{"id":425,"date":"2016-05-18T09:35:45","date_gmt":"2016-05-18T08:35:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/?p=425"},"modified":"2016-05-18T09:35:45","modified_gmt":"2016-05-18T08:35:45","slug":"de-heridas-y-monstruos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/2016\/05\/18\/de-heridas-y-monstruos\/","title":{"rendered":"De heridas y monstruos"},"content":{"rendered":"<p><strong>La invitaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a02015 90 min. Estados Unidos. Directora: Karyn Kusama Reparto: Logan Marshall-Green, Michiel Huisman, Tammy Blanchard, John Carroll Lynch, Mike Doyle,<\/em><\/p>\n<p>Es juguetona, eficaz y algo tramposa, entusiasm\u00f3 en Sitges y se ha asomado con cuentagotas por las carteleras. Mezcla la tradici\u00f3n de ese subg\u00e9nero de reuniones de viejos amigos, el thriller negro y el suspense. Como si al \u2018Reencuentro\u2019 de Kasdan o a \u2018Los amigos de Peter\u2019 de Kenneth Branagh se les hubiera sumado el picante de ese monstruo mayor que es el pasado con sus heridas abiertas y un clima claustrof\u00f3bico in crescendo. \u2018La invitaci\u00f3n\u2019 es m\u00e1s aparente y resultona que contundente y sutil. Tampoco ayuda una salida un tanto previsible. Lo cierto es que es preferible enfrentarse a ella sin encasillarla en la casa madre del terror y pensar en un territorio m\u00e1s flexible entre la tensi\u00f3n, el juego de apariencias, con modulaci\u00f3n y elegancia. La cineasta Karyn Kusama con vocaci\u00f3n de estilo, tratando de huir del lugar com\u00fan, lucha contra un presupuesto limitado y un reparto coral pero casi inevitablemente irregular.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del enga\u00f1o el filme propone un trayecto en el que asoman los traumas, las obsesiones y los miedos y la catarsis emocional est\u00e1 garantizada. Lo oscuro crece en el desconocimiento y en la ambig\u00fcedad. No obstante \u2018La invitaci\u00f3n\u2019 s\u00ed plantea aspectos no tan de soslayo que la singularizan: el tratamiento del dolor y las formas de enfrentarnos a \u00e9l, y la carencia o la necesidad de afectos y consuelo como b\u00e1lsamo de la tragedia. La insidia, lo enfermizo, lo malsano, la sangre estancada son los relatos que se mueven tras el desencadenante. Sin grandes elevaciones ni sutilezas es una pel\u00edcula que habla con inteligencia de vidas contaminadas, que probablemente lo sean todas, y se mueve entre vaivenes proporcionados por las sospechas, la desconfianza y las trampas.<\/p>\n<p>La cineasta de \u2018Girlfight\u2019 y \u2018Jennifer\u2019s Body\u2019 aunque acude a algunos estereotipos y cede ante ciertos t\u00f3picos s\u00ed imprime toques personales a la hora de retratar las tragedias interiores, los monstruos cotidianos, ese terreno perturbador que crece como un r\u00edo de lava y se instala en las vidas propias y ajenas. Mediante el equ\u00edvoco y la sugesti\u00f3n, con un trasfondo de paranoia y fanatismo, violencia, culpa y desgarro alimentan la pel\u00edcula que madura el conflicto entre se\u00f1ales, desde el drama nunca enterrado al reencuentro frustrante. El poder de la comunidad, el consuelo sectario, los gur\u00fas, la sectas pululan de forma modulada y a veces subliminal entre la necesidad de creer y la soledad de los corazones hu\u00e9rfanos. Un filme que apunta alto, elige la pista del entretenimiento y aterriza sin motor. Lo que atraviesa su vuelo, la materia prima m\u00e1s atractiva, contiene soplos de talento.<br \/>\n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La invitaci\u00f3n \u00a02015 90 min. Estados Unidos. Directora: Karyn Kusama Reparto: Logan Marshall-Green, Michiel Huisman, Tammy Blanchard, John Carroll Lynch, Mike Doyle, Es juguetona, eficaz y algo tramposa, entusiasm\u00f3 en Sitges y se ha asomado con cuentagotas por las carteleras. Mezcla la tradici\u00f3n de ese subg\u00e9nero de reuniones de viejos amigos, el thriller negro y [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/425"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=425"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/425\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}