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Fecha: May 1, 2013
Rommel Fernández y Mónica Seles, 20 años de una 'semana negra' para el deporte
redaccion 01-05-2013 | 3:51 | 0

El deporte siempre recordará su ‘semana negra’ de 1993. Dos acontecimientos marcaron al mundo del deporte. El primero, el apuñalamiento de Monica Seles durante un partido que cambió su carrera. El segundo, la muerte del futbolista Rommel Fernández en accidente de tráfico.

En la vida de Mónica Seles hubo un antes y un después del 30 de abril de 1993. La entonces número 1 del mundo fue sorprendida por un espectador mientras estaba sentada en su silla durante un descanso en un partido en el Masters de Hamburgo frente a la búlgara Magdalena Maleeva.

Un aficionado alemán, Günter Parche, clavó un cuchillo de cocina de 23 centímetros a la tenista ante el asombro de toda la grada y el desconcierto de los responsables de seguridad de la pista, que enseguida abordaron y redujeron al agresor. Posteriormente, reconoció que su intención era que Steffi Graff recuperara su reinado en el mundo de la raqueta. Por si la agresión fuera poco, aquella semana la serbia se enteró de que su padre sufría un cáncer de próstata.

Ese instante marcó su carrera. Aunque no sufrió daños en órganos vitales, músculos o tendones, estuvo 28 meses apartada de las pistas. Las secuelas metales ya no le permitieron ser la misma tenista que deslumbraba con sólo 20 años. Hasta que se produjo el ataque, había ganado 8 Grand Slam. En su vuelta a la competición, sólo fue capaz de sumar un ‘grande’ más.

Pero no sólo hubo un antes y un después en la carrera de Mónica Seles. En el tenis se extremaron las medidas de seguridad para los jugadores. Desde entonces se deja un espacio entre las sillas de los tenistas y los aficionados, con el objetivo de evitar una situación similar.

La agresión a Mónica Seles abrió una semana negra que terminó con el fallecimiento en accidente de tráfico del panameño Rommel Fernández. El 6 de mayo de 1993, el futbolista -entonces del Albacete Balompié- perdía la vida en una carretera de Tinajeros, en la provincia albaceteña. Su coche, un Toyota Célica, chocaba contra un árbol tras perder el control del mismo, lo que le produjo un traumatismo craneoencefálico que desembocó desgraciadamente en una parada respiratoria.

La investigación desveló que el accidente pudo ser debido a otro vehículo que venía en dirección contraria. Al cruzarse con éste, y al ser la carretera muy estrecha y en malas condiciones, el jugador se salió de la calzada cuando regresaba de una comida con sus compañeros de equipo. Aquel día, el jugador iba acompañado en el coche por su primo, Rolando Rojo, que sufrió diversas fracturas pero todas leves. Rommel sólo tenía 27 años, pero entonces ya tenía la misma popularidad que el presidente de su país.

Más de cien partidos en Primera

Había aterrizado en España en 1986 para disputar un Mundialito de la Emigración en Tenerife, donde asombró al secretario técnico del CD Tenerife, que le fichó para las categorías inferiores. A partir de ahí su progresión fue en ascenso, hasta que se consolidó en el primer equipo que logró subir a Primera, donde disputó dos temporadas.

Entonces el Valencia apostó por su fichaje y pagó 300 millones de pesetas por hacerse con sus servicios. Las cosas no le fueron demasiado bien en la capital del Turia, ya que tenía como máximo rival al delantero búlgaro Ludoslav Penev y tuvo que buscarse la vida en el Albacete, mediante una cesión.

En el conjunto manchego no pudo completar ni una temporada. En sus 104 partidos en Primera (entre Tenerife, Valencia y Albacete) logró 32 goles. En su país es considerado un auténtico héroe, tanto, que la Federación Panameña de Fútbol decidió que el Estadio Revolución pasara a llevar su nombre.

Autor: Javier Varela (@javiervarelag)

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