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“Pinto, pinto, gorgorito”
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esplendorenlahierba | 22-11-2013 | 11:11| 0

 

“Pinto, pinto, gorgorito”. En Barcelona, durante el próximo mes y medio, se va a rescatar esta popular canción infantil que sacaba las risas de los pequeños y que también se usaba como sorteo para decidir el turno, decantarse por una opción o para elegir jugadores en un juego. Precisamente, la baja de Víctor Valdés no va a ser un juego de niños en este próximo mes y medio para el Barça. No es para tomárselo a risa. Es el momento para su suplente: José Manuel Pinto. ¿El gaditano estará a la altura? “Pinto, pinto, gorgorito”.

El Barça, ha perdido en escaso margen de tiempo, a dos de sus referencias y especialistas en el rectángulo de juego, hasta 2014. Uno, Víctor Valdés, experto en repeler los intentos de los rivales en momentos puntuales y delicados de los encuentros con intervenciones milagrosas, salvadoras y determinantes. El de Hospitalet ha ganado muchos puntos y partidos desde la portería. El otro, Messi. De él no vamos a ser muy ocurrentes a estas alturas de la película.  Lo sabemos todos: liderazgo, magia y goles. Por fortuna para el Barça, las lesiones de ambos han llegado cerca del parón navideño. ¿A cuál de los dos echará más en falta? Yo me inclino más por la de Víctor Valdés. Arriba, ‘Tata’ Martino tiene más recursos. En la portería, sólo a Pinto.

En Can Barça se llevan frotando las manos y disfrutando de lo lindo con el debate en la portería del Real Madrid: Casillas o Diego López. Un asunto, desde abril pasado, que ha traído desgaste y ha generado confrontación, división y polémica,  pero no dudas. El cuadro blanco sale ganando por la competitividad del madrileño y el gallego, pues su meta estará siempre defendida por el que mejor se encuentre en ese momento. Algo que no pasa en el otro lado del puente aéreo. Valdés tiene la titularidad vitalicia. Pinto se ha contentado con su papel de suplente. ¿Resignación, comodidad?. La incertidumbre se ha instalado en el Barcelona,. Es inevitable la pregunta que se hace su entorno y afición: ¿Estamos seguros con Pinto? En los despachos y el vestuario, la respuesta es afirmativa hacia la confianza sobre el gaditano. Es de cajón. Nadie echará piedras contra su propia casa. Entre Prensa especializada y grada: “Pinto, pinto, gorgorito”.

A Pinto le toca que no exista debate. El guardameta debe despejar y atajar los recelos, el temor, las suspicacias o la desconfianza que puede generar su presencia bajo los tres palos de la portería azulgrana. Sobre el portero siempre ha planeado la duda de su permanencia en la plantilla por su amistad con Messi o por su facilidad para hacer vestuario. Esto segundo no lo entiendo. A un futbolista se le contrata para jugar. Para lo otro, hay otras opciones: animadores o relaciones públicas. ¿No hubiera sido mejor copiar el modelo del Real Madrid y haber tenido un guardameta que le hubiera puesto más en guardia a Valdés? Llegó el momento para que se reivindique. Que muestre su valía y su condición de jugador azulgrana. Va tener un mes y medio por delante. Hasta el momento, su salto a la titularidad fue esporádica, testimonial. Fue la apuesta de Guardiola y Vilanova en su momento para la Copa. Lleva bien la presión, pues disputó varias finales. Luego, algún partido suelto en Liga o Champions para dar descanso a Valdés.

Ahora, los términos se han invertido. En Madrid se ve con morbo el tema de la portería en el Barcelona, sumada a la baja de Messi. Hay posibilidad de recortar puntos y distancia con el gigante azulgrana. Atlético, primero, y luego., Real Madrid, pueden salir beneficiados con la baja del guardameta. Pinto tiene la palabra. Aunque en el Atlético es mejor que se mira el ombligo y rezar para que Courtois ni se constipe. Llegó Dani Aranzubía, meta avezado, pero que está teniendo muchos problemas con las lesiones. Al final, la apuesta de tener dos gallos en la portería, va a ser lo mejor. Negativo y nefasto para los cancerberos de la cantera. La opción de entrenar con el primer equipo y ser titular en el filial, parece la más lógica.

Pinto tiene maneras, preparación y recursos. Esperemos que no saque algunos, como sus silbidos para imitar al silbato del árbitro, tal y como hizo hace unos años frente al Copenhague en la Champions. El gaditano tiene un mes y medio por delante. A sus 38 años le toca demostrar que tiene crédito, y de paso, ganarse la renovación. Pero me surge otra duda: si la lesión de Víctor Valdés hubiese sido de mayor gravedad y le habría tenido más tiempo de inactividad, ¿se hubiese apostado por Pinto o se habría ido al mercado? “Pinto, pinto, gorgorito”.

 

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Marc Bartra tiene ahora la sartén por el mango
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esplendorenlahierba | 15-11-2013 | 09:50| 0

La llamada de Marc Bartra a la selección ha sentado como un tiro en Can Barça. Desde hace meses viene negociando su renovación, pero no hay ‘fumata blanca’. Algo similar está sucediendo con Martín Montoya. Otro que se resiste a dar el sí. La cantera, a su manera, se rebela. A Zubi le queda un mes y medio para atar a los dos canteranos. En las últimas horas, los contactos con el representante de Bartra se han intensificado. Hay pánico por una posible fuga del central. Los acontecimientos se han precipitado y juegan a su favor. Su caché subirá tras su debut con La Roja ante Guinea Ecuatorial. Será el número 38 que lo haga con Del Bosque. Al Barça no le quedará más remedio que rascarse el bolsillo y sacar la chequera, como dice su presidente Sandro Rosell, el cual en el contrato de renovación tendrá que poner algún cerito de más con el que no contaba hace unos meses. Flaco favor el de don Vicente con su llamadita.

