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Los ‘hombres de los bosques’ de Santillana
Teresa Cobo 12-01-2013 | 4:51 | 0

NUBA es hija de Tuah y hermana de Dahulu y nació el 24 de diciembre de 2010 en el Zoo de Santillana, adonde su madre llegó ya preñada desde el Zoo de Zúrich. Tiene dos años.
JULIANA es la segunda hija de Budi y María, nacida y criada a biberón en el Zoo de Santillana. Tiene 6 años (nació el 2 de octubre de 2006).
VICTORIA es la primera hija de Budi y María. Tuvo que ser criada a biberón porque su madre no sabía amamantarla. Nació el 8 de agosto de 2005 y tiene 7 años.
DAHULU es hijo de Tuah y llegó con su madre al Zoo de Santillana en noviembre de 2010, procedente del Zoo de Zúrich. Nació el 6 de noviembre de 2003 y ha cumplido 9 años.
TUAH llegó al Zoo de Santillana en noviembre de 2010, embarazada de Nuba y acompañada de su hijo Dahulu. Nació el 1 de agosto de 1994 y tiene 18 años.
BUDI es el macho dominante del grupo de orangutanes del Zoo de Santillana, centro al que llegó en 2004 desde el Zoo de Berlín. Tiene 20 años (nació el 11 de noviembre de 1992). Es padre de Victoria, Juliana y Silvestre, hijos que tuvo en el Zoo de Santillana con María, trasladada después al Zoo de Fráncfort para que aprendiera a amamantar a sus futuras crías. Silvestre fue enviado a su vez al Monkey World de Inglaterra cuando tenía 11 meses.

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La familia de orangutanes del Zoo ofrece una oportunidad poco común de conocer, aunque sea en cautividad, a esta especie en riesgo crítico de extinción

Budi y Tuah tienen dos hijos cada uno y ambos están ahora solteros. Son padres separados, aunque no por decisión propia. Fue el programa europeo de cría en cautividad de especies en peligro de extinción (EEP) el que decidió y arregló los respectivos ‘divorcios’ de estos orangutanes de Sumatra y el que les concedió la custodia de sus vástagos, aunque el tercer retoño de Budi, Silvestre, fue entregado en adopción a otra madre, Oshine, que está encantada con él en Inglaterra. Budi y Tuah son vecinos y residentes en el Zoo de Santillana del Mar desde hace dos años y el EEP quiere que formen pareja. Los dos primates se ven y se oyen a menudo, pero cada uno está en su casa y aún no han coincidido. Sí conviven cada día sus cuatro hijos, que han hecho piña.

Por encima de los sentimientos y los lazos de cada familia de orangutanes que vive en cautividad, el EEP coloca otros intereses que afectan al conjunto de la especie y decide los traslados y los cruces de estos inteligentes simios según criterios tendentes a evitar la endogamia y el empobrecimiento genético. Así fueron trasladados al Zoo de Santillana Tuah y Dahulu desde el Zoo de Zúrich en noviembre de 2010. Ella llegaba en avanzado estado de gestación y en diciembre de ese mismo año nació su hija Nuba.

Lejos quedan los días en que Tuah y su hijo Dahulu, recién trasladados, se parapetaban en un rincón abrazados el uno a otro y escondidos bajo una manta sin querer saber nada de lo que ocurría en ese nuevo entorno desconocido para ellos. El Dahulu con cara de niño asustado ha dado paso en esos dos años a un resuelto ‘hombrecito’ que luce una llamativa barba rubia, en contraste con el color caoba de su pelo. Cuando se echa la manta al hombro, parece un cómico Moisés guiando a su pueblo.

Dahulu, su madre y su hermana pequeña se unen todas las mañanas a Victoria y Juliana, las hijas de Budi. Los cinco componen un grupo familiar muy bien avenido del que sólo queda al margen el macho dominante, un magnífico orangután de 20 años de edad, con largos brazos, greñas pelirrojas que le caen en cascada y con el gran disco facial que caracteriza a los ejemplares dominantes. El imponente Budi cohabita con sus hijas, pero no le juntan con el resto del grupo para prevenir posibles rivalidades, en especial con el macho joven, Dahulu.

