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Autor: esplendorenlahierba
Simeone no fue fiel al “partido a partido” en El Sadar
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esplendorenlahierba | 28-02-2014 | 2:38| 0

Por un día, Simeone no pensó en su máxima patentada. “El partido a partido” se esfumó en El Sadar. Se tomó un domingo sabático. El argentino se quitó la careta. Como el día del Valencia cuando con 3-0 pidió a los suyos el cuarto para ponerse líderes. Lo del “partido a partido” es una buena táctica para quitar presión a los suyos y dejarle todo el desgaste mediático y síquico a sus dos rivales. El Cholo es un ganador y piensa en más allá de los 90 minutos de turno. Es una pose. Un discurso de puertas para fuera. Hace cinco días, “el partido a partido” dejó de existir por espacio de una hora y media. Una milonga. Antes del pitido arbitral. En Pamplona, su cabeza y corazón estaba en el derbi. Frente a Osasuna hizo cambios en la alineación. Lo malo es que los cálculos le salieron mal. Los números no cuadraron. Una oportunidad perdida. De haber ganado a los rojillos, el morbo del duelo madrileño habría tenido un premio extra: el liderato. Este partido lo tenía señalado Simeone en rojiblanco. La alineación le delató. El Cholo, temeroso de perder efectivos de cara a la visita merengue, prefirió cubrirse las espaldas. Miranda y Arda no estuvieron en el once. El brasileño descansó. El turco salió en el segundo tiempo tras el fiasco colchonero en el primer acto.

“El partido a partido” echó de menos la garra, el ímpetu, la intensidad, el compromiso exhibido por sus jugadores hasta la jornada 26. Se quedaron en Madrid. No viajaron a Pamplona. Una fórmula que le ha servido para mantener el tipo con Barça y Real Madrid. Sin estos ingredientes, el Atlético baja enteros. Carente de esos pluses es uno más.  Más de uno tenía la cabeza en el Madrid. Simeone pidió cautela a Godín Filipe Luis y Diego Costa. Puede decirse que jugaron con reservas. En caso de ser amonestados se perdían la visita merengue. Osasuna, con su misma medicina, pasó por encima a un equipo con la cabeza en el siguiente partido y no en el que estaba disputando en ese momento.

En El Sadar, el Atlético se la pegó. Un accidente. Tampoco es cuestión de sacar las cosas de quicio. La desventaja colchonera es de tres puntos. Algunos en el Manzanares sacan la calculadora. Para ver números rojos. Se ponen en lo peor. Piensan en una hecatombe. Más de uno se ve a seis puntos del Madrid sin haberse jugado la contienda. Sí, el domingo recibe a los blancos con el atuendo de líder. Enfretne, el eterno rival. Un triple estímulo mueve a un vestuario herido. Por un lado, volver a ganar a los blancos en su feudo, ante los suyos, 15 años después. Por otro, cobrarse otra cuenta pendiente. Pagar con la misma moneda a sus colegas merengues lo sucedido en la ida copera en el Bernabéu. Allí les desnudaron y dejaron a la vista sus vergüenzas. El Madrid se vistió de rojiblanco y mostró una intensidad y el otro fútbol que pocas veces se ve a los del Bernabéu. Y tercero, la satisfacción, el gozo, el orgasmo de ponerse de ganar al vecino e igualarle en la tabla y seguir teniendo opciones de ganar el título.  A falta de 11 jornadas. A una de la teoría e Luis Aragonés. “La Liga se gana en las última diez jornadas”, mantenía. El partido promete. En cuanto a músculo y talento. Saltarán chispas. Se dirán de todo. Habrá patadas. Fútbol viril. Simeone diseñará un partido incómodo para el vecino. El Madrid si quiere ganar en el Manzanares, aparte de su calidad y clase, deberá aprobar el master de supervivencia. Le espera un ambiente hostil. En el césped y en el cemento. Para salir airoso deberá echar mano de la testosterona. Pero también se verá espectáculo. Buenos peloteros visten de rojiblanco y blanco.

