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Categoría: Fütbol
Otra vez habrá que sacar la manguera

Tres vocablos nuevos tiene el fútbol. En especial, para reavivar las tertulias y los debates futboleras. Al penalti, expulsión u al otrora ‘orsay’ (fuera de juego en nuestros días) abren paso nevera, mechero o ‘mecherazo’ y manguera. Vayamos por partes. A la nevera se la relaciona con castigo. Es la forma que tiene el CNA (Colegio Nacional de Árbitros) de tirar de las orejas al trencilla de turno que no ha tenido una buena actuación. Es una manera de ponerle mirando a la pared. Un mes se le aleja de los terrenos de juego. A Ayza Gámez  se le refrescaran las ideas con su entrada en la gélida cámara. Su redacción del acta, y posterior cambio de versión en lo referente a la acción que supuso la expulsión de CR7 fue el detonante.

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El 'cholismo', el mejor antídoto para combatir la 'madriditis' y 'barcelonitis'

Si usted va a la Seguridad Social no espere que su médico de cabecera le recete ningún medicamento para combatir la ‘madriditis’ o ‘barcelonitis’. Si es que la padece de veras. Da igual que sea primavera, verano, otoño e invierno. Es una enfermedad de riesgo para culés y merengues. Va por estaciones. Unas veces la padecen más intensamente unos, y en otras épocas del año, los otros. Esta vez, el ‘caso Neymar’ ha sido la bacteria causante para que brote la epidemia.

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'El Racing is back'

En EE.UU se ha dicho en estos días: “Spain is back”. Y en España, el que ha vuelto es el Racing. El centenario equipo montañés. La verdad es que nunca se fue, pero los avatares de la vida le han  llevado al pozo de la Segunda B. Por errores desde los despachos. Por hacer el indio. Muchos le dieron por muerto hace unos meses. Estuvo al borde de la desaparición. Justo en el año de su 100 cumpleaños. Caprichoso el destino. Nunca entenderé cómo fue posible caer en manos especulativas en dos ocasiones. Una pena que ningún empresario ‘made in Cantabria’ se hubiese hecho con su control y evitar su condición de juguete caprichoso para otros que vinieron de fuera.

En el pozo de la Segunda B nadie daba un euro por él. Una muerte lenta y agónica le vaticinan, pero ‘Los hombres de Paco’ (Fernández) no se resisten a su suerte y se han ganado a la gente. No por su torpeza, disparatadas situaciones ni por sus gags cómicos, como en la mítica serie de Antena 3. Lo han hecho a base de un coraje, una profesionalidad, una integridad y a su pasión por seguir sintiéndose futbolistas. En un lado han dejado sus frustraciones, sus penurias, Han sacado su talento, enterrado en la categoría de bronce del fútbol español, y han convertido al gran Racing en ‘matagigantes’, en el animador del torneo del K.O. Han pasado por la piedra a Sevilla y Almería unos futbolistas que están dignificando la profesión. Nos hemos tirado meses por hacer campaña para el ‘Balón de Oro’. Las ‘dos Españas’. La del ‘pantumaca’ y la de ‘la central lechera’. El fútbol es grande, gracias a ellos. Ni ‘Pulga’ ni ‘Bicho’. Por los colosos del Racing. Tomen nota. Son estos: Mario, Dani Sotres, Sergio Pérez, Javi Barrio, Francis, Iñaki, Orfila, Oriol, Juanpe, Saúl, Andreu, Javi Soria, Borja Granero, Rubén Durán, Ander, Koné, Mariano, Miguélez y Ayina. Y a ellos hay que unir a Fede. Con 16 añitos debutó en Almería. Otro futuro producto de la ‘factoría montañesa’.  

