{"id":31,"date":"2016-05-01T16:52:28","date_gmt":"2016-05-01T14:52:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/cartasdesdegrecia\/?p=31"},"modified":"2016-05-01T16:52:28","modified_gmt":"2016-05-01T14:52:28","slug":"personas-que-resbalan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/cartasdesdegrecia\/2016\/05\/01\/personas-que-resbalan\/","title":{"rendered":"Personas que resbalan"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_33\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/cartasdesdegrecia\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-33\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-33 \" style=\"border: 5px solid black;\" title=\"Cuatro voluntarios c\u00e1ntabros llegan al campamento del Pireo, el puerto de Atenas.\" src=\"\/cartasdesdegrecia\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto1.jpg\" alt=\"Cuatro voluntarios c\u00e1ntabros llegan al campamento del Pireo, el puerto de Atenas.\" width=\"630\" height=\"420\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto1.jpg 900w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto1-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto1-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-33\" class=\"wp-caption-text\">Cuatro voluntarios c\u00e1ntabros llegan al campamento del Pireo, el puerto de Atenas.<\/p><\/div>\n<p>Acabamos de volver al hostel hace un rato. Pablo est\u00e1 montando el v\u00eddeo que colgaremos cuando le\u00e1is esta carta. Las primeras impresiones sobre Atenas son contradictorias, lo mismo que sus calles. Al lado de un edificio cuidado, otro est\u00e1 desplomado. Desplomado literalmente. Como si hubiera explotado una bombona de butano ayer. Hay las mismas grandes franquicias que en Espa\u00f1a y peque\u00f1os comercios griegos. Al lado de un escaparate de diez metros de cristalera, hay un peque\u00f1o ultramarino que te vende frutos secos en la puerta. Y la sociedad, parecido. Caminando por las calles ves gente de todo tipo, como en Espa\u00f1a. Pero mientras la vida pasa por una plaza, en la calle de enfrente dos hombres duermen en el suelo y tiene pinta de que no es su primera vez. Han formado colchones de cart\u00f3n y los han envuelto con una manta. Ellos encima duermen tapados con un edred\u00f3n que alguna vez cubri\u00f3 una elegante cama. Ahora tapan a dos hombres que, mientras la gente sortea para no pisarles, tienen los ojos cerrados mientras sujetan un vaso de pl\u00e1stico donde pocos echan monedas.<\/p>\n<p>Como os contamos en la primera carta, esta noche se celebra aqu\u00ed el milagro de la luz divina, que es cuando comienza el domingo y Jesucristo resucita. A las doce en punto la ciudad se vuelve loca de alegr\u00eda, comienzan a tirar petardos, las campanas de las iglesias comienzan a repicar y media ciudad se convierte en una fiesta de fuegos artificiales por barrios. Cuando eso ocurre estamos a los pies de la Acr\u00f3polis (perdonad que en el v\u00eddeo dijera &#8216;El acr\u00f3polis&#8217;, es &#8216;la Acr\u00f3polis&#8217;). Desde all\u00ed la vista es incre\u00edble aunque sea de noche. La panor\u00e1mica de la ciudad es de unos 180 grados. No hay mucha gente, pero si varios grupos j\u00f3venes y varias familias con ni\u00f1os. Lo que s\u00ed hay son bastantes fot\u00f3grafos profesionales con tr\u00edpodes porque saben que el espect\u00e1culo de luces les va a dar juego. Pero para eso hay que tener un tr\u00edpode o mucho pulso. Para subir hasta all\u00ed hay que tener cuidado en algunas zonas porque las piedras del suelo est\u00e1n tan gastadas que resbalan, lo mismo que las vidas de los refugiados a las instituciones europeas, como dicen los voluntarios. En un rato os mandar\u00e9 una carta desde El Pireo.<\/p>\n<div id=\"attachment_34\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/cartasdesdegrecia\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-34\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-34 \" style=\"border: 5px solid black;\" title=\"Unos ni\u00f1os sirios con su padre en la tienda de campa\u00f1a en la que viven desde hace dos meses.\" src=\"\/cartasdesdegrecia\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto2.jpg\" alt=\"Unos ni\u00f1os sirios con su padre en la tienda de campa\u00f1a en la que viven desde hace dos meses.\" width=\"630\" height=\"420\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto2.jpg 900w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto2-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/dia2-foto2-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-34\" class=\"wp-caption-text\">Unos ni\u00f1os sirios con su padre en la tienda de campa\u00f1a en la que viven desde hace dos meses.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acabamos de volver al hostel hace un rato. 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