{"id":513,"date":"2016-10-10T09:25:18","date_gmt":"2016-10-10T08:25:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/?p=513"},"modified":"2016-10-10T09:25:18","modified_gmt":"2016-10-10T08:25:18","slug":"un-monstruo-viene-a-verme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/2016\/10\/10\/un-monstruo-viene-a-verme\/","title":{"rendered":"Un monstruo viene a verme"},"content":{"rendered":"<p><strong>El \u00e1rbol de la vida<\/strong><\/p>\n<p><em>Espa\u00f1a. 2016. 108 m. (12). Fant\u00e1stica. <\/em><\/p>\n<p><em>Director: J.A. Bayona. <\/em><\/p>\n<p><em>Int\u00e9rpretes: Sigourney Weaver, Felicity Jones, Lewis MacDougall, Liam Neeson, Toby Kebbell, Geraldine Chaplin. <\/em><\/p>\n<p><em>Salas: Cinesa, Pe\u00f1acastillo y Autocine.<\/em><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/1-fubC9JN50\" frameborder=\"0\" width=\"560\" height=\"315\"><\/iframe><\/p>\n<p>En esta hermosa, fr\u00eda y precisa ilustraci\u00f3n caben un cuento grande \u2013global por ser modernos\u2013 unos cuantos m\u00e1s solapados y agazapados, que afloran poco a poco, y tres f\u00e1bulas reveladoras. Al cabo, lo que importa es narrar. Las historias no curan pero nos arropan. \u2018Un monstruo viene a verme\u2019 posee una entra\u00f1a perfecta pero mantiene un extra\u00f1o litigio con la conmoci\u00f3n. Es tan pulcra en su dise\u00f1o visual, en sus ganas de desnudar las met\u00e1foras y simbolismos de esta criatura que vive en la frontera de casi todo, que el filme de Bayona se muestra en ocasiones como una historia monumental cuyo af\u00e1n de perfecci\u00f3n transmite fragilidad. Como esas figuras delicadas de porcelana uno no se atreve a tocarla no vaya a ser que se descomponga en mil pedazos. En el interior del filme se besan y colisionan, conviven y chocan, el espejo melodram\u00e1tico y el reflejo de la fantas\u00eda. El director de \u2018El orfanato\u2019 ilustra una ambiciosa conjugaci\u00f3n de serenidad, arrebato, sencillez y barroquismo visual. El ni\u00f1o (excelente Lewis MacDougall) y el monstruo, el hijo y la madre, la bella y la bestia, el deseo y la realidad, la vida y la muerte. Hay m\u00e1s adolescencia en carne viva que infancia, o si se prefiere m\u00e1s p\u00e9rdidas de inocencia y estancias de dolor que fugas de sue\u00f1o. Todo el filme, y lo que en \u00e9l cabe, es una lecci\u00f3n de tinieblas, una clase particular ilustrada sobre el \u00e1rbol de la vida y sus fr\u00e1giles y quebradizas ramas. Entre la soledad y la pesadilla, el personaje abre la tierra para buscar respuestas, confiesa su miedo, duda de la dimensi\u00f3n de los afectos. Son \u2018Los cuatrocientos golpes\u2019 de un ni\u00f1o, entre King-Kong y Spielberg, que empieza a ascender el rascacielos de la vida, entre el miedo a volar solo y el espanto de no saber mirar hacia abajo. Aparatoso e intimista, inici\u00e1tico siempre, Bayona traza una met\u00e1fora sobre las ra\u00edces invisibles y necesarias, las ataduras no siempre deseadas. El dolor, ese otro monstruo que te obliga a cerrar los ojos, sangra su lava y se extiende como una sombra en esta historia del escritor Patrick Ness. Bayona, funambulista, busca equilibrios imposibles y combina pesadilla, bucle, animaci\u00f3n, sombras g\u00f3ticas, aromas reconocibles, gui\u00f1os, homenajes, s\u00edmbolos prestados, pero tambi\u00e9n un verso libre que impregna de miradas y silencios donde se agolpan las preguntas y la vida se desvanece. El efecto especial (los hay muchos y buenos) y el drama humano; el cine de autor y lo popular; la met\u00e1fora y el cuento lineal, la mirada adulta del ni\u00f1o y la inquietante e incierta revelaci\u00f3n del subconsciente, y el combate entre la emoci\u00f3n y la turbaci\u00f3n. Fantas\u00eda y realidad. Cine y vida. En el tr\u00e1nsito casi inasible de crecer discurre esta ficci\u00f3n sobre el descubrimiento de uno mismo y la p\u00e9rdida, sobre la textura del dolor y la necesidad de hallar asideros. Todo es excesivo y preciso en \u2018Un monstruo viene a verme\u2019 y la espectacularidad, a veces, agota por apabullante. En su tramo final vence el subrayado melodram\u00e1tico. Frente a ello, en contraste, la intimidad, la enunciaci\u00f3n de lo fr\u00e1gil y peque\u00f1o garantizan ese otro paisaje interior. Irregular, brillante que no deslumbrante, la obra de Bayona es una sensible b\u00fasqueda y un ejercicio exagerado de espectacularidad. Entre el v\u00e9rtigo y la mano que busca aferrarse a la tierra, las fauces del dolor y el \u00e1rbol de la vida, el filme apela a la fantas\u00eda como ese tronco protector frente al miedo y la pen\u00faltima\u00a0oscuridad. La gran maternidad del cine para seguir cont\u00e1ndonos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00e1rbol de la vida Espa\u00f1a. 2016. 108 m. (12). Fant\u00e1stica. Director: J.A. Bayona. 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