{"id":460,"date":"2017-02-20T09:51:25","date_gmt":"2017-02-20T09:51:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/acapella\/?p=460"},"modified":"2017-02-20T09:51:25","modified_gmt":"2017-02-20T09:51:25","slug":"integracion-o-pelea-en-el-barro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.eldiariomontanes.es\/acapella\/2017\/02\/20\/integracion-o-pelea-en-el-barro\/","title":{"rendered":"Integraci\u00f3n o pelea en el barro"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/acapella\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/02\/ansola2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-461\" title=\"A1-58571772.jpg\" src=\"\/acapella\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/02\/ansola2.jpg\" alt=\"\" width=\"838\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/02\/ansola2.jpg 2958w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/02\/ansola2-300x80.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/02\/ansola2-768x206.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.eldiariomontanes.es\/wp-content\/uploads\/sites\/14\/2017\/02\/ansola2-1024x274.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 838px) 100vw, 838px\" \/><\/a><\/p>\n<p>A l final del apacible congreso que lo confirm\u00f3 una vez m\u00e1s al mando del PP, Mariano Rajoy hizo un llamamiento a la integraci\u00f3n en la catarata de c\u00f3nclaves regionales que se avecinan. Algo parecido a lo que \u00e9l mismo practica en su entorno: un complejo equilibrio entre dirigentes y grupos diferentes que compiten entre s\u00ed: Soraya y Cospedal, Guindos y Montoro, Maillo, Arenas, Casado&#8230; G\u00e9nova cita a Ignacio Diego y a Mar\u00eda Jos\u00e9 S\u00e1enz de Buruaga para reconducir el conflicto a una lista \u00fanica. Diego se apunta a la idea en una carta a toda la militancia y deja abierta la opci\u00f3n de la retirada, pero Buruaga no se f\u00eda. Es dif\u00edcil vislumbrar un proceso integrador sincero y eficiente en las convulsas v\u00edsperas del congreso, que han ido degenerando desde la intriga clandestina hasta la pelea en el barro. Tambi\u00e9n es dudoso que resulte conveniente. Un apa\u00f1o forzado para mantener el estatus establecido, el mismo discurso pol\u00edtico y la supervivencia de los mismos dirigentes, ser\u00eda tanto como bendecir la mortecina trayectoria del PP desde las elecciones de 2015, en los municipios, en el Parlamento, en la vida del partido. En el PP asusta el clima de agitaci\u00f3n, pero no puede ser peor que la paz del cementerio.<br \/>\nLa virulencia de la pugna congresual no es sino la consecuencia l\u00f3gica de la decepci\u00f3n electoral de mayo de 2015. Es posible incluso que la crisis, el abandono y la falta de participaci\u00f3n en el partido tengan un origen anterior, pero los buenos tiempos de las mayor\u00edas absolutas en el Parlamento y en 60 corporaciones municipales ocultaron durante mucho tiempo las deficiencias org\u00e1nicas.<br \/>\nTras el fracaso electoral, en el PP hab\u00eda quien pensaba que el presidente, Ignacio Diego, terminar\u00eda por aceptar la sucesi\u00f3n, como cuando Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Mart\u00ednez Sieso perdi\u00f3 el Gobierno regional en 2003, pas\u00f3 el relevo al propio Diego en 2004 y se fue a ocupar un esca\u00f1o en el Congreso. Las urnas hab\u00edan aportado al PP datos objetivos que aconsejaban la revisi\u00f3n del liderazgo. Por ejemplo: en el conjunto de los diez mayores ayuntamientos las candidaturas municipales del PP sacaron 34.300 votos m\u00e1s que el PRC, mientras que en el mismo territorio la candidatura auton\u00f3mica no lleg\u00f3 a 11.000 votos de ventaja, lo cual reflejaba un rechazo constatable a la lista que encabezaba Diego.