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‘La Güela’ sigue viva y en Cantabria

2011 octubre 12
por Teresa Cobo de la Hera

'La Güela' sale del remolque especial en el que fue trasladada desde Cabárceno a la Montaña Palentina.

‘La Güela’, la osa parda más anciana de la población cantábrica oriental, sigue viva, después de que se recuperara en Cabárceno y fuera puesta de nuevo en libertad el pasado 2 de septiembre, en los montes de Cervera de Pisuerga. La Patrulla Oso Montaña Palentina de la Junta de Castilla y León localizó a ‘La Güela’ el 3 de julio en el paraje de Milares-Resoba. Tras observar durante unos días el decaimiento físico del animal, la Consejería de Medio Ambiente dio parte al Parque de la Naturaleza de Cabárceno, centro de referencia para el oso pardo.  Doce personas participaron en la captura del ejemplar con dardo anestésico, para su evaluación y diagnóstico. Los resultados de los análisis confirmaron que su debilidad no obedecía a enfermedad alguna, sino a su vejez. Se había cansado de recorrer kilómetros en busca de sustento y encontró un lugar tranquilo para dejarse morir. Llegó al parque cántabro completamente desnutrida y deshidratada. Apenas pesaba 53 kilos y, cuando se la devolvió al medio natural, dos meses después, había alcanzado los 104 kilos.

Una dieta especial y muchos cuidados consiguieron revitalizar a la longeva osa. El equipo veterinario de Cabárceno, de acuerdo con la Junta, decidió soltarla en el mismo lugar en el que la habían encontrado, en la Montaña Palentina, su hábitat, y en una época en la que los bosques ofrecen abundante comida para los osos. Gracias al collar emisor que se le colocó en el cuello, hoy se sabe que ‘La Güela’ sigue viva y que ha cruzado la frontera interprovincial para asentarse en los montes cántabros, quién sabe si por su querencia hacia la tierra en la que le han dado una segunda oportunidad para decidir cómo, cuándo y dónde quiere morir. A sus 25 años, ‘La Güela’ ha contribuido al nacimiento de varios de los ejemplares de oso pardo que hoy resisten en la población oriental (León, Palencia, Cantabria y una pequeña zona de Asturias). Es un grupo de apenas 30 plantígrados, en peligro de extinción. Si ‘La Güela’ tiene la suerte de llegar a la fase de hibernación, podrá tener una muerte dulce, sin enterarse. Merece un final digno y en libertad, y así lo han entendido sus rescatadores.