Llevan cuatro meses sin cobrar. Están siendo ninguneados por un presidente, Harry, que está jugando sucio. Ha incumplido su promesa. “El 31 de diciembre estaréis al día”, les dijo. Palabras que se llevó el viento. Mediado enero, todo sigue igual. Muchos habrían podido desertar. Razones y justificaciones no les faltarían, pero, en vez de hacerlo han sacado un orgullo y se han reivindicado. Han vuelto a sacar lustre a sus borceguíes. Importó poco meterse una pila de kilómetros para eliminar a los dos Primeras. En el equipaje de vuelta, otro billete para seguir como protagonistas en el torneo del K.O.

Un Racing, que más de un racinguista, ha bautizado como ‘el de los cojones’. Que ha conquistado el corazón de más de un futbolero que tiene otros colores, pero que se ha hecho racinguista por unas horas, por unos días, y que lo seguirán siendo dos semanas, o más, si sigue dando sorbos al aburrido y carcamal modelo de la Copa del  Rey. Este Racing, que como hubo otro, se ganó a la admiración de los ‘españolitos de a pie’ en la década de los 70. ‘El de los bigotes’. Santamaría; De la Fuente, Chinchón, Espíldora, Sistiaga, García; Sebas, Pedro Amado, Barba, Arrieta y Aitor Aguirre hicieron historia en la temporada 1972-73 con el equipo en Segunda se metieron en el bolsillo a propios y extraños. De la mano de Maguregui, que instauró la ‘táctica del murciélago’.  se dejaron crecer el mostacho, Un guiño a su racha victoriosa. Durante tres meses se les crecieron hasta que el 16 de noviembre del 72 pasaron por la barbería del Vallehermoso tras caer 2-0 ante el Rayo.

Dos años antes, mi bautismo tuvo lugar en el viejo Sardinero. ‘Santander, Mar de Castilla’, como se decía por entonces, fue mi primera visita a un campo de fútbol. Desde ese día,  el Racing conquistó mi corazón. Mientras que mi madre, mis dos hermanas y mis dos hermanos (luego vendría un quinto), se quedaron en la playa, mi padre, me cogió de la mano, y cambiamos de estar sentados en la toalla a hacerlo en la mítica grada del santuario racinguista. Me llamó la atención las columnas que sostenían los fondos. Ese día, el Langreo era el rival del Racing. No jugó Santillana, futura cabeza del fútbol en blanco y negro, pero sí lo hicieron Aguilar y Corral. Los tres acabarían de blancos al final del curso tras previo pago de 23 millones de pesetas de entonces. El Racing, vivero de míticos futbolistas, necesitaba dinero con urgencia por una deuda contraída. Con Santillana, coincidí más de una vez en un garaje de la calle Doctor Fourquet. En el castizo barrio de Lavapiés. En el número 21, una coqueta corrala, fue mi primera casa. Unos metros más arriba, rebasada la calle Argumosa, mi padre guardaba allí su 600. Santillana, su Renault 8. El delantero vivió en sus primeros años en la capital en la calle Santa Isabel, en la pensión que tenía el cuadro merengue para sus jugadores que venían de provincias.

Luego, ya de más mayor, tuve la fortuna de conocer a otros racinguistas: Arteche, Marcos Alonso, Quique Setién. “Ni Schuster, Maradona o Pelé, Quique Setién”, se gritaba con pasión desde las gradas del Sardinero. O a Radchenko, gran noche la suya en el 5-0 al ‘Dream Team’. Tuve la inmensa fortuna de vivirla en directo. Como siete años después, estar en el ascenso tras vencer al Atlético (1.-0). Gol de Moratón y el ‘We are the Champions’ como música de fondo. Esa tarde pude hablar con otro racinguista, y cántabro de ‘pro’. Seve Ballesteros. Antes, hice migas con Munitis, Esteban Torre, Ceballos, Luis Fernández, ‘Petete’ Correa, Zalazar… y el gran Nando Yosu. Me pondré siempre de pie al oír su nombre. Hubo otro que nunca llegó a vestir los colores blanquiverdes: el talentoso Iván de la Peña.

