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Nadia

Chelewa parece Moja y viceversa
Teresa Cobo 30-09-2012 | 11:29 | 0

Chelewa se golpea el pecho en el recinto exterior de Cabárceno. T. C.

 

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El embarazo ha vuelto desganada a la gorila que llegó de Praga y, en cambio, la que vino de Basilea ha recuperado su yo más juguetón

Es como si hubieran intercambiado sus identidades. Chelewa parece Moja y Moja parece Chelewa. La revoltosa, la incansable, la de menor tamaño era Moja, un ‘terremoto’ que revolucionó al grupo de gorilas de Cabárceno cuando llegó, procedente del Zoo de Praga. Ahora, en cambio, es Chelewa la que da palmadas, la que se golpea el pecho, la que tamborilea sobre los troncos y la que se exhibe con ademanes de chulapa y de flamenca. Y Moja, que era la más pequeña a pesar de tener un año más que su amiga, ya la supera en peso. El truco está en la preñez. Si hace meses era Chelewa la embaraza, ahora lo es Moja. Las circunstancias las han transformado.

Chelewa vuelve a ser la que era antes de su hasta ahora único embarazo. Vino del Zoo de Basilea en marzo de 2010. El pasado 24 de abril tuvo a su hija, el primer bebé gorila nacido en Cabárceno, pero once días después la cría murió aplastada por accidente. Moja, que había llegado el 29 de noviembre de 2011 al parque cántabro, recuperó a su efímera compañera de juegos, que se había distanciado de ella a medida que avanzaba su estado de gestación. La echaba de menos. Durante los últimos meses de embarazo, Chelewa, de 6 años, se mostraba apática, no tenía el cuerpo para jotas y soportaba con resignación los embates de Moja, que la chinchaba para incitarla a jugar. Mientras duró su corta maternidad, Chelewa se mantuvo apartada, pendiente en exclusiva del cuidado de su hija, y Moja se sintió sola: ni el macho, Nicky, de 25 años, ni la otra hembra, Nadia, de 32, daban el perfil para corretear con una jovencita de 7 años.

Ahora es Chelewa la que siente esa relativa soledad que la ha empujado a buscar más a menudo la compañía de la veterana Nadia e incluso la del macho, como en su momento le ocurrió a Moja. La suiza ha recuperado el gusto por el juego y suele provocar a la checa para que entre al trapo, aunque sin llegar a los niveles de incordio que ella soportó por parte de la otra. Siempre ha sido un punto más apacible.

Moja, apática, descansa en una hamaca de las dependencias interiores. T. C.

Moja ha padecido muy pronto las molestias del embarazo. Aunque el parto no está previsto hasta marzo, le ha cambiado el carácter. Es mucho más pasiva y perezosa que antes, pero todavía es manducona, sobre todo si hay comida de por medio. Además, ha crecido y está bastante más rellena que cuando llegó de Praga. Pesa 68,5 kilos, exactamente dos más que Chelewa. A ambas les queda margen hasta alcanzar los 80 kilos que suele pesar una hembra adulta. No es el caso de Nadia, que supera los 118, ya que es un ejemplar fornido y una gran comedora. Nicky, el espalda plateada del grupo, pesa 203 kilos y sigue una dieta para no llegar a los 230 que marcaba la báscula cuando fue trasladado desde el Zoo de Madrid, con Nadia, en abril de 2007.

La muerte de Tatu

El embarazo de Moja es seguido con expectación por los aficionados a los gorilas de la República Checa, que son legión, ya que un programa de televisión llamado ‘Odhaleni’, una parodia del formato ‘Gran Hermano’, permitió observar a los ejemplares del Zoo de Praga las 24 horas del día. Moja, que fue el primer bebé gorila nacido en el país, adquirió una enorme popularidad y, un año después, los checos asistieron en directo al nacimiento de su hermano Tatu. La marcha de Moja causó disgusto en la República Checa. Pero la verdadera tragedia estaba por llegar. El pasado 27 de julio, Tatu sufrió un accidente horrible. El pequeño gorila, de cinco años, metió la cabeza entre las hebras de una soga deshilachada y se ahorcó de forma accidental. La noticia del embarazo de Moja actuó semanas después como paliativo al mazazo que supuso la muerte de su hermano. A sus sufridos padres aún les queda el pequeño Kiburi, de dos años.

