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Fecha: May, 2013
Entre la pasta y el criterio
cuestiondepelotas 29-05-2013 | 5:58 | 0

El fichaje del verano. Ese larguísimo culebrón que ha dado tradicionalmente de comer a tantos periodistas, se parece a la definición que una vez hizo Mariano Rajoy del IVA: “Es el sablazo que da el mal gobernante a sus ciudadanos”. El megafichaje es esa cortina de humo con la que el mal dirigente distrae a sus socios de una mala campaña.

De ellos tenemos ejemplos para aburrir, pero si hay un malísimo dirigente que sirve como epítome de esta mala costumbre es Florentino Pérez. Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham, Cristiano y Kaká. Cada vez más mediático, cada vez más caro, no necesariamente mejor.

El fichaje del verano. Ese larguísimo culebrón que ha dado tradicionalmente de comer a tantos periodistas, se parece a la definición que una vez hizo Mariano Rajoy del IVA: “Es el sablazo que da el mal gobernante a sus ciudadanos”. El megafichaje es esa cortina de humo con la que el mal dirigente distrae a sus socios de una mala campaña.

De ellos tenemos ejemplos para aburrir, pero si hay un malísimo dirigente que sirve como epítome de esta mala costumbre es Florentino Pérez. Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham, Cristiano y Kaká. Cada vez más mediático, cada vez más caro, no necesariamente mejor.

Poco se puede hacer para cambiar esta tendencia en el Real Madrid. Este club, lejos de pertenecer a sus socios, es de facto propiedad de Florentino Pérez mientras él no decida lo contrario. Así se lo aseguró mediante el cambio en los estatutos diseñado a su medida: para ser presidente del Real Madrid hay que ser socio desde hace 25 años y avalar con su patrimonio personal más de 70 millones de euros. Personas con ese perfil se cuentan con los dedos de una mano y nos sobran dedos.

Este año parece que el tío Floren está dormido. Ha dejado escapar -afortunadamente- a Neymar, el que o mucho me equivoco o será un bluff como Robinho o Kaká. Ha perdido el tren de Falcao, el jugador más apetecible de la Liga, aunque su marcha al Mónaco puede ser simplemente una escala antes de recalar en Chamartín. Y ahora parece moverse por Bale, aunque a un precio -70 millones de euros- que por un jugador de 24 años con mucho por demostrar se antoja demasiado.

La pregunta que me hago es cuánto costaron Messi, Iniesta, Raúl o Casillas. Qué pasaría si esos mismos 70 millones se invirtiesen en programas de cantera. Cuánto dinero serían capaces de producir en una década, cuántas estrellas serían capaces de crear.

Pero claro, nunca lo sabremos. Porque para descubrirlo haría falta criterio, dirección y propósito. Una idea de futuro no entregada al cortoplacismo ni al dispendio alocado y cambiante de nuevo rico. Y de esas cosas el dueño del Real Madrid no parece tener en abundancia.

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Espíritus y fantasmas
cuestiondepelotas 01-05-2013 | 1:37 | 2

El espíritu de Juanito. Todos hemos escuchado muchas veces durante esta semana apelar a este sentimiento mágico de un jugador que, no lo olvidemos, pasó a la historia por pisotear la cabeza de un alemán. Dudoso logro deportivo, no exento de motivación, que no debe estar demasiado lejos de los deseos de un buen puñado de españoles que languidecen bajo los designios de la Merkel.

De Juanito se apelaba a su bravura y a su entrega total al madridismo y a la camiseta. Un ideal hermoso y un referente imprescindible, por supuesto. Pero cabe preguntarse por qué demonios tiene el club más grande del mundo que apelar al espíritu de Juanito cuando viene de perder 4-1 en Dortmund con una alineación en la que había cuatro españoles.

¿Por qué demonios no se apela al espíritu de Juanito durante todo el año? ¿Por qué el Real Madrid no se acuerda de los valores sobre los que se ha edificado los cimientos de su historia mas que cuando hace falta un milagro? Quizás si se volviese a esos valores no harían falta los milagros, para empezar.

Cabe preguntarse también si un alemán, dos portugueses, un par de argentinos y un francés, por mucho que cobren, entienden quién era Juanito. Cómo dio su vida -metaforica y literalmente- por el fútbol y por la camiseta. Cabe preguntarse si quienes están al mando de esto entienden que primero es el fútbol, luego el club, luego los compañeros y por último tú mismo.

Primero es la deportividad, que antes era el emblema del Madrid y que ha terminado embarrada y pisoteada desde que Mourinho puso un pie en la ya no tan Blanca Casa. Segundo el club que te paga, su historia, sus tradiciones y sus símbolos, que son un intangible que nunca debe ponerse en riesgo. Tercero, quienes te rodean y quienes están a tu cargo, por cuyo bienestar debes luchar antes que por el propio. Y por último tu fama, tu bolsillo y tus estadísticas. Pocos partidos se ganan en la sala de Prensa, y muchos afectos se pierden.

Apelar al espíritu de Juanito hay que hacerlo todos los días. Cuando planificas una pretemporada, cuando eliges capitán, cuando pones a un entrenador, cuando no le corriges si sale del tiesto, cuando te ciscas en la cantera y en la selección española que es, en parte, también responsabilidad del Madrid y de todos. Si no invocas al espíritu de Juanito a diario, creas monstruos muy bien pagados que pueden ganar o no, pero que habrán devorado a bocados lo que ha llevado más de un siglo edificar. Y si encima no ganan, quedas como un gilipollas.

Si no se invoca al espíritu de Juanito en el día a día, cuando te hace falta sólo te quedan… fantasmas.

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