{"id":81,"date":"2012-02-17T20:22:20","date_gmt":"2012-02-17T20:22:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/?p=81"},"modified":"2012-02-17T20:22:20","modified_gmt":"2012-02-17T20:22:20","slug":"casi-nos-desmayamos-de-alegria-al-calar-el-tunel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/2012\/02\/17\/casi-nos-desmayamos-de-alegria-al-calar-el-tunel\/","title":{"rendered":"\u201c\u00a1Casi nos desmayamos de alegr\u00eda al calar el t\u00fanel!\u201d"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_95\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/F6-perforaci\u00f3n.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-95\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-95\" title=\"F6 perforaci\u00f3n\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/F6-perforaci\u00f3n.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/F6-perforaci\u00f3n.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/F6-perforaci\u00f3n-300x227.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-95\" class=\"wp-caption-text\">Punto donde se encontraron en abril de 1959 los obreros que avanzaban desde la boca sur con los que llegaban desde la entrada norte del t\u00fanel de La Enga\u00f1a. \/ Samot<\/p><\/div>\n<p><em>La brigada de \u2018El Torcido\u2019 trabaj\u00f3 con denuedo durante doce horas, pero el relevo priv\u00f3 al capataz de la gloria de haber abierto la galer\u00eda ferroviaria m\u00e1s larga de Espa\u00f1a<\/em><\/p>\n<p><em>Fue la barrena de Gonz\u00e1lez Fr\u00edas la que casi choc\u00f3 con otra de un compa\u00f1ero que perforaba desde el lado de Valdeporres, en La Enga\u00f1a, el 26 de abril de 1959<\/em><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Los hombres trabajan con el torso desnudo, inmersos en una densa nube de vapor. El calor y el ruido son infernales. La tierrilla se pega a sus cuerpos sudorosos. El barro trepa por las perneras de sus pantalones. Est\u00e1n agotados, pero, por primera vez en tantos a\u00f1os, no tienen prisa por que acabe el interminable turno de doce horas. \u00a1Est\u00e1n tan cerca de conseguirlo! Oyen el golpeteo de las mazas de los desconocidos compa\u00f1eros de Burgos que avanzan desde la boca sur. Las manecillas del reloj marcar\u00e1n pronto las ocho. No quieren que el relevo les prive de la gloria de haber calado el t\u00fanel de La Enga\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1M\u00e1s vagonetas, que me env\u00eden m\u00e1s vagonetas para desalojar todo esto cuanto antes!\u201d, grita, ansioso, el capataz Mill\u00e1n, m\u00e1s conocido por \u2018El Torcido\u2019. Su meta es avanzar y avanzar en la perforaci\u00f3n, sin que les estorben las piedras acumuladas tras meter las barrenas y dinamitar. Los trozos de rocas forman un c\u00famulo de seis metros de altura y ah\u00ed, en lo que llaman la destroza, se afanan otros peones para retirar los escombros y enviarlos en vagonetas hacia la boca norte, en Vega de Pas.<\/p>\n<p>La cuadrilla que se desloma en el avance ha entrado a las ocho de la tarde del s\u00e1bado, 25 de abril de 1959. Ahora son las ocho de la ma\u00f1ana del domingo. Llega el capataz Juan Gonz\u00e1lez Fr\u00edas con su grupo y da el relevo al de \u2018El Torcido\u2019, que se marcha extenuado, sin haber podido experimentar la emoci\u00f3n de encontrarse con la brigada que taladra desde Valdeporres, que tambi\u00e9n se retira, en sentido contrario, para dar paso al grupo del siguiente turno. Han pasado diecinueve a\u00f1os desde que se adjudicaron las obras y ocho desde que se reanud\u00f3 la perforaci\u00f3n con la empresa Portol\u00e9s.