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Guillermo Balbona

Fuera de campo

De amores y mordeduras

Orgullo + Prejuicio + Zombies

EE UU. 2016. 108 m. (12). Terror. Director: Burr Steers. Intérpretes: Lily James, Sam Riley, Bella Heathcote, Douglas Booth, Jack Huston, Charles Dance, Lena Headey. Salas: Cinesa y Peñacastillo

Entre tanto político deambulando como muerto viviente andan los zombis desconcertados. Ahora se han colado como que no quiere la cosa en el universo Jane Austen. Lo curioso es que la zambullida esperpéntica se hace desde la fidelidad a la novela aunque lógicamente la mirada ante esta colisión de mordeduras, amores, desamores y madre de todas las batallas entre muertos y vivos solo pueda ser abordada desde la broma jocosa. La paradoja reside en que el mundo literario de ‘Orgullo y prejuicio’ es tan poderoso que cuando el filme se detiene en sus mimbres, sin profundizar, ya aflora la suave caricia de su autora.

Los zombis son una iconografía impostada de nueva cocina, esa cosa multidisciplinar deconstruida que tanto gusta a los que disfrazan de novedad cosas muy, muy viejas. Entre mordeduras y cerebros, entre corazones rotos y entregados, discurre este álbum que tiene su mayor acierto en huir de la parodia y de la conversión de la adaptación en material friki, mientras se certifica que el texto clásico están tan vivo y maleable que no necesita cruzar nunca al lado oscuro.

Esta inmersión apocalíptica en la sociedad victoriana es un ejercicio que busca insertarse con normalidad en otros juegos de producción recientes: las sagas para adolescentes con ‘Crepúsculo’ a la cabeza, las metáforas políticas y las adaptaciones de esa nueva moda que presenta a presidentes estadounidenses cazavampiros y misceláneas varias de géneros, símbolos y mitos. Burr Steers, cineasta de ‘Siempre a mi lado’, procura mantener el equilibrio entre los diálogos literarios, el encaje de la acción que conlleva el desfile de los no-muertos y la estética de época con las hermanas protagonistas en modo ninja, entre corsés y katanas. Y no sale mal parado. Reescritura o  ‘verdad universalmente reconocida’ de que anda el patio muy desorientado, lo cierto es que Orgullo+Prejuicio+ zombis…, y lo que le echen…, responde a una reinterpretación que nada añade pero que tampoco estorba si ello significara una puerta abierta a que determinadas generaciones se asomaran al mundo de Austen.

De la mano del libro de Grahame-Smith, lo que hace Steers es una seria gamberrada que no ofende y que busca más el lado lúdico sin desviaciones que la desmitificación facilona. Tal es así que los mejores momentos de este chiste bien contado son los que ilustran la novela, sus diálogos y la disección de ese microcosmos de hipocresía, clasismo , represión y pasiones. Lo de los zombis es para echar de comer aparte unos cuantos cerebritos. Ni siquiera las posibilidades gore son aprovechadas con despliegue visual.  Por supuesto el filme deja la puerta abierta a una posible saga o franquicia que se prevé monstruosidad y se antoja fantasía para adeptos a las hipérboles. Lástima que nadie les haya hecho ver que no existe mayor zombi que quien deambula muerto en vida a causa del desamor.

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Guillermo Balbona comenta la actualidad cinematográfica y los estrenos de la semana

Sobre el autor

Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.


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