Confieso que la vida está plagada de sensaciones. Un olor, un ambiente un.. qué se yo. Admito que existe algo que puebla el entorno y, quizás sea etéreo, viste de un color o de otro la cruda realidad. Esto es algo de lo que te convences con el paso del tiempo. No es necesario que se diga ni que se explique con palabras textuales, eso se siente. En el fútbol pasa igual. Fíjense, el pasado domingo regresaba de A Coruña con la ‘sensación’ de derrota y pesadumbre. Con el cuerpo magullado por la aspera derrota sufrida y con el anticipo declarado de un nuevo final de liga repetido. Transistores, calculadoras, números y más números. Aquel que tenga memoria sabrá de que hablo. Exceptuando los dos últimos años en los que la agonía se marchitó, no se engañen, siempre se repitió la misma cantinela. El silencio del atleta de fondo sólo se rompe con el sonido estridente de un móvil. Llamadas de ‘colegas’ de profesión que tienen su intrahistoria. Cada ciudad, cada equipo, cada cual tiene unas sensaciones. Presten atención a lo que van a leer porque es rigurasemente cierto.

El Sporting de Gijón ganó en Pamplona y se colocó a cinco puntos del descenso con 30. En Gijón se asegura que la victoria les da la salvación. La sensación es de optimismo total. En Bilbao, no queda champagne que descorchar tras la clasificación para la final ante el Barça y cuentan las crónicas que con los deberes hechos en liga toca centrarse en el cetro copero. El Athletic tienen 31 puntos, uno más que el Racing. Qué decir del partido entre Mallorca y Betis. Los béticos tienen mala pinta hablan los diarios tras el empate a 3 goles con los insulares después de ir ganando 0 a 3. Sin embargo, los bermellones huelen a salvación tras la espectacular remontada. Señores, los dos tienen 28 puntos y están a tres del descenso. Son sensaciones. Los mismos 28 puntos tiene el Getafe que nadie se cree que pueda tener tan pocos, a excepción de un servidor que creo y confio que con el peor entrenador de la primera división terminará yendose al hoyo (Víctor Muñoz). Eso son sensaciones. La expedición del Racing al salir de Riazor era diferente a la de cualquier partido anterior. El Mister utilizó palabras que antes ni siquiera existían en el vocabulario de esta plantilla. La sensación es otra.
No sé, pero a mí me da la sensación de que el cuento ha cambiado.