<br \/>\nPero como otros sospechaban, no hubo examen de conciencia en la direcci\u00f3n del PP de Cantabria. Las dos elecciones generales, la larga inestabilidad pol\u00edtica en Espa\u00f1a, reforzaron la coartada para la continuidad, aunque no evitaron la desmotivaci\u00f3n de la militancia y la progresiva preocupaci\u00f3n de los dirigentes cr\u00edticos con la deriva del partido.<br \/>\nLas miradas se posaron primero en \u00cd\u00f1igo de la Serna, \u00fanico superviviente de post\u00edn en la cat\u00e1strofe electoral. El alcalde santanderino era partidario del cambio de ciclo, pero no hasta el punto de ponerse al frente de las operaciones. El \u00e1mbito partidario nunca le hab\u00eda atra\u00eddo, mucho menos cuando fue convocado al Consejo de Ministros. S\u00f3lo quedaba una opci\u00f3n: Mar\u00eda Jos\u00e9 S\u00e1enz de Buruaga, la secretaria auton\u00f3mica, cada vez m\u00e1s distanciada de Diego y de sus fieles, y la mejor conectada con De la Serna.<br \/>\nS\u00e1enz de Buruaga maneja con cautela la etiqueta renovadora asignada a su grupo, dada su larga carrera como n\u00famero dos del partido y del Gobierno, y las de algunos veteranos dirigentes que la acompa\u00f1an. Por eso alude m\u00e1s bien a la renovaci\u00f3n del partido, a alentar la participaci\u00f3n de la militancia y al cambio de discurso y de talante. El tr\u00e1nsito desde la confrontaci\u00f3n y el rompe y rasga, del todo o nada, mayor\u00eda absoluta u oposici\u00f3n, a la flexibilidad para el di\u00e1logo y el pacto que har\u00edan m\u00e1s factibles el acceso al gobierno de las instituciones, por ejemplo en aquellos municipios importantes en los que el PP fue la formaci\u00f3n m\u00e1s votada pero no encontr\u00f3 interlocutor para armar una mayor\u00eda.<br \/>\nDiego y S\u00e1enz de Buruaga vuelven de la reuni\u00f3n con Cospedal y Mart\u00ednez Maillo en Madrid con la orden de poner fin al conflicto con una lista \u00fanica. Ella ya hab\u00eda dado el paso antes y tiene a su equipo movilizado. Ha quemado las naves, no hay marcha atr\u00e1s, aseguran los suyos, aunque no ser\u00eda un problema integrar a algunos referentes del grupo adversario.<br \/>\nDiego estaba dispuesto a ceder el mando a Buruaga si le dejaban oficiar la ceremonia y mantener su influencia. El arreglo no fue posible y, desde luego, el presidente se ha venido arriba con el fragor de la batalla. Seguramente \u00e9l mismo tendr\u00eda m\u00e1s opciones que cualquiera de los candidatos interpuestos que maneja como disponibles. Sin embargo, las instrucciones de G\u00e9nova imponen un nuevo escenario.<br \/>\nDiego dirigi\u00f3 ayer a la militancia una carta en la que se apunta a la integraci\u00f3n en una lista. El mensaje es lo suficientemente ambiguo como para sugerir que est\u00e1 dispuesto a retirarse y favorecer el relevo, si se le facilita la salida airosa que hab\u00eda pedido hace solo unos d\u00edas, o para dar a entender que S\u00e1enz de Buruaga debe acompa\u00f1arle en la renuncia. La maniobra de Diego le sit\u00faa en sinton\u00eda con el mandato de Madrid. Buruaga no se f\u00eda de las intenciones del jefe. Hoy les han citado otra vez en G\u00e9nova a los dos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A l final del apacible congreso que lo confirm\u00f3 una vez m\u00e1s al mando del PP, Mariano Rajoy hizo un llamamiento a la integraci\u00f3n en la catarata de c\u00f3nclaves regionales que se avecinan. 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