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Guillermo Balbona

Fuera de campo

Trayecto terminal

Fuga sin fin (The Last Run) ll  

 1971 95 min. Estados Unidos Director: Richard Fleischer. Reparto: George C. Scott, Tony Musante, Trish Van Devere, Colleen Dewhurst, Aldo Sambrell, Antonio Tarruella, Robert Coleby. Thriller. Sala: Bonifaz. Filmoteca. Próxima semana

 

Hay otro Richard Fleisher, ajeno a títulos tan conocidos como la inmensa ‘Los vikingos’, y ejemplo de ello es esta estupenda mezcla de thriller y road movie con trasfondo viajero español que pese a ciertos exotismos y chirridos, es un gozoso trayecto de tono  crepuscular que el cineasta manejó con soltura. Curiosamente el proyecto estaba en sus inicios en manos de John Huston, pero no pudo enfrentarse ni al protagonista ni al guión. Con la mística del perdedor, el filme perfila la figura de un gángster retirado, entre la decadencia, la redención, el desencanto y el inconformismo. Un último reto antes de lo que puede ser el sentido de fracaso o la sombra de muerte permite trazar un recorrido de rebelión contra sí mismo. Es ese itinerario el que interesa al cineasta: un mapa aventurero y épico curiosamente ubicado entre España y Francia, vertebrado por una fuga en coche, tantas veces transitada por el cine.

‘The last run’, con banda sonora de Jerry Goldsmith, está marcada por la presencia imponente y elegante de George C. Scott en este periplo nómada con motor y llave de contacto abriendo y cerrando el filme entre las carreteras sinuosas que sirven de metáfora de la vida y el destino. Al cabo, la película nació en los setenta de un proyecto del propio actor, sus presiones y malas relaciones derivaron en la fuga de Huston, y en el reparto le acompañaron su futura mujer y su exmujer. En apariencia el thriller inquietante se metamorfosea en un cuento existencial que se ajusta más a la ‘última carrera’ del título original –la que hacemos todos con la vida hacia la muerte– que el epígrafe de ‘Fuga sin fin’ con el que se bautizó al filme en español. En este sentido la obra rezuma cierta poética de perdición, que bebe tanto del western crepuscular como de las historias urbanas existenciales, muy profusas durante la nouvelle vague. Con cierta querencia por el cine polar francés, a lo Jean Pierre Melville, y con el sentido de la aventura innato en Fleischer, el filme merece un rescate por su atmósfera, su extraña ambientación y el formato fantasmagórico, con un formato panorámico que subraya la confrontación entre el ritmo y la intensidad dramática.

El factor humano nihilista, la acción mínima pero esencial, el tono seco, conciso y contundente conforman una obra de género que, sin embargo, se aparta del esquema al uso y transmite un documento visual muy singular en el catálogo de la época. Como el Stephen Frears de ‘The Hit’, filme de 1984, se inclina por la sobriedad, cierto ascetismo, concisión minimalista, todo ello con una diana clara: ese ángulo amargo y fatalista, terminal. La última carrera es la última vez, el desarraigo, la sensación finalista, con ciertas sombras de una celebración de la despedida.

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Guillermo Balbona comenta la actualidad cinematográfica y los estrenos de la semana

Sobre el autor

Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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