Me resisto a que el Racing nos deje, se esfume, desaparezca. Por sus bigotes, por sus cojones… Su camiseta, su escudo centenario debe acompañarnos. Su corazón no debe dejar de latir. Sus machadas en la Copa deben servirle para coger fuerzas para el final del curso. No nos engañemos, su ‘ser o no ser’ pasa porque la bolita entre y se cristalice su ascenso a Segunda. Y que el ¡Racing, Racing! ¡ra, ra, ra! no deje de escucharse.

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Bienvenido a la República Independiente del Atlético

El partido de mañana no tiene que envidiar nada al cacareado Clásico al que en un sinfín de ocasiones se etiquetó como ‘el partido del año’ o ‘el del siglo’. Unos cuantos hemos vivido en muy espacio reducido de tiempo. En el de mañana se mantiene el Barça, pero esta vez su partenaire no irá de inmaculado blanco. El guion liguero le ha cambiado de pareja.  Viste de rojiblanco. No tiene futbolistas de tanto glamour, pero en su esencia, rezuma la palabra equipo. Once guerreros identificados con unos colores. Un conjunto que no deslumbra por su juego, pero que funciona con la precisión de un reloj suizo y responde a la fiabilidad de un coche alemán. Nadie contaba con él, pero está animando el cotarro y quiere acabar con la teoría del bipolaridad de la Liga. Pese a que su líder, tildó la competición de “aburrida”, pasito a pasito, partido a partido, victoria a victoria, el Atlético se va a disputar contra el Barça el honorífico título de campeón de invierno. Adiós al bipartidismo. Bienvenido a la República Independiente del Atlético. Aire fresco y nuevo a la competición.   

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¡Agur Xabi!, ¡Willkommen Gundogan!

Florentino Pérez aguarda con impaciencia la respuesta de Xabi Alonso. El presidente blanco ha hecho todo lo posible por tratar de convencer al tolosarra para que prolongue su contrato. Lo ha intentado por activa y por pasiva: mejorándole los emolumentos o poniendo más años de lo inicialmente previsto en su futura vinculación. Las dotes negociadoras del gran jefe blanco han chocado con un muro. Florentino ha tratado de seducir a Xabi, aparte de con admiración y cariño, con números. Le ha puesto un contrato por tres temporadas y un sueldo de seis millones de euros. Pero no es cuestión monetaria. Xabi, a sus 32 años, sabe que va a firmar su último contrato y por su cabeza rondan cuatro opciones. La primera, vestir de blanco, lo que le conllevaría a seguir compitiendo a un ritmo frenético, por lo que el desgaste físico y psíquico no bajaría un pistón. Segunda. Retornar a sus orígenes. Enfundarse nuevamente la zamarra blanquiazul una década después. Tercera. Volver a ponerse a las órdenes de Mourinho, y por ende, regresar a la Premier League. La tentación de los ‘blus’ es muy golosa. Se habla de tres temporadas a razón de 10 millones en cada una de ellas. Cuarta. Embarcarse en una nueva aventura fuera de nuestro fútbol, y que no le reportase sobre todo, una gran presión de exigencia mediática.

Florentino le ha pedido a Xabi que le haga saber su decisión antes de que acabe 2013. A día de hoy, en la zona noble merengue dan por hecha la marcha del pivote. Por ello, en el Real Madrid ven prioritario ponerse las pilas para buscarle un sustituto. Si no hay un giro inesperado, a partir del día 1 de enero, el futbolista podrá sentarse con quien quiera para abordar su futuro. Al madridismo le quedarán seis meses para disfrutar de la elegancia, inteligencia y dinamismo de su juego. CR7 se ha llevado los focos en los últimos meses por su voraz apetito y goleador y sus portentosas exhibiciones, pero casualmente, fue regresar Xabi Alonso a los mandos del centro del campo, y el Real Madrid ha dado una imagen de fiabilidad, y sobre todo, de mejoría en su juego. Ancelotti ha encontrado en el tolosarra el ingrediente ideal para su pócima.

