img
Fecha: September, 2016
Hay gente muy cerda
Montse Ferreras 03-09-2016 | 10:53 | 22

¿Cómo se escribe un texto para hablar de la basura que la gente tira sin avergonzarse en los lugares públicos?

Al principio, pensé en un texto metafórico, en el que Peña Cabarga, prácticamente sola todo el año, recibía acogedora cientos de invitados con motivo de la Vuelta Ciclista. Pero, tras el paso de la marabunta, lloraba desconsolada  por el trato desagradecido de estos. Se marchaban sin mirar atrás, sin despedirse, dejando decenas de latas de refrescos, bolsas de basura y papeles a lo largo de sus seis kilómetros de subida.

Luego imaginé un post al estilo de Arturo Pérez Reverte, en el que el periodista, cronista de guerra, ahora Académico, se cagaba en todo lo que se menea por la cantidad de cerdos que hay en este país.

Finalmente, pensé que ni lo uno ni lo otro, pero sí, que debo llamar a las cosas por su nombre, y por eso digo -haciendo gala de la misma desvergüenza de esos que se dedican a tirar su basura impunemente- que: ¡hay gente muy cerda! y, ya de paso también, ¡muy insolidaria!

Llevo tres meses -justo los de playa- trabajando gratis de basurera, lo cual, no me importa, pero sí me avergüenza. Porque no entiendo cómo alguien puede marcharse sin recoger su basura ¿Es que piensan que hay duendes nocturnos trabajando para limpiar los arenales? Y si no piensan eso, todavía peor. Si no les importa que esa lata, esa colilla, ese papel de aluminio del bocata, esa bolsa de plástico, esa botella… acaben en medio del Atlántico creando un continente de mierda que mata a las especies y arruina el ecosistema, entonces, si nos les importa eso…. Aún me lo ponen peor.

Llevo tres meses indignada, aquí, en Cantabria y también en Baleares; y digo estas dos costas porque son las que he visitado este verano. A poco que remuevas la arena salen montones de colillas y, en el caso, por ejemplo, de Formentera, montones de residuos plásticos pequeños como tapones de botella. La cuestión es que a poco que te fijes podrías estar toda la jornada playera recogiendo basura. Yo procuro tirar la que me encuentro y, afortunadamente, hay personas que hacen lo mismo. Escribo este post para que se le caiga la cara de vergüenza, si alguno que lo está leyendo lo hace.

La última me sucedió el pasado jueves con motivo de la Vuelta Ciclista a España en su subida a Peña Cabarga. El ascenso y el descenso lo hice a pie. La subida, jalonada por furgonetas de helados e improvisados campistas con su bocata y sus birras en la mano, la bajada con montones de latas y bolsas de basura en las cunetas. Luego, pensaba: la montaña está todo el año prácticamente sola, con la salvedad de un puñado de ciclistas y corredores, y algún turista despistado, ofreciendo una de las vistas más preciosas de la comunidad y, en un suspiro, escasas cuatro horas, nos brinda un escenario de excepción para este evento deportivo; un escenario del que me siento orgullosa y que me hace feliz que millones de personas contemplen a través de sus televisores. Pero después, veo esa basura… y reflexiono a cerca de lo contradictorio que es que cientos de personas vayan a la montaña a vivir la pasión de un deporte y dejen su mierda para deterioro del entorno por años y años….

Recordemos una vez más y demos ejemplo a nuestros niños. Esto es lo que tarda en degradarse la basura:

De 1 a 2 años. Colillas.

5 años. Un trozo de chicle.

10 años. Una lata.

200 años. Una zapatilla de cuero.

Entre 100 y 1000 años. Una botella de plástico.

4000 años. Una botella de cristal.

Y suma y sigue. Googleando un poco se encuentran estas y otras cifras y estudios aún más completos.

Para muestra os dejo algunas de las fotos que tomé al término de la subida a Peña Cabarga  de la Vuelta Ciclista a España el pasado jueves.

 

 

Oye… ¡Qué bonito el mar! ¡Qué bonita la montaña!…
¿A que sí?
Pues preservémoslo.

Ver Post >
Sobre el autor Montse Ferreras
Decía Hemingway: "el hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera”. En este blog quiero compartir pequeñas reflexiones e historias con las que me voy topando, que me van sugiriendo esa sencillez de la que hablaba el escritor y periodista estadounidense.