<\/p>\n<p>S\u00f3lo diez minutos despu\u00e9s de que los hombres de \u2018El Torcido\u2019 abandonen el t\u00fanel, la barrena del capataz Gonz\u00e1lez Fr\u00edas se incrusta \u201cya sin obst\u00e1culo alguno\u201d y coincide, precisamente, \u201cen el mismo lugar de otra\u201d que procede de la boca sur. As\u00ed lo narra en El Diario Monta\u00f1\u00e9s el periodista Julio Poo San Rom\u00e1n el 28 de abril de 1959. Junto con el capataz, est\u00e1n en la brigada de la suerte el palista Victorio Fern\u00e1ndez Montalvo; los martilleros Arturo Pereira Dom\u00ednguez y Francisco Mart\u00edn Olmo; los peones Jos\u00e9 Dios Vidal, Pedro Mart\u00edn C\u00e1ceres, Eloy Rocamonde y Juli\u00e1n Mart\u00ednez Villalba; y el encargado del alumbrado del t\u00fanel, Juan \u00c1lvaro Capell\u00e1n, conocido como \u2018El Chispa\u2019.<\/p>\n<p>El Diario publica en exclusiva el 26 de abril la noticia de que la excavaci\u00f3n se ha completado esa misma madrugada. Poo San Rom\u00e1n se encuentra al d\u00eda siguiente con la euforia que emana del conducto en la parte de Yera, en Vega de Pas. \u201cCre\u00edamos que nos desmay\u00e1bamos cuando la perforadora se hundi\u00f3 hasta el mismo martillo. Comenzamos a dar gritos de alegr\u00eda y, ya ve usted, a pesar de la longitud del t\u00fanel, a los dos minutos ya se sab\u00eda en la boca\u201d, le relatan los obreros, exultantes, al redactor.<\/p>\n<p><strong>Hasta una jota<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLa que se organiz\u00f3 no es para dicho. A trav\u00e9s del boquete abierto pudimos establecer comunicaci\u00f3n con los de la zona de Burgos\u201d, explican los operarios. \u201cHasta una jota hemos sacado ya, mire\u201d, y le cantan al reportero: \u201cTierruca de la Monta\u00f1a \/ si dudabas ya lo ves \/ perforado est\u00e1 el Enga\u00f1a \/ y lo ha hecho Portol\u00e9s\u201d. La constructora Portol\u00e9s y Compa\u00f1\u00eda es de Zaragoza y, aunque la mayor\u00eda de los trabajadores son andaluces, extreme\u00f1os, conquenses y murcianos, los hay tambi\u00e9n ma\u00f1os y de otras regiones.<\/p>\n<p>Pese a que las condiciones laborales dentro del t\u00fanel eran penosas, la mayor\u00eda de los trabajadores, seg\u00fan admiten los pocos que siguen hoy vivos, no estaba descontenta con la empresa: les garantizaba un jornal que no hab\u00edan encontrado en su tierra, les daba un oficio que les serv\u00eda para el futuro, les permit\u00eda asistir a la escuela dos horas al d\u00eda, organizaba paelladas los domingos, instal\u00f3 cantina, sala de cine, y la cl\u00ednica donde, adem\u00e1s de a los numerosos heridos, se atend\u00eda a las familias y se asist\u00edan los partos. Y, cada 12 de octubre, desde 1950, para honrar a su patrona, la Virgen del Pilar, la compa\u00f1\u00eda organizaba una fiesta por todo lo alto con pasacalles, bailes, verbenas, actuaciones musicales y de variedades, novilladas, partidos de f\u00fatbol y competiciones varias.<\/p>\n<p>Puede que la vida de los obreros mejorara con la llegada de Portol\u00e9s y Compa\u00f1\u00eda en relaci\u00f3n con la precariedad en la que se trabajaba en tiempos de la anterior concesionaria, Ferrocarriles y Construcciones ABC, pero la horadaci\u00f3n del t\u00fanel era una labor calamitosa. Los turnos, que inicialmente eran de ocho horas, se ampliaron a doce para acelear el ritmo de avance y, adem\u00e1s, cambiaban cada medio mes: de ocho de la ma\u00f1ana a ocho de la tarde en una quincena y de ocho de la tarde a ocho de la ma\u00f1ana en la siguiente.