Mágico Díaz, representante del central, tiene una oferta azulgrana por tres temporadas, pero sabedor de que el futbolista puede comenzar a escuchar ofertas a partir del 1 de enero, ha preferido manejar el ‘tempo’ de las negociaciones. Y si encima, hay cantos de sirena, y ahora con su internacionalidad, mucho mejor para los intereses de su representado. Pero que nadie sufra en Barcelona. Marc siente los colores y se quedará. 12 años lleva luciendo la camiseta y defendiendo su escudo. Antes de firmar, quiere asegurarse de que cuentan con él.  Martino se lo ha dejado claro. Con palabras y hechos. Aunque, el enemigo lo tuvo en casa. A Marc le dieron motivos para haber cogido la puerta hace tiempo. Esta misma temporada. Getafe y Villarreal solicitaron su cesión, pero el chico es terco. Prefirió no moverse. Y eso que la cosa pintaba mal. En el pasado verano se apuntaba la llegada inminente de un central: David Luiz, Thiago Silva, Agger, Vertonghen… Todos los días con la misma cantinela. Hasta que ‘Tata’ Martino le dijo que no llegaría ninguno.

Por fin, Marc Bartra estaba en condiciones de ser el cuarto central, tras Piqué, Mascherano y Puyol. Con este último, su ídolo, al que pidió un autógrafo cuando tenía 13 años, ya ha compartido minutos. Le ha costado hacerlo. No, por su culpa. El curso pasado, tras ser ignorado por Tito, le tocó comerse el marrón de la eliminatoria ante el Bayern. Ya no había excusa para echar mano de él. Las lesiones de Mascherano y Adriano ante el PSG dejaron sin coartada al técnico. Pudo haberle alineado mucho antes, pero Vilanova prefirió que Busquets, Adriano y Song cambiasen su rol y fueran centrales eventuales. Bartra tragó saliva. No se calentó. Calladito, esperó su oportunidad. Ahí, la tuvo. En el momento crucial de la temporada con sólo 13 partidos en sus espaldas. De ellos, cuatro completos. Tras Jonathan dos Santos, fue el segundo jugador menos utilizado en el pasado ejercicio: 16 partidos y 902 minutos.

Al Barça le va a salvar la santa paciencia de Marc Bartra. Otro en su lugar se habría ido. Le dieron motivos. Muniesa, otrora llamado para ser el sucesor de Puyol, hizo las maletas a la Premier. Piqué se sacó un billete hace años, pero luego adquirió el de vuelta. Veremos si se repite el caso, pero Bartra tiene ahora la ‘pool position’. Ahora, con más protagonismo con Martino y la llamada de Del Bosque, el central, al que tiene en vilo al Barça, tiene la sartén por el mango sobre su futuro. Un tipo que no se corta ante los cracks azulgrana. Tan pronto le hace un tacón a Neymar en un rondito o le entra con todo a Messi en un partidillo. Con lo que no contaba el central, es que ‘La Pulga’ le devolviese con la misma moneda en la siguiente acción.  Tampoco que debutaría con La Roja con el ‘10’ en la espalda.

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Diego Costa, uno de los nuestros
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esplendorenlahierba | 08-11-2013 | 10:01| 0

A Diego Costa le han puesto la etiqueta de pendenciero, de ser un ‘broncas’, cuando en realidad, realiza y cumple con su trabajo. Se gana el jornal a base de goles. Para ello, aparte de olfato, saca las garras. Cuando debe. Cuando lo necesita. En el área no dan caramelos ni facilidades. Lo normal es que los defensas marquen las reglas. Hasta que apareció él. El rojiblanco las ha tenido tiesas y de muchos colores con sus marcadores. Por eso, aparte de sus dotes goleadoras tiene otras armas para descentrar a los rivales. Es un ‘9’ que asusta. Que impone respeto. Seguro que causa pesadillas la noche anterior a sus contrarios. A su manera se ha convertido en el enemigo número 1 de las defensas. Décadas pasadas, Hugo Sánchez o Hristo Stoichkov fueron sus antecesores. Costa tiene su status. Es igual de temido que Messi o CR7. A diferencia de estos, Diego vestirá la roja. Será uno de los nuestros.

Me duele que ya le piten en los campos de nuestra tierra, que es también la suya, y mucho más cuando debute ante Guinea Ecuatorial. Esperemos que su linchamiento se quede allí. Bastante tiene con el que ha sufrido desde Brasil. Ha demostrado un par de narices este tipo de Lagarto. Comprometido por la causa. Ha renunciado a la ‘canarinha’. Nos lo dicen hace años a los de nuestra generación que un brasileño de postín prefiere venirse con nosotros antes que con los de la ‘samba’… Vamos, pensaríamos que lo habría hecho por el jamón, el solecito o las cañitas. No le han regalado nada al Diego. Se lo ha currado. A la sombra de Forlán y Kun, tuvo que vivir años de destierro en forma de cesiones: Celta, Albacete y Valladolid. Luego, con Falcao, en el Rayo. Vallecas le cambió la cara. Fue su rampa de lanzamiento. Antes, mantuvo un pulso con Salvio para ver cuál de los dos, era el descarte. Sobraba uno de ellos porque las otras tres plazas de extracomunitarios tenían dueño. Ahí, Diego sacó carácter y rebeldía. El ‘Toto’ tenía padrinos y más razones (un coste mayor por su fichaje) para haberse quedado, pero Costa salió airoso.

Antes que él, Di Stéfano, Kubala o Puskas se enfundaron la roja, después de lucir otras elásticas nacionales. Lo digo para los que le pitan. Sí, los dos primeros, hasta tres. Eran otros tiempos, algo impensable, en los revueltos que nos está tocando vivir. `La Saeta Rubia’ paseó las de Argentina y Colombia antes de ponerse la nuestra. Mientras, ‘Laszy’, las de Hungria y Checoslovaquia. Y ‘Pancho’ se vistió antes de magyar. Por nacimiento. Luego, aunque fuese en sólo cuatro partidos, la de España, por convicción. De los tres, él, fue el único que disputó un Mundial como futbolista. A los 35 años. Fue en Chile 62. Acabó jugando de ‘9’. En esa cita también estuvo Di Stéfano, el cual no pudo disputar ni un minuto por una lesión. Por su parte, Kubala estuvo en un Mundial con la selección, pero dirigiéndola: Argentina 78.

