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Fecha: November, 2013
La brasa del Balón de Oro
cuestiondepelotas 21-11-2013 | 3:46 | 0

Resulta que al parecer hay unos cuantos señores que se meten en una web, teclean unos nombres y deciden quién es el mejor jugador del mundo. Antes lo daba una revista, como los paraguas y los monederos esos que regala el Vogue. Ahora se han juntado los señores de la FIFA, esa organización ejemplo de dignidad, honestidad y decencia, junto con los de la revista, y resulta que lo dan los dos. Todo muy oficial y muy bonito, porque votan muchos periodistas y hay una gala y tal.

Resulta que al parecer hay unos cuantos señores que se meten en una web, teclean unos nombres y deciden quién es el mejor jugador del mundo. Antes lo daba una revista, como los paraguas y los monederos esos que regala el Vogue. Ahora se han juntado los señores de la FIFA, esa organización ejemplo de dignidad, honestidad y decencia, junto con los de la revista, y resulta que lo dan los dos. Todo muy oficial y muy bonito, porque votan muchos periodistas y hay una gala y tal.

Resulta también que hay un señor que lo ha ganado cuatro veces seguidas, que ahora está lesionado, y hay otro señor que lo ha ganado una y ha quedado segundo cuatro. Y ese señor acaba de meter tres golazos en un encuentro internacional y casualmente la FIFA amplía la votación unos días más, no se sabe muy bien por qué.

En esta columna suelo preguntarme realmente qué es deporte y qué no lo es. Qué es fútbol y qué es dinero, qué es espectáculo y que es simplemente postureo ridículo. A Cristiano le van a dar el Balón de Oro, primero porque se lo merece con creces, ya que es un premio individual, y los argumentos sobre si ha ganado o no ha ganado nada son puro aire y pataleta roselliana.

Pero ¿qué pasa si no se lo dan? ¿Se caerán las letras del nombre del estadio? ¿Pagarán menos los del banco portugués ese que anuncia CR7? ¿Qué demonios pasa si se lo dan a Messi, que también ha hecho un año formidable, o a Ribery, que aunque sea más feo que un calcetín sudado ganó casi él solito la Champions?

Nada, por supuesto. Cristiano pondrá cara de culo, si es que va, que la FIFA no se merece que vaya, pasaremos un par de días comentándolo y buscaremos la siguiente burbuja que cabalgar.

La realidad es que Cristiano Ronaldo lleva 66 goles en lo que va de año, va a gol por partido con el Real Madrid desde que viste la camiseta blanca. Que si no gana más títulos es porque Florentino decidió hace unos años que la telegenia era más interesante que el sosiego, puso a Del Bosque en la calle y comenzó una espiral absurda de la que no saldrá el equipo hasta que él salga por la puerta y alguien comience a andar el camino que tan acertadamente señaló el Barsa hace muchos años.

(Para los florentinistas, tranquilos que eso no ocurrirá, antes se le cambia el nombre al estadio que renuncia Floren a liderar el madridista de talonario. Oh, esperen, eso ya va a suceder).

La conclusión es que de nuevo periodistas y aficionados vuelven a las trincheras para determinar quién es el mejor del mundo, volvemos a dar la paliza y seguramente será cuestión de estado y motivo de reunión de Artur Mas con Rajoy (como poco) si el maravilloso y hueco galardón no acabe en manos de ese símbolo del catalanismo nacido en Rosario, Argentina, y termine en manos de ese símbolo del madridismo nacido en Madeira, Portugal.

Y nos olvidaremos todos de que esa votación no es más que una opinión de unos cuantos, que no resta ni un gol al palmarés de Cristiano, ni un solo quiebro de infarto al historial de Messi, ni echa nada en el bolsillo de ninguno de nosotros.

(...)
Read the rest of La brasa del Balón de Oro (470 words)

Resulta también que hay un señor que lo ha ganado cuatro veces seguidas, que ahora está lesionado, y hay otro señor que lo ha ganado una y ha quedado segundo cuatro. Y ese señor acaba de meter tres golazos en un encuentro internacional y casualmente la FIFA amplía la votación unos días más, no se sabe muy bien por qué.