El ¡Agur! de Xabi Alonso traerá una bienvenida. Y suena en alemán. Y apunta a un nombre. De ascendencia turca: ¡Willkommen Gundogan!. El Real Madrid, aparte de cantera, tira de estereotipos. Vuelve a fijarse en el mercado teutón para alargar su ‘leyenda vikinga’ en la medular. Gundogan emulará a los Netzer, Breitner, Sttielike, Schuster, Özil y Khedira. A sus 23 años, el futbolista sabe que debe aprovechar su momento, pero mirando al futuro. Tiene contrato hasta 2015. Por ello, ha rechazado una oferta de renovación que le ha presentado el Borussia Dortmund. Ante esta tesitura, la formación alemana es consciente de que tendrá que traspasarle el próximo verano, ya que de lo contrario, no verá un euro con posterioridad. Lo ideal para sus intereses, que se dé una puja por el futbolista. Y aquí aparece el Real Madrid. No le queda más remedio que ir de frente y de manera rápida e inminente a sentarse con los dirigentes teutones. Florentino quedó prendado de las maneras del centrocampista en los cuatro enfrentamientos del curso pasado en la Champions. Y al chaval le hace ‘tilín’ la posibilidad. Blanco y en botella. Nunca mejor dicho.

La ‘operación Gundogan’ se pondrá en marcha una vez que de los labios de Xabi articulen las dos palabras que no desea oír el madridismo: “Me voy”. Un contrato por cuatro campañas. Ya se hablan de cifras: 30 millones de euros. Para abaratar la operación, el Madrid  incluirá en la misma a Sahim. Casualmente, el Barça ha entrado en escena. Se da por hecha una reciente reunión de dirigentes azulgranas con el padre del jugador. Una de dos. Un farol, para encarecer el producto a los blancos, o una declaración de intenciones. Me quedo con lo primero. Ante todos, un nuevo pulso Madrid-Barça, pero fuera de los terrenos de juego. Atractivo, pero triste. Que se dé por la marcha de un futbolista del carisma y calidad de Xabi Alonso. En la Real Sociedad, Liverpool y Real Madrid han disfrutado con él. Afortunados los que le verán en su nuevo destino. Por suerte, siempre nos quedará La Roja. ¡Agur Xabi!, ¡Ongietotti!… le dirán con orgullo los suertudos que le recibirán a partir del 1 de julio de 2014.

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El otro Villas Boas es brasileño y lucha por tener una oportunidad en los banquillos

Les separan 1.470 kilómetros. Pese a compartir los mismos apellidos no son hermanos. El destino les ha unido también en ejercer la misma profesión, pero con desigual fortuna. Uno, con una ganada reputación, ejerce como entrenador en Londres. En el Tottenham. El otro, un total desconocido, desde Viena trata de hacerse con un hueco en el imprevisible mundo de los banquillos. Lo hace desde la categoría amateur dirigiendo al modesto BW Hetzendorf, un equipo de barrio de la capital austríaca. Se llama Mauro. Tiene 44 años. Lo dicho. No tiene ninguna consanguinidad con André, actual técnico de los ‘spurs’. Habla portugués, castellano, inglés, francés y alemán. “Eso de apellidarnos igual me beneficia. Es algo que a la gente le llama la atención, pero también me viene bien ser brasileño porque mi país es una referencia en el mundo del fútbol”, mantiene el técnico, nueve años más mayor que el portugués.

 “Mi meta es entrenar al máximo nivel, y si alguna vez me enfrentase a André, prepararía el partido como uno más y con el objetivo de sumar los tres puntos. Él (por André) es una grata sorpresa, un aire fresco en los banquillos. Tiene talento y está aportando sus ideas. Él ha tenido suerte. Lamentablemente, la gran mayoría de los clubes no creen el potencial de un entrenador desconocido o joven. ¿Qué hubiera pasado si el Barça no le hubiera abierto la puerta a Guardiola? O a Mourinho en su país. A él también le dieron una oportunidad en su día y miren en lo que se ha convertido. Un entrenador con un impresionante prestigio”, argumenta.

