{"id":177,"date":"2013-01-02T17:53:55","date_gmt":"2013-01-02T17:53:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/?p=177"},"modified":"2013-01-02T17:53:55","modified_gmt":"2013-01-02T17:53:55","slug":"lo-que-la-engana-esconde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/laengana\/2013\/01\/02\/lo-que-la-engana-esconde\/","title":{"rendered":"Lo que La Enga\u00f1a esconde"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_188\" class=\"wp-caption alignleft\" style=\"width: 670px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10100652.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-188\" title=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10100652.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10100652.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10100652-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><em>Trozo del talud que sustenta la explanaci\u00f3n del Santander-Mediterr\u00e1neo sobre la ribera del r\u00edo Enga\u00f1a, en el \u00faltimo kil\u00f3metro antes de llegar al t\u00fanel, en Valdeporres. T. COBO<\/em><\/dt>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p><strong>HAZ CLIC <a href=\"http:\/\/cabeceras.eldiariomontanes.es\/imagenes-municipios\/cantabria\/5670\/la-engana-oculta.html\" rel=\"external nofollow\">AQU\u00cd<\/a> PARA VER LA GALER\u00cdA DE IM\u00c1GENES <\/strong><\/p>\n<p><strong>La desnudez del paisaje invernal descubre aspectos del Santander-Mediterr\u00e1neo ocultos por la vegetaci\u00f3n el resto del a\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p><strong>El largo talud de piedra que sube desde el r\u00edo o el polvor\u00edn de la dinamita son algunas de las obras menos conocidas<\/strong><\/p>\n<p><strong>A\u00fan se conserva parte de un muro del albergue de presos republicanos, frente a la antigua muralla del conde de la Revilla<\/strong><\/p>\n<p>El sendero que discurre por la antigua caja de la v\u00eda entre el viaducto de Santelices y la boca sur del t\u00fanel de la Enga\u00f1a es digno de contemplarse en cualquier \u00e9poca del a\u00f1o, pero en cada estaci\u00f3n tiene un encanto diferente por la acusada transformaci\u00f3n de la naturaleza. Es 1 de enero de 2013 y aprovechamos para ver lo que suele estar oculto. El invierno desvela aspectos de las obras del Santander-Mediterr\u00e1neo que pasan inadvertidos durante los meses de profusa vegetaci\u00f3n. Construcciones escondidas entre el follaje afloran ahora entre las ramas descarnadas de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Uno de los hallazgos que emerge con la desnudez del paisaje es la muralla de la casa del I conde de la Revilla, potentado de los siglos XVI y XVII con fama de sanguinario que dispon\u00eda de un cadalso en esta fortaleza situada en el pueblo de Rozas, a dos kil\u00f3metros de Pedrosa de Valdeporres. Desde la explanaci\u00f3n ferroviaria que comenz\u00f3 a abrirse en 1941, se puede observar estos d\u00edas el torre\u00f3n delantero derecho y la pared frontal que se extiende hacia el desaparecido torre\u00f3n delantero izquierdo. Tambi\u00e9n se mantiene en pie el lateral derecho. Dentro de la muralla se conserva la vieja y ruinosa iglesia, con su torre tapizada de hiedra, y el peque\u00f1o cementerio colindante.<\/p>\n<p>Durante la excavaci\u00f3n de la trinchera del Santander-Mediterr\u00e1neo, se hallaron fosas con huesos y calaveras cerca de la casa del conde de la Revilla. Los lugare\u00f1os de m\u00e1s edad a\u00fan lo recuerdan y lo cuentan. En la merindad concluyeron que los restos eran de las v\u00edctimas del cadalso del oscuro personaje, pero el gobierno de la dictadura franquista no aireaba asuntos de este tipo y no se conocieron los resultados de la hipot\u00e9tica investigaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_179\" class=\"wp-caption alignleft\" style=\"width: 670px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010029.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-179\" title=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010029.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010029.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010029-300x175.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><em>Muralla de la casa del conde de la Revilla, en Rozas, vista desde la antigua caja de la v\u00eda, con la torre de la iglesia dentro, a la derecha. T. C.<\/em><\/dt>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p><strong>El albergue de los presos<\/strong><\/p>\n<p>A la altura de la fortaleza del conde, pero al otro lado de la caja de la v\u00eda, a la izquierda, se levantaba el campamento en el que dorm\u00edan los presos republicanos que trabajaron en las obras del t\u00fanel entre 1942 y 1945. Los primeros llegaron antes de que existiera el poblado de La Enga\u00f1a, que ellos mismos construyeron, y se alojaron provisionalmente en el llamado patio andaluz de Pedrosa de Valdeporres, en unas sencillas casas, hoy rehabilitadas y en uso, muy pr\u00f3ximas a la estaci\u00f3n de la Robla. Pero el mayor contingente del destacamento penal de 370 reclusos que el gobierno de la dictadura asign\u00f3 a la empresa Ferrocarriles y Construcciones ABC viv\u00eda bajo vigilancia en esa casona de Rozas.