{"id":30,"date":"2012-01-09T22:51:20","date_gmt":"2012-01-09T22:51:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/?p=30"},"modified":"2012-01-09T22:51:20","modified_gmt":"2012-01-09T22:51:20","slug":"travesia-bajo-tierra-por-la-engana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/2012\/01\/09\/travesia-bajo-tierra-por-la-engana\/","title":{"rendered":"Traves\u00eda bajo tierra por La Enga\u00f1a"},"content":{"rendered":"<div class=\"mceTemp\"><em><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14512.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-71\" title=\"DSCF1451\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14512.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14512.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14512-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><\/em><strong><\/strong><em><\/em><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><em>Gran derrumbre entre el punto kilom\u00e9trico 2.500 y 2.600 desde la boca sur del t\u00fanel, en Valdeporres. T. COBO<\/em><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><strong>HAZ CLIC <a href=\"http:\/\/cabeceras.eldiariomontanes.es\/imagenes-municipios\/cantabria\/3714\/travesia-del-tunel-de-la-engana.html\" rel=\"external nofollow\">AQU\u00cd<\/a> PARA VER LA TRAVES\u00cdA EN CIEN IM\u00c1GENES<\/strong><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><strong>Recorremos a pie los 17 kil\u00f3metros de la v\u00eda ferroviaria fantasma entre Santelices y Yera, incluidos los 7 del t\u00fanel<\/strong><\/div>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<p><strong>Impresiona pasar por encima del mont\u00edculo formado por el gran derrumbe del punto kilom\u00e9trico 2.500<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Enero de 2012. Vamos a cruzar el t\u00fanel de La Enga\u00f1a antes de que nuevos derrumbes conviertan nuestro prop\u00f3sito en imposible. El empe\u00f1o es imprudente, pero puede m\u00e1s el desaf\u00edo de recorrer a pie, sin saltarnos un palmo de terreno, los 17 kil\u00f3metros del trazado del ferrocarril Santander-Mediterr\u00e1neo entre Santelices y Yera, incluidos los 6.976 metros de la oscura galer\u00eda, cada vez m\u00e1s inestable, que atraviesa la Cordillera Cant\u00e1brica. Sorpresa, emoci\u00f3n, belleza, historia y reivindicaci\u00f3n est\u00e1n muy presentes en esta ruta.<\/p>\n<p>Nueve mil hombres rotaron por las obras del tramo ferroviario de La Enga\u00f1a entre 1941 y 1961. La perforaci\u00f3n del t\u00fanel se cobr\u00f3 cientos de vidas, una veintena por accidentes y la mayor\u00eda, por silicosis. Fue en vano. El tramo m\u00e1s costoso y dif\u00edcil del Santander-Mediterr\u00e1neo, entre Valdeporres (Burgos) y el Valle del Pas (Cantabria), nunca entr\u00f3 en funcionamiento. La dictadura franquista suspendi\u00f3 el proyecto antes de que llegara a instalarse la v\u00eda, y el tren que sal\u00eda de Sagunto para enlazar con Calatayud jam\u00e1s lleg\u00f3 a Santander.<\/p>\n<p>Nuestro recorrido empieza en Santelices, desde la antigua l\u00ednea Calatayud-Dosante. Este ferrocarril se cerr\u00f3 al tr\u00e1fico el 1 de enero de 1985 y el tendido fue desmantelado a partir de 2003. Una se\u00f1al vertical que ha soportado los embates del tiempo y de los hombres, y en la que aparecen grabadas estas cifras: 0\/1.358, nos sirve de punto de partida. Pero es otra se\u00f1al, arrancada y semienterrada en el suelo, la que indica que estamos en el punto kilom\u00e9trico 363,5 de la desaparecida v\u00eda que ven\u00eda de Zaragoza. Por la izquierda, la explanaci\u00f3n, cubierta a\u00fan por el balasto sobre el que se asentaban los ra\u00edles y las traviesas, prosigue dos kil\u00f3metros hasta la \u00faltima estaci\u00f3n del Santander-Mediterr\u00e1neo, en Dosante, hoy abandonada. A la derecha del moj\u00f3n y de frente, arranca el ramal fantasma de La Enga\u00f1a que llega hasta Yera, aunque, sobre el plano dibujado por los ingenieros, continuaba por Selaya hasta Santander.<\/p>\n<div id=\"attachment_78\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF1350.