{"id":313,"date":"2018-01-15T12:48:07","date_gmt":"2018-01-15T11:48:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/?p=313"},"modified":"2018-01-15T12:48:07","modified_gmt":"2018-01-15T11:48:07","slug":"roscon-de-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/2018\/01\/15\/roscon-de-reyes\/","title":{"rendered":"Rosc\u00f3n de Reyes"},"content":{"rendered":"<p>Toda la vida, el rosc\u00f3n de reyes fue un bollo redondo, con \u2018agujero en el medio\u2019, hecho con harina, levadura, huevos, az\u00facar y agua de azahar, decorado con una frutas escarchadas, almendras picadas y poco m\u00e1s. Y punto pelota. Pero, como siempre, alg\u00fan listillo tuvo la ocurrencia de darle \u2018una vuelta\u2019 al dulce tradicional de los primeros d\u00edas de enero para incordiar al personal. La verdad es que el rosco cl\u00e1sico no tiene m\u00e1s gracia que las tiras de colores que lo adornan y la sorpresa envuelta en pl\u00e1stico que est\u00e1 en su interior. Para hacerlo m\u00e1s jugoso estaba siempre el taz\u00f3n de leche o de cacao. Hoy subir a casa un rosco de reyes es una odisea. Ejemplo: familia de cuatro personas, dos adultos y dos ni\u00f1os. A uno le gusta el rosc\u00f3n seco, a otro relleno de nata y al otro de crema pastelera. Y, de los cuatro, s\u00f3lo a uno le gusta la fruta escarchada. Hace unos d\u00edas hice una peque\u00f1a encuesta entre amigos y familiares y de diez entrevistados, solo a uno le gustaba el dulce y colorido adorno del rosc\u00f3n. As\u00ed que algunos maestros pasteleros, sabedores de esta \u2018tendencia\u2019, se est\u00e1n planteando sustituirlo por gominolas.<br \/>\nEl rosco que llev\u00e9 este a\u00f1o a casa era el tradicional, de un kilo de peso, y por el pagu\u00e9 33 euros. Me pareci\u00f3 caro, pero estaba rico y ten\u00eda tres \u2018sorpresitas\u2019 muy agradables, no tanto para el afortunado que mordi\u00f3 una tortuga de cer\u00e1mica camuflada entre la masa y la corteza. Las frutas, adem\u00e1s, eran naturales, bien empapadas en az\u00facar. Los roscos industriales, seg\u00fan los expertos, tienen tiras de mel\u00f3n y sand\u00eda te\u00f1idas de verde y granate, y gajos de naranja amarga.<br \/>\nEl rosco \u2018seco\u2019 se puede rellenar con nata hecha en casa o comprada en el s\u00faper; o con crema pastelera de brick, aunque no es lo mismo. El problema surge cuando el \u2018listillo\u2019 consigue darle otra vuelta m\u00e1s al asunto y se inventa un rosco relleno de nata al Pedro Xim\u00e9nez y cubierto de chocolate. Para matarlo. Por cierto, el rosc\u00f3n de reyes se sigue vendiendo en muchas pasteler\u00edas y panader\u00edas de Santander hasta casi marzo. Los rezagados tienen una segunda oportunidad, como los golosos y los amantes de la Navidad tard\u00eda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda la vida, el rosc\u00f3n de reyes fue un bollo redondo, con \u2018agujero en el medio\u2019, hecho con harina, levadura, huevos, az\u00facar y agua de azahar, decorado con una frutas escarchadas, almendras picadas y poco m\u00e1s. Y punto pelota. Pero, como siempre, alg\u00fan listillo tuvo la ocurrencia de darle \u2018una vuelta\u2019 al dulce tradicional de [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/313"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=313"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/313\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":314,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/313\/revisions\/314"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=313"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=313"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=313"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}