<\/p>\n<div id=\"attachment_99\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/obreros-2-.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-99\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-99\" title=\"obreros 2\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/obreros-2-.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/obreros-2-.jpg 350w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/obreros-2--300x191.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-99\" class=\"wp-caption-text\">Obreros cargan vagonetas con los escombros de la perforaci\u00f3n en 1951. Archivo hist\u00f3rico de Fede (Burgos).<\/p><\/div>\n<p><strong>Polvo y humedad<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEn 1951, cuando yo entr\u00e9, no hab\u00eda mascarillas y se barrenaba en seco. Del polvo que se formaba, no distingu\u00edas ni al que ten\u00edas al lado. Pero en dos o tres a\u00f1os fue mejor la cosa, cuando trajeron martillos neum\u00e1ticos con inyecci\u00f3n de agua\u201d, recuerda Manolo Mateos Gim\u00e9nez, que, procedente de Granada, trabaj\u00f3 siete a\u00f1os como palista y barrenero en la boca sur y hoy tiene 76 a\u00f1os. Dentro del t\u00fanel, la temperatura era muy alta y el contraste a la salida era fatal. \u201cAh\u00ed dentro hab\u00eda bastante bochorno, pero sal\u00edas calado de agua a tope y te met\u00edan en el remolque de un cami\u00f3n de hierro y as\u00ed, al descubierto, te bajaban hasta Pedrosa, con un fr\u00edo terrible\u201d. A Manolo ni siquiera le quedaba el consuelo de pensar en una ducha caliente y reparadora mientras recorr\u00eda, aterido, los cinco kil\u00f3metros hasta el pueblo. Viv\u00eda en el hoy todav\u00eda llamado patio andaluz, donde las casas no dispon\u00edan de agua. Ten\u00eda que conformarse con la fuente central y lavarse como pod\u00eda a temperatura ambiente.<\/p>\n<p>Cuando Poo San Rom\u00e1n realiz\u00f3 su reportaje sobre el terreno, en 1959, ya hab\u00eda tubos de ventilaci\u00f3n extendidos a lo largo de todo el t\u00fanel y aspiradores que absorb\u00edan el polvo, pero, incluso con esos adelantos, el ambiente era \u201cespeso, asfixiante, pegajoso\u201d y el ruido, \u201censordecedor\u201d, por el rugido de los compresores, la estridencia de los martillos neum\u00e1ticos y el estruendo de las gr\u00faas que cargaban las rocas de la destroza en las vagonetas y de las m\u00e1quinas di\u00e9sel que arrastraban esos cajones. Y cada cierto tiempo, estremec\u00edan las \u201cespantosas detonaciones\u201d de los barrenos.<\/p>\n<p>El traj\u00edn de maquinaria y obreros, la irregularidad del piso, lleno de estorbos y cruzado por los ra\u00edles para las vagonetas, los baches encharcados, la evaporaci\u00f3n de la humedad y las altas temperaturas convert\u00edan en \u201ccasi irresistible\u201d la permanencia bajo la mole de la Cordillera Cant\u00e1brica para quienes no estaban habituados a esa reclusi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_98\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/F7-FUNERAL-AMADOR-VILCHES-2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-98\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-98\" title=\"F7 FUNERAL AMADOR VILCHES 2\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/F7-FUNERAL-AMADOR-VILCHES-2.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/F7-FUNERAL-AMADOR-VILCHES-2.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/F7-FUNERAL-AMADOR-VILCHES-2-300x154.