 El brasileño, autodidacta cien por cien, se decanta más por el libro de estilo del actual entrenador del Bayern. “No creo en el entrenador perfecto, puesto que el ser humano es de por sí imperfecto. Trato de aprender de todos  y quedarme con lo mejor de cada uno. Todos los técnicos tienen virtudes y defectos. Me quedo con cosas de Scolari. Tite (Corinthians), en su día de Cruyff y también de Guardiola. ¿Mou o Pep? Me quedo con el segundo. Su filosofía del fútbol me va más. Hay que tratar siempre de jugar bien con un buen trato del balón”, afirma.

Mauro viene ejerciendo su carrera de entrenador en Austria. La temporada pasada dirigió a los cadetes del Admira Wacker. Actualmente, entrena al BW Hetzendorf, un equipo formado por jugadores menores de 23 años. “Es un equipo amateur, equivalente a uno de Preferente en España”, explica el brasileño, que no tiene un contrato firmado. El suyo es de palabra. Economía sumergida en el fútbol. “Es lo que hay. No hay una seguridad. Los clubes no quieren comprometerse. No desean pagar impuestos y tienen miedo de si luego les denuncias y vas a los tribunales. Yo sé lo que quiero. Me gusta entrenar. Es mi vida. Hasta que me llegue la oportunidad me toca hacerlo así”, mantiene. El brasileño tiene claras sus directrices. “Doy una importancia a la técnica, por lo que les insisto con ejercicios para mejorar la conducción y toque de balón. Trato de que los chicos se sientan profesionales. Se les cae la baba con las charlas que les doy, los entrenamientos y las jugadas que ensayamos”, mantiene.

Mauro Villas Boas no llegó a jugar nunca en la élite. En su país militó en clubes muy modestos. “Nunca jugué con gente conocida. En un curso de entrenador coincidí con Donizete, que jugó en la selección fe Brasil y lo hizo en clubes como el Benfica o América de México. Volviendo a mi época de futbolista,  me acuerdo que con  13 y 14 años lo hice en un equipo de Sao Paulo con  el que ganamos un campeonato en el que estuvimos 25 partidos sin perder”, dice con nostalgia.  Con 24 años llegó a jugar en España. En concreto lo hizo en el Altea en Regional  Preferente. Antes, probó en el Alicante. “Me presenté a un partido-entrenamiento y el entrenador me puso como interior izquierdo. El partido se inició con un ritmo frenético. Todos subíamos y bajábamos. Los jugadores corrían más que un coche. Yo no estaba acostumbrado, pues en Brasil, el ritmo es más lento. Lo que se mueve es el balón. En esos 45 minutos corrí lo que no había corrido en toda mi vida. Ganábamos 4-0 y pensé que en  la segunda parte se bajaría la intensidad… ¡Todo lo contrario¡”, recuerda entre sonrisas.

De España se marchó a Austria. Allí también fue un jornalero del fútbol. La Regional volvió a ser su hábitat. Tras colgar las botas, decidió hacerse entrenador. “Normalmente, un técnico empieza su carrera con el fútbol de formación. Digo siempre que los chicos son pequeños profesionales”. Mauro desvela su filosofía. “Me gusta el fútbol ofensivo, aquel en que tu equipo pueda mostrar estabilidad y fuerza en todos los sectores y que tenga como objetivo marcar goles, que es sin duda, la esencia del fútbol”, explica.

Hace tres meses, el brasileño inició el curso para obtener la licencia FIFA B. Acaba en 2014 con una prueba oral. Todo un reto. La llave de su sueño. Con él, en el bolsillo, podría dirigir en cualquier lugar del mundo. “No me pongo límites. Me gustaría entrenar a un club profesional y tratar de ganar lo máximo. Llevo en mi sangre el gen ganador. Necesito una oportunidad, como la que tuvo Mourinho en el banquillo o Etoo como jugador. Sé que tengo calidad, pero me falta una oportunidad real”, señala. Otro hándicap que tiene Mauro es que no tiene representante. “No tiene sentido que lo tenga ahora. Con el tiempo ya llegará”, señala.

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