Volvamos con Di Stéfano. A las puertas de cumplir los 36, se le presentó el último tren de un Mundial. No importaba el D.N.I. Esa temporada aportó 21 goles entre Liga, Copa y Copa de Europa para dos títulos. El destino le puso una zancadilla. En el último amistoso, en Atocha, justo el día que debía darse la lista de 22 elegidos para Chile, se lesionó. El  bolo ante el sparring Osnabrück salió caro. Sufrió un tirón en el bíceps femoral. Estaba claro que para el debut ante Checoslovaquia no llegaría. Había opciones de que pudiera estar frente a México, y como mal menor, ante Brasil. Vamos que su participación no estaba garantizada.  El dúo Hernández Coronado-Helenio Herrera tenía ante sí una difícil papeleta. En la rampa de salida había una terna formada por Amancio, Marcelino y Arieta. Cuentan los cronistas de entonces que los tres hicieron méritos de sobra para haber sido convocados, pero se quedaron fuera. Di Stéfano tuvo plaza en el avión. A buen seguro, que esa decisión levantaría ampollas. Y mucho más, al confirmarse, que no se vestiría de corto. No lució la roja en el Mundial.

51 años después, Diego Costa es el ‘nuevo Di Stéfano’. El de Lagarto se pondrá la roja después de haber estrenado otra camiseta. Como el mítico delantero merengue, el rojiblanco, no quería perder el tren de un Mundial. No por cuestión de edad. En el caso de Diego, por sensaciones. Vive el presente. Está de dulce. Y para qué dejar escapar el poder participar en el más próximo. Viendo que Brasil pasaba olímpicamente de él y que España le abría las puertas y los brazos, la decisión tenía un claro color: el rojo. Allí será nuestro referente. Si en la Confederaciones nos pitaban, no quiero pensar que harán el próximo verano. Como Di Stéfano, Diego Costa es un tipo con personalidad, temido por los defensores y un goleador. Y como le pasó a la dupla Hernández Coronado y Helenio Herrera, ellos tuvieron que descartar a delanteros con mucho talento y gol, ahora a Del Bosque le sucederá algo similar. A Negredo, David Villa, Fernando Torres, Fernando Llorente, y  Soldado  les ha salido un grano con Diego Costa. Tres de ellos se quedarán sin plaza en el avión para Brasil. De ellos depende sacarse el pasaporte. Tienen tiempo aún para unirse a Diego, que ya es uno de los nuestros. Es la guinda al pastel. Debemos sacar pecho de que le tenemos. Él, se lo partirá por nosotros.

 

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Blatter, Scolari, os damos las gracias
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esplendorenlahierba | 01-11-2013 | 09:58| 0

 

Blatter ha despertado a CR7. La broma pública de marras del presidente de la FIFA al portugués ha traído un efecto boomerang y de cascada. El primero, en contra del dirigente suizo. Su imagen ha quedado deteriorada. No por su preferencia por Messi. Cada uno es libre de tener en sus altares a su dios futbolístico, pero el dirigente quiso ridiculizar al portugués, y finalmente, fue él, el que quedó en evidencia con sus gestos de humorista. El segundo ha golpeado, concienciado, despertado y revitalizado al madridismo. Las cosas siempre se valoran cuando se pierden. La grada del Bernabéu se ha dado cuenta de que debe disfrutar y presumir con intensidad de su ídolo. Llegó la hora aparcar la frialdad y ser más caliente y expresivo con el luso. Eso se vio ante el Sevilla. Gracias a Blatter.

Por el jefe de la FIFA, el delantero ha recrudecido aún más su instinto goleador. El miércoles pasado se le vio con sangre en los ojos. Su misión era contestar a la persona que disparó con bala contra él y le hirió en su orgullo. El portugués-madridista no buscó hacerlo con una respuesta soez o altisonante. Lo hizo con su mejor verbo: el gol. Bueno, en tres conjugaciones. Un hat trick ante un Sevilla que en los últimos años está siendo vapuleado por Cristiano, y de rebote, por los blancos. Y no faltó su toque personal. Blatter le llamó ‘comandante’ y CR7 le saludó de manera virtual con un gesto marcial en la celebración de la primera de sus dianas.  Marcelo y un montón de aficionados le imitaron. Quién sabe si a partir de ahora la grada le saludara así al ‘comandante’ cada vez que anote. Una muestra más del orgullo que representa para la grada verle vestido de blanco. La comunión de la parroquia con Cristiano es total. El portugués, con tantas muestras de cariño, sufrirá de Alzheimer acerca de la tristeza que le invadía hace un año.

Gracias a Blatter y su devoción por Messi puede servirle a CR7 a redoblar sus fuerzas en su cruzada por el Balón de Oro. El argentino no pasa por su mejor momento. Si hay algún indeciso entre las personas con derecho a voto que le sigan en las próximas semanas. El luso, tocado en su orgullo promete espectáculo. Seguro que veremos su mejor versión. Gracias a ‘Chiquito Blatter’ por su bromita. Menos mal para él que el premio no lo entrega la FIFA. ¿Se imaginan la gala con Cristiano como ganador? El dirigente suizo se vería en una disyuntiva: asistir o no hacerlo. En el segundo caso siempre podría poner la excusa de tener que ir a la peluquería para no estar presente.