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-98\" class=\"wp-caption-text\">Entierro del pe\u00f3n Amador Vilches en Vega de Pas, el \u00faltimo trabajador que muri\u00f3 aplastado por una roca, en 1959. \/ Garc\u00eda Pelayo<\/p><\/div>\n<p><strong>Funeral en vez de festejos<\/strong><\/p>\n<p>El 26 de abril, sin embargo, la alegr\u00eda contagi\u00f3 a todos los hombres que permanec\u00edan en las obras. Y la buena nueva de que se hab\u00eda horadado el t\u00fanel se propag\u00f3 por el pueblo de Vega de Pas cuando lleg\u00f3 la edici\u00f3n de El Diario Monta\u00f1\u00e9s. El cura, Manuel Ruiz, consinti\u00f3 en que se voltearan las campanas de la iglesia y los comerciantes lanzaron decenas de cohetes. Se hab\u00edan excavado 3.476 metros desde la boca sur y 3.500 metros desde la boca norte.<\/p>\n<p>S\u00f3lo unos d\u00edas despu\u00e9s de que se calara el t\u00fanel, otro periodista se adentr\u00f3 en la galer\u00eda y encontr\u00f3 un sentimiento colectivo bien distinto al que dej\u00f3 Poo San Rom\u00e1n. Jos\u00e9 Medina G\u00f3mez se hab\u00eda desplazado desde Madrid para cubrir los actos de celebraci\u00f3n previstos para el 1 de mayo, pero la v\u00edspera se top\u00f3 con otra realidad: el optimismo hab\u00eda dado paso a la pesadumbre por la muerte de un compa\u00f1ero cuando ya nadie lo esperaba, el 30 de abril. El enviado especial public\u00f3 su cr\u00f3nica el 9 de mayo en la revista Blanco y Negro.<\/p>\n<p>\u201cDante no estuvo en el t\u00fanel de La Enga\u00f1a, de estar lo hubiera utilizado como elemento descriptivo. El calor, el ruido estremecedor de las m\u00e1quinas -gr\u00faas perforadoras, vagonetas, trenes el\u00e9ctricos-, la luz velada por el polvo, los cuerpos manchados, la conciencia del peligro que puede presentarse en cualquier momento con el desprendimiento de bloques de piedra pon\u00edan una nota semifant\u00e1stica en el ambiente. Pesaba en todos los \u00e1nimos la muerte reciente del compa\u00f1ero, y el repiqueteo de las barrenas que abren sitio a los cartuchos de dinamita era como el coro angustioso y angustiado de la circunstancia del t\u00fanel\u201d, escribe Medina.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente no hubo festejos, sino exequias. El poblado obrero de La Enga\u00f1a, en Vega de Pas, despidi\u00f3 al pe\u00f3n Amador Vilches. El reportero es testigo directo de lo que relata: \u201cRonda un silencio de muerte. Los trabajadores escoltan al compa\u00f1ero ca\u00eddo desde el hospital a la iglesia donde se celebra un funeral por su alma. Los hombres rudos, jactanciosos, incr\u00e9dulos se arrodillan cuando el sacerdote eleva la Hostia Santa e imparte la bendici\u00f3n. Es una escena emocionante\u201d. La ceremonia de la inauguraci\u00f3n del t\u00fanel se aplaz\u00f3 al 8 de mayo.<\/p>\n<div id=\"attachment_97\" style=\"width: 440px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/DSCF0865.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-97\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-97\" title=\"DSCF0865\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/DSCF0865.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"310\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/DSCF0865.jpg 430w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/02\/DSCF0865-300x216.