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Los osos toman las aguas

2013 junio 17
por Teresa Cobo de la Hera
‘Aragón’, desplomado sobre el bordillo de la piscina, a la que no tardará en entrar ‘Nuri’. T. COBO

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Es 16 de junio, un día excepcional porque ha salido radiante después de tanta lluvia detrás de otra lluvia. Los últimos grillos de la primavera chirrían en las campas de Cabárceno y en las praderas donde pastan o juegan los animales la hierba está crecida, jugosa e intercalada con flores. En el recinto de los osos, el estanque parece una piscina de barrio de tan concurrida como está. Osos de color pardo claro y osos de color pardo oscuro, hembras con sus cachorros, machos dominantes, oseznos asustadizos. Todos buscan su hueco y su oportunidad para chapotear en el agua rojiza.

En la charca del recinto de ‘Aragón’ y ‘Nuri’, también teñida de arcilla, todo discurre como acostumbra en los días en que aprieta el calor. La pequeña osa se zambulle de cuerpo entero y se lava las plantas de los pies a conciencia. Su amigote es más perezoso para el baño integral y se desploma sobre el bordillo, con la cabeza posada en plano como la de un pobre cochinillo en bandeja, las patas delantera y trasera del lado derecho a remojo y las del flanco izquierdo desmayadas sobre la tierra. Es su forma de refrescarse sin mover un músculo, su modalidad de siesta preferida para el verano.

El día se presta a la mojadura y los osos nunca dejan pasar la ocasión, y menos es un año tan gris como éste en el que el sol de hoy parecerá mañana un espejismo cuando vuelva a jarrear.

Uno de los osos del recinto de Cabárceno se solaza en el estanque comunal. T. COBO

Dahulu se enamora

2013 junio 2
por Teresa Cobo de la Hera
Victoria, de frente, se deja besar por Dahulu, que es un pretendiente incansable. T. COBO

 

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El joven orangután de Sumatra ve con nuevos ojos a su amiga Victoria y pronto formarán grupo aparte junto con Juliana

El impresionante macho Budi volverá a tener compañera cuando Tuah, y su pequeña hija Nuba, pasen a vivir con él

Dahulu se ha enamorado. El joven orangután de Sumatra mira con nuevos ojos a Victoria y la persigue poste arriba y cuerda abajo por la instalación del Zoo de Santillana. La moza se escabulle y él trepa y se descuelga detrás de ella como si fuera su sombra. Cuando el afán del pretendiente raya el acoso, interviene Juliana, la hermana de la novia, para ayudar a espantar al galán. Hasta ahora los tres eran inocentes compañeros de juegos, pero la primavera, por gris y lluviosa que sea, la sangre altera, y la de Dahulu borbotea en sus venas. Victoria no parece muy traumatizada, aunque se haga la dura. En su huida de Dahulu hay paréntesis en los que intercambian besos y carantoñas. Hay tema.

El despertar de los tres jóvenes primates a pasiones que les eran ajenas por su corta edad obligará a introducir cambios en el grupo de orangutanes del Zoo de Santillana del Mar. Dahulu cumplirá 10 años en noviembre y ese brillo en sus ojillos de color miel cuando mira a Victoria es signo inequívoco de que empiezan a aflorar sus instintos sexuales. Pero también Victoria, que tendrá 8 años en agosto, y Juliana, que hará 7 en octubre, se acercan a la edad fértil. De momento, Dahulu se ha prendado de Victoria, quizá porque es la mayor o porque le gusta más que Juliana, que es más simpática que su hermana, pero no tan mona.

Juliana y Victoria, que siempre se han llevado muy bien y que jamás pelean entre ellas, ni siquiera por la comida, tendrán que dejar de convivir con su padre, Budi, de 20 años. Este enorme y melenudo macho se quedó sin pareja en 2010, cuando María, su compañera y madre de sus hijas, fue trasladada al Zoo de Fráncfort. Hasta ahora, las dos hermanas han cohabitado con su padre sin problemas, pero ellas comenzarán a entrar en celo y la prudencia aconseja separarlas del progenitor.

