{"id":235,"date":"2017-01-30T12:16:38","date_gmt":"2017-01-30T11:16:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/?p=232"},"modified":"2017-02-09T12:19:12","modified_gmt":"2017-02-09T11:19:12","slug":"los-pubes-que-sobreviven-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/2017\/01\/30\/los-pubes-que-sobreviven-2\/","title":{"rendered":"Los pubs que sobreviven"},"content":{"rendered":"<p>A f\u00ednales de los setenta se pusieron de moda en Cantabria los pubs. Bares con buena m\u00fasica y copas bien preparadas, dise\u00f1ados para ese cliente-clienta que no quer\u00eda salir a bailar a la pista o que no soportaba el volumen y el estilo de m\u00fasica de las discotecas m\u00e1s frecuentadas. En Santander se abrieron generalmente con grandes profesionales detr\u00e1s de las barras y con unas decoraciones muy estudiadas, espectaculares en algunos casos. Pronto comenzaron a atraer a numeroso p\u00fablico, con un perfil siempre muy determinado: hombres y mujeres de mediana edad, con cierto nivel adquisitivo y de car\u00e1cter m\u00e1s bien pausado. Gentes a las que les gusta la charla en torno a un trago largo con bien de hielo.<br \/>\nEn estos lugares comenzaron a conocerse los buenos combinados: gin-t\u00f3nics y cubalibres bien servidos, alejados de aquel traicionero \u2018garrafonazo\u2019 campeador de algunas salas de fiesta. Tambi\u00e9n a acompa\u00f1ar la copa con un platuco de cacahuetes, aceitunas, conguitos o gominolas de todos los sabores posibles.<br \/>\nMuchos de estos pubs se establecieron en el centro de la ciudad, en torno a la dos discotecas de moda: El Caracol y El Pist\u00f3n. Otros en el R\u00edo de la Pila, atra\u00eddos por la fama y el buen negocio del Drink. Algunos se abrieron en Cuatro Caminos, donde otras discotecas, como el Jesma, atra\u00edan a mucho p\u00fablico. Y hubo qui\u00e9nes apostaron por la zona del Paseo de Pereda, Castelar y El Sardinero, pensando en un cliente de mayor nivel. Y hasta crearon zona.<br \/>\nLos \u00faltimos en llegar fueron los de Ca\u00f1ad\u00edo, ampliando la oferta del R\u00edo de la Pila y de un ya prometedor Paco Quir\u00f3s. Y la ola lleg\u00f3 a toda la regi\u00f3n: Solares, Sar\u00f3n, Li\u00e9rganes&#8230; En Laredo y Torrelavega ya hab\u00eda algunos ilustres adelantados a su tiempo.<br \/>\nAlgunos de ellos ya echaron el cerrojo hace tiempo, otros se reconvirtieron y otros sobreviven con mayor o menor fortuna. Con miedo a dejar alguno fuera de la lista me quedo con nombres como La Cachava, en la calle del Martillo, uno de los m\u00e1s veteranos de la ciudad, cargado de historia que ha cerrado hace unos d\u00edas; La Bola de Oro, en Guevara \u2013no perderse ese retrete cubierto de espejos\u2013; El Ventilador, en Ca\u00f1ad\u00edo \u2013con \u00e9l lleg\u00f3 otro estilo de establecimiento\u2013, o el Stop, en Castelar, siempre a visitar.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A f\u00ednales de los setenta se pusieron de moda en Cantabria los pubs. Bares con buena m\u00fasica y copas bien preparadas, dise\u00f1ados para ese cliente-clienta que no quer\u00eda salir a bailar a la pista o que no soportaba el volumen y el estilo de m\u00fasica de las discotecas m\u00e1s frecuentadas. 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