En esta columna suelo preguntarme realmente qué es deporte y qué no lo es. Qué es fútbol y qué es dinero, qué es espectáculo y que es simplemente postureo ridículo. A Cristiano le van a dar el Balón de Oro, primero porque se lo merece con creces, ya que es un premio individual, y los argumentos sobre si ha ganado o no ha ganado nada son puro aire y pataleta roselliana.

Pero ¿qué pasa si no se lo dan? ¿Se caerán las letras del nombre del estadio? ¿Pagarán menos los del banco portugués ese que anuncia CR7? ¿Qué demonios pasa si se lo dan a Messi, que también ha hecho un año formidable, o a Ribery, que aunque sea más feo que un calcetín sudado ganó casi él solito la Champions?

Nada, por supuesto. Cristiano pondrá cara de culo, si es que va, que la FIFA no se merece que vaya, pasaremos un par de días comentándolo y buscaremos la siguiente burbuja que cabalgar.

La realidad es que Cristiano Ronaldo lleva 66 goles en lo que va de año, va a gol por partido con el Real Madrid desde que viste la camiseta blanca. Que si no gana más títulos es porque Florentino decidió hace unos años que la telegenia era más interesante que el sosiego, puso a Del Bosque en la calle y comenzó una espiral absurda de la que no saldrá el equipo hasta que él salga por la puerta y alguien comience a andar el camino que tan acertadamente señaló el Barsa hace muchos años.

(Para los florentinistas, tranquilos que eso no ocurrirá, antes se le cambia el nombre al estadio que renuncia Floren a liderar el madridista de talonario. Oh, esperen, eso ya va a suceder).

La conclusión es que de nuevo periodistas y aficionados vuelven a las trincheras para determinar quién es el mejor del mundo, volvemos a dar la paliza y seguramente será cuestión de estado y motivo de reunión de Artur Mas con Rajoy (como poco) si el maravilloso y hueco galardón no acabe en manos de ese símbolo del catalanismo nacido en Rosario, Argentina, y termine en manos de ese símbolo del madridismo nacido en Madeira, Portugal.

Y nos olvidaremos todos de que esa votación no es más que una opinión de unos cuantos, que no resta ni un gol al palmarés de Cristiano, ni un solo quiebro de infarto al historial de Messi, ni echa nada en el bolsillo de ninguno de nosotros.


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La responsabilidad de ser uno mismo
cuestiondepelotas 15-11-2013 | 4:20 | 0

¿Qué es un futbolista?

Juventus Vucinic pantaloneta gol festejo futbol ECMIMA20130408 0107 4

Depende de a quién le preguntes. Si le preguntas a un admirador del futbolista, te dirá que su ídolo, que un grande, que un crack. Si le preguntas a alguien del equipo rival, te dirá que un muñeco de feria, un piscinero, un leñero o el adjetivo peyorativo que mejor le encaje. Si le preguntas a un periodista, dependerá de los intereses de su medio y de las afinidades que tenga con el futbolista en cuestión, o la cantidad de entrevistas exclusivas que le conceda (es lo que se conoce como Factor Manolo Lama). Juventus Vucinic pantaloneta gol festejo futbol ECMIMA20130408 0107 4

¿Qué es un futbolista?

Depende de a quién le preguntes. Si le preguntas a un admirador del futbolista, te dirá que su ídolo, que un grande, que un crack. Si le preguntas a alguien del equipo rival, te dirá que un muñeco de feria, un piscinero, un leñero o el adjetivo peyorativo que mejor le encaje. Si le preguntas a un periodista, dependerá de los intereses de su medio y de las afinidades que tenga con el futbolista en cuestión, o la cantidad de entrevistas exclusivas que le conceda (es lo que se conoce como Factor Manolo Lama).

Si le preguntas a un entrenador, te dirá que una herramienta para ganar. Si le preguntas a un presidente, sobre todo si este es de los que levantan torres y saluda alcaldes, presidentes y reyes, te dirá que una herramienta para vender camisetas (no te dirá que una herramienta para conseguir contratos para sí mismo en el palco, pero lo pensará). Si le preguntas al propio futbolista, tendrás un millar de respuestas distintas, desde los que se ven simplemente como tipos con suerte a los que les pagan por hacer lo que les gusta, hasta los que se conciben a sí mismos como marcas cuidadosamente estudiadas. Si le preguntas al diccionario, te dirá que un señor que juega al fútbol.

