{"id":40,"date":"2014-07-09T17:57:13","date_gmt":"2014-07-09T15:57:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/?p=40"},"modified":"2014-07-09T17:57:13","modified_gmt":"2014-07-09T15:57:13","slug":"por-sus-gustos-las-conoci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/2014\/07\/09\/por-sus-gustos-las-conoci\/","title":{"rendered":"Por sus gustos las conoc\u00ed"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\" data-angle=\"0\" data-font-name=\"g_font_7_0\" data-canvas-width=\"55.70386379241943\">Aviso: Esta es una historia real a la que, por discreci\u00f3n, he cambiado el nombre de sus protagonistas. Comenc\u00e9 a malmeter la cuchara en las cazuelas siendo todav\u00eda un aprendiz de adolescente. Esa precocidad me permiti\u00f3 ya adulto dar de comer a algunas mujeres, la mayor\u00eda propias \u2013novias y amigas con derecho a exploraci\u00f3n\u2013 y algunas extra\u00f1as \u2013conocidas de la noche, despechadas por un amigo cabroncete y amantes r\u00e1pidas de hasta otro d\u00eda majete que si te he visto no me acuardo\u2013. Quiz\u00e1s parezcan demasiadas, pero puedo prometerles que al final tampoco fueron tantas, qu\u00e9 m\u00e1s quisiera uno. De ellas aprend\u00ed mucho y casi me dio tiempo a elaborar un extenso manual de gustos culinarios de acuerdo a su manera de ser.<\/div>\n<div dir=\"ltr\" data-angle=\"0\" data-font-name=\"g_font_7_0\" data-canvas-width=\"156.36097584657668\">A Luci, una de las primeras, mis amigos la llamaban \u2018Bufi\u2019 por sus habituales bufidos y enfados. Ten\u00eda unas piernas maravillosas, cara de \u00e1ngel y una mala leche impresionante. Pues a ella, parad\u00f3jicamente, le gustaban los pasteles,<\/div>\n<div dir=\"ltr\" data-angle=\"0\" data-font-name=\"g_font_7_0\" data-canvas-width=\"163.6680797973633\">las tartas, las rosquillas y el chocolate. No soportaba el picante y para beber, nada de alcohol. Puri, quiz\u00e1s una de las m\u00e1s delgadas y seguro que la m\u00e1s callada, ten\u00eda sin embargo pasi\u00f3n por la cerveza. Beb\u00eda las ca\u00f1as como si fueran las<\/div>\n<div dir=\"ltr\" data-angle=\"0\" data-font-name=\"g_font_7_0\" data-canvas-width=\"169.41685664949418\">\u00faltimas gotas de la cantimplora en mitad del desierto. Com\u00eda poco, pero siempre cosas fuertes, quiz\u00e1s para tener una buena disculpa y tragar botellines y m\u00e1s botellines. Yo, a la segunda cerveza tengo que ir al retrete, pero ella aguanta-<\/div>\n<div dir=\"ltr\" data-angle=\"0\" data-font-name=\"g_font_7_0\" data-canvas-width=\"38.30561360750199\">ba una barbaridad. Los callos eran lo suyo.<\/div>\n<div dir=\"ltr\" data-angle=\"0\" data-font-name=\"g_font_7_0\" data-canvas-width=\"165.2321614274025\">A Maite la conoc\u00ed en Jerez ha ciendo la mili. Ella, medio gitana, y como todas las jerezanas \u2018ahijada\u2019 de Ruiz Mateos, tampoco ten\u00eda mucha chicha, pero com\u00eda a todas las horas. Me conquist\u00f3 por su sonrisa y sus escotes. Recuerdo que en tres meses tuve que llamar a mis padres casi a diario para que me mandasen dinero al cuartel. Engull\u00eda tantos bocadillos como cervezas la buena de Puri. Un cap\u00edtulo especial merece Marta. A ella, un poco metidita en carnes, parlanchina y<\/div>\n<div dir=\"ltr\" data-angle=\"0\" data-font-name=\"g_font_7_0\" data-canvas-width=\"162.38597020511625\">aficionada al f\u00fatbol y las motos, nada mejor que invitarla a yerbajos y pasta. Sus ojos, todav\u00eda encandilan. Real<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aviso: Esta es una historia real a la que, por discreci\u00f3n, he cambiado el nombre de sus protagonistas. Comenc\u00e9 a malmeter la cuchara en las cazuelas siendo todav\u00eda un aprendiz de adolescente. 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