{"id":51,"date":"2011-01-17T12:12:00","date_gmt":"2011-01-17T12:12:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/elpaseante\/?p=51"},"modified":"2011-01-17T12:12:00","modified_gmt":"2011-01-17T12:12:00","slug":"enero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/elpaseante\/2011\/01\/17\/enero\/","title":{"rendered":"Enero"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Soy un comprador impulsivo. No porque lo haga con frecuencia, sino por el concepto de impulso. No s\u00e9 mirar, ni probarme, ni comparar\u2026 No s\u00e9 y no me gusta. De hecho, desconozco mi talla de pantal\u00f3n o de camisa. M\u00e1s a\u00fan, nunca encuentro lo que busco si, precisamente, me pongo a buscarlo. Lo m\u00edo es m\u00e1s de un golpe visual cuando menos me lo espero. La prenda viene a m\u00ed m\u00e1s que yo a ella. Pero cada vez viene menos. Lo digo porque en estas rebajas descubro tiendas con m\u00e1s frenes\u00ed que el Pach\u00e1 de Ibiza. La m\u00fasica es atronadora y delirante y da la impresi\u00f3n de que las dependientas van a preguntarte en cualquier momento si quieres la ropa con hielo o en vaso de tubo. Pobres dependientas, con ocho horas de Lady Gaga a todo volumen. La est\u00e9tica es tan estresante que junto a las camisas parece que puedes encontrarte a un forzudo sacando abdominales en un banco de ejercicios. Como en un gimnasio.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Entre tanto, a mi acompa\u00f1ante le empuja un encargado para colgar dos camisas en una tienda del centro. Empuja y parece molestarle que quiera comprar algo. La tienda est\u00e1 llena, pero \u00e9l, lejos de sonre\u00edr, observa a los compradores con desprecio. El chico parece saberlo todo sobre el nuevo comercio, pero me cuentan que tiene poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Se come a los que entran a su negocio con chaqueta de marca. Todo les sienta ideal y todo les vale. Pero ni mira a la cara a qui\u00e9n no considera. Gran error, amigo. Y m\u00e1s en Santander\u2026<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">En otra tienda, andan etiquetando. Han mezclado precios rebajados con otros que no lo son. Eso pasa mucho. Te pillas la camiseta de quince y en la caja pagas 25. Y te da corte decir que ese no era el precio porque en esta ciudad nuestra suena a pobre andar racaneando. Se lo advert\u00ed a la chica y me encontr\u00e9 con una sonrisa amable y un gracias por la advertencia. Tambi\u00e9n lo hay. No como en otro lugar, d\u00f3nde se limitan a decirte sin levantar la cabeza que es que \u2018en el ordenador pone que vale eso\u2026\u2019. Lo de pedir perd\u00f3n o arreglar el malentendido no lo hace el ordenador. Ella tampoco.  <\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Entre tanta m\u00fasica atronadora y encargado que da buen ejemplo, decido darme un capricho antes de acabar el d\u00eda en la fila once de una sala de cine. El capricho es para el est\u00f3mago en forma de comida r\u00e1pida. Pero ni es tan r\u00e1pida ni mi est\u00f3mago se alegra en exceso. Yo tambi\u00e9n he tenido problemas con la grasa de mi pelo. Pero decid\u00ed cambiar de champ\u00fa y no mostr\u00e1rselo en exceso al mundo. Y eso que yo no era la encargada de un establecimiento de hosteler\u00eda\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soy un comprador impulsivo. No porque lo haga con frecuencia, sino por el concepto de impulso. No s\u00e9 mirar, ni probarme, ni comparar\u2026 No s\u00e9 y no me gusta. 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