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-78\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-78\" title=\"DSCF1350\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF1350.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF1350.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF1350-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-78\" class=\"wp-caption-text\">Viaducto de Santelices para el Santander-Mediterr\u00e1neo sobre el que nunca lleg\u00f3 a tenderse la v\u00eda. T. COBO<\/p><\/div>\n<p><strong>A cielo abierto<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>Son las 10.30 horas cuando echamos a andar. Apenas dejamos atr\u00e1s la bifurcaci\u00f3n, nos econtramos sobre el viaducto de Santelices, cuya plataforma mide 159 metros de longitud. Lo sustentan vigorosos pilares fabricados en piedra de siller\u00eda y mamposter\u00eda. Pero la barandilla de cemento se cae a pedazos y la maleza se abre paso entre las grietas del firme de hormig\u00f3n. Un agujero en la b\u00f3veda del m\u00e1s peque\u00f1o de sus diez arcos da testimonio de la desidia de las instituciones, que prefieren mirar hacia otro lado mientras se viene abajo este trozo de la historia de la posguerra espa\u00f1ola. M\u00e1s de 560 presos republicanos fueron obligados a trabajar en las obras del trazado durante los primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pasamos por delante del edificio de la estaci\u00f3n de Pedrosa, rehabilitado como albergue por el Grupo Espeleol\u00f3gico Merindades, rebasamos la nave que estaba llamada a ser el almac\u00e9n de mercanc\u00edas y, despu\u00e9s, las viviendas adosadas de los ingenieros de la obra. A la altura de la entrada a Pedrosa, encontramos el hito del kil\u00f3metro 6 de la V\u00eda Verde del Santander-Mediterr\u00e1neo en el tramo de La Enga\u00f1a. En realidad, para nosotros es el kil\u00f3metro 1, ya que hacemos el recorrido a la inversa. Ese sendero natural habilitado sobre la antigua caja de la v\u00eda parte del t\u00fanel y nosotros caminamos hacia \u00e9l. Nos quedan 5 kil\u00f3metros para llegar hasta las antiguas casas de los ingenieros y medio kil\u00f3metro m\u00e1s hasta la boca sur.<\/p>\n<div id=\"attachment_72\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF10711.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-72\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-72\" title=\"DSCF1071\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF10711.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF10711.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF10711-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-72\" class=\"wp-caption-text\">V\u00eda verde de La Enga\u00f1a, sobre el antiguo trazado del Santander-Mediterr\u00e1neo, con la ermita de Porres a la derecha, tapizada de yedra, y las pe\u00f1as de Pa\u00f1o y Dulla al fondo. T. COBO<\/p><\/div>\n<p>Al paso por Rozas, despu\u00e9s de tres kil\u00f3metros, encontramos, a la derecha, la torre cubierta de hiedra de la antigua iglesia del I conde de la Revilla. En invierno, es visible desde la explanaci\u00f3n la muralla que rodeaba el conjunto que, en los siglos XVI y XVII, formaba la iglesia con la casona, el cadalso y el cementerio del llamado &#8216;conde de horca y cuchillo&#8217;. Un kil\u00f3metro m\u00e1s all\u00e1, la cantera de Valdeporres, con su maquinaria y los tajos que rebanan el monte, irrumpe a la izquierda como una patada propinada con sa\u00f1a al paisaje.<\/p>\n<p>Aceleramos el paso para perder de vista la explotaci\u00f3n picapedrera y nos adentramos en el tramo m\u00e1s boscoso de la senda. Al oeste, la prodigiosa luz de este invierno arranca brillos met\u00e1licos a los troncos desnudos de las hayas y a las hojas que resisten en los quejigos. El musgo no puede estar m\u00e1s verde, y tambi\u00e9n resplandecen los brezales sin flor. M\u00e1s a la izquierda, el valle por el que discurre el r\u00edo Enga\u00f1a, que hoy baja con br\u00edo renovado por la crecida de la v\u00edspera, est\u00e1 cubierto por las copas de los \u00e1rboles, desprovistas de hojas, pero tan prietas que forman un vaporoso lienzo entre ceniciento y parduzco.<\/p>\n<div id=\"attachment_73\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF31261.