{"id":16,"date":"2014-05-06T12:18:56","date_gmt":"2014-05-06T11:18:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/?p=16"},"modified":"2014-05-06T12:18:56","modified_gmt":"2014-05-06T11:18:56","slug":"exorcizar-el-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/2014\/05\/06\/exorcizar-el-cine\/","title":{"rendered":"Exorcizar el cine"},"content":{"rendered":"<p><strong>El heredero del diablo<\/strong><\/p>\n<p><em>Estados Unidos. 2014. 89 min. Terror. Directores: Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett. Int\u00e9rpretes: Zach Gilford, Allison Miller, Robert Belushi, Kurt Krause. Salas: Pe\u00f1acastillo<\/em><\/p>\n<p>Sin semilla no hay diablo. y aqu\u00ed el anticristo se anuncia mucho pero no llega ni sobre ruedas ni con demora abisal ni recado celestial. Pretender hacer una pel\u00edcula \u2013 m\u00e1s bien fabricar en este caso\u2013 sin aportar una brizna de originalidad es tan absurdo como fatuo y comercialmente pretencioso. \u2018El heredero del diablo\u2019 ni siquiera busca la vuelta de tuerca efectista al manido planteamiento de la concepci\u00f3n del mal, al subg\u00e9nero del malditismo y a la multirecreada llegada del apocalipsis.\u00a0 Aqu\u00ed tras este embarazo sorprendente tras una luna del miel olvidadiza, una trama fundacional y un ejercicio gimn\u00e1stico y desgastado de c\u00e1mara en mano, el terror viene de la indiferencia, vac\u00edo y caligraf\u00eda plana que envuelve a la historia de esta pareja con hijo indeseable dentro. Para afrontar el parto literal del filme, como engendro y como creaci\u00f3n, es un decir, se necesita una direcci\u00f3n compartida, la de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, empe\u00f1ados en que todo resulte desangelado. Ni con f\u00f3rceps la criatura cinematogr\u00e1fica puede llegar a emitir un gemido. Su atm\u00f3sfera pesada, carente de ideas, convierte lo inesperado y extraordinario, pilares sobrenaturales de todo relato instalado en lo fant\u00e1stico, en un cat\u00e1logo de previsible vulgaridad visual. El diablo no se hace visible ni en el susto, tradicional recurso para marcar el terreno acotado del mal y sus sombras. Es tan inocuo su sentido del miedo que el verdadero p\u00e1nico no aflora de la pantalla sino de la distracci\u00f3n: uno se pone a pensar en gestores austericidas y\u00a0 gobiernos del recortable y te entra\u00a0 un temblor absoluto. Visualmente hay v\u00eddeos virales en la red de redes sociales y antisociales que dejan a este juguete diab\u00f3lico en el libreto provisional de su falaz nader\u00eda. El denominado docu-terror, t\u00e9rmino solo apto para tot\u00e9micos tomos enciclop\u00e9dicos de cinefilia, es aqu\u00ed una mera fachada esteticista para practicar el ritual de g\u00e9nero y el aire de modernidad que huele a naftalina. Una f\u00f3rmula tan agotada como el propio aliento del filme. Una maternidad paranormal con marido cabez\u00f3n y ginec\u00f3logo d\u00edscolo que no pasar\u00eda el examen de oposici\u00f3n de enfermer\u00eda. Si la funci\u00f3n, o disfunci\u00f3n, llega a dar pataditas para que las sienta el espectador se debe a la pareja de protagonistas que hace serios esfuerzos por dar credibilidad a la representaci\u00f3n de Lucifer. Una invocaci\u00f3n de manual para exorcizar el cine un poco, muy poco, con este plato maligno con ajitos de vieja cocina.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El heredero del diablo Estados Unidos. 2014. 89 min. Terror. Directores: Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett. Int\u00e9rpretes: Zach Gilford, Allison Miller, Robert Belushi, Kurt Krause. Salas: Pe\u00f1acastillo Sin semilla no hay diablo. y aqu\u00ed el anticristo se anuncia mucho pero no llega ni sobre ruedas ni con demora abisal ni recado celestial. 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