Nada de todo esto es un futbolista.

Un futbolista de primer nivel es una idea. Messi, CR7, Iniesta, Casillas, son una idea. No son setenta kilos de músculo en movimiento golpeando un balón de cuero. Son un concepto, un concepto que tiene contexto, imagen y vida propia al margen de la vida de la persona. Son, por encima de todo, un ejemplo y un espejo.

Ahí fuera hay millones de niños que cada mañana se despiertan en una habitación en la que hay colgada una foto de su idea, de su concepto. Que antes de abrocharse las botas para ir a jugar en el patio con sus amigos, piensan en esa idea, en ese concepto. Que cuando chutan el balón, lo hacen invocando el nombre de la idea y del concepto, como si fuese un mantra capaz de otorgar poderes al lanzamiento, revestirles de la misma magia que convierte a hombres en ideas.

Por eso, cuando un futbolista se enfunda la camiseta de su equipo, cuando se convierte en la idea, deja de ser el tipo con suerte y un Ferrari, el piscinero, la marca y la herramienta. Se convierte en algo más. Una idea, una idea con un enorme poder transformador. Y todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Vicente del Bosque, Xavi y Casillas están en Guinea Ecuatorial, en un régimen dictatorial y nefasto, porque se lo ha mandado el señor Villar. Desconozco los intereses que hay detrás de esa orden, ni los intercambios que han motivado esa decisión. Sólo sé que Del Bosque, Xavi y Casillas no son marionetas. Son seres humanos que representan una idea. Los enormes chalets en los que viven, los coches que conducen, los privilegios de los que disfrutan no los reciben sólo por ser buenos en su trabajo. Sino por ostentar esa responsabilidad.

Está en sus manos lo que hagan con ella. Está en sus manos no saltar a ese campo, y ejercer con valentía la responsabilidad de ser ellos mismos que viene aparejada con sus privilegios. Está en sus manos no traicionar la idea que representan.

Porque en esta vida la única persona a la que uno no puede decepcionar es a uno mismo.

(...)
Read the rest of La responsabilidad de ser uno mismo (479 words)

Si le preguntas a un entrenador, te dirá que una herramienta para ganar. Si le preguntas a un presidente, sobre todo si este es de los que levantan torres y saluda alcaldes, presidentes y reyes, te dirá que una herramienta para vender camisetas (no te dirá que una herramienta para conseguir contratos para sí mismo en el palco, pero lo pensará). Si le preguntas al propio futbolista, tendrás un millar de respuestas distintas, desde los que se ven simplemente como tipos con suerte a los que les pagan por hacer lo que les gusta, hasta los que se conciben a sí mismos como marcas cuidadosamente estudiadas. Si le preguntas al diccionario, te dirá que un señor que juega al fútbol.

Nada de todo esto es un futbolista.

Un futbolista de primer nivel es una idea. Messi, CR7, Iniesta, Casillas, son una idea. No son setenta kilos de músculo en movimiento golpeando un balón de cuero. Son un concepto, un concepto que tiene contexto, imagen y vida propia al margen de la vida de la persona. Son, por encima de todo, un ejemplo y un espejo.

Ahí fuera hay millones de niños que cada mañana se despiertan en una habitación en la que hay colgada una foto de su idea, de su concepto. Que antes de abrocharse las botas para ir a jugar en el patio con sus amigos, piensan en esa idea, en ese concepto. Que cuando chutan el balón, lo hacen invocando el nombre de la idea y del concepto, como si fuese un mantra capaz de otorgar poderes al lanzamiento, revestirles de la misma magia que convierte a hombres en ideas.