Scolari ha quedado retratado. El seleccionador brasileño ha lanzado a Diego Costa contra los leones. Más bien, contra sus compatriotas. El técnico ha tenido más de un año para convocar al rojiblanco, pero pasó olímpicamente de él. Ahora quiere justificar su ineptitud y su cagada hablando de un barato patriotismo. Poca memoria tiene el doble de Gene Hackman cuando dirigiendo a Portugal tuvo a sus órdenes a Pepe y Deco. Dos brasileños de pura cepa. Al primero, dicen que le aconsejó él personalmente para que diera el paso en 2007. El mediocampista lo hizo en 2003. En aquellos momentos no dijo: “Deco y Pepe han dado la espalda a millones de brasileños”. Ni que se cambiaran de camiseta por dinero. Scolari fue a lo suyo. Prefirió reforzar a Portugal y debilitar a Brasil.

Como dicen los castizos, ‘Felipao’ “lo ha tenido a huevo” con Diego Costa. Le llamó hace unos meses para disputar dos bolos. Sólo era cuestión de poner su nombre en una lista en un partido oficial. Brasil tuvo unos cuantos que sepamos. Él sí que dio la espalda al sueño de millones de brasileños de poder contar con Diego Costa. Encima cuando le convocó no le dio calor ni le ayudó en su integración. Apenas le hizo caso. Como gran parte del vestuario. El rojiblanco se sintió un extraño. No parecía que fuera brasileño. Por eso, se dijo “lagarto, lagarto” y aceptó el guiño de Del Bosque. Al final, “mi jefe tendrá bigote”, se dirá. Pero con más títulos; Marqués y campeón de Europa y del Mundo. Gracias a Scolari, vamos a poder disfrutar de Diego Costa, de su fútbol, goles y carácter con La Roja. Y que conste que pensé que el rojiblanco podría acabar en la ‘canarinha’ por las presiones que iba a recibir. Por suerte, mi pálpito no se cumplió. A Chile 62 fuimos con el fichaje de Di Stéfano como referente en ataque. Nos volvimos por la puerta de atrás. En Brasil 2014 lo haremos con Costa. Crucemos los dedos. Ahora sí que todos soñamos una final Brasil-España y el ‘Maracanazo’. Lo que vamos a presumir de Diego. Los colchoneros por partida doble. Gracias por la ineptitud de ‘Felipao’. Déjese de milongas. “Menos samba y más travalhar”.

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El Clásico, una cuestión de fe
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esplendorenlahierba | 25-10-2013 | 08:40| 0
Barça y Real Madrid no llegan para tirar cohetes al primer Clásico 2013-14. Los azulgranas no enamoran y los blancos no arrancan. Unos han perdido brillo de antaño y los otros no saben aún a lo que juegan. ‘Tata’ Martino y Carlo Ancelotti se estrenan en el duelo más mediático del planeta fútbol. Tanto el libro de estilo del argentino como el del italiano necesitan un buen repaso de sus discípulos. Veremos quien saca la nota más del parcial de mañana y luego el que llega mejor hasta el parón navideño. Ahí se verá quien aprueba y quien suspende la primera evaluación del curso liguero. El Barça vuelve a ser humano y saldrá mañana con la etiqueta de favorito. No por sensaciones sino por su condición de local. Ya se sabe que la lógica no tiene mucho fundamento en un envite de esta guisa. Un detalle, un golpe de suerte o una genialidad pueden decantar la balanza de un lado a otro. A 24 horas del duelo, incertidumbre total. Y mucho más por lo que unos y otros mostraron en sus respectivos partidos continentales que sirvieron de aperitivo para el sábado. Decepcionante. Seguro que el pasado martes, los seguidores madridistas se frotaban las manos viendo el  Barça en San Siro. Y lo mismo, al día siguiente los azulgranas, tras la pírrica victoria merengue ante la Juventus. Tanto unos como otros no convencieron dentro y fuera del césped. En lo primero, lagunas en la zona defensiva, escasa creación de juego, y arriba, dependencia excesiva de sus cracks. En lo segundo, Piqué y Arbeloa hicieron de portavoces. Patéticos. El azulgrana daba como bueno el 1-1 contra el Milan. El Barça fue dueño y señor del balón, pero tanto sobeteo no sirve para nada si no se tira a portería. Lo del balón prisionero ya cansa un poco. ¿El Barça se contenta ya con empatar? Por su parte, el madridista explicó que el bajón de juego en el segundo tiempo ante un rival en inferioridad numérica se debió a que ya se reservaban ya para el Camp Nou. Excusa barata. Poca personalidad en el centro del campo blanco ante una Juve que guardó en el armario el aburrido fútbol  italiano de antaño. A Conte se le hizo añicos el invento por la expulsión de Chiellini. El Madrid, que acabó pidiendo la hora con uno más, respiró y vivió de las rentas. Rácano. Vulgar. Un plan que no seduce para asaltar el Camp Nou. El Bernabéu, a falta de fútbol, acabó aplaudiendo a Pirlo. Otro que se llevó aplausos, pero de su afición fue Kaká. El brasileño resucitó, dejó pinceladas hasta que le aguantó el físico y desnudó a la zaga azulgrana en un par de acciones. Lo que hay que ver. Kaká no daba pie con bola en el Bernabéu y fue ponerse la ‘rossonera’ y bailó a Mascherano y Piqué en la acción del gol de Robinho. Algo que no hizo vestido de blanco. Más de un merengue debió de jurar en hebreo al ver las prestaciones del brasileño. Barça y Madrid llegan con dudas, pero por lo menos tiene donde agarrarse. Unos a Messi. Otros a Cristiano. Cada uno defiende un dogma. Tiene sus creencias. Dos líderes espirituales. Ambos predican con el ejemplo: competitividad, afán de superación, profesionalidad y siguen haciendo milagros en forma de goles. 12 lleva el argentino por los 14 del portugués en este arranque de temporada. ¿Qué pasaría si no jugasen mañana? Por ellos, el Clásico es una cuestión de fe en tiempos de dudas en el puente aéreo. El ‘10’ y el ‘9’ mueven la religión culé y merengue, respectivamente. Su palabra es el gol. Lo que hagan va a misa. Son los más queridos, los más odiados, los más buscados. Su duelo será una batalla dentro de la gran guerra Barça-Madrid. Ampliar la renta y reducirla, es el quid de la cuestión. Como tercera opción quedan las tablas. Dependiendo de cómo se desarrolle el partido será bien o mal vista. Pero hay una tercera religión: la colchonera. En la sombra, el Atlético también juega este partido. Un ‘2’ en la quiniela le pondría en bandeja el liderato, pero casi nadie en la ribera del Manzanares se colocará hipotéticamente la camiseta blanca en la hora y media que dure el duelo. La prueba sería durísima si fuese la última jornada con el título en juego. Tal y como están las cosas ahora. Es un supuesto. Mejor volver a la realidad. Los radicales colchoneros desean un 1 en la quiniela, porque ya se sabe que al eterno rival ‘ni agua’, aunque la inmensa mayoría tendrá la X. Luego habría que ganarle al día siguiente al Betis y presumir de ‘number one’. Buenos y malos recuerdos me traen a mí esto. No quiero ser agorero, pero me da un tufillo que los del ‘Manque pierda’ la pueden liar.

