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Volver
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Ana Salas | 19-04-2016 | 17:09


Volver, a veces, no significa realmente volver en su acepción de “ir al lugar de donde se partió”. Hay veces que se vuelve para empezar o para seguir. Ahora, con el recuerdo de tres meses en India, con sus sabores, sus colores, su fuerza y las ganas de volver a vernos pronto. 

 

¿Cuando nos despedimos, perdemos algo o lo ganamos?

 

Nos hemos despedido y ha habido silencio.  Nos hemos reencontrado y ha permanecido. Silencio. Disfruto de él, me aleja el bullicio.

 

Ahí fuera hay ruido pero apenas lo oigo. Ha bajado el volumen. También la velocidad.

 

Muchos de los de ahí siguen deprisa. ¿Para qué correr?

 

Madrugar para no tener prisa, para ver amanecer desde la ventana, para seguir viendo la luna al despertar.

 

Esta semana vuelve a haber luna llena. La última la vi aún en India.

 

El tiempo tiene un extraño ritmo. Cuando vuelves parece como si no te hubieras ido. ¿Nunca? ¿De dónde?

 

Vuelvo, pero si cierro los ojos es como si siguiera allí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cómo olvidar estas puestas de sol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El ‘rickshow’ es el medio de transporte más rápido y usado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ellas (las vacas) eligen dónde descansar.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un poco de orden siempre viene bien.

 

 

 

 

 

 

 

 

Una ‘masala dosa’, con su té chai, para desayunar.

Cuando el mono te mira, sujeta tus cosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Siempre hay un lugar donde respirar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre el autor Ana Salas
Soy periodista en transición. Cambio de ciudad y espero hacerlo también de trabajo. El último, en El Comercio, se ha prolongado durante ocho años. Buscando aproximarme a casa y empezar de nuevo, me tomo un tiempo. A veces no es necesario ir tan deprisa. Me voy a la India a practicar yoga antes de asentarme en una ciudad más al sur de la que me ha acogido durante 13 años: Oviedo. Dicen que un viaje así supone un antes y un después en la vida de cualquiera. Vamos a comprobarlo.