Por eso, cuando un futbolista se enfunda la camiseta de su equipo, cuando se convierte en la idea, deja de ser el tipo con suerte y un Ferrari, el piscinero, la marca y la herramienta. Se convierte en algo más. Una idea, una idea con un enorme poder transformador. Y todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Vicente del Bosque, Iniesta y Casillas están en Guinea Ecuatorial, en un régimen dictatorial y nefasto, porque se lo ha mandado el señor Villar. Desconozco los intereses que hay detrás de esa orden, ni los intercambios que han motivado esa decisión. Sólo sé que Del BosqueIniesta y Casillas no son marionetas. Son seres humanos que representan una idea. Los enormes chalets en los que viven, los coches que conducen, los privilegios de los que disfrutan no los reciben sólo por ser buenos en su trabajo. Sino por ostentar esa responsabilidad.

Está en sus manos lo que hagan con ella. Está en sus manos no saltar a ese campo, y ejercer con valentía la responsabilidad de ser ellos mismos que viene aparejada con sus privilegios. Está en sus manos no traicionar la idea que representan.

Porque en esta vida la única persona a la que uno no puede decepcionar es a uno mismo.


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See no evil
cuestiondepelotas 06-11-2013 | 1:23 | 0

En la cultura japonesa existe una máxima pictórica que representa a tres monos. Uno se tapa los ojos, otro los oídos y otro la boca. No ven el mal, no escuchan el mal, no hablan del mal. Así interpreta el pueblo la tradición de los sanzaru. En España no tenemos monos en los bosques, sino ocupando los despachos de dirección de medios de comunicación y las tertulias, jugando el peligroso juego del cortoplacismo y del culo en la silla, que ahora queda claro cómo termina para el que lo juega.

En la cultura japonesa existe una máxima pictórica que representa a tres monos. Uno se tapa los ojos, otro los oídos y otro la boca. No ven el mal, no escuchan el mal, no hablan del mal. Así interpreta el pueblo la tradición de los sanzaru. En España no tenemos monos en los bosques, sino ocupando los despachos de dirección de medios de comunicación y las tertulias, jugando el peligroso juego del cortoplacismo y del culo en la silla, que ahora queda claro cómo termina para el que lo juega.

Uno de estos monos se llama Paco.

Con toda probabilidad uno de estos monos se llama Paco.

El doloroso cierre ayer de RTVV, que pone a 687 trabajadores en la calle, es el último clavo en el ataúd del modelo político, económico y de comunicación que ha dejado a este país en la ruina. No sólo la económica, sino la moral y la ética. Llevamos más de una década practicando un peligroso deporte de riesgo. Tiene colores y bandos, camisetas y símbolos, pero estas sólo sirven para que quienes se aprovechan del juego no pierdan su posición cuando los borregos visitamos las urnas cada cuatro años.

Ser del Atleti, del Madrid o del Barça es algo visceral, ilógico, un sentimiento. Es lícito y sano, y debe ser de esa forma. “Ser” de un partido político no lo es. Votamos por colores, y así nos va. Este país no va a cambiar hasta que dejes de pelear por el partido al que votas y empieces a exigirle que pelee por ti. Porque mientras tanto, lo que va a ocurrir es que quienes manejan todo lo que nos importan nos irán arrojando cacahuetes con los que entretenernos y que no nos fijemos en los bistecs que hay sobre la mesa.

Copa América, año 2007. 1961 millones. “Inversión” del 1% del PIB Valenciano. Toma, un cacahuete.

Fórmula 1, años 2008-2012. 300 millones de euros. Toma, un cacahuete.

Fútbol, año 2009. Contratos con el Valencia (30 millones), Villarreal (25) y Levante (12). Toma, un cacahuete.

Esta es la sociedad en la que estamos viviendo, con los ojos, los oídos y la boca tan tapados como los monitos. Un señor con traje, que presuntamente ni siquiera se ha pagado él mismo, anuncia que va a traer la Fórmula 1 a Valencia. Unos cuantos aplauden, entusiasmados. Unos periodistas con hipoteca que pagar e hijos que alimentar lo jalean. El resto calla o ignora que eso no es fomentar el deporte. Fomentar el deporte es hacer campos para el fútbol base, no comprar un espectáculo.