Victoria y Juliana pasan las tardes con Budi, pero por las mañanas se incorporan al grupo formado por Tuah, de 18 años, y sus hijos Dahulu, de nueve, y Nuba, de dos y medio, que ocupan la instalación de al lado. Entre la familia de Tuah, procedente del zoo suizo de Zúrich (aunque la pequeña nació en Santillana), y la de Budi no existen lazos de sangre. Los seis orangutanes quedarán pronto organizados en dos tríos: Victoria, Juliana y Dahulu, por un lado, y, por otro, Budi, Tuah y Nuba. Aunque ocupen recintos separados, están diseñados de manera que pueden verse e incluso tocarse a través de ventanas con barrotes. Budi, de carácter pacífico pese a su intimidante aspecto, volverá a tener una compañera en Tuah, y ambos podrán mantener el contacto con sus respectivos hijos, que serán sus vecinos.

 

 

Polluelos con ojos de semáforo

2013 mayo 28
por Teresa Cobo de la Hera
Uno de los dos polluelos de búho real nacidos en la incubadora, con apenas 15 días. T. C.

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El zoo de Santillana cría a mano a dos buhitos reales que nacieron en la incubadora

Son como dos peluches elementales: un ovillo de lana esponjosa con dos botones brillantes de color naranja, uno a cada lado del pico. Comen como fieras y crecen a ritmo de diplodocus. Son polluelos, pero ya apuntan maneras de rapaces. Nacieron el 8 de mayo, en la incubadora, y son hijos de una de las parejas de búhos reales acogidos por el Zoo de Santillana, tras sufrir accidentes en la vida salvaje que les impiden volar o que los dejaron medio ciegos. Las dos crías son macho y hembra y, con tres semanas de vida, ya lucen unas robustas y mullidas patas que se convertirán en potentes garras.

José Ignacio Pardo de Santayana, con una de las crías. T. C.

De momento, Manuel y Teresa, que así se llaman las crías de búho real, no conocen otra madre que un señor con bigote blanco y sombrero que los alimenta cada día con unas pinzas, les habla con voz amistosa, les deja que muerdan su dedo y les acaricia la cabeza, redonda y suave como un pompón. Devoran los pollitos desechados de granja que desmenuza para ellos ‘mamá’, es decir, José Ignacio Pardo de Santayana, ornitólogo y propietario del Zoo de Santillana. Cuando nacieron, eran ciegos y un poquito cabezudos. Recién salidos del huevo, parecían los patitos feos de la incubadora, rodeados como estaban de pequeñas y proporcionadas ánades que acababan de romper el cascarón. En cuestión de días, han abierto como platos esos increíbles ojos de color membrillo que caracterizan a estas depredadoras nocturnas y han multiplicado su tamaño.

Los búhos reales del Zoo no habían conseguido criar hasta ahora, aunque ya habían puesto huevos de los que salió algún polluelo malogrado. Esta vez es distinto. Los huevos fertilizados fueron llevados a la incubadora y de los dos que han eclosionado con apenas horas de diferencia han salido estas dos crías, alimentadas a mano. Voraces y simpáticos, los dos polluelos prosperan en su pelea por la vida. Las hembras de esta especie, la de mayor tamaño entre las aves rapaces nocturnas, son más grandes que los machos, y Teresota ya le ha tomado ventaja a Manuelín.

Las tortugas resucitadas

2013 mayo 24
por Teresa Cobo de la Hera
Una de las tres tortugas de Annam del Zoo se lanza a la charca del acuaterrario. T. C.

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El Zoo de Santillana acoge un valioso grupo de cría de galápagos asiáticos a los que se consideró extinguidos durante décadas

A la tortuga de Annam se la dio por extinguida en la naturaleza durante 65 años, hasta que en 2006 se descubrió un reducto de la especie en la provincia de Quang Nam, en el centro de Vietnam. Tales han sido los estragos causados por el hombre a estos galápagos en el país asiático del que son endémicos que es más fácil encontrarlos en mercados que en la vida salvaje. Más exótico que el propio animal es el hecho de que el Seprona de la Guardia Civil se incautara en diciembre de 2011 de una pareja de ejemplares que iban a ser enviados de forma ilegal desde Valencia hasta Hong Kong. En febrero de 2012, el biólogo cántabro Juan Gómez de Berrazueta localizó otro de estos reptiles en Bilbao, por Internet. Los tres han sido reunidos en el Zoo de Santillana del Mar para crear un valioso grupo reproductor.