La ‘niña’ hiperactiva

Nuba, que cumplió dos años en diciembre, es una canija hiperactiva y pasa de mano en mano como una pelota. No solo su madre y su hermano se hacen cargo de ella, sino que Victoria y Juliana se enzarzan en interminables juegos con la chiquitina, y juntas van de liana en liana y de poste en poste. Todos son grandes trepadores, como corresponde a una especie que se cría en los árboles. Como Nuba no puede estarse quieta, es mucho más llevadero repartir la carga entre todos. Juliana, de 6 años, que siempre ha sido más revoltosa que la buenaza de su hermana Victoria, de 7, es una constante fuente de entretenimiento para la más pequeña. Pero las dos hijas de Budi se han hecho también muy amigas de Tuah, de 18 años.

Si el EEP de orangutanes envió a Tuah con su hijo fue con el objetivo de que el Zoo de Santillana llegue a organizar dos familias separadas. Dahulu está llamado a convertirse en el novio de Victoria y Juliana, con las que formará grupo aparte cuando lleguen a la edad fértil. Los machos suelen alcanzar la madurez sexual a partir de los 10 años y las hembras, entre los 8 y los 12. Con la separación se evita la posibilidad de que Budi copule con sus hijas o Dahulu con su madre, lo que acarrearía indeseables problemas de consanguinidad.

Tuah está destinada a ser la nueva pareja de Budi, aunque aún tiene a su cargo una hija muy pequeña. En estado salvaje, las crías permanecen con sus madres hasta que cumplen siete u ocho años, la edad actual de Dahulu, ya que necesitan de un largo aprendizaje para valerse por sí mismos en los bosques tropicales. Las hembras no suelen procrear hasta que se independiza el hijo a su cuidado, pero en cautividad es distinto y pueden quedar preñadas cada año. Para evitarlo, se les administran a las orangutanes los mismos anticonceptivos que utilizan las mujeres. El periodo de gestación es similar al de la especie humana, dura entre ocho meses y medio y nueve meses.

Al borde de la extinción

Los orangutanes de Sumatra son una especie en riesgo crítico de extinción que sólo subsiste en libertad en una zona de la isla de Indonesia que forma parte de su nombre. Este gran simio, que tiene una esperanza de vida de entre 40 y 60 años, se encuentra al borde de la desaparición por las agresiones a su hábitat. La deforestación por las talas para la industria maderera y la minería y por los incendios para ganar terreno al cultivo de las palmas aceiteras, pero también la captura ilegal de las crías para venderlas como mascotas han causado estragos en las selvas tropicales. La de Sumatra es una de las dos únicas especies de orangután que perviven en el planeta, junto con la de Borneo, más numerosa, pero igualmente amenazada. Los ejemplares de esta última son algo más grandes. Los humanos están a punto de acabar con unos individuos tan próximos a ellos que orangután significa en malayo ‘hombre de los bosques’ (orang = hombre y hutan = bosque).

 

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Nuba y sus hermanas
Teresa Cobo 13-08-2012 | 11:08 | 0

 

Nuba tiene 20 meses y sus gracias son uno de los grandes atractivos del Zoo de Santillana. T. COBO

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Las orangutanes Victoria y Juliana cuidan de la pequeña del grupo como si estuvieran unidas a ella por lazos de sangre

Pasa casi más tiempo con sus hermanas de adopción que con su madre. Es la ‘niña bonita’ de una familia única en España. No hay en todo el país ninguna otra de orangutanes de Sumatra, una especie en alto riesgo de extinción. Nuba tiene 20 meses y las gracias que hace con Victoria y Juliana son uno de los grandes atractivos del Zoo de Santillana.

La benjamina del grupo de orangutanes nació el 24 de diciembre de 2010, pero el público tardó meses en verla, porque su madre, Tuah, y su hermano Dahulu habían llegado en noviembre procedentes del Zoo de Zúrich y, cuando la nueva hembra, que venía preñada, parió, se encontraban en periodo de adaptación.

