{"id":43,"date":"2014-04-28T09:27:15","date_gmt":"2014-04-28T08:27:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/?p=43"},"modified":"2014-04-28T09:27:15","modified_gmt":"2014-04-28T08:27:15","slug":"mujer-madre-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/2014\/04\/28\/mujer-madre-mundo\/","title":{"rendered":"Mujer, madre, mundo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Madre e hijo<\/strong><br \/>\n<em>Ruman\u00eda. 2013. 112 m. irector: Calin Peter Netzer. Int\u00e9rpretes: Luminita Gheorghiu, Bogdan Dumitrache, Florin Zamfirescu, Natasa Raab. Salas: Groucho<\/em><\/p>\n<p>Contundente y, a su vez, de una delicadeza ruda este filme de mujer, madre y referente de vida es otro de esos posos de caf\u00e9 cotidianos donde mirar el mundo con los que el cine rumano est\u00e1 construyendo un realismo social de personalidad propia. Uno de los nombres de ese mecano casi siempre edificado en clave de drama, seco, elaborado como una tela de ara\u00f1a que envuelve al espectador y le atrapa en las heridas, es Calin Peter Netzer, cuyo tercer largometraje, galardonado con el Oso de Oro, es este \u2018Madre e hijo\u2019. Un filme donde amor, posesi\u00f3n, redenci\u00f3n y \u00e9tica se entrelazan en sibilina madeja, unas veces, y con doloroso desgarro en otras. Y en este contexto creativo de un cine que poco a poco y, en ocasiones, con demasiado silencio se ha ganado un trono en el nuevo cine europeo, no debe olvidarse la mano del guionista Razvan Radulescu. En femenino singular, el perfil de esta madre posesiva que mece la cuna de todo aquello perif\u00e9rico, centralista o lim\u00edtrofe que pueda afectar al territorio de propiedad, m\u00e1s que de afecto, de su hijo, configura a su vez una mirada sobre el sistema, sus carencias y su endeble entramado. Fr\u00eda disecci\u00f3n, se habla de sentimientos divergentes, cercan\u00edas distantes, e hipocres\u00eda con una higi\u00e9nica y as\u00e9ptica seriedad y severidad. Ayuda a ello la interpretaci\u00f3n inmensa de Luminita Gheorghiu. El contraste lo pone la c\u00e1mara. Un estilo tenso, de intromisi\u00f3n, que crea la sensaci\u00f3n, entre el nerviosismo y el movimiento, de que el espectador es un invitado no esperado que ha tenido el privilegio ocasional de acceder por una mirilla a unas vidas ajenas nada deseadas. Fragmentada en di\u00e1logos largos, entrecortados por pausas extra\u00f1as, todo casi teatral, la madre de todas las situaciones gestiona la vida de los dem\u00e1s o, al menos, lo pretende. Esos encuentros con el resto de personajes componen una sinfon\u00eda de imposiciones, chantajes, burocracia, gestos amorales y diferencia de clases. Todo bajo el ojo de esa gran madre que vigila, anota y dispone como un estado orwelliano. La cr\u00edtica sin aspavientos a esa clase ascendente, de nuevos ricos, traza a su vez un s\u00f3lido trayecto dram\u00e1tico de formas implacables, sin descanso, y de planos claustrof\u00f3bicos. Apenas una fiesta de cumplea\u00f1os y un baile, que delata una atm\u00f3sfera no menos c\u00ednica, permite hablar de celebraci\u00f3n y dejar entrever alguna sonrisa. El resto es una tortuosa y asfixiante sucesi\u00f3n de planos donde asoma la ternura aplazada o mal expresada, el miedo, incluso el odio. Hasta ese aliento emotivo de la despedida, \u2018Madre e hijo\u2019 es un \u00e1lbum amargo de exigencias, peticiones, querencias, sentimientos mal enfocados, recriminaciones, amores y desamores dictados. Y, en el fondo lo \u00fanico inocente, una muerte infantil. Y en el coraz\u00f3n del filme una madre como una Godzilla que entiende el amor a su hijo como un interminable, lacerante y espinoso soborno emocional.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Madre e hijo Ruman\u00eda. 2013. 112 m. irector: Calin Peter Netzer. Int\u00e9rpretes: Luminita Gheorghiu, Bogdan Dumitrache, Florin Zamfirescu, Natasa Raab. 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