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-73\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-73\" title=\"DSCF3126\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF31261.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF31261.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF31261-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-73\" class=\"wp-caption-text\">Viviendas unifamiliares de los jefes de obra del t\u00fanel de La Enga\u00f1a, en el poblado de la boca burgalesa. T. COBO<\/p><\/div>\n<p>Son las 11.48 horas cuando entramos en el poblado de La Enga\u00f1a, tras una tranquila marcha de seis kil\u00f3metros. A la derecha, nos reciben, taciturnas y vac\u00edas, las antiguas casas de los jefes de obra. Unos metros m\u00e1s all\u00e1, est\u00e1n los edificios de la estaci\u00f3n y del almac\u00e9n, gemelos de los de Pedrosa, pero abandonados y decadentes. La cruz de la ruinosa iglesia-escuela se recorta contra el cielo. Al fondo vemos la boca negra por la que entraremos en las entra\u00f1as de la Cordillera Cant\u00e1brica. Las verjas que coloc\u00f3 el Ayuntamiento de Pedrosa cuando comenzaron los derrumbes est\u00e1n abiertas de par en par. Nos detenemos en las mesas de madera del \u00e1rea de descanso de La Enga\u00f1a, frente al t\u00fanel, para pertrecharnos como corresponde.<\/p>\n<p><strong>Bajo tierra<\/strong><\/p>\n<p>Es el momento de guardar las botas de monta\u00f1a en la mochila y calzarse las de agua. Nos enfundamos una prenda impermeable, los guantes y el gorro. Una luz frontal en la cabeza y una linterna adicional en una mano. En la otra, la vara que, si hasta ahora ha sido complemento prescindible, a partir de este momento ser\u00e1 una \u00fatil herramienta de gu\u00eda y apoyo. A las 12.05 horas, franqueamos la boca sur del t\u00fanel de La Enga\u00f1a.<\/p>\n<div id=\"attachment_74\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14311.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-74\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-74\" title=\"DSCF1431\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14311.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14311.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14311-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-74\" class=\"wp-caption-text\">Goteras en el acceso al t\u00fanel por la boca sur, permanentemente inundada. T. COBO<\/p><\/div>\n<p>La entrada est\u00e1 totalmente inundada y el agua alcanza mayor altura en el centro, hasta la pantorrilla. Enfilamos por una de las dos estrech\u00edsimas aceras que recorren las dos m\u00e1rgenes del t\u00fanel, en este caso, por la de la derecha. Unas veces sobre las losas de cemento, otras sobre el bordillo para sortear los agujeros, pisamos con cuidado y avanzamos sin grandes dificultades.<\/p>\n<p>Las distancias est\u00e1n marcadas en n\u00fameros en la pared izquierda del t\u00fanel de cien en cien metros. Superados los 500, el suelo deja de estar inundado, aunque hay grandes charchos. Llegados a los 600, optamos por guardar las botas de agua y recuperar las de monta\u00f1a. Decisi\u00f3n precipitada, ya que encontraremos todav\u00eda bastante barro. Pero es mucho m\u00e1s c\u00f3modo caminar por el centro de la galer\u00eda.<\/p>\n<p>A estas alturas, deber\u00edamos ver la salida en forma de puntito luminoso, ya que, despu\u00e9s de trazar una curva en los primeros 400 metros desde Valdeporres, el t\u00fanel es totalmente recto, aunque con un desnivel entre sus dos bocas. La entrada sur se sit\u00faa a una cota de 748 metros sobre el nivel del mar y la norte, en Cantabria, a 632. La diferencia de altitud es, por tanto, de 116 metros. Hasta los a\u00f1os noventa, la boca c\u00e1ntabra se distingu\u00eda a m\u00e1s de seis kil\u00f3metros y medio de distancia. Pero eso era antes de los desplomes.<\/p>\n<div id=\"attachment_75\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14611.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-75\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-75\" title=\"DSCF1461\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14611.