{"id":171,"date":"2014-01-03T13:49:24","date_gmt":"2014-01-03T12:49:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/elpaseante\/?p=171"},"modified":"2014-01-03T13:49:24","modified_gmt":"2014-01-03T12:49:24","slug":"las-uvas-desde-el-box-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/elpaseante\/2014\/01\/03\/las-uvas-desde-el-box-18\/","title":{"rendered":"Las uvas desde el box 18"},"content":{"rendered":"<p>En la mesita de noche del box n\u00famero 18, a eso de la una de la ma\u00f1ana, hay una botella medio vac\u00eda de agua que ya est\u00e1 caliente, unas gafas, un m\u00f3vil con poca bater\u00eda y una caja de color rojo en la que puede leerse \u2018Navidad, dulces de Navidad\u2019. En la papelera, el envoltorio vac\u00edo de las doce uvas. Y, bien cerca, la imagen de la bacinilla posada en el lavabo contrasta con los restos de una docena de pasteles. La paciente est\u00e1 dormida, aunque no ha apagado la luz. \u00ab\u00bfQui\u00e9n me iba a decir a m\u00ed que iba a pasar la Nochevieja aqu\u00ed metida?\u00bb, comentaba un d\u00eda antes, mientras esperaba en un pasillo del hospital, junto a otros muchos, que le encontraran un hueco y le dieran los resultados de unas pruebas. Entre sue\u00f1os, no se da cuenta que tres personas han corrido la cortina. Son tres de sus cuatro hijos. A Gracita, que se despierta sobresaltada, se le ilumina la cara. Ya le hab\u00edan deseado \u2018feliz a\u00f1o\u2019 por tel\u00e9fono. Ellos, los nietos, el yerno y la nuera&#8230; Un instante despu\u00e9s de las doce. Pero han venido para darle un beso. Cinco minutos y una historia. Una de tantas en tantos hospitales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando llegan a la UARH de Valdecilla (Unidad de Alta Resoluci\u00f3n Hospitalaria), el silencio s\u00f3lo se rompe por la conversaci\u00f3n del box de al lado. All\u00ed est\u00e1n cenando las enfermeras y las auxiliares. \u00abPrimero comemos las uvas y luego cenamos. Solemos hacerlo as\u00ed siempre\u00bb. M\u00e1s que cenar, tratan de crear una atm\u00f3sfera que acerque un lugar como \u00e9ste al otro, al que ve a Los Morancos en el sal\u00f3n y repasa las actuaciones de todos los a\u00f1os mientras suenan cohetes y petardos \u2013desde aqu\u00ed tambi\u00e9n se escuchan, pero a lo lejos\u2013. Por eso, el \u00e1rbol adornado con bolas azules y plateadas junto al mostrador y una fila de m\u00e1quinas. Y, por eso, sus compa\u00f1eras del turno anterior les dejaron la mesa preparada y hasta unas bolsas de cotill\u00f3n listas. Ese fue el \u2018traj\u00edn\u2019 de la tarde. El diferente al de otras tardes. Porque aqu\u00ed el vete y ven es la rutina. Una trajo vasos de colores y servilletas del Mercadona y la otra, pelucas y labios gigantes de un chino. \u00abYo ya he dejado preparada la cena\u00bb, \u00abque pases buena noche, \u00bfvas a tu casa?\u00bb&#8230; Lo t\u00edpico, pero entre aparatos para medir la tensi\u00f3n, rondas con el term\u00f3metro, meriendas de dieta blanda y el sonido de un hombre al que intentan hacer recordar c\u00f3mo se cuenta del uno al cinco, todo parece mucho m\u00e1s realista.