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A Diego Costa y Ancelotti les toca hacer de Hamlet y resolver sus dilemas
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esplendorenlahierba | 18-10-2013 | 07:29| 0
El del ‘9’ es un debate universal en el fútbol.  En los últimos días nos hemos visto inmersos en dos. Jugosos. Uno hace referencia a la selección. El otro, al Real Madrid. Diego Costa ha sido el nombre estelar en el primero. Conocido el movimiento de la RFEF ante la FIFA para ver la viabilidad de poder alinearle, las intenciones del delantero y  la reunión mantenida con Del Bosque y varios de sus colaboradores, la pelota está en el tejado del rojiblanco. Diego le hizo saber al seleccionador que su intención es vestir de rojo. Ahora, Scolari, que antes le ignoraba, ha dejado caer en las últimas horas que tiene sitio entre los futuribles para el Mundial, aunque Fred es su favorito como principal referente en el ataque. En noviembre, Brasil y  España afrontarán sus dos últimos amistosos en 2013 y la incógnita será despejada. La situación se asimilará a un sorteo, cuya bola caliente llevará el nombre de Diego Costa. La canarinha parte con ventaja, pues su lista se conocerá una semana antes que la nuestra. Por tanto, Diego Costa deberá decidir sobre la marcha.  No me gustaría estar en su pellejo. Le tocará emular a Hamlet. Aceptar la llamada de Scolari o cumplir con su palabra dada a Del Bosque. Ser o no ser...  Pero mejor deshojando una margarita que preguntándoselo con una calavera entre las manos. Un pétalo, amarillo. Otro, rojo. Por un lado, su condición de brasileño  y  poder jugar un Mundial en su casa. Por otro, hacerlo con los mejores futbolistas y con la campeona del Mundo. Ser o no ser... he ahí la cuestión, el dilema para Diego Costa. Y también para nosotros. Nos hartamos de decir que nuestros equipos tienen que contar con más plazas de jugadores nacionales y ahora se aboga por la inclusión de Diego Costa en La Roja. Choque de contrastes. Nadie duda de la calidad del rojiblanco, pero yo no acabo de digerir que él ya haya vestido de amarillo, aunque fuese en dos bolos.  No comparto lo del cambio en la reglamentación. Si un jugador es alineado en un partido, bien sea amistoso u oficial, ya es internacional.  Sigo siendo un romántico. De puertas para adentro, a  Negredo, Villa, Fernando Torres, Fernando Llorente, Soldado les toca hacer el papel de ser políticamente correctos. No hay que ir a estudiar sicología a Harward para entenderlo. La irrupción del colchonero les perjudica, pero el tópico de la competencia, suena falso. Ellos, como todos, sabemos que si es convocado tendrá un dorsal seguro para Brasil. Otros, como Michu, que ha estrenado internacionalidad, o el mismo Morata, que viene embalado, también se verían lastrados con la inclusión del punta. Pero ya se sabe. En el fútbol mandan los resultados. Y si a día de hoy, si Diego Costa está de dulce y se le puede acoger a la causa hispana, ya se sabe… mejor coger un pájaro que ciento volando. Otro que debe decidir ‘su’ dilema es Ancelotti. Benzema y Morata tienen afinada la puntería tras el virus FIFA. Dos goles cada uno con los ‘blues’ y con ‘La Rojita’, respectivamente. Bueno, con la salvedad, que el canterano anotó en el último partido ante el Levante. Ese dato, con otro entrenador, le daría ventaja con respecto a Karim, pero ‘Carletto’ tendrá también que emular al personaje de Hamlet y cambiar el ‘Ser o no ser’ por “Benzema o Morata… he ahí  el dilema”. Seguro que no echará mano de una calavera  para decantarse por uno u otro. Tampoco le veo con una margarita. Pero sí, moviendo las cejas. En especial, la izquierda. En ella estará la solución y la respuesta al dilema.

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De 'fútbol es fútbol' a 'partido a partido'
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esplendorenlahierba | 11-10-2013 | 07:17| 0

El Cholo no se inmuta y sigue fiel a su guión. Los ocho triunfos consecutivos ligueros y el coliderato con el Barça no le invitan a venirse arriba, crecerse y soltar la frasecita que todos andamos esperando que salga de su boca: “Vamos a por la Liga” o para suavizarla y ser algo más light: “Somos candidatos”. En el Calderón no dan opción a hinchar el globo. Es cuestión de ADN. El fantasma del ‘Pupas’ es alargado. No sabemos si llegado el momento se quedará definitivamente en el solar del Manzanares o se mudará a La Peineta. Ya son 40 años soportando una leyenda negra. Todos los equipos han sido ‘pupas’ alguna vez en su existencia: Brasil., con su ‘Maracanazo’ en 1950; el Real Madrid de las cinco finales perdidas en 1983 o la noche fatídica del Barça en mayo de 1986 cuando cayó en la tanda de penaltis contra el Steaua y perdió una Copa de Europa con todo a su favor en el Sánchez Pizjuán. Un victimismo que no conduce a nada por el Paseo de los Melancólicos. Algo que suena a ‘retro’. Es hora de quitarse complejos y decir las cosas por su nombre: “Al pan, pan y al vino, vino”.