También la temprana muerte del bebé gorila nacido en Cabárceno fue dolorosa, en especial para los cuidadores del recinto. El primer embarazo de Moja, al que podría sumarse en breve el segundo de Chelewa, puesto que Nicky copula con ambas, ha devuelto la ilusión por ver pronto en Cantabria crías de gorila de llanura, que estarán bajo la supervisión del programa europeo de reproducción en cautividad de especies en peligro de extinción (EEP).

Nadia, en el recinto interior, lleno de ramas de sauce, castaño, avellano y roble estos días. T. C.

Nicky, el 'espalda plateada' del grupo de Cabárceno, durante el almuerzo de las doce. T. C.

 

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El bebé cambia a los gorilas
Teresa Cobo 29-04-2012 | 12:05 | 0

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Chelewa cuida del bebé cuatro días después del parto. T. COBO

Chelewa se aísla con su hija, Moja se acerca más a Nadia y ésta flirtea con Nicky

La llegada del bebé ha roto el orden establecido entre los miembros del grupo de gorilas de Cabárceno. Poco a poco cambian las relaciones que mantenían entre ellos y el papel que desempeñaban. Ni que decir tiene que la vida de la madre, Chelewa, de 6 años, ha dado un giro radical. No hace otra cosa que atender a la cría y su nueva responsabilidad la aparta de las otras dos hembras y del macho.

Antes del parto, Chelewa era la favorita de Nicky, y, por tanto, la primera en la jerarquía. Es mucho más joven que el macho, de 26 años, y que Nadia, de 32. Por eso, cuando se incorporó Moja, de 7 años, hace cinco meses, tardó muy poco en superar sus celos y en dejar de perseguirla rama en mano para defender su dominancia. En sólo unos días se convirtieron en buenas compañeras. Chelewa tenía por fin una amiga de su edad con la que jugar. Pero la gestación transformó su cuerpo y se sintió distinta y pesada. Chelewa no estaba para fiestas y Moja acusó el cambio.

En las últimas semanas del embarazo de Chelewa, Moja comenzó a acercarse a Nadia, que ocupa el puesto más marginal en el escalafón del grupo y lleva una vida bastante independiente. La perseverancia de la traviesa Moja ha dado sus frutos y Nadia se muestra cada vez más afectuosa con ella. De hecho, han llegado a jugar juntas durante más de una hora.

Nadia, que ni se inmutó con el nacimiento del bebé, ha empezado a sentir celos y, aunque de forma muy esporádica, se acerca a incordiar un poco a Chelewa. Pero la que más pelusa tiene es Moja. Hay ratos en los que no para de chinchar. Parece molesta porque toda la atención de su amiga es para esa cosilla de la que no se desprende ni un segundo. Y, al mismo tiempo, siente una gran curiosidad y le gustaría coger al bebé.

Padre indiferente

Nicky permanece impasible. Así como su papel fue muy activo en la defensa de Moja cuando se incorporó al grupo para protegerla de los ataques de las otras dos gorilas, con la cría se muestra pasota. La respeta, pero tampoco interviene para frenar los excesos de las ‘chicas’ con su supuesta favorita. Chelewa ha aprendido a defenderse sola de las intromisiones de las otras dos en el círculo de intimidad que forma con su hija. De hecho, si Chelewa le planta cara a Moja para que la deje en paz, Nicky la tose a ella más que a la nueva.

Habrá que esperar para ver cómo se reestructura el grupo y qué nuevas sensibilidades se despiertan en cada uno de sus miembros. Nadia, que desde la llegada de Chelewa y, después, la de Moja pintaba muy poco en la consideración de Nicky, coquetea de nuevo con él. Quién lo iba a decir. La veterana ha aprovechado el vacío que se ha abierto entre el macho y las dos jóvenes, por la maternidad de una y lo pendiente que anda de ella y de su bebé la otra, para tratar de llenar ese hueco. Nadia se insinúa y parece que Nicky no le hace ascos.