<\/p>\n<p>Del albergue de prisioneros hoy s\u00f3lo resiste parte de un muro de piedra con su esquina, en el que se adivina un peque\u00f1o vano donde hubo un ventanuco. De este edificio sol\u00edan fugarse los reos cuando consegu\u00edan burlar la vigilancia para acercarse hasta la tasca de Fanio, que estaba a medio kil\u00f3metro de all\u00ed, en San Mart\u00edn de Porres. No pretend\u00edan huir, pues con los trabajos forzados redim\u00edan las penas, sino disfrutar de modestos placeres que estaban al alcance de los otros obreros, como entrar en calor con un vino o con la cercan\u00eda de unas brasas. En la taberna eran bien recibidos. Fanio y su mujer, Isabel, les dejaban sentarse junto a la estufa y calentar la escasa comida extra que pod\u00edan obtener y, si los guardias ven\u00edan en su busca, los ayudaban a escapar por la parte de atr\u00e1s del granero.<\/p>\n<p>Los presos pol\u00edticos pasaban hambre y fr\u00edo y, como su sueldo estaba intervenido por la Jefatura de Prisiones, siempre andaban cortos de dinero. Ten\u00edan permiso para ofrecerse por las casas para ayudar en las tareas del campo y muchos lo hac\u00edan a cambio de comida. \u201cAlgunos iban voluntarios a recoger la hierba y sacaban unas perrillas para venir a la tasca. A los andaluces, su familia les mandaba aceite y ellos lo vend\u00edan\u201d, recordaba el a\u00f1o pasado Isabel, viuda de Fanio, a sus 98 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En el destacamento no hab\u00eda camas para todos. Algunos se acostaban sobre colchones de borra tendidos en el suelo o en endebles hamacas que no eran m\u00e1s que una tela sobre dos palos cruzados, seg\u00fan recuerda el hijo de Isabel y Fanio, Jos\u00e9 Manuel L\u00f3pez, ahijado de uno de aquellos presos con los que sus padres trabaron amistad. Tres a\u00f1os antes de que \u00e9l naciera, su futuro padrino, Raimundo Arnaiz, se benefici\u00f3 del indulto general firmado el 9 de octubre de 1945 por su tocayo, el ministro de Justicia de la dictadura franquista, Raimundo Fern\u00e1ndez Cuesta. En cuanto supo que era libre, Raimundo ech\u00f3 a andar sin pensar en m\u00e1s y no par\u00f3 hasta llegar a la casa familiar, en el municipio campurriano de Villaverde de Hito, a 30 kil\u00f3metros de Rozas.<\/p>\n<p><strong>El indulto general<\/strong><\/p>\n<p>Aquel indulto de 1945 se redact\u00f3 con el pomposo lenguaje propio de la dictadura: \u201cAl iniciarse el d\u00e9cimo a\u00f1o de la exaltaci\u00f3n del Caudillo a la Jefatura del Estado, excarcelados ya en virtud de las disposiciones de libertad condicional y redenci\u00f3n de penas por el trabajo el noventa por ciento de los que fueron condenados por su actuaci\u00f3n en la Revoluci\u00f3n comunista, y encontr\u00e1ndose en el extranjero fugitivos muchos espa\u00f1oles incursos tal vez en menores responsabilidades que los presos ya liberados, el Gobierno, consciente de sus fuerzas y del apoyo de la Naci\u00f3n, se dispone a dar otro paso en el camino de la normalizaci\u00f3n progresiva de la vida espa\u00f1ola\u201d.<\/p>\n<p>El art\u00edculo primero del decreto conced\u00eda \u201cindulto total de la pena impuesta, o que procediera imponer, a los responsables de los delitos de rebeli\u00f3n militar, contra la seguridad interior del Estado o el orden p\u00fablico, cometidos hasta el primero de abril de mil novecientos treinta y nueve (&#8230;), siempre que no conste que los referidos delincuentes hubieran tomado parte en actos de crueldad, muertes, violaciones, profanaciones, latrocinios u otros hechos que por su \u00edndole repugnen a todo hombre honrado, cualquiera que fuere su ideolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_181\" class=\"wp-caption alignleft\" style=\"width: 670px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010061.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-181\" title=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010061.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010061.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010061-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><em>Pretil del muro de contenci\u00f3n construido entre el r\u00edo Enga\u00f1a y la traza del Santander-Mediterr\u00e1neo, en el \u00faltimo kil\u00f3metro antes del t\u00fanel, en Valdeporres. T. C.<\/em><\/dt>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p>A lo largo del trazado del Santander-Mediterr\u00e1neo entre Valdeporres y Vega de Pas, no s\u00f3lo se ejecutaron las obras m\u00e1s emblem\u00e1ticas y visibles, como el viaducto de Santelices, el t\u00fanel de La Enga\u00f1a, los cuatro t\u00faneles cortos de Yera y las estaciones de Pedrosa, de La Enga\u00f1a y de Yera, con sus correspondientes edificios y andenes y con el muro de contenci\u00f3n aligerado con 32 arcos de esta \u00faltima. Adem\u00e1s, se construyeron numerosos taludes, puentes inferiores que salvaban el paso de arroyos, caminos y carreteras, como el puente a la salida de Pedrosa bajo el que discurre la BU-526 que lleva a Sotoscueva, Espinosa y Bilbao, y puentes elevados para la circulaci\u00f3n de personas y veh\u00edculos, como los dos que hay en Rozas, uno para el tr\u00e1nsito de personas y animales y otro sobre el que se tiende la v\u00eda del ferrocarril de la Robla, todav\u00eda en activo.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_187\" class=\"wp-caption alignleft\" style=\"width: 670px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10100471.