Pero el argentino prefiere la táctica de la hormiguita y para nada ‘hacer las cuentas de la lechera’ e ir renglón a renglón. Practicidad lo llaman muchos. En tiempos de que se presume de algo a las primeras de cambio, choca ese toque de modestia. Puestos en el caso, aplaudo y me identifico con lo segundo. Simeone es enemigo de que la euforia se desate entre los suyos. Por eso, en momentos puntuales no ha dudado en bajarles de la nube tras la consecución de un título o una victoria sonada. Es su forma de vivir el fútbol. Por eso, no quiere distracciones ni titulares llamativos en relación a la opción de poder ganar la Liga. Simeone no quiere que se propague ningún fuego o y saca la manguera para cortar de raíz los efectos secundarios que podría traer un desencanto y así envitar un incendio.

Sí, el Atlético está dando muestras que puede pelear a pecho descubierto por el título. Tiene un proyecto, filosofía y equipo.  En mayo sabremos su calificación. Si el invento le funciona al argentino, ¿para qué meter una presión añadida a los suyos? Como buen general, aparte de tener bien amaestrada y preparada a su tropa, le gusta jugar con el factor sorpresa y esperar bien pertrechado en la retaguardia el momento de gloria, y que sean otros, o sea, Barcelona y Real Madrid, los que soporten anteriormente los focos, el protagonismo y el desgaste. El Cholo no huye del combate y del cuerpo a cuerpo en el césped, pero lejos de él, prefiere evitar una guerra psicológica o propagandística.

Por eso, El Cholo ha patentado el “partido a partido”. Lo dice de manera machacona, mecánica o  por activa y por pasiva. De momento, no se le ha cogido desprevenido ni en un renuncio. Sabe jugar sus cartas, mover sus peones, utilizar sus armas y elegir discurso. Dentro y fuera del verde. Una declaración de intenciones, reducida en esa minúscula frase, que ha sentado escuela en el vestuario. Por la boquita de todos los jugadores colchoneros se escucha cuando sale el tema de marras a colación. El Cholo, aparte de entrenador y psicólogo, también ejerce de exorcista. Se mete en el cuerpo y mente de sus jugadores.

Tres palabras que ya tienen un hueco de honor en la enciclopedia del libro del fútbol. Una construcción sin artículo ni verbo, pero con enjundia y sentido. Puede sonar a eslogan por su claro y directo mensaje. Como la de hace 35 años que acuñó Vujadin Boskov, y que improvisó sobre la marcha al no defenderse aún con solvencia con la lengua de Cervantes, en el Zaragoza, y posteriormente, en el Real Madrid. Su famosísima: “Fútbol es fútbol”, decía el técnico yugoslavo dando su peculiar explicación tras un encuentro o sobre alguna circunstancia relativa al deporte de la redonda.

Como Boskov, Simeone  basa su éxito en la fortaleza defensiva como principal piedra en su libro de estilo. Luego, la pegada de sus jugones. También, la motivación. Dos técnicos capaces de convencer al más pintado de sus plantillas de lo que pueden ser capaces de hacer en un momento dado. En el del Atlético, instalados en la cima del campeonato, no sienten vértigo y se ven con hechuras para hacer algo sonado, pero no lo van a decir públicamente. Simeone, como cual ‘Pepito Grillo’, les recuerda la repetitiva frase: “Partido a partido”. No sabemos si al argentino le costara conciliar el sueño, pero puestos, nos le imaginamos contando los encuentros que quedan para acabar la Liga en vez de enumerar borreguitos. ¿Llegará a los 38 partidos de Liga antes de  estar entre los brazos de Morfeo? ¿Lo hará el Atlético como líder?  Aún quedan 30 partidos y 233 noches. Nos toca entonces esperar, pero ya saben: “partido a partido”. O si tiramos de publicidad, otro clásico: “tacita a tacita”.