Tuah y su hijo permanecían todo el día abrazados y agazapados bajo una manta en un altillo de las dependencias interiores del que apenas bajaban para coger alimentos y regresar lo más rápido posible a su refugio. Quién los ha visto y quién los ve. Ahora conviven amistosamente con Victoria y Juliana como si fueran de la misma sangre. Sólo Budi, el gran macho dominante y padre de estas dos jóvenes orangutanes, sigue separado de los tres nuevos inquilinos, como medida de precaución. Budi, de 20 años, cohabita con sus hijas gran parte del día, pero no comparte espacio con los demás orangutanes.

Desde el principio, Victoria y Juliana, que mantienen entre ellas una excelente relación fraternal, manifestaron simpatía hacia Nuba. Pasan mucho tiempo con la pequeña primate, juegan con ella, la protegen si intenta trepar demasiado alto y son continuas sus muestras de afecto hacia su nueva hermana. Ambas fueron criadas a biberón porque su madre, María, que fue trasladada al Zoo de Fráncfort en octubre de 2010, no sabía amamantarlas. Crecieron casi como dos niñas, mimadas como hijas por los propietarios del Zoo de Santillana.

La integración posterior de Victoria y Juliana en su familia biológica fue un éxito y también han sido muy receptivas a la incorporación de los nuevos orangutanes procedentes de Suiza. Además de jugar con Nuba, también se divierten con su hermano Dahulu, que tiene 8 años, y se llevan muy bien con Tuah, la figura maternal del grupo, de 18 años. Nuba está contenta con sus parientes biológicos, pero siempre busca la compañía de sus hermanas adoptivas y no quiere separarse de ellas. Juntas, se lo pasan en grande.

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Una familia de orangutanes muy moderna
Teresa Cobo 02-04-2012 | 10:25 | 0

 

Victoria y Juliana juegan con su pequeña hermana adoptiva Nuba. T. COBO

 

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Los dos grupos del Zoo de Santillana se han unido en uno solo y Victoria y Juliana se han convertido en las mejores hermanas adoptivas para la bebé Nuba

Los dos grupos de orangutanes de Sumatra del Zoo de Santillana conviven ya como una sola familia, moderna y muy bien avenida. Sólo Budi, el gran macho adulto, permanece al margen para prevenir la rivalidad con el joven Dahulu, el único de su sexo, que podría salir mal parado en una hipotética pelea. Las demás son hembras, incluida la bebé de un año Nuba, y observar el cariño con que se tratan unas a otras es todo un ejemplo de cómo estos primates demuestran, en ocasiones, una inteligencia emocional superior a la del ser humano o, al menos, más saludable.

La familia original de orangutanes del zoo quedó desmembrada cuando, por decisión del programa europeo EEP de cría en cautividad de especies en peligro de extinción, María, la madre, fue trasladada al Zoo de Fráncfort para que aprendiera a amamantar a sus futuras crías, al ver cómo lo hacían otras hembras. Estaba de nuevo embarazada, pero, una vez allí, sufrió un abortó. Los tres hijos de María y Budi tuvieron que ser criados a biberón. Silvestre, el más pequeño, fue trasladado al Monkey World de Inglaterra cuando tenía once meses. Allí fue adoptado por Oshine, una orangután de Borneo que cuida de él. En Santillana quedaron Budi y sus hijas Victoria y Juliana.

Para recomponer el grupo, los responsables del EEP de orangutanes enviaron a Santillana, desde el Zoo de Zúrich, a Tuah, que venía preñada, y a su hijo Dahulu. En diciembre de 2010, nació Nuba. Un largo proceso de adaptación, que ha requerido de grandes dosis de paciencia, ha permitido la integración de las dos familias en una sola. Victoria, Juliana, Dahulu, Tuah y Nuba cohabitan alegremente por la mañana y, por la tarde, vuelven a separarse según su parentesco biológico, para que Budi, de 19 años, pueda disfrutar de la compañía de sus hijas.

Afecto fraternal

Dahulu, de 8 años, fue el primero que comenzó a compartir espacio y juegos con Victoria, de 6, y Juliana, de 5. Más tarde se incorporaron al conjunto Tuah, de 17, y la pequeña Nuba, que tiene un año y tres meses. Juliana demostró desde el principio más curiosidad que Victoria por sus vecinos, así que ahora su amistad con Dahulu es más estrecha que la de su hermana. Victoria, en cambio, siente más apego por Nuba. Entre Victoria y Juliana siempre ha habido una relación fraternal muy especial. En lugar de disputarse la comida, como es habitual entre primates, una hermana suele ofrecer alimentos a la otra y nunca se pegan. Ahora las dos dedican largos ratos a jugar con Nuba y a demostrarle su afecto, con el beneplácito de la madre de la criatura, Tuah.