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Un bebé gorila en la barriga de Chelewa
Teresa Cobo 11-03-2012 | 1:23 | 0

 

Cabárceno espera para finales de mes el primer nacimiento de una cría de la especie en el parque

Los gorilas de llanura siguen una dieta rica en frutas que suele hincharles la tripa. Pero la barriga que luce Chelewa ya no es posible achacarla a un atracón. Es evidente que está preñada. Si no surgen complicaciones, la más joven del grupo de Cabárceno será madre dentro de tres o cuatro semanas y su hijo será el primer bebé gorila que nazca en el parque cántabro. Aunque sólo tiene seis años, Chelewa es la hembra dominante, porque Nicky, el macho, así lo ha decidido.
Son cuatro en la manada. Nicky, de 25 años, es un imponente ‘espalda plateada’ con suficiente equilibrio mental para convertirse en padre. «Es un gigante amable, gentil, tranquilo y tolerante. Siempre sabe cómo comportarse. Es el jefe, pero no ejerce presión sobre sus chicas. Si se pelean entre ellas, simplemente las tose para que sepan que tienen que separarse», dice Lucía Gandarillas, capataz del recinto de gorilas de Cabárceno.
Chelewa es primípara, pero el equipo veterinario del parque confía en que sepa atender a su hijo y amamantarlo sin que sea preciso recurrir al biberón. No ha visto nacer a otros gorilas, pero ella no se destetó de su madre, Wima, hasta que cumplió cuatro años y medio, de manera que debe recordar lo que es dar el pecho. Esa chupona es ahora la jefa. «Chelewa es la reina de la instalación. Es la que tiene prioridad para coger los alimentos y para todo lo demás. Últimamente ha dejado un poco de lado el juego y ha madurado bastante», explica Eduardo Pérez, uno de sus cuidadores.
La revoltosa
El avanzado estado de gestación de Chelewa ha puesto freno a sus juegos con la más revoltosa del grupo, Moja, que se incorporó hace tres meses, procedente del Zoo de Praga. Fue la primera gorila nacida en la República Checa, donde se convirtió en un fenómeno de masas. «Es muy juvenil, muy niña todavía. Aunque es un año mayor que Chelewa, su actitud es mucho más juguetona. Da gusto verla disfrutar», afirma el cuidador Ulises Díaz.
Con la llegada del bebé, Moja verá frustradas sus ansias de compartir travesuras con Chelewa, pero puede ser de gran ayuda para su amiga. En Praga le gustaba coger a sus dos hermanos pequeños y se los cargaba a la espalda.
Nadia tiene 32 años y fue madre en su momento, en el Zoo de Madrid, por lo que su experiencia será valiosa. «A mi juicio, Nadia es la que da estabilidad al grupo. Cuando vinieron Chelewa y su madre a esta instalación, fue ella quien las acogió y cuidó. Para mí, es la más inteligente. Domina el lenguaje gestual entre los humanos y ella», asevera el cuidador Rubén Saiz. Wima murió por un parásito que trajo consigo desde el Zoo de Basilea. Nicky pasó a proteger a la huérfana Chelewa y le dio el papel de favorita. Nadia quedó un poco al margen.
Un vocabulario propio
Nicky, Nadia, Chelewa y Moja no están preocupados por las cifras del paro ni por los recortes del Gobierno. En lo demás, son casi iguales a nosotros y es «mucho» lo que nos pueden enseñar. «Con ellos he aprendido tolerancia. No necesitan gritar ni chillarse ni insultarse para comunicarse. Poseen un vocabulario propio muy amplio, basado en gruñidos, toses, gritos, ronroneos que son equivalentes a nuestras palabras. Y tienen mucho lenguaje gestual y postural», refiere Lucía.
A Eduardo los gorilas le han enseñado «lo que es la responsabilidad dentro de un grupo o comunidad. Cada uno tiene su papel y lo ejecuta muy bien. Se protegen entre ellos y la relación que tienen, sin duda, es muy buena». Rubén aprecia, sobre todo, «la inteligencia de estos animales. Me he dado cuenta de que no somos el centro de la naturaleza ni mucho menos. Los gorilas, los primates en general, son tan inteligentes como nosotros, lo que pasa es que tienen otra forma de desarrollarse en la vida».
Ulises destaca la capacidad de los gorilas para discurrir. «Reflexionan y llegan a utilizar herramientas, por ejemplo para sacar de las termiteras los alimentos. O se dan cuenta de que con una rama pueden hacer una escalera para poder llegar a recoger un cacahuete que les hemos colgado por la instalación».
Su otra familia
 Si se les pregunta a los cuidadores a qué perfil deben responder las personas que desempeñan un trabajo como el suyo, brotan en cascada sustantivos como «paciencia», «dedicación», «empatía», «tranquilidad», «respeto», «constancia», «capacidad de observación». Deben estar atentos para detectar día a día las necesidades afectivas o sanitarias de cada uno de los gorilas. «Forman parte de tu familia, pero no son nuestras mascotas. Son animales salvajes». «Hay que buscar el equilibrio emocional. Es fundamental que tengan más confianza entre ellos mismos, que entre nosotros y ellos». «Tienen que ser lo más independientes posible, aunque, lógicamente, existe un vínculo entre cuidador y animal», exponen entre todos.
QUIÉN ES QUIÉN EN LA INSTALACIÓN