La exhibición madridista ante el Schalke 04 ha puesto más en alerta a la tropa de Simeone. Lo que tienen claro en el vestuario colchonero es que en el Manzanares habrá más intensidad que la exhibida por los alemanes en su estadio. Tampoco jugarán a control remoto. No les dejarán tantos espacios. La consigna es que la BBC no sintonice. Todo un reto. El 1-6 impone. El subidón merengue se entiende. El atracón de halagos puede ser contraproducente. “Algún golito podían haberse dejado para el domingo” piensa más de alguno. Después de un empacho no es aconsejable hacer excesos. Tres puntos valiosos para el desenlace de la Liga. Pero aún faltaran más emociones fuertes. En la trilogía aún restarán dos contiendas: el Madrid-Barça y el Barça-Atlético de la última jornada. Abróchense los cinturones.

El derbi madrileño también lo juega el Barça desde la distancia. Dependiendo de una carambola a dos bandas puede recuperar el liderato. Lo hará sin el ‘Tata’ Martino. El rosarino lo verá desde la grada por su expulsión en Anoeta. En San Sebastián salió escaldado y su crédito pierde enteros tras la debacle azulgrana en Donosti. Un estadio que pudo haber sido su casa. La Real Sociedad sondeó su fichaje en los primeros coletazos del pasado verano. El argentino era el principal candidato para sustituir a Philippe Montanier.  El Málaga también le pretendía. Al argentino le seducía la posibilidad de dirigir a la ‘Reala’. Pero puso unas condiciones. El rosarino solicitó llegar con retraso, a finales de julio, pues le había dado su palabra a Newell’s de entrenarle hasta la disputa de la final de la Copa Libertadores, algo que posteriormente no haría al caer eliminado. Otra petición de Martino fue la de tener un mes de aclimatación antes de sentarse en el banquillo. Deseaba tener un período para conocer a la plantilla, el entorno y todos los entresijos de la entidad. Si los cálculos se hubiesen cumplido, el debut del argentino se habría producido a finales de agosto, dos semanas después del inicio de la Liga.

Jokin Aperribay no aceptó las pretensiones del argentino. El dirigente blanquiazul adoptó una postura valiente. Darle el mando a Jagoba Arrasate. Un aplauso. Desde fuera de San Sebastián se entendió como un canto al sol, una apuesta con fecha de caducidad. El inicio fue duro, pero 26 semanas después, la Real enamora con su fútbol y remontando puestos en la tabla ya está en los puestos europeos y con ganas de echarle el guante al Athletic por la cuarta plaza. Una Real que volvió a meterse 25 años después en la semifinal de Copa, y que pudo haber tenido su chance, si se hubiera pitado aquel penalti de Mascherano a Carlos Vela.  Lo que parecía una Liga aburrida está resultando apasionante. Tras el duelo de los tres tenores de nuestro fútbol, en otro escalón aparecen Athletic, Real Sociedad y Villarreal. Alguno de ellos ya les ha sacado los colores a los candidatos y puede que asuman el papel de jueces de la Liga. Tiempo al tiempo.

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Courtois no se merece ser un parche
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esplendorenlahierba | 21-02-2014 | 10:28| 0

En San Siro lo volvió a hacer. Nueva demostración de sus prestaciones. De su talento. Toda una garantía bajo palos. Con sus dos manos portentosas acudió al rescate del Atlético. Ya son unas cuantas. En Mestalla, en San Mamés… Con sus decisivas intervenciones vino a demostrar que los porteros ganan partidos. El Atlético se ha apuntado a la teoría de que con un cancerbero y un delantero ‘top’ se resuelven encuentros en los que no se brilla o se sufre en determinados tramos del mismo. Casillas con Ronaldo, el ‘gordito’ o Víctor Valdés con Messi nos lo demostraron en momentos puntuales. Ahora le toca a hacerlo a él. Me refiero a Courtois, cuya partenaire es Diego Costa. El Atlético se agarra a ambos para inclinar la balanza de su parte en partidos dispersos. Dos especialistas. Dos cracks vestidos de rojiblanco. Los dos con un futuro incierto. El belga porque está cedido. El hispano brasileño tendrá más de una novia futbolística que le tirará los tejos de cara a la próxima temporada. En el Manzanares se improvisa cada verano. La falta de continuidad en el proyecto se ha instalado en una entidad que está recuperando su condición de grande, pero que le falta ese puntito, el económico para serlo del todo. El Atlético, tristemente no puede quitarse la etiqueta de equipo vendedor.

