{"id":156,"date":"2015-12-21T00:30:21","date_gmt":"2015-12-20T23:30:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/?p=156"},"modified":"2015-12-21T00:30:21","modified_gmt":"2015-12-20T23:30:21","slug":"dulce-cocodrilo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/2015\/12\/21\/dulce-cocodrilo\/","title":{"rendered":"Dulce cocodrilo"},"content":{"rendered":"<p>Durante algunos a\u00f1os de mi vida, esos de la \u00f1o\u00f1a infancia y la revuelta adolescencia, mi mayor deseo fue tener en Navidad, sobre la mesa, uno de esos t\u00edpicos cocodrilos de mazap\u00e1n. Cada vez que los encontraba en los escaparates de las pasteler\u00edas, en esta \u00e9poca del a\u00f1o de concordia y felicidad extrema, se me ca\u00eda la baba mir\u00e1ndoles a los ojos. Admiraba sus afilados y blancos colmillos, siempre bien alineados, y esa lengua colorada que invitaba al mordisco profundo. Su cuerpo, surcado por decenas de arrugas, se me aparec\u00eda en sue\u00f1os cortado en rodajas, derrotando as\u00ed al malvado caim\u00e1n que se atrev\u00eda a molestar a mi amigo Tarz\u00e1n y su novia Jane en la selva africana. En esos sue\u00f1os, como al joven doctor Watson en \u2018El secreto de la pir\u00e1mide\u2019, se me aparec\u00eda el cocodrilo danzado macabramente ense\u00f1\u00e1ndome su dulce cola, dici\u00e9ndome \u00abc\u00f3meme, c\u00f3meme\u00bb. Como las alondras del deseo que cantan, vuelan, vienen, van&#8230;<br \/>\nPero en casa, el cocodrilo de mazap\u00e1n no era una prioridad en las fiestas navide\u00f1as y adem\u00e1s solo ten\u00eda un fiel seguidor en la familia. Los progenitores apostaban por el turr\u00f3n y las figuritas, en las que ni tan siquiera hab\u00eda lagartijas troqueladas. Caracoles, trompetas, extra\u00f1os panes y hasta patos, pero jam\u00e1s algo parecido a mi preciado cocodrilo.<br \/>\nCon el paso de los a\u00f1os y la paciencia templada, dej\u00e9 de pensar en ese delicioso reptil para centrarme en el jam\u00f3n de Jabugo y el cava bien fresquito.<br \/>\nUn 24 de diciembre, hace unos pocos a\u00f1os, lleg\u00f3 a la puerta de mi casa un paquete. Un hombre grandote, con pelo y barba canosa, lo dejaba a mi nombre a la se\u00f1ora de la limpieza. Ven\u00eda de una empresa desconocida y con una tarjeta de visita de alguien que a\u00fan no s\u00e9 qui\u00e9n es. Dentro encontr\u00e9 aquel tan deseado cocodrilo de mazap\u00e1n mir\u00e1ndome con sus ojos saltones. Esa noche presidi\u00f3 la mesa y no tuve el valor suficiente para trocearlo. A punto estuve de llevarlo a la Cocina Econ\u00f3mica, pero al final mi familia decidi\u00f3 que hab\u00eda que comerlo y fue ella quien lo ejecut\u00f3. Me dicen los vecinos que el hombret\u00f3n aquel bajaba las escaleras, con un chaquet\u00f3n rojo, y una risa ronca y socarrona.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante algunos a\u00f1os de mi vida, esos de la \u00f1o\u00f1a infancia y la revuelta adolescencia, mi mayor deseo fue tener en Navidad, sobre la mesa, uno de esos t\u00edpicos cocodrilos de mazap\u00e1n. Cada vez que los encontraba en los escaparates de las pasteler\u00edas, en esta \u00e9poca del a\u00f1o de concordia y felicidad extrema, se me [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/156"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=156"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/156\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/economato\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}