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A Pitarch le impresionó un desconocido llamado Diego Costa en un campo impracticable
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esplendorenlahierba | 04-10-2013 | 08:01| 0
“Hemos fichado al nuevo Kaká”. Así definió Enrique Cerezo, presidente rojiblanco, la contratación de un nuevo jugador para el Atlético en enero de 2007. La nacionalidad sí que era la misma del por entonces futbolista del Milan, pero no así su posición. Horas después se conoció su identidad: Diego Costa, un total desconocido para todos.  19 años, delantero nacido en Lagarto, cedido por el Sporting de Braga al Peñafiel de Segunda, primeras referencias de un jugador, cuya operación se cerró en 900.000 euros por el 50 por ciento de su pase. Tres años después se concretó en 600.000 euros más.   Jorge Mendes puso al Atlético sobre la pista del brasileño. “Ha llegado un chico al Sporting de Braga que lo ha cedido al Peñafiel. Tiene 18 años. No perdéis nada por verle”, apuntó. Jesús García Pitarch, entonces director deportivo colchonero, tomó días después un avión a Portugal.  “La primera vez que le vi jugar fue en un partido que se jugó a las 12.30 horas. Él estaba en el Peñafiel en Segunda.  El campo estaba impracticable.  Apenas se podía jugar. De hecho, debió haberse suspendido el encuentro porque el agua abarcaba todo el terreno de juego. Pese a las condiciones del campo, vi un jugador de una fuerza y una potencia descomunal. Diego metia mucha intensidad”, recuerda Pitarch. Aquel primer seguimiento se tradujo en otros tres partidos más. Luego, una comida para conocer al futbolista fuera del césped. “Aparte del carácter y temperamento beligerante había detrás un jugador de una gran calidad y gestos técnicos. Es cierto que por esa época hacía pocos goles, pero todo era cuestión de que tuviera más pausa y jugar partidos”.  Diego Costa llevaba sólo dos años jugando de manera profesional.  El brasileño practicaba el fútbol en la calle de manera amateur hasta que se enroló en el Barcelona  Esportivo Capela. En febrero de 2006, los ojeadores del Sporting de Braga le echaron el lazo. Tras un paso efímero por el primer equipo, en diciembre fue cedido al Peñafiel, donde disputó 13 partidos y anotó cinco goles. “Un chico con 18 años puede llevar más de 100 partidos disputados entre cadetes y juveniles, algo que él no tenía”, apunta el ex director deportivo rojiblanco. Diego Costa no se incorporó al Atlético hasta julio de 2007. Llegó con unos kilitos de más, una norma de la casa del brasileño en varias pretemporadas. “La culpa la tiene mi mamá. Cocina muy bien”, fue la explicación que dio unos años después en el stage de pretemporada en Los Ángeles de San Rafael. Por entonces, se disputaba con Salvio la última plaza de extracomunitario y ser el tercero en discordia en el ataque tras Forlán y Kun.  Finalmente, Quique Sánchez Flores, entonces técnico colchonero, se decantó por el brasileño, el cual no las tuvo todas consigo, pues se vio fuera de la entidad en aquel verano. El brasileño se veía como el ‘patito feo’. A la sombra de Forlán y Kun, Diego Costa tomó el papel de aprendiz o becario. “Él llegó a pensar que no confiábamos en él. Le demostramos que no era cierto al ampliarle el contrato por tres años más. Por delante tenía a Forlán y Agüero, por lo que hubo que medir los tiempos para que fuera creciendo y eligiendo siempre las cesiones. En el Albacete y Valladolid estuvo a un gran nivel y no así en el Celta”, mantiene Pitarch. En 2010 regresa al Atlético. Por fin, había logrado meter la cabeza. El brasileño ya había hecho méritos suficientes tras su carrusel de cesiones en el Celta, Albacete y un traspaso efímero al Valladolid.  El Atlético lo recompró por un millón de euros. Ese verano, el Deportivo estuvo pendiente de su futuro. En los siguientes, Levante, Mallorca o Getafe.  Costa ya estaba dentro y era cuestión de esperar. Tras su grave lesión en el verano de 2011, y su exitoso paso por el Rayo en una nueva cesión, Costa compartió cuota de protagonismo con Falcao. El Liverpool quiso reclutarlo este verano, pero el Atlético se movió con celeridad y le amplió el contrato hasta 2018.  Él, a los suyo y cumpliendo. Sus números no tienen nada que envidiar a los de Messi y Cristiano: 12 goles en 13 partidos. Tras Simeone, es el jugador que más cariño y devoción siente la grada del Calderón.  Y por su carácter y dotes goleadoras se ha convertido en todo un incordio y en el terror de los defensas contrarios. Como en su día lo fueron Hugo Sánchez o Stoichkov.

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Las 'malas pulgas' de Messi
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esplendorenlahierba | 27-09-2013 | 07:17| 1

El mejor jugador del mundo está enfadado, ¿qué le pasa al mejor jugador del mundo? Su careto fue todo un poema el pasado martes cuando Martino le sustituyó ante la Real. Y es que al ‘10’ no le gusta que le cambien. Quiere jugarlo todo. El argentino ha sufrido una metamorfosis de un tiempo para acá. En el cajón de sastre acumula varias salidas de tono. El escupitajo a Duda, los reproches a Villa por no pasarle el balón, los toques a los canteranos… Y encima están sus problemas con Hacienda. ¡Ah! Y hasta Cruyff ya no le ve indispensable en el Barça. El gurú del barcelonismo opinó en pretemporada que era partidario de su traspaso ante la llegada de Neymar. El brasileño, competidor en potencia, en el vestuario y en el favor de la grada, otro foco en la medición del estado de ánimo del argentino. Messi está de ‘malas pulgas’. En el campo no oculta ni se corta cuando algo le desagrada. Aspavientos, miraditas, provocaciones a algún que otro banquillo rival y protestas.  El pasado martes, nuevo capítulo. Messi se mosqueó tras su sustitución a falta de 10 minutos para el final frente a la Real Sociedad. El partido estaba resuelto. El que quiso verlo lo vio. Yo, por lo menos, sí.

