El Diario Montañes

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Los osos pequeños enseñan a ‘Aragón’ a pelear
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Teresa Cobo | 19-02-2014 | 14:41

El amigo de 'Aragón' es más pequeño, pero domina la técnica y lo tumba. T. COBO

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Saben que es inofensivo y lo buscan para jugar porque les gusta tumbar a uno más grande

Los osos pequeños enseñan a ‘Aragón’ a luchar y a defenderse. Oseznos que nacieron el mismo año en el recinto de Cabárceno permanecen juntos después de independizarse de sus madres para protegerse mejor de posibles ataques de machos mayores. Algunos son hermanos y otros solo colegas. Pelean cada día entre ellos para entrenarse sin hacerse el menor daño. Hay un grupo de jóvenes que tienen tres años y son los que con mayor frecuencia buscan a ‘Aragón’. En concreto, uno de ellos se ha encaprichado de él como compañero de juegos y le sigue a menudo. Le encanta tumbar a un individuo más grande que él y que le vean en su compañía. Se ha dado cuenta, como los demás, de que es inofensivo e inexperto y no le impresiona su volumen. ‘Aragón’ tiene cuatro años y, por ser balcánico, crecerá más que la mayoría.

‘Aragón’ no sale de la pradera de los osos desde que se ha atrevido a bajar. Disfruta, aunque abunden los momentos de tensión. Juega con sus pequeños vecinos encantado de la vida, aunque la frecuencia con la que le requieren a veces le resulta excesiva. Las peleas entre amigos son valiosas lecciones para él. No domina la técnica y eso hace que casi siempre acabe debajo del contrincante pese a su mayor corpulencia. Pero aprende rápido.

En el grupo de amigos que se ha echado ‘Aragón’ hay un osezno más oscuro y un poco más grande y peludo que los demás. Es él único al que no le hace gracia que se una el nuevo, por mucho que sean los otros los que reclamen su compañía. Así que, cuando ve que pelea con alguno de su cuadrilla, suele incordiar. Si el otro arremete, ‘Aragón’ sale por patas. También otros ejemplares más grandes se entrometen cuando le ven jugar con los pequeños. Y ‘Aragón’ ya se está cansando de que lo chuleen. Aunque él no los entiende y no pueden afectarle, desde el mirador de turistas se oyen comentarios como este: “Mira a ese grande cómo lo acojonan los pequeños”. Esto no puede seguir así. Y no tardará en cambiar.

Los juegos con los jóvenes son estupendos para el aprendizaje de 'Aragón'. T. COBO

‘Aragón’ se entretiene en la planicie con su amigo más habitual. Y  llega como un ciclón el listo de turno para interrumpirlos. Echa a correr, como siempre, pero su perseguidor no desiste y casi le muerde una pata a la carrera. Hasta aquí podíamos llegar. ‘Aragón’ se vuelve enfadado y le planta cara. Le ha bastado un gruñido y permanecer quieto delante del otro para que su atacante recule.  Acaba de decir basta. Ya está bien de correr humillado. No le han hecho falta grandes alardes para que el otro se lo piense mejor. Vamos aprendiendo todos.

Cuando coja confianza, ‘Aragón’ se atreverá con los grandes, que también se entrenan entre ellos en la pradera, ahora que el frío templa los ánimos, las hembras no están en celo y la mitad de los rivales ha hibernado. La vida en el territorio de los osos es una escuela exigente y, aunque ‘Aragón’ es todavía el alumno torpe que paga las novatadas, progresa adecuadamente. Quién sabe si no llegará a ser el amo del patio. Hoy ya ha hecho los deberes.

  • Elektra SetentayCuatro

    Que ganas tengo de que llegue el verano y escaparme de nuevo a verle… aunque tengo cierto miedo de no reconocerle entre tanto oso jejeje

  • Elektra74

    Que ganas tengo de que llegue el verano y escaparme de nuevo a verle… aunque tengo cierto miedo de no reconocerle entre tanto oso jejeje

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