Luego llega el momento de la verdad. Llega Bernie con sus camiones y sus pitbabes, hace un poco de circo, nos lo pasamos bien cuatro domingos. Cuatro. Bye, bye, 300 millones de euros. ¿Privatizamos hospitales, los niños no tienen calefacción en las clases? See no evil. Quédate con la emoción del asturiano subido al podio. ¡Qué grandeza! ¡Qué poderío! Y fíjate en mi, en tu amigo el político, el que ha hecho esto posible, a su lado en todas las fotos. No te olvides de quién te hizo vivir esas emociones, cuando tengas que ir a votar, ¿eh?

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El corto plazo, la emoción y el impulso deberían estar desterrados de nuestra toma de decisiones. Deportivas o políticas, tanto da. El resultado, tan solo unos años después, aquí lo tenemos. Malezas creciendo en las pistas, amarraderos vacíos, puertas cerradas. Los periodistas que decían que tenían hijos que alimentar, en la puta calle y sin credibilidad.

Cuando se ha acabado el pan y el circo, sólo queda apartar las manos de ojos, boca y oídos, y reflexionar. Y no hay nada a lo que ellos le tengan más miedo. Así que vayamos empezando., 

(...)
Read the rest of See no evil (522 words)

Uno de estos monos se llama Paco.

Con toda probabilidad uno de estos monos se llama Paco.

El doloroso cierre ayer de RTVV, que pone a 687 trabajadores en la calle, es el último clavo en el ataúd del modelo político, económico y de comunicación que ha dejado a este país en la ruina. No sólo la económica, sino la moral y la ética. Llevamos más de una década practicando un peligroso deporte de riesgo. Tiene colores y bandos, camisetas y símbolos, pero estas sólo sirven para que quienes se aprovechan del juego no pierdan su posición cuando los borregos visitamos las urnas cada cuatro años.

Ser del Atleti, del Madrid o del Barça es algo visceral, ilógico, un sentimiento. Es lícito y sano, y debe ser de esa forma. “Ser” de un partido político no lo es. Votamos por colores, y así nos va. Este país no va a cambiar hasta que dejes de pelear por el partido al que votas y empieces a exigirle que pelee por ti. Porque mientras tanto, lo que va a ocurrir es que quienes manejan todo lo que nos importan nos irán arrojando cacahuetes con los que entretenernos y que no nos fijemos en los bistecs que hay sobre la mesa.

Copa América, año 2007. 1961 millones. “Inversión” del 1% del PIB Valenciano. Toma, un cacahuete.

Fórmula 1, años 2008-2012. 300 millones de euros. Toma, un cacahuete.

Fútbol, año 2009. Contratos con el Valencia (30 millones), Villarreal (25) y Levante (12). Toma, un cacahuete.

Esta es la sociedad en la que estamos viviendo, con los ojos, los oídos y la boca tan tapados como los monitos. Un señor con traje, que presuntamente ni siquiera se ha pagado él mismo, anuncia que va a traer la Fórmula 1 a Valencia. Unos cuantos aplauden, entusiasmados. Unos periodistas con hipoteca que pagar e hijos que alimentar lo jalean. El resto calla o ignora que eso no es fomentar el deporte. Fomentar el deporte es hacer campos para el fútbol base, no comprar un espectáculo.

Luego llega el momento de la verdad. Llega Bernie con sus camiones y sus pitbabes, hace un poco de circo, nos lo pasamos bien cuatro domingos. Cuatro. Bye, bye, 300 millones de euros. ¿Privatizamos hospitales, los niños no tienen calefacción en las clases? See no evil. Quédate con la emoción del asturiano subido al podio. ¡Qué grandeza! ¡Qué poderío! Y fíjate en mi, en tu amigo el político, el que ha hecho esto posible, a su lado en todas las fotos. No te olvides de quién te hizo vivir esas emociones, cuando tengas que ir a votar, ¿eh?

El corto plazo, la emoción y el impulso deberían estar desterrados de nuestra toma de decisiones. Deportivas o políticas, tanto da. El resultado, tan solo unos años después, aquí lo tenemos. Malezas creciendo en las pistas, amarraderos vacíos, puertas cerradas. Los periodistas que decían que tenían hijos que alimentar, en la puta calle y sin credibilidad.

Cuando se ha acabado el pan y el circo, sólo queda apartar las manos de ojos, boca y oídos, y reflexionar. Y no hay nada a lo que ellos le tengan más miedo. Así que vayamos empezando.


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