Nuba es una diminuta y peluda saltimbanqui que no para quieta. Trepa con gran agilidad y se cuelga de todo lo que pilla. Victoria y Juliana suelen mecer las cuerdas de las que pende para columpiarla. A ellas mismas les encanta tomar impulso y balancearse de liana en liana. De espaldas, Nuba parece una peluca pelirroja y desgreñada con vida propia. Es un felpudillo con manos, una maraña inquieta que revoluciona la instalación, pero, cuando se vuelve hacia la cristalera y se detiene un segundo, aflora su carita de niña buena.

QUIÉN ES QUIÉN EN LA FAMILIA

Budi. (19 años). Es el macho dominante y padre de Victoria, Juliana y Silvestre, hijos que tuvo en el Zoo de Santillana con María, trasladada al Zoo de Fráncfort para que aprendiera a amamantar a sus futuras crías. Silvestre fue enviado al Monkey World de Inglaterra cuando tenía 11 meses.
Victoria. (6 años) La primera hija de Budi y María. Criada a biberón.
Juliana. (5 años) Segunda hija de Budi y María. También criada a mano.
Tuah. (17 años). Llegó del Zoo de Zúrich. Vino con su hijo Dahulu y, además, en avanzado estado de gestación.
Dahulu. (8 años) Es hijo de Tuah y acompañó a su madre desde Zúrich. Está llamado a convertirse en pareja de Victoria y Juliana.
Nuba. (1 año) Es hija de Tuah y hermana de Dahulu y nació en el Zoo de Santillana, adonde su madre llegó ya preñada desde Zúrich.

 

 

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La niña más mona de Santillana
Teresa Cobo 31-05-2011 | 12:36 | 0

Nuba asoma, curiosa, por debajo de la cabeza de su madre, Tuah. T. COBO

La orangután Tuah comparte por fin con el público que asiste al Zoo sus momentos más maternales con Nuba, de cinco meses

TERESA COBO
Nuba mira, tímida y graciosa, a quienes la espían al otro lado de la puerta. Siente curiosidad por ver lo que hay más allá de los largos brazos de su madre. Tiene cinco meses y el pelo cobrizo de la cabeza le crece en punta. Durante sus primeras semanas de vida, fue imposible saber si era ‘niño’ o niña’. Su madre la ocultaba con tanto celo que los cuidadores del Zoo de Santillana tardaron en conocer el sexo de la pequeña orangután de Sumatra. Nació el 24 de diciembre de 2010 y han tenido que pasar cinco meses para que Tuah se desinhiba y comparta con el público sus momentos más maternales.

Tuah seguiría todavía escondida bajo una manta con su hijo Dahulu y su hija Nuba de no haber sido porque José Ignacio Pardo de Santayana, el dueño del zoo, se mostró firme. «Estas son unas blandas», dice en alusión a su mujer, Maribel Angulo, copropietaria del recinto, y a Andrea González, la bióloga. La hembra de orangután llegó a Santillana desde el Zoo de Zúrich el pasado mes de noviembre. Estaba preñada y la acompañaba Dahulu, de 7 años. Madre e hijo permanecían aferrados el uno al otro en una estancia interior, subidos a un altillo y sin asomar apenas del cobertor que los cobijaba. Maribel y Andrea se armaron de paciencia y los agasajaban con todo tipo de palabras cariñosas. Colocaban un surtido de manjares en el suelo y entre las rejas de la puerta, pero no había forma de hacerlos bajar en presencia de ellas y, aún menos, de animarlos a salir al patio, donde son visibles para los visitantes.

