{"id":1016,"date":"2018-06-19T08:10:02","date_gmt":"2018-06-19T07:10:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/?p=1016"},"modified":"2018-06-19T08:10:02","modified_gmt":"2018-06-19T07:10:02","slug":"elogio-de-la-locura-y-el-disparate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/fueradecampo\/2018\/06\/19\/elogio-de-la-locura-y-el-disparate\/","title":{"rendered":"Elogio de la locura y el disparate"},"content":{"rendered":"<p><strong>El hombre que mat\u00f3 a Don Quijote\u00a0<\/strong><\/p>\n<div>\n<div><\/div>\n<div><em>The Man Who Killed Don Quixote 2018 133 min. Reino Unido. Direcci\u00f3n: Terry Gilliam. <\/em><\/div>\n<div><em>Guion: Gilliam, Tony Grisoni. M\u00fasica: Roque Ba\u00f1os. Fotograf\u00eda: Nicola Pecorini. <\/em><\/div>\n<div><em>Reparto: Jonathan Pryce,\u00a0 Adam Driver,\u00a0 Olga Kurylenko, Stellan Skarsgard,\u00a0 Joana Ribeiro, \u00d3scar Jaenada,\u00a0 Jordi Moll\u00e0, Sergi L\u00f3pez. <\/em><\/div>\n<div><em>G\u00e9nero: Aventuras. Salas: Cinesa.<\/em><\/div>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/uiOUMHkRxQg\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Se dir\u00eda que El Quijote, como sucede con el amor en Cervantes, ha sido el \u2018cruel carcelero\u2019 de Terry Gilliam. Y de esas heridas se sale, s\u00ed, pero tocado de muerte, con laceraciones sin cicatrizar y la sensaci\u00f3n de no haber sido uno mismo. As\u00ed despu\u00e9s de ir persiguiendo con sa\u00f1a el sue\u00f1o de adaptar la obra cervantina, de adentrarse en mil y un guiones reescritos, el paisaje solapado de \u00e9pocas, intenciones, ambiciones, locuras dom\u00e9sticas y estampas on\u00edricas es la \u00fanica mancha (Mancha) que el cineasta de \u201812 monos\u2019 pod\u00eda parir finalmente. \u2018El hombre que mat\u00f3 a Don Quijote\u2019, en clave l\u00fadica, es un m\u00e1ster \u2013este s\u00ed acreditado\u2013 en obsesiones e insistentes caminos. Pero en clave art\u00edstica la producci\u00f3n, m\u00e1s que el elogio de la locura que ped\u00eda, resulta ser la exaltaci\u00f3n del disparate. Todas las buenas ideas confluyen en frustraci\u00f3n y fracaso. Todos los intentos de un imaginario (Gilliam\/Quijote) son amagos desmesurados y vulgares y teatralizadas recreaciones on\u00edricas, diluidas en su desaz\u00f3n creativa. Parece que Gilliam se tom\u00f3 al pie de la letra una de las pr\u00e9dicas del Quijote: \u00abConf\u00eda en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades\u00bb. Pero obviando las reescrituras, los caprichos, los problemas de producci\u00f3n y los golpes contra la pared, qu\u00e9 vemos en estos 133 minutos estrenados. Pues un ca\u00f3tico trayecto entre la ambientaci\u00f3n de la novela y lo contempor\u00e1neo, un continuo viaje entre la mente del personaje y la del creador, la del cineasta y la del escritor y la del cine dentro del cine. Y qu\u00e9 cabe en semejante duelo y juego de dualidades, contrastes y contradicciones: escenas grotescas, situaciones rid\u00edculas, alg\u00fan rastro de genialidad, desmesura, barroquismo superficial, situaciones impostadas y vulgaridad en un batiburrillo que a veces provoca extra\u00f1eza, otras indiferencia y, en contadas excepciones, asombro. Como en su d\u00eda Orson Welles, la quim\u00e9rica adaptaci\u00f3n ideal del cineasta de \u2018Brazil\u2019, se ha quedado en una peliculita de personajes, algunos atractivos, otros ofensivos, que se deja ver por el propio absurdo y devaneo inherente a su apuesta desordenada y err\u00e1tica. De las dos d\u00e9cadas intentando levantar el proyecto tan solo han quedado algunos apasionados ribetes de creador desesperado y huellas muy d\u00e9biles de ese p\u00e1lpito visual que pose\u00eda el imaginario del Gilliam de Monty Python. Todo apenas en un hilillo porque lo m\u00e1s lamentable es su domada y domesticada creaci\u00f3n. Es como si todo no dependiera de los medios, sino de una timidez inusual, de una continua duda a la hora de plantear los conflictos. Porque su proyecto no es una adaptaci\u00f3n, sino una reinterpretaci\u00f3n a trav\u00e9s de la historia de un anciano (excelente Jonathan Pryce) que se cree el Quijote y un joven cineasta estadounidense que intenta rodar la pel\u00edcula sobre el personaje. Comedia alocada con perfume fant\u00e1stico; fantas\u00eda de t\u00f3picos con barroquismo ornamental y desmayada nader\u00eda con \u00ednfulas creativas. Si de sue\u00f1os hablamos hubiera sido deseable que, fallida o no, esta obsesiva incursi\u00f3n hubiera sido m\u00e1s Gilliam y m\u00e1s Quijote. Al cabo todos combatimos cada d\u00eda contra nuestros propios molinos gigantes.<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre que mat\u00f3 a Don Quijote\u00a0 The Man Who Killed Don Quixote 2018 133 min. Reino Unido. Direcci\u00f3n: Terry Gilliam. Guion: Gilliam, Tony Grisoni. 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