 Gorilas

Nicky.

Nicky: Llegó a Cabárceno en abril de 2007, procedente del Zoo de Madrid, para estrenar el recinto de los gorilas del parque. Tiene 25 años (nació en 1987). Es el único macho del grupo, un ‘espalda plateada’. Su equilibrio mental es ejemplar, pese a que fue víctima del tráfico ilegal y vivió en cautividad y entre humanos durante sus primeros años.

Nadia.

Nadia: Vino a Cabárceno con Nicky, en la misma fecha y también desde el Zoo de Madrid, donde se quedó, como macho dominante, su hijo Malabo, nacido en 1991 de sus relaciones con Bioko, el anterior jefe de la manada, ya fallecido. No ha vuelto a quedar preñada. Ha cumplido 32 años (nació en 1980) y padece de agorafobia. También fue capturada y apartada de la vida salvaje.

Chelewa.

Chelewa: Fue trasladada desde el Zoo de Basilea a Cabárceno en marzo de 2010 cuando tenía 4 años. Acompañaba a su madre, Wima, de 11, que murió en otoño de ese mismo año por hidatidosis, una enfermedad crónica causada por un parásito inexistente en España, pero que sí se da en Suiza, su país de origen. Chelewa cumplió 6 años el pasado 24 de diciembre (nació en 2005).

 

 

Moja.

Moja: Se incorporó a Cabárceno el 29 de noviembre de 2011. Tiene 7 años. Fue el primer bebé gorila nacido en la República Checa, el 13 de diciembre de 2004, donde se convirtió en un fenómeno de masas gracias a un programa emitido a través de Internet en el que podía seguirse su vida las 24 horas. Jugaba un papel relevante en el grupo de Praga, pero el único macho era su padre, y era necesario trasladarla.

 

 

Humanos

Lucía Gandarillas: capataz

Cristina Sala: cuidadora

Rubén Saiz: cuidador

Eduardo Pérez: cuidador

Ulises Díaz: cuidador

 

Chelewa, embarazada de alrededor de ocho meses, picotea frutos secos. SANE

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Los gorilas de Cabárceno, de ‘picnic’
Teresa Cobo 15-01-2012 | 6:16 | 0

 

Chelewa come, muy a gusto, las hojas de lechuga que ha conseguido.

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La agorafobia de Nadia le impide acompañar a Nicky, Chelewa y Moja en sus almuerzos campestres

Los gorilas de Cabárcenos salen todavía de ‘picnic’, pese a la entrada del invierno. Gracias a los días soleados de este atípico enero, aún es posible verlos almorzar en el exterior, a todos menos a Nadia, la hembra más veterana, que sufre de agorafobia. El pánico a los espacios abiertos ya lo padecía en el Zoo de Madrid y, desde que estrenó, junto con Nicky, el recinto de Cabárceno, en abril de 2007, nunca ha querido conocer la pradera.

A los cuatro gorilas de llanura de Cabárceno les encanta la gran sala acristalada en la que pasan la mayor parte del día. Junto con los establos de las jirafas y con el reptilario, es una de las tres estancias climatizadas del parque, y estos inteligentes primates se sienten muy cómodos en ella. Pero a sus cuidadores no les gusta que el público se vaya con la falsa impresión de que es el único espacio del que disponen. Mucho más amplio que el recinto interior es el exterior, un área verde y ajardinada a la que pueden salir siempre que les apetezca.