«Se acabó», espetó un día José Ignacio. «Si quieren comer, que salgan al exterior, y la comida se les coloca repartida por los rincones y en trocitos, para que trabajen un poco». Y así fue. Aprendieron que, si querían alimentos, tenían que salir a por ellos. Ahora disfrutan del sol y del aire libre, pero también sienten un gran afecto por sus comprensivas amigas humanas. Tuah es hoy mucho más generosa con el público que mira desde detrás de las cristaleras y no se empecina en esconderse para dar de mamar a Nuba o en meterla en su regazo para que no se note que existe.

El pequeño lavandero
Dahulu tiene gran afición a las colchas y los trapos, como el resto de orangutanes, que se tapan o disfrazan con ellos, pero él tiene vocación de lavandero y le encanta remojarlos en la charca que hay en su instalación. Aunque Tuah vuelca toda su atención sobre Nuba, siempre mima al mayor, o casi siempre. Cuando se trata de disputarse la comida, no tiene miramientos y el pobre Dahulu se lleva algún que otro empellón.

Esta familia es observada con intriga por el otro trío de orangutanes del zoo: el gran macho Budi, con sus melenas pelirrojas y sus descomunales manos, y sus dos hijas, Victoria, de 6 años, y Juliana, de 5. Las dos jovencitas se encaraman en los postes de su recinto para fisgar a los vecinos del patio colindante. Por el momento, seguirán separados. Los planes de futuro son juntar a Budi con Tuah y unir en otro grupo a Dahulu, Victoria y Juliana.

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Nuba acaba con la era del biberón
Teresa Cobo 20-04-2011 | 2:39 | 0

Tuah protege a Nuba, en el Zoo de Santillana. T. COBO

La nueva bebé orangután del Zoo de Santillana, de cuatro meses, se cría con su madre, Tuah, que la cuida con mimo y esmero

T. C.

Han tenido que pasar 16 años para que sea posible observar en España cómo una hembra de orangután de Sumatra se ocupa de su bebé. La única familia de esta especie que hay en el país vive en el Zoo de Santillana del Mar, pero las tres últimas crías nacidas en el recinto han tenido que ser alimentadas a biberón por los cuidadores, ya que su madre, María, no sabía amamantarlas. Nuba nació el pasado 24 de diciembre, Nochebuena, y es hija de otra orangután, Tuah, de 17 años, que llegó preñada a Santillana, procedente del Zoo de Zúrich y acompañada por su hijo Dahulu, de 7 años. Desde que nació su hija, no se ha separado de ella y ha sido muy celosa de su intimidad, ya que el parto le sobrevino en pleno proceso de adaptación a su nuevo entorno.

María, de 16 años, era la única orangután nacida en el Zoo cántabro que fue criada por su madre biológica, pero Ann murió y María no tuvo ocasión de aprender a criar a sus futuros bebés, porque le faltó la compañía de otras hembras a las que observar. Sus tres hijos, Victoria, Juliana y Silvestre, fueron criados a biberón.

Tuah llegó en noviembre para sustituir a María, que, de nuevo embarazada, fue trasladada al Zoo de Fráncfort el pasado mes de octubre para que, al convivir con otras orangutanes, aprendiera a dar de mamar. Por desgracia, la cría no ha sobrevivido. Victoria y Juliana, las hijas que dejó en Santillana, observan ahora los cuidados que Tuah proporciona a Nuba, de manera que ellas sabrán qué hacer cuando alcancen la edad fértil y convivan con Dahulu, que se convertirá en el novio de ambas, dado que no hay lazos de sangre entre ellos.

Silvestre nació el 31 de diciembre de 2009 y se convirtió en la gran atración del Zoo. El 1 de diciembre de 2010, con once meses, fue enviado al Monkey World de Inglaterra para que aprendiera a vivir como un simio y no como un ser humano, y para evitar futuros problemas de consanguinidad, por apareamiento con sus hermanas biológicas. Hoy ha sido aceptado por Oshine, una madre orangurán adoptiva, en el centro inglés especializado en primates, y ambos se profesan un gran cariño.

En la actualidad, la familia de orangutanes de Sumatra del Zoo de Santillana la componen Budi y sus hijas Victoria y Juliana; Tuah, llamada a convertirse en la nueva pareja del macho, y los dos hijos de esta hembra, Dahulu y Nuba, que ahora es la benjamina. A sus cuatro meses, la pequeña es la nueva estrella del zoológico.

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