{"id":241,"date":"2016-08-10T18:30:01","date_gmt":"2016-08-10T17:30:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/elpaseante\/?p=241"},"modified":"2016-08-10T18:30:01","modified_gmt":"2016-08-10T17:30:01","slug":"verano-39","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/elpaseante\/2016\/08\/10\/verano-39\/","title":{"rendered":"Verano 39"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Justo ahora, en este instante en el que toco la tecla que acabar\u00e1 poniendo esto en la red -lo hago con una delicadeza salivante porque es lo \u00faltimo que hago antes de pensar en no hacer nada-, empieza mi descanso. <strong>Lo de merecido es una etiqueta demasiado subjetiva (nadie va a decir que se toma un &#8216;inmerecido&#8217; descanso aunque haya casos clamorosos)<\/strong>. Hasta obscena teniendo en cuenta a los que descansan porque no les queda m\u00e1s remedio. Sigo, que me l\u00edo. Es el verano 39 y a \u00e9l llego sabiendo que <strong>eran verdad muchas de las cosas que dec\u00edan sobre acercarse al verano 40<\/strong>. Que el cuerpo ya no responde igual, que es frecuente lo de levantarse con ganas de volverse a acostar y que la euforia de las noches de fiesta dura lo que empiezan. <strong>Ya no s\u00e9 qu\u00e9 decir cuando me preguntan por el bar al que toca ir seg\u00fan la hora<\/strong>. Y ya no convences para que se quede a tomar la \u00faltima al que dice que se va a su casa. No es lloriqueo. La cabeza rinde y el esp\u00edritu est\u00e1 donde tiene que estar. Pero ahora entiendes por qu\u00e9 se retiran los futbolistas. No lloro, insisto. M\u00e1s que nada porque lo viv\u00ed cuando tocaba y no hago el rid\u00edculo que observo en ocasiones en los que, con media vida ya a la espalda, tratan de hacer lo que no hicieron en su momento.\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Son cosas que he pensado estos d\u00edas. Tachando n\u00fameros de un papel en el que escrib\u00ed &#8216;The final countdown&#8217;. Que <strong>no invitar\u00eda jam\u00e1s a un pol\u00edtico en ejercicio (no voy a decir en funciones en los tiempos que corren porque podr\u00eda malinterpretarse) a dar una charla a un curso de verano<\/strong>. Para los m\u00edtines les sobran las tribunas. Suelen ser flojos, aportan poco y se venden demasiado. Que ir en procesi\u00f3n al derribo de unas viviendas aberrantes resta cr\u00e9dito y hace que pierda fuerza la denuncia contra quienes cometieron la aberraci\u00f3n. <strong>Que no entiendo que unos padres quieran ponerle &#8216;Lobo&#8217; a un hijo, pero que, si se lo quieren poner, que se lo pongan sin tanto rid\u00edculo foll\u00f3n<\/strong>. O que la crisis nos ha instalado en una desconfianza permanente. Que no es mala, pero puede ser cansina y hasta peligrosa.\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Reflexiones o recuerdos que vuelven.<strong> Que &#8216;el esto no es para Santander&#8217; es una mancha que se difumina, pero no se quita. Como el postureo de julio<\/strong>. Que a los conciertos no se puede ir con paraguas y querer ponerse en primera fila. Que no eres nadie si asistes a un recital o al rescate de un delf\u00edn sin tel\u00e9fono. Y que en algunas casetas de las fiestas -no en todas, y la diferencia se ve venir desde dos calles m\u00e1s all\u00e1- pretenden hacer pasar un churro con palillo por cocina en miniatura.\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Cosas de uno. Cosucas. <strong>Que tengo que tener m\u00e1s paciencia<\/strong>, que soy perezoso para escribir sin obligaci\u00f3n, que cada vez soy m\u00e1s consciente de mi larga lista de defectos, que la ropa se me est\u00e1 quedando vieja&#8230; Que tengo que cuidarme del colesterol, pero que la vista para ver venir a los que no me conviene tener cerca mejora con los a\u00f1os. Que hay personas que viven a la sombra de otras unas vidas de segunda mano. Olisqueando restos. Y que otras, como mi compa\u00f1era Rosa, se merecen todo (me promet\u00ed dedicarle esta frase en alguna parte, en alg\u00fan sitio). \u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif;\">No s\u00e9. <strong>Ya saboreo la maravillosa sensaci\u00f3n que sentir\u00e9 ma\u00f1ana al despertar. Esa de pensar a qu\u00e9 voy a dedicar la hora siguiente. O esa otra de no cumplir ni un solo plan previsto horas despu\u00e9s<\/strong>. Nada extraordinario (o s\u00ed). Pienso en lo que meter\u00e9 en la maleta, en que me gustar\u00eda acabar de escribir lo que he empezado, en vivir horas de paz contigo y en acertar con los fichajes del Comunio para no pagar en la pr\u00f3xima cena. Pienso. Cosas importantes y tonter\u00edas important\u00edsimas. Pienso en los 39 veranos&#8230; Hago un repaso. Y doy gracias porque no me ha ido mal del todo&#8230;<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Justo ahora, en este instante en el que toco la tecla que acabar\u00e1 poniendo esto en la red -lo hago con una delicadeza salivante porque es lo \u00faltimo que hago antes de pensar en no hacer nada-, empieza mi descanso. 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