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La alfombra mágica
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Ana Salas | 21-06-2016 | 09:53

Una luna llena, un solsticio de verano, un niño que dice si eres supervegetariana y un amigo que está seguro de que cuando subes en tu alfombra mágica pasan cosas. Así empieza el verano, en el Día Intetnacional del Yoga.

 

Sentados en una terraza una de esta noches que ya apetece, mi acompañante, un niño de ocho años al que acabo de conocer, pregunta:

 

-¿Por qué has pedido agua?
-Porque está fresquita, me gusta y yo no bebo coca cola como tú.

 

Silencio.

Me mira con grandes ojos sin sabre bien qué decir a algo así.

 

-Y tampoco como carne ni pescado, aprovecho a explicarle.
-Ah, eres vegetariana.

-No, es más, interviene la madrina del niño de ocho años que casi es de mi estatura y abulta más que yo.

-¿Supervegetariana?

 

 

Vuelvo a casa sintiéndome un poco superhéroe en palabras del niño una noche antes de esta noche de luna llena y solsticio de verano.

 

 

Luna llena del solsticio de verano

 

 

 

 

 

 

 

Luna llena de solsticio de verano

 

Que empiece la estación con una luna de estas características seguro que dice cosas buenas sobre nuestro verano. Eso es lo que esperamos: que traiga mucho, bueno, para luego, cuando llegue el frío, poder vivir de las rentas.

 

 

Comienza en el Día Internacional del Yoga, así que un motivo más de celebración. Yo lo he celebrado madrugando, para poder volver a ver la luna, y yendo a clase. Ah, porque volví a clase.

 

Solo hizo falta una visita a Oviedo, muchos abrazos de muchos amigos y volver a la shala de donde salí para darme cuenta de que algo tenía que empezar a cambiar; que debía dejar de practicar sola en casa. Y aquí estoy, siguiendo.

 

La práctica es mi motivo principal hoy. No me planteo nada de otra forma.

 

 

-Es que cuando te subes en tu alfombra, perdón tu esterilla, algo pasa, dice un amigo diferente, y con más años cumplidos, al anterior.

 

 

Algo de alfombra mágica debe tener. El rato que practico no vuelo, a veces estoy más aquí que en ningún otro momento. Pero está claro que algo tiene, ¿será ella la de los superpoderes?

 

 

 

Sobre el autor Ana Salas
Soy periodista en transición. Cambio de ciudad y espero hacerlo también de trabajo. El último, en El Comercio, se ha prolongado durante ocho años. Buscando aproximarme a casa y empezar de nuevo, me tomo un tiempo. A veces no es necesario ir tan deprisa. Me voy a la India a practicar yoga antes de asentarme en una ciudad más al sur de la que me ha acogido durante 13 años: Oviedo. Dicen que un viaje así supone un antes y un después en la vida de cualquiera. Vamos a comprobarlo.