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-187\" title=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10100471.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10100471.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10100471-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><em>Puente de la Robla sobre el trazado del Santander-Mediterr\u00e1neo, en Rozas. Al fondo, puente para peatones que une el pueblo con las fincas aleda\u00f1as al r\u00edo. T. C.<\/em><\/dt>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p>En el \u00faltimo kil\u00f3metro de la traza, antes de llegar al poblado de La Enga\u00f1a, se levant\u00f3 un largu\u00edsimo talud para sustentar la caja de la v\u00eda en este tramo paralelo al r\u00edo Enga\u00f1a, que fluye por la izquierda, una decena de metros m\u00e1s abajo. Es una obra de envergadura que suele pasar inadvertida porque se encuentra oculta a la vista. \u00c1rboles, zarzas y enredaderas disimulan la presencia de este muro de contenci\u00f3n, aunque el pretil emerge a trechos y es posible asomarse al precipicio en varios puntos para apreciar esta estructura de piedra en mamposter\u00eda.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<div class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_183\" class=\"wp-caption alignleft\" style=\"width: 670px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10101141.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-183\" title=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10101141.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10101141.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P10101141-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><em>Puerta de entrada al polvor\u00edn de La Enga\u00f1a, medio oculta entre helechos. T. C.<\/em><\/dt>\n<\/dl>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><strong>El discreto polvor\u00edn<\/strong><\/p>\n<p>Otro de los secretos de La Enga\u00f1a se encuentra a cien metros de las viviendas de los ingenieros y jefes de obra del t\u00fanel, en la carretera que llega desde Pedrosa, a mano derecha. Una puertecilla de color marr\u00f3n \u00f3xido se camufla entre una mara\u00f1a de helechos. Es la entrada al polvor\u00edn en el que se almacenaba la dinamita tra\u00edda desde Galdakao para los voladuras en el interior del t\u00fanel. Los pestillos y pasadores est\u00e1n sueltos y la puerta puede abrirse. Es de madera gruesa, forrada por fuera de chapa met\u00e1lica. Sobre ella hay un peque\u00f1o respiradero que era el \u00fanico sistema de ventilaci\u00f3n. Dentro s\u00f3lo hay un corto y estrecho pasillo frontal a cuya derecha se abre una puerta que da a una estancia abovedada de apenas 20 metros cuadrados en la que se guardaba el material explosivo.<\/p>\n<p>El dep\u00f3sito construido en la falda del monte est\u00e1 a 500 metros de la boca sur del t\u00fanel. En los a\u00f1os cincuenta, para ahorrarse la molestia de los traslados, la empresa Portol\u00e9s y C\u00eda levant\u00f3 una caseta en el interior de la galer\u00eda para guardar la dinamita. Esta imprudencia estuvo a punto de acabar en tragedia. En un turno de trabajo en el que hab\u00eda trece operarios en las tareas de perforaci\u00f3n, la dinamita prendi\u00f3 por causas que no se aclararon, pero no era un accidente improbable, puesto que incluso se fumaba dentro. Seg\u00fan relata uno de los hombres de aquella cuadrilla, Manolo Mateos, el incendio dej\u00f3 a oscuras el t\u00fanel, que enseguida qued\u00f3 invadido por el humo. A ciegas y medio ahogados, todos los obreros consiguieron salir al exterior y salvaron la vida, aunque algunos echaban sangre por la boca. Por fortuna, los detonadores estaban fuera y no hubo ninguna explosi\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_184\" class=\"wp-caption alignleft\" style=\"width: 670px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><a href=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010124.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-184\" title=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"\/laengana\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010124.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010124.jpg 660w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/15\/2013\/01\/P1010124-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><em>Interior del polvor\u00edn. A la izquierda, la nave en la que se almacenaba la dinamita. A la derecha, al fondo, la puerta de entrada. T. C.<\/em><\/dt>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p>Con \u00e1rboles, arbustos y matas desprovistos de sus hojas, tambi\u00e9n es m\u00e1s di\u00e1fana la imagen de los andenes a la entrada de la estaci\u00f3n de La Enga\u00f1a. La obra estaba totalmente acabada, incluso se colocaron las aceras con baldosas de cemento divididas en peque\u00f1os cuadraditos y dispuestas en diagonal. El fr\u00edo y la lluvia de enero aportan a las ruinas un barniz espectral. Los edificios del poblado ganan presencia, grisura y dramatismo bajo la luz invernal.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Trozo del talud que sustenta la explanaci\u00f3n del Santander-Mediterr\u00e1neo sobre la ribera del r\u00edo Enga\u00f1a, en el \u00faltimo kil\u00f3metro antes de llegar al t\u00fanel, en Valdeporres. T. 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