El futuro de Courtois es el gran dilema.  Si se decidiese a ficharlo sería buena señal de que ha recuperado su ‘status’ en el firmamento futbolístico. En el césped sí lo ha hecho. Ahora falta conseguirlo en los despachos. Para bien o para mal, la decisión la tiene Mourinho. Pocos visos hay de una posible cohabitación del belga con Cech. A ‘Special One’ no le gustará revivir una versión ‘made in blues’ de la protagonizada por Casillas y Diego López bajo su dirección en el Real Madrid.  Courtois y Cech no están llamados para competir por la titularidad en el Chelsea. Uno le cederá el testigo al otro. La pregunta del millón es si Thiabaut tendrá paciencia o si aparecerá un equipo que esté dispuesto a echar el resto por él. El Atlético solo lo está a medias. Tiene sus cartas marcadas. No echará mano de ningún farol. Solo espera que el Chelsea baraje sus naipes y escoja el palo que más le convenga: el checo o el belga.

Mourinho tiene la palabra. Para eso le pagan. Por su doble vertiente de técnico y mánager general. Una década separan a los dos porteros del Chelsea. 31 por 21 años. Uno es la experiencia personificada. El otro, una realidad. Presente y futuro. Ambos tienen contrato con el Chelsea hasta 2016. El checo amplió el suyo el pasado ejercicio. El belga ha rechazado hace unos meses alargar su compromiso con los de Stamford Bridge. Mourinho tiene una buena papeleta: apuesta por uno y hacer negocio por el otro. Con el riesgo de que si se decanta por lo segundo estará reforzando a un rival directo. Hay una solución intermedia: prolongar la estancia de Thiabaut un año más en la ribera del Manzanares. A eso se agarran en el Atlético. Pero la marcha de Víctor Valdés del Barça y la posible salida de Casillas del Real Madrid pueden provocar un efecto dominó en las porterías del fútbol europeo. Y visto cómo andan en los que se colocan bajo los tres palos, el belga será una pieza codiciada.

Lo que es evidente es que si Courtois sigue cedido será un parche para Mourinho y para el Atlético.  El chico no se lo merece. 25 millones de euros tienen la llave de su futuro. Poniendo esa cantidad se resuelve el enigma. El Atlético no está en condiciones de ponerlos. Aparentemente. Es cuestión de prioridades. Como todos los equipos, los colchoneros prefieren invertir fuerte en un futbolista que sea su referencia arriba. Desde la marcha de Fernando Torres le ha salido bien la jugada: Forlán, Falcao y ahora Diego Costa. Al portero se le tiene menospreciado en el fútbol. Ahí está el ejemplo del ‘Balón de Oro’. Está descartado que lo puede ganar alguno. Y miren la relación de los últimos cancerberos que han resultado decisivos para sus equipos o selecciones: Khan, Buffon o Casillas. No me digan que el italiano no lo pudo conquistar en su día en vez de su compatriota Cannavaro. O el caso de Iker, que por lo menos, haber sido el tercero en 2011, tras el nivel exhibido en el Mundial de Sudáfrica que rubricó con su portentosa actuación en la final. Si no llega a parar las dos que hizo, la Copa estaría en Holanda y a Iniesta no se le aplaudiría en casi todos los campos del fútbol español.

Hace unas semanas le trasladé a un ex técnico de las categorías inferiores del Atlético si para él Courtois valía 25 millones de euros. “Ningún portero vale esa cantidad”, me contestó. Le recordé la cantidad de paradas decisivas que se convirtieron en puntos que el belga ha podido sumar para la causa colchonera. A continuación me expuso su argumento. “Si a un portero le rematan desde cerca es por culpa de los defensas.  En un córner, en una falta lateral, él debe dar la consigna a sus zagueros. Aquí no remata ninguno. Debe gritarles. Eso les inculqué yo a los míos”, me razonó. Por más que traté de ensalzar la figura del belga y otros colegas suyos no logré convencerle. “Pagar esa cantidad por un portero es una locura”, me espetó. Le recordé los 20 millones que pagó el United por De Gea. “Hay porteros de nivel, pero no hace falta gastarse tanto en uno. Date cuenta que en equipo grande intervienen como mucho en un par de ocasiones a lo largo de un partido, e insisto, si lo hacen desde cerca, es culpa de los defensas. Ese dinero hay que invertirlo en otros puestos: en el cerebro o en el goleador”, me dijo.