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-97\" class=\"wp-caption-text\">Salida del t\u00fanel de La Enga\u00f1a, en Yera, Vega de Pas. T. COBO<\/p><\/div>\n<p><strong>Haza\u00f1a est\u00e9ril<\/strong><\/p>\n<p>Hay un cierto baile de fechas sobre el momento en que se encontraron las brigadas que se abr\u00edan paso desde Burgos y desde Cantabria, y ello tiene que ver con lo que se entienda por perforaci\u00f3n, es decir, con el tama\u00f1o del orificio. Los \u00faltimos metros de roca se dinamitaron con tiento para no hacer volar por los aires a los compa\u00f1eros, a\u00fan invisibles, que se encontraban al otro lado. Seg\u00fan las cr\u00f3nicas de El Diario Monta\u00f1\u00e9s, pasadas las ocho de la ma\u00f1ana del domingo 26 de abril, se taladr\u00f3 un peque\u00f1o agujero por el que pudieron comunicarse los obreros de Vega de Pas con los de Valdeporres, tal y como concretaba en su edici\u00f3n del d\u00eda 28. En realidad, El Diario se adelant\u00f3 en unas horas a la noticia, ya que sal\u00eda con la exclusiva el mismo 26. Todav\u00eda se explosionaron decenas de cartuchos ese d\u00eda y el siguiente.<\/p>\n<p>A mediod\u00eda del mi\u00e9rcoles, 29 de abril, el t\u00fanel qued\u00f3 \u201cperforado definitivamente\u201d, con un boquete lo bastante grande para que pasaran por \u00e9l, desde la zona burgalesa a la c\u00e1ntabra, el ingeniero del Estado encargado de la Jefatura de Ferrocarriles, Joaqu\u00edn Bellido; el ingeniero director de Portol\u00e9s y C\u00eda, Joaqu\u00edn Gallego; y el director gerente de la constructora, Carlos Portol\u00e9s. Y detr\u00e1s de ellos, numerosos familiares de los obreros que quer\u00edan compartir con ellos esa emoci\u00f3n. Pero todav\u00eda se reserv\u00f3 al director general de Ferrocarriles, Lorenzo Ochando, su momento triunfal. A las dos menos veinte de la tarde del 8 de mayo de 1959, puls\u00f3 el bot\u00f3n que hizo explosionar la carga de dinamita preparada para la ocasi\u00f3n, y la abertura pas\u00f3 a tener un di\u00e1metro de dos metros.<\/p>\n<p>La inesperada muerte de Vilches por un desprendimiento de rocas, cuando ya s\u00f3lo quedaba ensanchar, trajo a los obreros el recuerdo de los anteriores fallecimientos por la ca\u00edda de lisos, y les devolvi\u00f3 a la realidad del incesante goteo de heridos y enfermos. Todo lo que se dejaron en aquella obra contribuy\u00f3 a colmarles de satisfacci\u00f3n el d\u00eda en que por fin acabaron el t\u00fanel. Sent\u00edan que hab\u00edan conseguido algo grande, sin precedentes en Espa\u00f1a, y ni se les cruzaba por la cabeza la posibilidad de que el tren nunca llegara a circular bajo esa b\u00f3veda.<\/p>\n<p>Aquellos hombres estaban orgullosos de su haza\u00f1a. \u201cUn rato m\u00e1s tarde, entre nosotros y algunos m\u00e1s de la destroza, dimos cuenta de seis botellas de co\u00f1ac con que nos obsequi\u00f3 la empresa. Los gritos y las canciones nos acompa\u00f1aron durante todo el d\u00eda, porque hab\u00eda muchos que dec\u00edan que esto no se terminaba, \u00bfsabe?\u201d, le contaban, entusiasmados, los obreros de la brigada afortunada al periodista de El Diario. Con o sin sentido, \u00fatil o est\u00e9ril, lo suyo y lo de los cientos de trabajadores que rotaron en las obras del t\u00fanel fue una proeza.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La brigada de \u2018El Torcido\u2019 trabaj\u00f3 con denuedo durante doce horas, pero el relevo priv\u00f3 al capataz de la gloria de haber abierto la galer\u00eda ferroviaria m\u00e1s larga de Espa\u00f1a Fue la barrena de Gonz\u00e1lez Fr\u00edas la que casi choc\u00f3 con otra de un compa\u00f1ero que perforaba desde el lado de Valdeporres, en La Enga\u00f1a, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[12,16,19,47,52,94,96,107,147,165],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}