosa, la BU-526. En este punto se encuentra la caseta de guarder\u00eda, en muy buenas condiciones, ya que est\u00e1 ocupada como vivienda. Hay ropa tendida en el jardincito y un muchacho descansa sentado en el umbral de la puerta bajo el escueto porche. En la fachada siguen pintadas las cifras 364+037.<\/p>\n<p>Cruzamos la carretera y dejamos a la izquierda las bodegas Entrena para retomar la traza de la v\u00eda. A este lado se halla el edificio de pasajeros de la estaci\u00f3n de Santelices, tambi\u00e9n muy bien conservado, puesto que ha sido remozado y ocupado como vivienda. Las paredes est\u00e1n pintadas de color ocre anaranjado y a\u00fan permanecen intactos los letreros de peque\u00f1os azulejos de color a\u00f1il sobre los que se lee Santelices, escrito en blanco, junto con las iniciales SM del Santander-Mediterr\u00e1neo. El balasto es escaso en esta zona, pero su presencia se incrementa de forma paulatina, con trechos de grandes c\u00famulos, hasta que esa capa de piedras irregular e inestable es una constante bajo nuestros pies.<\/p>\n<div id=\"attachment_105\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/65.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-105\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-105\" title=\"65\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/65.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/65.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/65-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-105\" class=\"wp-caption-text\">Recta del trazado del Santander-Mediterr\u00e1neo, con la explanaci\u00f3n cubierta de balasto. T. C.<\/p><\/div>\n<p><strong>Doscientos metros eternos<\/strong><\/p>\n<p>En el punto kilom\u00e9trico 363,1, el camino comienza a ponerse feo. La maleza desbocada y trozos de traviesas rotas dispersos por doquier dificultan el tr\u00e1nsito. Pero eso no es nada comparado con lo que se avecina. Fango y zarzas han tomado el terreno por completo. No hay d\u00f3nde apoyar el pie ni en firme ni en seco. El agua sucia entra en la bota s\u00ed o s\u00ed. Un peque\u00f1o curso que desciende de alg\u00fan lugar por la derecha mantiene embarrado este tramo incluso en este agosto de inclemente calor africano que no da respiro desde hace una semana. Son 200 metros, que se dice pronto, criminales, henchidos de agua, barro, juncos, hierbajos. Un foco de atracci\u00f3n de insectos e indudable cobijo de repugnantes reptiles que, gracias a la providencia, no han asomado.<\/p>\n<p>Es un aut\u00e9ntico alivio pisar, por fin, el camino cementado a San Mart\u00edn de las Ollas, donde estuvo el paso a nivel del punto kilom\u00e9trico 362,9. A partir de este corte, la caja de la v\u00eda es otro mundo, seco y luminoso, aunque haya que caminar sobre balasto. Bendita piedra machacada si se compara con el pringoso y selv\u00e1tico trayecto del que acabamos de salir. Recomiendo encarecidamente saltarse este asqueroso cenagal. Esta es una manera de hacerlo: una vez llegados al paso a nivel de la BU-526, descendemos unos metros por esta carretera hacia Santelices. Justo antes de entrar en el puente sobre el r\u00edo Nela que da acceso al pueblo, enfilamos, a la izquierda, por la BU-561, la carretera que lleva a Puentedey y Villarcayo. Si seguimos por ella, a un kil\u00f3metro y medio encontramos un desv\u00edo a la derecha, que no es otro que el camino a San Mart\u00edn de las Ollas. Basta subir 100 metros por \u00e9l para encontrarnos en el mismo punto en el que est\u00e1bamos tras abandonar el cenagal, sobre el otrora paso a nivel. A la izquierda, se toma la caja de la v\u00eda.