No seguí la conversación. Yo lo tengo claro. Fuera quien fuera en esta película me quedaría con Courtois. El belga hace grande al equipo en el que esté. Sí, quizás intervenga en un par de ocasiones en un partido, pero ahí está para resolver la papeleta. El año pasado más de uno le crujió por dos de los goles que CR7 le hizo en el Calderón. En su defensa, el que le hizo los tantos no es ningún ‘piernas’. Entiendo la economía de guerra instaurada en el Manzanares, pero da pena que un grande tenga prestado todo un jugadorazo. Un portero de 21 años. Que lleva tres años en Madrid y que gracias al Atlético ha tenido minutos para afianzarse en la portería. En este caso no hay derecho de formación, pero lo triste es que el Atlético ha moldeado al portero del futuro. Y no es suyo. Es del Chelsea. Courtois es su nombre.

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Otra vez habrá que sacar la manguera
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esplendorenlahierba | 14-02-2014 | 11:57| 0

Tres vocablos nuevos tiene el fútbol. En especial, para reavivar las tertulias y los debates futboleras. Al penalti, expulsión u al otrora ‘orsay’ (fuera de juego en nuestros días) abren paso nevera, mechero o ‘mecherazo’ y manguera. Vayamos por partes. A la nevera se la relaciona con castigo. Es la forma que tiene el CNA (Colegio Nacional de Árbitros) de tirar de las orejas al trencilla de turno que no ha tenido una buena actuación. Es una manera de ponerle mirando a la pared. Un mes se le aleja de los terrenos de juego. A Ayza Gámez  se le refrescaran las ideas con su entrada en la gélida cámara. Su redacción del acta, y posterior cambio de versión en lo referente a la acción que supuso la expulsión de CR7 fue el detonante.

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El espíritu de Luis Aragonés
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esplendorenlahierba | 07-02-2014 | 11:22| 0

Hoy quiero brindar un particular homenaje a Luis Aragonés, que tristemente nos dejó el pasado sábado.  En estas tres historias que aquí os dejo (hay varias más más jugosas en ‘Tres décadas en rojiblanco’, os lo digo de verdad), vienen a corroborar la personalidad del ‘Sabio de Hortaleza’, su faceta motivadora y el magnetimo e influencia que despertaba en su vestuario. Su espíritu. Su sello propio  para llevar a un grupo. En este caso, el del Atlético. Espero que os gusten.  

Luis despierta a Futre para motivarle ante Gorriarán

22 de enero de 1992. Nueve de la mañana. Luis Aragonés despertó a Futre en el hotel de concentración del Atlético. Esa noche, los rojiblancos debían remontar el 1-0 que el Oviedo traía de la ida disputada en el Carlos Tartiere. El técnico enseñó al delantero un periódico deportivo con un titular llamativo: “Hoy otra vez, Futre no tocará el balón”, decía Gorriarán, defensa carbayón. En los últimos partidos, el jugador del Oviedo le había tomado la medida al portugués. Luis comenzó a motivarle: “¿Quién es este tío?”, “Hoy les vas destrozar, le vas humillar”, le dijo el de Hortaleza.

La charla tuvo sus efectos. Esa noche manita colchonera a los asturianos y partido estelar de su capitán. Pletórico. El 10 abrió y cerró la goleada. Pero su aportación resultó más decisiva, ya que participó en los otros tres goles. En el 2-0 provocó la falta que Toni, con maestría, colocó en la escuadra. En el 3-0, galopada hasta la línea de fondo y pase medido que Moya cabeceó a la red. Y en el 4-0, tras irse por velocidad y recortar a dos contrarios, sirvió a Manolo, que en boca de gol, no perdonó. Futre no dudó en abrazarse a Luis y agradecerle que esa noche se quitó de encima una asignatura pendiente, y por fin, pudo desquitarse ante Gorriarán.

 

Futre se queda dormido y Luis se mosquea

14 de agosto de 1992. 98.30 horas. El Atlético se está entrenando en el Vicente Calderón. Carlos Cascallana, preparador físico, iba a llevar la voz cantante de una sesión en la que la faceta física iba a predominar. Los futbolistas, tras un ligero calentamiento, comenzaron a hacer unas series de velocidad. Luis Aragonés se acercó a la banda. Se le vio contrariado. ¿Sabéis algo de él? ¿Le habéis llamado?”, preguntó a uno de los hermanos Llarandi, utilleros de la primera plantilla.