<br \/>\nEn esta sala, porque hay dos, esta noche forman equipo tres enfermeras y dos auxiliares. Est\u00e1n pendientes de los 17 pacientes que hay en la lista. A algunos \u2013hay 23 boxes\u2013 les han dado \u00abpermiso\u00bb. Les dejaron ir a casa a pasar la Nochevieja con sus familias, pero con la obligaci\u00f3n de volver al d\u00eda siguiente. A uno, de hecho, le trasladaron a eso de las diez y media. Gracita estuvo a punto, pero un susto por la ma\u00f1ana hizo pensar a todos que lo mejor era quedarse. Por eso, por la tarde, tuvo que repasar con su nuera por tel\u00e9fono la receta de la salsa de los calamares. Dichosos calamares. A una mujer de 77 a\u00f1os pendiente de una intervenci\u00f3n pueden crearle m\u00e1s tensi\u00f3n esos calamares que la anestesia. Las madres son (y todos lo seremos a su edad) as\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A las ocho le sirvieron la cena. Especial. Entremeses variados (chorizo, salchich\u00f3n, queso, un par de langostinos&#8230;) y rape en salsa americana, adem\u00e1s de la cajita roja del \u2018Navidad, dulces de Navidad\u2019 y las doce uvas. El que puede, claro. Falta tanto para las doce, que, una hora antes de las campanadas, el bullicio, si acaso, son un par de ronquidos en los boxes. Mucha tranquilidad mientras las trabajadoras repasan el listado de pacientes y hacen ronda de tensiones y term\u00f3metros. \u00abVenga, que ya queda poco\u00bb. En el box de la cena del personal hay un ordenador port\u00e1til. Es la \u2018Puerta del Sol\u2019 de la UARH. Y bajito, para no molestar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alg\u00fan acompa\u00f1ante, de los que apenas dormir\u00e1n en esas butacas que debi\u00f3 dise\u00f1ar un mal tipo, hace de intermediario. Se coloca lo m\u00e1s cerca posible y canta las campanadas. \u00abNo, espera, que esos son los cuartos\u00bb, le dicen a Gracita desde la puerta del 18. Como en casa, como todos los a\u00f1os, pero nada que ver. \u00abAhora, ahora\u00bb. Se las come todas. Bueno, casi, porque se da cuenta que una se escurri\u00f3 entre la colcha y la s\u00e1bana. No importa. De la cortina del box catorce asoma la figura de una se\u00f1ora con un vaso y las uvas dentro. \u00abVenga, mujer\u00bb. Sonr\u00ede y saluda con la mano, pero no. \u00abEs que estoy con mi marido\u00bb. Las come desde all\u00ed. Y se encienden algunas luces m\u00e1s en la fila.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Suenan los tel\u00e9fonos. \u00abTranquilos, que estoy bien aqu\u00ed. A ver si todo sale bien y el a\u00f1o que viene vuelvo a estar all\u00ed como siempre, con todos vosotros. Yo tambi\u00e9n me acuerdo mucho de todos\u00bb. Se escucha algo as\u00ed mientras las enfermeras se besan y brindan. \u00abPor todas, para que tengamos un buen a\u00f1o\u00bb. Es el momento clave. Luego, poco a poco, silencio y luz baja. El sonido, muy de vez en cuando, del timbre de llamada de algunos pacientes. Y fuera, m\u00e1s all\u00e1 de los cristales de las dos puertas de la Unidad, ya no se ven las dos camas ocupadas que hab\u00eda en los pasillos de Urgencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Porque ya son casi las tres al llegar a estas l\u00edneas. Porque Gracita, que es mi madre, ya est\u00e1 dormida del todo y porque hace casi dos horas que sus otros tres hijos, que son mis hermanos, se marcharon a casa. Feliz 2014 desde la Unidad de Alta Resoluci\u00f3n Hospitalaria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.D. Este art\u00edculo fue publicado en las p\u00e1ginas del peri\u00f3dico en papel el d\u00eda 2. Normalmente este blog recoge otro tipo de art\u00edculos, pero alguno me ha preguntado por \u00e9ste, que no apareci\u00f3 en Internet y he optado, con vuestro permiso, por compartirlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la mesita de noche del box n\u00famero 18, a eso de la una de la ma\u00f1ana, hay una botella medio vac\u00eda de agua que ya est\u00e1 caliente, unas gafas, un m\u00f3vil con poca bater\u00eda y una caja de color rojo en la que puede leerse \u2018Navidad, dulces de Navidad\u2019. 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