<\/p>\n<p>Desde la curva de la carretera de Villarcayo donde se coge ese desv\u00edo hacia San Mart\u00edn, se divisa el inicio del imponente y alt\u00edsimo talud de piedra de Quintanabaldo, sobre el que vamos a caminar enseguida en nuestra ruta. Antes de llegar a este cruce de la BU-561, pasamos por debajo del viaducto de Santelices, cuya plataforma, de 159 metros de longitud, es el arranque del tramo de 17 kil\u00f3metros hasta Yera, en Vega de Pas, por el que deb\u00eda prolongarse el Santander-Mediterr\u00e1neo, varado desde 1930 en Dosante. A este accidentado trazado que se construy\u00f3 entre 1941 y 1961 y sobre el que nunca lleg\u00f3 a tenderse la v\u00eda, pertenece el t\u00fanel de La Enga\u00f1a, de 6.976 metros de longitud.<\/p>\n<p>A escasos metros del viaducto de Santelices, de diez arcos (el m\u00e1s alto de 20 metros) y con anchos pilares de piedra, est\u00e1 el empalme con la l\u00ednea desmantelada que estamos recorriendo. De hecho, la estaci\u00f3n de Brizuela hacia la que nos dirigimos estaba llamada a convertirse en la \u00faltima del trazado original, y desde all\u00ed el tren se desviar\u00eda por el viaducto hacia la siguiente estaci\u00f3n, la de Pedrosa de Valdeporres, y despu\u00e9s se dirigir\u00eda a las de La Enga\u00f1a y Vega de Pas. El tren dejar\u00eda de pasar por las estaciones de Santelices y Dosante, que iban a quedar fuera de uso con la extensi\u00f3n de la l\u00ednea hasta Santander.\u00a0La bifurcaci\u00f3n en la que el ferrocarril, procedente de Calatayud y tras pasar por Brizuela, habr\u00eda torcido hacia la derecha por el viaducto en lugar de seguir de frente se encuentra en el punto kilom\u00e9trico 363,5. El poste indicativo fue arrancado, pero a\u00fan es posible encontrarlo ah\u00ed, semihundido en la tierra.<\/p>\n<div id=\"attachment_106\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/135.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-106\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-106\" title=\"135\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/135.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/135.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/135-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-106\" class=\"wp-caption-text\">A lo largo del recorrido encontraremos numerosas se\u00f1ales verticales del antiguo ferrocarril SM. T. C.<\/p><\/div>\n<p><strong>Sobre el alt\u00edsimo talud<\/strong><\/p>\n<p>Pero nos hab\u00edamos quedado en el camino a San Mart\u00edn de las Ollas. Lo cruzamos y continuamos por la v\u00eda desmontada. Hemos recorrido tres kil\u00f3metros desde la estaci\u00f3n de Dosante. Una larga curva a la izquierda nos sit\u00faa sobre el talud de Quintanabaldo, de 17 metros de altura. Si impresionaba mirar el alto muro de contenci\u00f3n desde abajo, con los pies sobre la carretera de Villarcayo, asomar desde arriba por encima del somero pretil y ver all\u00e1 abajo el asfalto nos pone al d\u00eda de lo que es el v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p>Dos kil\u00f3metros m\u00e1s adelante, despu\u00e9s de haber visto desde la difunta v\u00eda, a la izquierda, el puente, el caser\u00edo y la iglesia de Quintanabaldo al pie de las pe\u00f1as, llegamos a la carretera BU-561, justo a la salida del pueblo o, si se circula desde Villarcayo, a la entrada. Junto a la calzada, en este punto kilom\u00e9trico 360,9, se encuentra, abandonada y destripada, la casa de la guarder\u00eda del antiguo paso a nivel. En su fachada siguen marcados los n\u00fameros 360+980. En la planta baja resiste a duras penas una chimenea y en la buhardilla, decorada por grafiteros con coloridas pintadas, hay estancias con ventanas que, en la fachada delantera, se abren a bonitos paisajes de pe\u00f1as grises y verdes arbolados.