{"id":174,"date":"2016-05-21T09:40:45","date_gmt":"2016-05-21T07:40:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/cartasdesdegrecia\/?p=174"},"modified":"2016-05-21T09:40:45","modified_gmt":"2016-05-21T07:40:45","slug":"trozos-de-vidas-rotas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/cartasdesdegrecia\/2016\/05\/21\/trozos-de-vidas-rotas\/","title":{"rendered":"Trozos de vidas rotas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"font-size: large;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Los refugiados que est\u00e1n en Grecia huyen del terror de la guerra y muchos necesitan ayuda psicol\u00f3gica<\/span><\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<p><a href=\"\/cartasdesdegrecia\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/collage23.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-175\" title=\"collage23\" src=\"\/cartasdesdegrecia\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/collage23.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"616\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/collage23.jpg 1274w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/collage23-300x181.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/collage23-768x462.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/30\/2016\/05\/collage23-1024x616.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Grecia se ha convertido en el destino final de m\u00e1s de <strong>50.000 sirios, afganos, iraqu\u00edes o eritreos<\/strong> que salieron de sus pa\u00edses al ver que la guerra o las guerrillas hac\u00edan su vida insoportable. Muchos han visto morir a sus familias y a sus amigos, y ahora est\u00e1n s<strong>entados delante de una valla de alambre de espino<\/strong> sin que la polic\u00eda griega, por un lado, y los soldados macedonios, por otro, les quiten el ojo de encima. Mientras esperan que la frontera se abra, hablan de su pasado con nostalgia, pese a las bombas, pese a los tiros. Alguno incluso dice que prefiere aquello a esto. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">El d\u00eda que no pudieron m\u00e1s, comenzaron a andar llev\u00e1ndose cuatro cosas en una bolsa y el \u00e1nimo cargado de esperanza. De esto \u00faltimo, apenas les queda nada. <strong>Llevan meses sobreviviendo gracias a los voluntarios<\/strong> que han viajado desde todas partes del mundo para ayudarles y hacerles compa\u00f1\u00eda, pero esta vida no es la que esperaban. No es lo que so\u00f1aban.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Las historias que relatan ponen los pelos de punta porque, aunque parezcan de pel\u00edcula, el terror de su realidad supera a cualquier ficci\u00f3n. P<strong>or los campamentos vagan ni\u00f1os sin padres, madres sin hijos, mayores sin ilusi\u00f3n despu\u00e9s de ver que Europa ha cerrado sus fronteras<\/strong>. En sus pa\u00edses eran abogados, profesores de universidad, arquitectos, dependientas&#8230; Ahora son refugiados sin papeles que les acrediten. En sus <strong>m\u00f3viles<\/strong> \u2013casi todos tienen \u2018smartphones\u2019\u2013, llevan las fotos de sus casas, de sus amigos, de sus viajes, de su pasado. Tambi\u00e9n del horror. Younes Al Salem muestra la imagen de su hija de dos a\u00f1os muerta tras una explosi\u00f3n en Alepo. \u00c9l y su mujer lo han pasado muy mal y la situaci\u00f3n que viven desde hace meses en el campamento griego de Ritsona no les ayuda a mirar hacia adelante. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Riad es iraqu\u00ed. A estas alturas estar\u00e1 de vuelta en Bagdad, aunque lleg\u00f3 caminando hasta Idomeni. En su pa\u00eds, <strong>vio como un talib\u00e1n disparaba a bocajarro a su padre y huy\u00f3 a Europa<\/strong>, donde le hab\u00edan dicho que podr\u00eda vivir tranquilo. Pero ha tenido que volver a su casa porque para la UE no es un refugiado, es un inmigrante ilegal, y le han hecho volver a la ciudad que detesta. \u00abS\u00f3lo quiero vivir en paz\u00bb. No quiere m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Ahman era abogado en Siria. Ten\u00eda un buen despacho y vest\u00eda con traje y corbata a diario. Ahora es un refugiado que<strong> se ducha cuando consigue que el sol caliente el agua de un cubo<\/strong>. Batul Kasmi duerme con sus beb\u00e9s en el campamento de Ellinikon. \u00abNo me dan comida. No me dan nada\u00bb, dice a punto de llorar. Era profesora en un colegio de Afganist\u00e1n. Ahora es una mujer rota.<br \/>\n<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: medium; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La vida de miles de personas transcurre bajo lonas sint\u00e9ticas, las l<strong>lamadas por Skype sin \u00e9xito para registrarse<\/strong>, las largas colas para coger un plato de comida y la solidaridad de los voluntarios. Se niegan a pensar que este sea su final, aunque los d\u00edas vayan pasando y ninguna autoridad les informe sobre qu\u00e9 futuro les espera.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los refugiados que est\u00e1n en Grecia huyen del terror de la guerra y muchos necesitan ayuda psicol\u00f3gica Grecia se ha convertido en el destino final de m\u00e1s de 50.000 sirios, afganos, iraqu\u00edes o eritreos que salieron de sus pa\u00edses al ver que la guerra o las guerrillas hac\u00edan su vida insoportable. 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