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14611.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14611-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-75\" class=\"wp-caption-text\">Hay que descender por el c\u00famulo de cascotes y pasar bajo la b\u00f3veda del t\u00fanel para proseguir la marcha. T. COBO<\/p><\/div>\n<p><strong>Por encima de la b\u00f3veda<\/strong><\/p>\n<p>En el punto kilom\u00e9trico 2.200 nos escontramos con el primer desprendimiento, a la derecha. No es muy grande y no supone ning\u00fan obst\u00e1culo. Trescientos metros m\u00e1s all\u00e1, las linternas permiten atisbar un pared\u00f3n fantasmag\u00f3rico que sobrecoge en medio de la oscuridad. Nos acercamos y lo alumbramos los cinco a la vez: es el gran derrumbe. El techo se vino abajo en 1999 y un nuevo hundimiento en el mismo lugar en 2005 acab\u00f3 de partir el t\u00fanel en dos. Lo que tenemos delante, entre el punto kilom\u00e9trico 2.500 y 2.600, es un mont\u00edculo de cemento y roca de m\u00e1s de seis metros, ya que supera la altura de la b\u00f3veda. Ya no estamos en un t\u00fanel, sino en una gruta.<\/p>\n<p>Tras coronar la colina de escombros y piedra, las tripas de la monta\u00f1a quedan al descubierto sobre nuestras cabezas, con sus imponentes formaciones rocosas. Al otro lado de la loma hay un agujero, que, al acercarnos, se agranda en forma de media luna. Es la b\u00f3veda del t\u00fanel, que ahora est\u00e1 a nuestros pies. Al descender por el boquete, nos envuelve la corriente, hasta ahora ausente, al cortar el derrumbe el flujo de aire entre las dos bocas. Es el momento m\u00e1s delicado de la traves\u00eda, ya que hay mucha piedrecilla suelta, y las rocas asentadas en el talud son resbaladizas. Aqu\u00ed se agradece el palo con el que hemos cargado. Bajamos sin novedad y, de nuevo sobre el suelo del t\u00fanel, proseguimos la caminata. Ahora s\u00ed vemos al fondo, a lo lejos, justo en el centro, una lucecita radiante: la salida.<\/p>\n<div id=\"attachment_76\" style=\"width: 448px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF1484.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-76\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-76\" title=\"DSCF1484\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF1484.jpg\" alt=\"\" width=\"438\" height=\"660\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF1484.jpg 438w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF1484-199x300.jpg 199w\" sizes=\"(max-width: 438px) 100vw, 438px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-76\" class=\"wp-caption-text\">Derrumbre en el punto kilom\u00e9trico 2.850 del t\u00fanel. T. COBO<\/p><\/div>\n<p>En el punto kilom\u00e9trico 2.700 hay un nuevo derrumbe, pero de escaso tama\u00f1o. Y en el 2.800 topamos con otro, bastante grande, aunque no llega a cortar el paso, ya que s\u00f3lo afecta a la mitad derecha. Sonar\u00e1 extra\u00f1o, pero es un desplome bonito. Sobre la elevaci\u00f3n que forman los escombros, dos grandes rocas han quedado colocadas en posici\u00f3n vertical y se asemejan a dos monolitos que apuntan hacia arriba. All\u00ed donde se\u00f1alan, ha quedado un gigantesco desconch\u00f3n. Circundado por el hormig\u00f3n de la b\u00f3veda, el boquete muestra todas las vetas de la roca con sus diferentes tonalidades. Es como si la monta\u00f1a rindiera homenaje, con este singular monumento, al esfuerzo de los hombres que la horadaron.<\/p>\n<p>En los puntos kilom\u00e9tricos 3.400 y 4.800 hay desplomes, pero de escasa envergadura. S\u00ed impresiona observar algunas placas de cemento despegadas que amenazan con desprenderse. No llevamos casco, pero de poco habr\u00eda servido de habernos ca\u00eddo encima lo que cuelga a seis metros de altura.<\/p>\n<p>La monoton\u00eda del t\u00fanel no s\u00f3lo la rompen los hundimientos. Cada cincuenta metros, hay un peque\u00f1o apartadero y, cada mil, uno mucho m\u00e1s grande, con una respetable capacidad de almacenaje. Entre el punto kilom\u00e9trico 4.200 y el 4.300, permanecen los dos grupos de arcos de hierro que se colocaron en los a\u00f1os setenta para reforzar la b\u00f3veda y prevenir derrumbes en ese tramo. En la construcci\u00f3n del t\u00fanel se prescindi\u00f3 del forjado met\u00e1lico.