<\/p>\n<p>Cruzamos la carretera a Villarcayo para retomar la antigua caja de la v\u00eda. Una se\u00f1al de madera indica que vamos a entrar en el GR-85 y marca 4,6 kil\u00f3metros hasta Puentedey. El GR-85, identificado por una raya blanca sobre otra roja, es un sendero de gran recorrido que abarca 176 kil\u00f3metros y discurre por la comarca de Las Merindades, entre Villasana de Mena y Puentedey, donde acaba. Comprende nueve etapas. El tramo que tenemos por delante pertecene a la \u00faltima y m\u00e1s corta, de 12 kil\u00f3metros, que parte de Soncillo y, ya en Quintanabaldo, aprovecha el trazado del Santander-Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>A estas alturas, el calor es aberrante. La ola sahariana que se ha instalado en la Pen\u00ednsula dura ya siete d\u00edas. El cielo exhibe ahora mismo un azul sin m\u00e1cula. Reanudamos la ruta por el estrecho pasadizo que forman los robles y los avellanos silvestres al otro lado de la carretera. Nos sale al encuentro la se\u00f1al vertical que marca el punto kilom\u00e9trico 360,5. El sol cae a plomo. Las ramas de los quejigos y los avellanos trenzan de vez en cuando t\u00faneles paliativos que proporcionan trechos de sombra.<\/p>\n<div id=\"attachment_107\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/71.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-107\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-107\" title=\"71\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/71.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/71.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/71-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-107\" class=\"wp-caption-text\">Puente volado, con el vac\u00edo entre las traviesas, entre Quintanabaldo y Puentedey. T. C.<\/p><\/div>\n<p><strong>Entre puentes volados<\/strong><\/p>\n<p>Vemos el poste 359,8, el 359,6\u2026 La explanaci\u00f3n ferroviaria se abre en algunos tramos a bosquecillos de fresnos, tilos, hayas, abedules, chopos, olmos, brezales, helechos. El balasto es un incordio bajo las suelas de las botas. En el punto kilom\u00e9trico 359,3, un precioso puente volado sobre el r\u00edo Nela rompe la monoton\u00eda de las piedras, con su alternancia de travesa\u00f1os y vac\u00edo. Mide 45 metros de largo y s\u00f3lo tiene barandilla a la izquierda. Resulta refrescante la imagen del r\u00edo a ambos lados, 12,5 metros m\u00e1s abajo. A la salida del puente, una sorpresa: no se levantaron las traviesas en el siguiente tramo. Pisamos sobre los durmientes para sortear la irregular grava y, de tabl\u00f3n en tabl\u00f3n, avanzamos medio kil\u00f3metro hasta llegar a otro puente volado sobre el Nela gemelo del anterior, pero m\u00e1s largo: mide 69 metros y, entre traviesa y traviesa, se ve correr el r\u00edo 13 metros m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la satisfacci\u00f3n de pisar sobre madera, el intervalo entre ambos puentes ofrece otras emociones, como la posibilidad de recoger tornillos con las iniciales SM (Santander-Mediterr\u00e1neo) y RN (Red Nacional) grabadas en sus sombreros. Durante las labores de desmantelamiento, quedaron sueltos sobre el balasto varios de estos enormes tirafondos que serv\u00edan para anclar los ra\u00edles a las traviesas que se asentaban sobre la grava compactada contra la explanaci\u00f3n. Hay coleccionistas que poseen tornillos con las iniciales de los m\u00e1s diversos ferrocarriles.<\/p>\n<p>Aunque la parte central de los dos puentes volados se conserva en condiciones aceptables, el apartadero que est\u00e1 junto a la barandilla es impracticable, ya que las tablas de ese estrecho paso est\u00e1n podridas o han desaparecido. Unos metros m\u00e1s all\u00e1 del segundo puente, hay un corto trozo de explanaci\u00f3n con embalsamientos de agua que no ofrece ninguna dificultad. Decenas de ranitas y alguna gran rana que toman el sol a la orilla de los charcos saltan a nuestro paso y se esconden bajo el lodo protector.<\/p>\n<p>El sol aprieta con rabia. Entramos en una vistosa recta. A la izquierda asoma alg\u00fan campo de siega y peque\u00f1as huertas que anuncian la proximidad a la poblaci\u00f3n. Un viento misericordioso agita de pronto los arbustos que crecen en ambas m\u00e1rgenes de la antigua v\u00eda, pero dura un suspiro. Las hojitas verdes y amarillas flamean con gracia unos segundos. Los \u00e1rboles exhiben un denso follaje que luce el verde propio de la \u00e9poca, pero el calor excesivo ha amarilleado de forma prematura las hojas de matas y helechos, y el contraste embellece el paisaje.