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El mono, especie protegida

2012 June 12
por Amador Gómez
El delantero italiano Mario Balotelli. / Afp
El delantero italiano Mario Balotelli. / Afp

El delantero italiano Mario Balotelli. / Afp

¿Por qué no se cuelgan de las ramas de los árboles si quieren imitar a los monos? De uno en uno, sin las armas que tanto les gustan, no se atreverían a pegarse con Balotelli. Prefieren gritar como simios, escondidos entre la masas, para escupir su odio hacia los futbolistas negros. Una moda peligrosa a la que solo se pondrá realmente freno cuando ocurra alguna desgracia. Ahora, incluso los descerebrados intolerantes se sienten protegidos por la UEFA. Si un jugador abandona el terreno de juego por insultos racistas sin permiso del árbitro, será amonestado. Se les llena la boca de proclamar «tolerancia cero» contra el racismo y la xenofobia, pero a la hora de la verdad niegan la realidad.

La selección holandesa escuchó «gritos de mono» durante un entrenamiento en Cracovia, pero la UEFA miró para otro lado y aseguró que eran protestas de un grupo de aficionados porque la ciudad no había sido designada sede de la Eurocopa. Los organizadores del torneo se defendieron alegando que fue «un incidente aislado». Como el del vicealcalde de Gdansk, donde juega España, que ha dado «gracias a los habitantes y los servicios de la ciudad por haberse comportando como gente normal, blanca y civilizada ante los invitados, que también se han comportado como gente blanca normal». ¿Ideología neonazi? ¿Le traicionó el subconsciente? Después tuvo que pedir perdón, pero ya era tarde. Los cabezas rapadas que no entienden más que el lenguaje de la violencia se sienten respaldados por las autoridades. Barra libre al salvajismo de los ‘hooligans’.

También se ha denunciado que el checo-etíope Gebre Selassie tuvo que aguantar sonidos simiescos proferidos por radicales rusos durante el partido entre ambas selecciones, en otro encuentro disputado en Polonia (Wroclaw). El seleccionador italiano, Cesare Prandelli, sin embargo, ha desmentido que Balotelli fuese objeto de insultos racistas durante el España-Italia jugado en Gandsk. Balotelli, que ya ha sido víctima de racismo en el campo y fuera de él -incluso le lanzaron bananas en un bar de Roma- amenazó antes del torneo con «matar» a quien le tire un plátano durante la Eurocopa. Polonia, Ucrania y la UEFA están más que advertidas sobre las amenazas de ataques racistas. Y ya no se trata solo de molestar a los jugadores negros con la típica gracia de comportarse como un primate o hacer el mono en las gradas. El peligro está en el extremismo que hay en la mente de los agresores y la condescendencia de quienes debían castigarles sin piedad. ¿A quién tienen miedo?