{"id":1031,"date":"2018-07-02T08:48:39","date_gmt":"2018-07-02T07:48:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/?p=1031"},"modified":"2018-07-02T08:48:39","modified_gmt":"2018-07-02T07:48:39","slug":"instalados-en-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/2018\/07\/02\/instalados-en-la-violencia\/","title":{"rendered":"Instalados en la violencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Sicario: El d\u00eda del soldado<\/strong><\/p>\n<div>\n<div><\/div>\n<div><em>Sicario: Day of the Soldadoaka\u00a0 2018. 122 min. EE UU. <\/em><\/div>\n<div><em>Direcci\u00f3n: Stefano Sollima. Guion: Taylor Sheridan. <\/em><\/div>\n<div><em>M\u00fasica: Hildur Gu\u00f0nad\u00f3ttir. Fotograf\u00eda: Dariusz Wolski. <\/em><\/div>\n<div><em>Reparto: Benicio del Toro, Josh Brolin,\u00a0 Matthew Modine, Catherine Keener,\u00a0 Isabela Moner, Jeffrey Donovan <\/em><\/div>\n<div><em>G\u00e9nero: Thriller. | Salas: Cinesa y Pe\u00f1acastillo.<\/em><\/div>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/NwwVxD-icrc\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Aunque Stefano Sollima tenga muy presente la lecci\u00f3n y sea consciente de que no puede competir con Denis Villeneuve, sumerge su \u2018Sicario\u2019 en un desconcertado y reiterativo bucle visual. En esta \u2018El d\u00eda del soldado\u2019 hemos pasado de la elegancia a una cansina vuelta de tuerca. El art\u00edfice de la serie televisiva \u2018Gomorra\u2019 convierte las diversas guerras en un \u00fanico barrio sucio global, sea M\u00e9xico, Somalia o Yemen Y el mapa de fronteras, mafias, flujos migratorios, conflictos\u00a0 y necesidades existenciales en un entramado cuyo com\u00fan denominador es la violencia y el asesinato, donde el trato humano se asemeja al de la compraventa de ganado. Nada nuevo y, por supuesto, nada original. Lo que sucede es que el cineasta de \u2018Suburra\u2019 solapa tramas, enredos y venganzas en una instalaci\u00f3n violenta donde los c\u00e1rteles, los terroristas y pap\u00e1 Estado acaban fusion\u00e1ndose en un mismo concepto: la aniquilaci\u00f3n y el exterminio o, como gusta decir el agente federal que encarna Brolin, una operaci\u00f3n de limpieza a salvo de trabas legales. A \u2018Sicario 2\u2019 le sobran muchos minutos porque se empapa de un efecto contagioso de ensimismamiento en la violencia y nunca logra distraerse de s\u00ed misma. Cuando se empe\u00f1a en una mirada pol\u00edtica bastante superficial el filme pierde fuelle. Cuando convierte la trama en un insistente y machac\u00f3n martillo pil\u00f3n de gesticulaci\u00f3n visceral, dan ganas de llamar al VAR para comprobar si las sucesivas muertes no estar\u00e1n en fuera de juego argumental. Con el metraje avanzado, el personaje de Benicio del Toro vive un episodio fronterizo, un par\u00e9ntesis basado en la comunicaci\u00f3n y en el silencio en el que es necesario el lenguaje de signos. El filme entra en una pausa que se agradece como si Sollima se hubiera dado cuenta de que lo suyo ya no va a ninguna parte y es necesaria una reflexi\u00f3n y un juicio endog\u00e1mico. El espectador, por ende, rechaza entonces tanta insistencia en la violencia por la violencia y empieza a ver \u2018Sicario\u2019 con otros ojos. La met\u00e1fora del western se impone desde ese momento como si \u2018Centauros del desierto\u2019 y Ra\u00edces profundas\u2019 hubieran llamado a la puerta para poner un poco de orden referencial y asistir a un filme que se desmayaba en sus ag\u00f3nicos estertores. Como secuela oscura funciona por reincidencia. No es apta para est\u00f3magos sensibles por su implacable, fr\u00eda y progresiva dureza, pero gasta y desgasta su insistencia en el impacto. Frente a la sutileza y los duelos humanos que en \u2018Sicario\u2019 subrayaba el cineasta de \u2018La llegada\u2019, aqu\u00ed todo es m\u00e1s seco, exento de matices, aferrado a un guion atorado que se mira al ombligo. Cuando el filme rezuma ecos visuales de Villeneuve, resulta solvente. L\u00e1stima que del estilismo y los conflictos \u00e9ticos se haya pasado a un laberinto de franquicia de guerra sucia con fecha de caducidad. Entre tanta tecnolog\u00eda de la destrucci\u00f3n el verdadero GPS lo ilustra Del Toro en su v\u00ednculo con la ni\u00f1a-macguffin que unifica falsamente las tramas. El actor impregna a su personaje de una po\u00e9tica especial en ese territorio acotado donde la melancol\u00eda, los interrogantes en silencio y el cielo protector salvan al filme de una hoguera que arde para siempre.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sicario: El d\u00eda del soldado Sicario: Day of the Soldadoaka\u00a0 2018. 122 min. EE UU. Direcci\u00f3n: Stefano Sollima. Guion: Taylor Sheridan. M\u00fasica: Hildur Gu\u00f0nad\u00f3ttir. Fotograf\u00eda: Dariusz Wolski. Reparto: Benicio del Toro, Josh Brolin,\u00a0 Matthew Modine, Catherine Keener,\u00a0 Isabela Moner, Jeffrey Donovan G\u00e9nero: Thriller. | Salas: Cinesa y Pe\u00f1acastillo. 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