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Cinco años disfrutando con Sergio
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esplendorenlahierba | 13-09-2013 | 09:34| 0
Hoy se cumplen cinco años del debut de Sergio ( Busquets) con el Barça. Como su padre, 14 años antes, el Racing fue testigo de su bautismo. 20 ‘primaveras’  tenía la criatura que saltó al césped con el 28 a la espalda. Los Busquets  engrosaron una nueva saga en el barcelonismo tras los Bosch, Cruyff, Costa y Reina. Con posterioridad, se unieron a los Maldini y Sanchís, en el selecto grupo de padres e hijos que han tenido el privilegio de conquistar el ansiado trofeo: la anteriormente llamada  Copa de Europa, hoy conocida como Champions League. 60 meses disfrutando de un futbolista que se ha acostumbrado a ganarlo todo. Su currículo es impresionante: 18 títulos. Todo un coleccionista. En su primera aparición, el nuevo Busquets dejó patente que la genética no engaña.  Sergio heredó de su progenitor, que pese a ser guardameta, atesorar una precisión a la hora de golpear el balón y unos nervios de acero. En su puesta en escena, formó doble pivote con Keita, evidenció su facilidad en la recuperación del balón (lo hizo hasta en diez ocasiones), eligiendo siempre la mejor opción para jugarlo, básicamente dándole salida con un par de toques. Fútbol carente de narcisismo, sin adornos, pero eso sí, muy efectivo. Un jugador polivalente, pues tanto Guardiola como Vilanova y Del Bosque lo han utilizado de central en momentos puntuales e incluso de lateral en La Roja. Sergio, como a él le gusta que le llamen, enamoró a compañeros y críticos aquella noche del sábado del 13 de septiembre de 2008. Incluso, Johan Cruyff le comparó con Guardiola, su mentor. El técnico azulgrana, discutido en aquel arranque liguero tras perder en Los Pajaritos, confió plenamente en un futbolista que unos meses reclutó para la pretemporada realizada en Escocia y Estados Unidos. A Sergio le llegó esta llamada unos días después de cumplir la veintena. El azulgrana ya tenía planificado el verano. Antes de ponerse a las órdenes de Luis Enrique en el filial iba a machacarse en el gimnasio para ganar masa muscular y ayudar a uno de sus tíos como segundo entrenador del equipo de juveniles del Badía. Esta localidad barcelonesa es su refugio. Allí viven sus padres, su abuela y están sus mejores amigos. Allí dio sus primeros pasos en el fútbol con siete años. Jugando con los colegas de su primo, tres años más mayor que él, lo que le ayudó a sacar el carácter para no arrugarse ante nadie. Luego, de más mayor no se dejó intimidar ante avezados rivales en los campos de Tercera. De pequeño, Figo fue su ídolo. Tiempo después, Xavi le sustituyó en sus preferencias. Una década después, comparte vestuario con él. Es uno de sus mejores amigos. Siempre se les ve juntos en las plazas de aviones y autocares. Tienen la costumbre de hablar antes de los inicios de los partidos. Entre ambos existe una gran complicidad. Volviendo a Badía, su estadio municipal lleva su nombre al completo: Sergio Busquets Burgos. Y es que el futbolista pidió que incluyeran el nombre de su madre cuando le plantearon el asunto.  Cuando sus obligaciones se lo permiten se deja caer por allí  a ver a jugar a su hermano Aitor. Sergio se ha hecho con los galones en la sala de máquinas del Barça. Yaya Touré y Keita tuvieron que irse y Mascherano debió resignarse a jugar como central. No es de los que más camisetas vende, pero es un clásico en el once azulgrana. Ya suma 240 partidos oficiales. Sólo ocho goles. Todos ellos dedicados en un emotivo ritual (se besa el antebrazo izquierdo y señala con el índice de su mano derecha e cielo) a la memoria de su abuelo materno. Él le llevó al Camp Nou de pequeño para disfrutar de lo lindo con el ‘Dream Team’. Y mucho más cuando su papá defendía la portería. Ocho dianas, escaso bagaje anotador para aquel chaval que comenzó a despuntar como delantero, en sus tiempos en el Lleida, para posteriormente pasar a jugar de interior o mediapunta. Por entonces, poseedor de una gran llegada, provocaba goles o acciones que acaban con el balón en la red contraria. Con Guardiola, su rol es otro. Es el principio de todo. Sí, el Barça es el rey. Domina, posee, acapara el preciado balón. Pero para que funcione la fórmula y la magia, aparece un tal Sergio para que antes que nadie se apropie del esférico y el Barça tenga su monopolio y  de él haga su corralito. Es el crack en la sombra. Con sus alargadas piernas, que parecen imanes o tentáculos, atrae el esférico. Lo atrapa y lo suelta con una rapidez pasmosa para que Xavi, Iniesta y Cesc inventen y luego Messi defina. Él pasa desapercibido. Juega a otra velocidad. Otro partido. Puede decirse que en el anonimato. Los que comparten camiseta y los que le sufren enfrente son conscientes de su peso específico, valor e importancia. Todos le regalan adjetivos. Los aplausos son para otros. Es ‘El Pulpo de Badía’, el que da el equilibrio en el tiki-taka. Lo mismo sucede en La Roja. Del Bosque le echó el ojo y pensó en él como el sustituto de Marcos Senna. Ya son 59 internacionalidades. Algún iluminado pensó en el azulgrana como el chivo expiatorio tras la derrota inaugural frente a Suiza en el Mundial de Sudáfrica. Era lo fácil y ventajista: apuntar al novato. El seleccionador salió rápidamente al quite. “Si fuera jugador me gustaría parecerme a Busquets”, proclamó a los cuatro vientos. El debate se cerró. Él lo hizo después sobre el césped. Impresionante su partido en semifinales borrando del campo al talentoso Özil. El de Badía es un intocable con la selección. Es muy bonito querer jugar con un montón de jugones, pero también es necesaria la aportación de otros jugadores que hagan el trabajo sucio y poco vistoso de cara a la galería. El frac luce mucho, pero el mono de trabajo es muy necesario. A su manera, Sergio es un jugón. Claude Makelele, en los albores del siglo XXI, elevó la reputación de la figura del mediocentro defensivo  en el fútbol moderno. El francés, inmerso en aquel Madrid galáctico con los Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, buscó su cuota de protagonismo y una reivindicación en forma de mejora salarial. Florentino no accedió y el pivote hizo las maletas marchándose al Chelsea. Diez años después, Sergio ha sucedido a Makelele como mejor mediocentro defensivo del mundo. El catalán no imitará al francés en su fuga. Él se siente valorado y muy feliz en el Barça. Es su casa. Allí soñó estar desde muy niño. No fue un camino directo. A los ocho años fue rechazado tras una prueba. Tuvo que estar nueve para enfundarse la zamarra blaugrana. El pasado mes de julio le hicieron un gran regalo con motivo de su 25 cumpleaños. Rosell le amplió el contrato hasta 2018. A Sergio no se le ha subido la fama a la cabeza. Nunca presumió de ser el hijo de. Sigue siendo el mismo. Un chaval de barrio, tímido, que pasa del twitter, Facebook, de los focos de la Prensa, que le encantan los spaguettis que cocina su madre, un fan en su día de El Canto de El Loco  y que se sigue mordiendo las uñas.

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