Para animar a Nicky, Chelewa y Moja a que se ejerciten fuera, los cuidadores les dan de comer en el exterior tres veces al día: a las 10.00, a las 12.00 y a las 16.00 horas, siempre y cuando haga buen tiempo. En invierno se rompe esa perioricidad. A mediodía del sábado 14 de enero, día tibio y soleado, les lanzaron varias cajas de cartón con comida en el jardín. Esta forma de servirles los alimentos es una de las estrategias que utilizan para incentivar el juego. Otras veces recurren a sacos. Los gorilas abren sus regalos y sacan con gran habilidad la lechuga, el pan, los puerros, las zanahorias, la piña y lo que toque en el menú del día, siempre variado.

La más revoltosa

Moja, que llegó el 29 de noviembre desde el Zoo de Praga, ha aportado dinamismo al grupo. Es a la que más le gusta salir y enredar con las ramas de los árboles, con cajas, con sacos y con todo lo que pilla. A veces hace escapadas ella sola y, en otras ocasiones, tira de Nicky y de Chelewa para disfrutar de compañía al aire libre. Mientras los tres comen fuera, Nadia asoma a duras penas, sin despegarse de la puerta, lo justo para hacer acopio de frutas y verduras. Agarra todo lo que puede con la boca y con las dos manos, y entra rauda al recinto cerrado para comérselo todo tranquila y a resguardo.

La convivencia entre los cuatro simios es muy buena, superadas las primeras tensiones entre las hembras con la incorporación de la nueva. Nadia, a sus 31 años, ya estaba algo apartada. Antes de la llegada de Moja, Chelewa, de 6 años, era la favorita de Nicky, con la que se había apareado en varias ocasiones. De momento, esa preferencia no ha cambiado. Puesto que está en edad fértil, hay muchas posibilidades de que este año nazca el primer bebé gorila en Cabárceno. También Moja, de 7 años, está en condiciones de gestar, por lo que, si establece relaciones sexuales con el macho, incrementará la capacidad de reproducción en cautividad de esta especie en riesgo de extinción. El embarazo de una gorila tiene una duración similar al de las mujeres, unos 273 días.

Moja se aparta con su caja de verduras para disfrutar tranquila del contenido.

Nicky es un precioso ‘espalda plateada’ de 25 años. Un gorila de llanura adulto suele pesar entre 140 y 180 kilos. Hay ejemplares que alcanzan bastante más peso. El macho de Cabárceno, que ahora mismo marca en la báscula alrededor de 205 kilos, es un señor primate. La capataz del recinto de gorilas, Lucía Gandarillas, está muy orgullosa de Nicky y sale en defensa de su equidad. Aunque es cierto que Nadia se llevó algún pescozón de más en las trifulcas que, por celos, se entablaron durante los primeros días entre Chelewa y Moja, Lucía asegura que, si Nicky amonesta a la veterana, es porque ella también ha estado implicada en las riñas entre ‘chicas’ (o al menos así lo ha creído él). “Nicky es justo”, sentencia.

En cualquier caso, el macho sólo pretende evitar las agresiones entre las hembras e impone orden con autoridad, pero sin mostrarse agresivo. Nicky maneja el grupo igual que lo haría un gorila en libertad y tiene mucho mérito, ya que de pequeño fue víctima del tráfico de animales y lo introdujeron ilegalmente en España tras su captura en África. Durante años se crio con un particular, pero la presión social propició su cesión al Zoo de Madrid, donde fue amparado por Nadia, que ejerció un papel maternal, hasta que se les trasladó como pareja a Cabárceno. Con Nadia, no ha habido reproducción, pero la presencia de Chelewa y Moja multiplica las probabilidades de procreación de la especie en el parque.

HISTORIAL

Nicky: Llegó a Cabárceno en abril de 2007, procedente del Zoo de Madrid, para estrenar el recinto de los gorilas del parque. Tenía 21 años y ahora tiene 25. Es el único macho del grupo, un ‘espalda plateada’. Disfruta de un físico imponente y de un equilibrio mental ejemplar, pese a que fue víctima del tráfico ilegal y vivió en cautividad y entre humanos durante sus primeros años.

Nadia: Vino a Cabárceno con Nicky, a los 26 años, en la misma fecha y también desde el Zoo de Madrid, donde se quedó, como macho dominante, su hijo Malabo, nacido en 1991 de sus relaciones con Bioko, el anterior jefe de la manada, ya fallecido. No ha vuelto a quedar preñada. Ha cumplido 31 años y padece de agorafobia. Es una gorila muy inteligente.