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de salvar el paso a nivel de Valdebr\u00f3n, cruzamos un puente met\u00e1lico sobre el r\u00edo Nela, situado en el punto kilom\u00e9trico 357,8. A la salida de este puente, nos adentramos en una trinchera que secciona la roca gris. Al final del desfiladero, hay una zona inundada por una peque\u00f1a ca\u00edda de agua que desciende por el barranco de la izquierda, pero se supera con suma facilidad.<\/p>\n<div id=\"attachment_108\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/107.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-108\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-108\" title=\"107\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/107.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/107.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/107-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-108\" class=\"wp-caption-text\">T\u00fanel ferroviario excavado en la roca de Puentedey, sobre la que se levantan las casas. T. C.<\/p><\/div>\n<p><strong>Bajo la gran roca<\/strong><\/p>\n<p>A la altura del poste que se\u00f1ala el punto kilom\u00e9trico 357,1, divisamos las primeras viviendas de Puentedey. Es una fabulosa estampa, ya que las casas est\u00e1n construidas sobre una inmensa piedra en la que las aguas del Nela han horadado, a lo largo de los siglos, un puente natural. A la derecha de la vieja v\u00eda puede distinguirse, entre los \u00e1rboles, el ojo del pe\u00f1asco, un arco que mide 15 metros de alto, 34 de ancho y 75 de profundidad. En esa misma roca, a la izquierda, se excav\u00f3 el t\u00fanel para el tren, de 85,7 metros de longitud, que estamos a punto de atravesar. Es muy corto y desde la boca de entrada se ve ya la de salida.<\/p>\n<p>Al abandonar el t\u00fanel nos encontramos en Puentedey. Hay casas a izquierda y a derecha. Una se\u00f1al del GR-85 igual a la que hemos dejado en el paso a nivel de la carretera de Villarcayo, pero que apunta en sentido contrario, indica 12 kil\u00f3metros a Soncillo y 4,7 a Quintanabaldo. Cruzamos un puente sobre el r\u00edo Nela, desde el que tenemos unas buenas vistas del pueblo.<\/p>\n<p>Atravesamos el paso a nivel del poblado de Puentedey (pk 365,2) y, ante nuestros ojos, se extiende una larga recta de un kil\u00f3metro que nos llevar\u00e1 directamente a Brizuela. Al fondo, una oblicua cornisa de roca corta el horizonte. Al final de la recta, vemos casas y una iglesia a pie de la monta\u00f1a, justo antes de entrar en la estaci\u00f3n, donde nos recibe, a la derecha, el antiguo edificio del almac\u00e9n, en fase de restauraci\u00f3n. A continuaci\u00f3n vemos el lateral del edificio de pasajeros, rehabilitado y en uso como albergue y como bar.<\/p>\n<p>A la sombra del cobertizo, varios clientes toman algo sentados a las mesas. Estamos en el punto kilom\u00e9trico 355. Despu\u00e9s de recorrer 10,7 kil\u00f3metros bajo un sol achicharrante y sobre piedras movedizas, un botell\u00edn de agua y unas aceitunas en el bar de la antigua estaci\u00f3n de Brizuela saben a elixir de la vida y a frutos del para\u00edso. Fin del trayecto.<\/p>\n<div id=\"attachment_109\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/141.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-109\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-109\" title=\"141\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/141.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/141.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/08\/141-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-109\" class=\"wp-caption-text\">Vista lateral del edificio la estaci\u00f3n de Brizuela, recuperado como albergue y bar. T. C.<\/p><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Puente volado adosado al viaducto de Cidad, con el pueblo de Dosante al fondo. T. 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