<\/p>\n<p><strong>Intermitencias<\/strong><\/p>\n<p>S\u00f3lo en el \u00faltimo kil\u00f3metro del t\u00fanel caminamos por territorio c\u00e1ntabro. Los seis kil\u00f3metros anteriores pertenecen a Burgos. A las 14.15 horas, asomamos por la boca norte. El cielo vuelve a estar sobre nuestras cabezas. La lluvia del d\u00eda anterior nos regala unos vistosos saltos de agua que caen por las rocas hasta el r\u00edo Yera, a la derecha del t\u00fanel. Arriba, nubes y claros, y una luz que sienta muy bien al paisaje pasiego, no tan intensamente verde como acostumbra, pero con las agradables tonalidades de este invierno. Entre valle y valle, cruzamos otros cuatro t\u00faneles: El Majoral (285 metros), a cuya izquierda se levantan los restos de la antigua hospeder\u00eda para los trabajadores; El Empe\u00f1adiro (130 metros), El Morro (263 metros) y El Morrito (43 metros).<\/p>\n<p>Hemos recorrido alrededor de kil\u00f3metro y medio desde la salida del t\u00fanel de la Enga\u00f1a hasta la de El Morrito, y ahora andamos otro tanto por un encharcado camino hasta llegar a la estaci\u00f3n de Yera, donde se deterioran edificios iguales a los que ya hemos visto en La Enga\u00f1a y en Pedrosa. En buen estado se conserva el muro de contenci\u00f3n de 32 arcos de hormig\u00f3n sobre el que se sostiene la estaci\u00f3n y sobre el que caminamos ahora.<\/p>\n<p>Desde los andenes, continuamos a duras penas por una descuidada senda, hasta donde muere la antigua caja de la v\u00eda, medio kil\u00f3metro m\u00e1s all\u00e1, a los pies del monte Aj\u00e1n. Desde all\u00ed deb\u00eda prolongarse la explanaci\u00f3n hasta Selaya, con m\u00e1s t\u00faneles, y enlazar con el tramo Sar\u00f3n-Boo de Guarnizo, que lleg\u00f3 a construirse, incluido el t\u00fanel de Obreg\u00f3n (267 metros). Pero nunca se retom\u00f3 el proyecto. Ante la ladera del Aj\u00e1n se pararon los hombres y las m\u00e1quinas, y aqu\u00ed nos detenemos nosotros, a las 15.20 horas de este 7 de enero, con hambre canina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_77\" style=\"width: 670px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14951.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-77\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-77\" title=\"DSCF1495\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14951.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14951.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2012\/11\/DSCF14951-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-77\" class=\"wp-caption-text\">Arcos met\u00e1licos colocados en el punto kilom\u00e9trico 4.200 del t\u00fanel para reforzar la b\u00f3veda. T. COBO<\/p><\/div>\n<p><em><strong>Ficha de la traves\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Grupo de senderistas<\/strong>: Ignacio, Sa\u00fal, Miri\u00e1n, Eva y Teresa. De entre 55 y 46 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Ruta<\/strong>: 17 kil\u00f3metros entre Santelices, en Valdeporres (Burgos), y Yera, en Vega de Pas (Cantabria), por la explanaci\u00f3n del ferrocarril Santander-Mediterr\u00e1neo. Incluye 7,70 kil\u00f3metros de recorrido subterr\u00e1neo por cinco t\u00faneles. El m\u00e1s largo es el de La Enga\u00f1a, de 6.976 metros.<\/p>\n<p><strong>Fecha<\/strong>: 7 de enero de 2012.<\/p>\n<p><strong>Tiempo de recorrido<\/strong>: alrededor de cuatro horas y media.<\/p>\n<p><strong>Equipamiento<\/strong>: botas de monta\u00f1a y botas de agua, prenda impermeable sobre sudadera. Linternas de cabeza y de mano. Recomendable: gorro, guantes, casco y una vara.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gran derrumbre entre el punto kilom\u00e9trico 2.500 y 2.600 desde la boca sur del t\u00fanel, en Valdeporres. T. COBO HAZ CLIC AQU\u00cd PARA VER LA TRAVES\u00cdA EN CIEN IM\u00c1GENES Recorremos a pie los 17 kil\u00f3metros de la v\u00eda ferroviaria fantasma entre Santelices y Yera, incluidos los 7 del t\u00fanel Impresiona pasar por encima del mont\u00edculo [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[8,26,41,44,52,138,142,147],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}