Chelewa: Fue trasladada a Cabárceno en marzo de 2010 cuando tenía 4 años. Acompañaba a su madre, Wima, de 11 años. Ambas procedían del Zoo de Basilea. Wima murió en otoño de ese mismo año por hidatidosis, una enfermedad crónica causada por un parásito inexistente en España, pero que sí se da en Suiza, el país de origen de estas primates. Chelewa cumplió 6 años el pasado 24 de diciembre. La manera en que fue engendrada es poco corriente. Su padre, Viatu, un joven gorila que tenía 9 años, se apareó con Wima en un descuido del macho dominante, Kisoro, de 17 años, el único con derecho, según la jerarquía, a cubrir a las hembras, algo que, además, no suele ocurrir antes de que cumpla 12 años. La curiosa historia de amor se descubrió cuando Chelewa tenía 2 años, por un test de paternidad que reveló la precocidad y el carácter transgresor de Viatu.

Moja: Se incorporó a Cabárceno el 29 de noviembre de 2011. Tiene 7 años. Fue el primer bebé gorila nacido en la República Checa, donde se convirtió en un fenómeno de masas gracias a un programa emitido a través de Internet en el que podía seguirse su vida las 24 horas, con 16 cámaras instaladas en el recinto de los gorilas. Ocupaba un papel relevante en la jerarquía del grupo de Praga, pero el único macho era su padre, y era necesario trasladarla a un centro donde pudiera encontrar pareja.

 

 

Nicky saborea un puerro en el recinto exterior de los gorilas de Cabárceno.

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Las novias de Nicky, inseparables
Teresa Cobo 06-01-2012 | 11:12 | 0

Chelewa no sólo ha dejado de pegar con ramas a Moja, la nueva gorila de Cabárceno, sino que la imita y siempre juega con ella
De rivales, a amigas íntimas. Poco han tardado las dos gorilas más jóvenes de Cabárceno en descubrir que jugar juntas es muy entretenido. Chelewa, la favorita de Nicky, el macho del parque cántabro, recibió a Moja de muy malos modos cuando se incorporó al grupo, procedente del Zoológico de Praga. Pero los latigazos que le propinó rama en mano han quedado atrás. Ahora se han aficionado la una a la otra, se lo pasan en grande y apenas se separan.
Moja, de siete años, ha ganado confianza desde su llegada a Cabárceno, el 29 de noviembre de 2011. Exhibe imaginación y gracia, sobre todo cuando utiliza cajas de fruta o sacos como juguetes. Su entusiasmo resulta contagioso. Chelewa, de seis años, ha comenzado a imitarla y enseguida se suma a sus travesuras. Desde el primer momento, Nicky, de 24 años, supo defender a Moja de las otras dos hembras, Chelewa y Nadia, la cuarta componente del clan y la mayor, con 31 años.
Los grupos de gorilas están muy jerarquizados y, en el de Cabárceno, Chelewa era la jefa, por deseo de Nicky, que es el que decide. Chelewa y Moja han entablado una competición psicológica para ver cuál de las dos se impone en las preferencias del macho. De momento no hay una clara ganadora y ese desafío no las impide ser buenas compañeras y demostrarse su afecto con abrazos.
Desde que se incorporó la nueva primate, hace más de un mes, no ha habido sexo en el grupo. Nicky ya se había apareado con Chelewa y habrá que ver qué ocurre con Moja, que también está en edad fértil. En Cabárceno ha dejado de tomar los anticonceptivos que le administraban en su centro de origen, ya que el único macho del grupo era su padre y querían prevenir un posible embarazo perjudicial para la salud genética de la especie.
Nadia, el último mono
Tanto Moja como Chelewa pueden quedar preñadas y parir al que sería el primer bebé gorila nacido en Cabárceno. Nadia, la veterana, se ha convertido en el último mono del grupo, en el chivo expiatorio al que le toca pagar los platos rotos por las otras dos. Nicky la castiga a ella por las fechorías de las jóvenes. No permite que Nadia le toque un pelo a su nueva novia checa. Pero si la que ha sido hasta ahora su favorita, Chelewa, incordia a Moja, al final, la que se ve obligada a correr para evitar un manotazo también es Nadia, aunque no se haya inmiscuido en el asunto. Desde luego, si no venimos del mono, vamos hacia él.

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