El técnico regresó con paso lento al centro del campo moviendo la cabeza de un lado a otro a la vez que giraba con repetitiva rapidez el cordón del silbato que utilizaba en las sesiones. No pasaron ni cinco minutos cuando volvió a acercarse a la bocana de las escaleras que daban acceso a los vestuarios. Los utilleros al verle venir encogieron los hombros. “Si habláis con él, decidle que venga como sea”, gritó. Luis estaba encolerizado.

Era evidente que faltaba un futbolista. Hice un rápido recuento visual y me di cuenta de que Paulo Futre no estaba. Como los jugadores corrían por grupos volví a corroborar si realmente el portugués era el ausente. Bingo. Sí, Paulo se ha debido quedar dormido. Aparentemente, era el único periodista presente en la sesión. Miré a mí alrededor y no reconocí a ningún compañero. Vi sentados a un par de chavales en vaqueros y con camisetas blancas. Unos metros más arriba, un grupito de seguidores presenciaban la sesión. El acento les delató. Eran portugueses. El día antes, el Oporto se había enfrentado en un amistoso al Salamanca en la ciudad charra y se desplazaron a la capital para seguir las evoluciones de su ídolo. Pero su gozo se fue al pozo. Futre no estaba presente.

“El madrugón mereció la pena”, pensé. Comenzaron a llegar los compañeros. Nadie se percató de la ausencia del portugués. Acabó el entrenamiento y bajamos las escaleras que daban acceso a la antigua sala de Prensa. Pasamos por el rellano que estaba junto a la puerta del vestuario. Las caras de los utilleros y el resto del cuerpo técnico eran de seriedad. Ese día le tocaba hablar a Luis Aragonés. Aparentemente debía ser una rueda de Prensa rutinaria. Llegó el míster a la sala. Dio inicio a su comparecencia. La primera pregunta, directa y sin rodeos. Una voz que desconocía interrogó al técnico por la ausencia de Futre. “¿Usted nunca se ha dormido. Paolo (como le llamaba Luis) no ha venido porque se ha dormido. No me ha gustado esto porque se ha perdido un entrenamiento. No es un problema de actitud. Se ha quedado dormido. Eso le puede pasar a cualquiera”, dijo con buen talante. El técnico, fiel a su filosofía, era partidario de lavar la ropa sucia en el vestuario.

Otro compañero insistió por la baja del capitán en aquel entrenamiento. El de Hortaleza sacó a relucir sus horas de vuelo. “Nunca me había pasado que un jugador se quedase dormido hasta ahora. Normalmente se suele avisar, pero esta vez no pudo darse por un problema telefónico”, argumentó. Estaba claro que Luis no quería pregonar a los cuatro vientos su enfado con el capitán. Eso sí, el técnico aplicó el reglamento interno del club y el portugués no se libró de la correspondiente multa por saltarse un entrenamiento que se tradujo en multa económica que sufragó para invitar  a cenar a toda la plantilla en un conocido restaurante de la capital.

 

Luis pide más intensidad y Juanma López clava un diente a Ferreira

Luis Aragonés detectó pasividad en sus jugadores y detuvo el entrenamiento. Se estaban ensayando jugadas de estrategia y no le agradaba el comportamiento de los suyos en los ejercicios que se llevaban a cabo aquella mañana en el césped del Colegio Amorós. Los futbolistas bajaron la cabeza en el improvisado corro que se formó en el centro del campo. El técnico exigió a sus jugadores más intensidad. Luis tiró d psicología.

El entrenamiento se reinició. En la siguiente acción hubo respuesta al efecto de la bronca del de Hortaleza. Schuster lanzó una falta lateral al corazón del área donde dos colosos saltaron con todo a cabecear el balón: Juanma López y Patxi Ferreira. Los dos cayeron al suelo. Los dos se dolieron. El primero se dolía en la boca. El segundo, en el cuello. La causa fue que López clavó un diente a su compañero en el salto. Tras ser atendidos el doctor González y el masajista, ambos se levantaron y siguieron ejercitándose y cumpliendo el guión de la sesión programada del día. Luis tuvo ya lo que quería y les pidió unos minutos antes. Intensidad en sus jugadores.

 

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Va por ti, Luis
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esplendorenlahierba | 01-02-2014 | 12:00| 0

Siempre te recordaré con tu inseparable carpeta en la mano. Con tu característico andar con los pies arqueados. Con tu barba de tres días (algo que copié de ti) y patillas largas. Un cierto aire descuidado, pero que es el ADN de los genios. A mí, personalmente, me lo pareciste.

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