Las tres tortugas de Annam alojadas en el Zoo de Santillana no están emparentadas con ninguno de los grupos de cría existentes en la actualidad, por lo que tienen gran importancia para garantizar la variabilidad genética de la especie en cautividad. La reproducción es de gran relevancia por tratarse de uno de los 25 quelonios (reptiles con cuatro patas cortas y caparazón) más amenazados del mundo. Si hasta ahora figuraba en el anexo II de CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), va a ser incluida de forma inmediata en el anexo I, lo que implica el máximo nivel de protección.

Este galápago vietnamita puede llegar a medir hasta 18 centímetros. Entre sus singularidades, Gómez de Berrazueta destaca que las hembras cogen agua con la cloaca, llenan la vejiga y la descargan en la tierra para humedecer la zona en la que van a depositar los huevos. Las tortugas de Annam, igual que otras, son consideradas un manjar en Vietnam y en China y se utilizan en farmacia y en medicina tradicional. Además, son demandadas por coleccionistas en el mercado ilegal, aunque pueden comprarse por alrededor de 150 euros en ferias especializadas. Todos esos usos han contribuido a diezmar una especie en cuya conservación colaboran los centros que mantienen programas de cría en cautividad.

Un macho y la hembra del grupo del Zoo de Santillana. T. C.

Un lugar tranquilo

Los dos ejemplares de Valencia y el de Bilbao conviven desde hace días en el acuaterrario que ha preparado para ellos el Zoo de Santillana, con charca, hojarasca y dos puntos de calor sobre sustratos acondicionados para la puesta de huevos. Ha sido necesario “un año de papeleo” para tener a estos animales juntos y en lugar apropiado, según explica Gómez de Berrazueta. Desde la oficina de correos de Quart de Poblet donde se las detectó empaquetadas, los dos primeras tortugas fueron llevadas al Bioparc de Valencia, parque especializado en fauna africana que no pudo hacerse cargo de los galápagos asiáticos, por lo que “los trasladaron a la perrera municipal de esa ciudad, donde permanecieron un año”, informa el biólogo.

El tercer quelonio pertenecía a un particular de Bilbao que decidió ponerlo a la venta por Internet después de doce años, aunque desconocía que se trataba de una tortuga de Annam y la ofrecía como tortuga de caja del sureste asiático. Gómez de Berrazueta, que es un gran aficionado a estos animales y posee tortugas de dieciséis tipos diferentes, reconoció la especie y decidió comprar el galápago. Obtuvo antes el permiso del Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de las Exportaciones (Soivre) de Bilbao, pero sólo para tenencia y no para cría, por tratarse de un particular y por no existir una documentación oficial que determine el origen de este ejemplar.

Gómez de Berrazueta es miembro de la Sociedad Herpetológica Valenciana (Soheva) y, cuando se enteró de la existencia de la pareja de tortugas de Annam decomisadas, su primera intención fue enviar la suya a Valencia para que formaran un grupo de cría, pero le informaron de que se encontraban en el depósito municipal y no en el Bioparc. El biólogo cántabro y la Soheva decidieron entonces proceder al revés y solicitar el envío de la pareja de Valencia a Cantabria. El Soivre de Valencia autorizaba la cesión de los animales intervenidos a un parque zoológico, pero no a un particular. Gómez de Berrazueta pidió entonces la colaboración del Zoo de Santillana, que accedió a instalar un acuaterrario en su edificio de reptiles para formar el grupo de cría.

Ella resultó ser él

El sexo de la tortuga adquirida en Bilbao ha sido toda una sorpresa, ya que se daba por seguro que era una hembra y ha resultado ser macho. El error estaba justificado, ya que ellos tienen la parte inferior de la coraza cóncava, para adaptarse al caparazón de ellas cuando han de cubrirlas, pero el galápago de Juan tiene el peto tan plano como una hembra, y, sin embargo, es un macho. Prueba de ello es que está dotado de pene. En el grupo de Santillana hay, por tanto, una sola hembra, a la que se sigue muy de cerca para ver si pone huevos.

Las tortugas expulsan sus huevos, los entierran y se desentienden del nido. Si la hembra del Zoo hace su puesta, los tres o cuatro huevos resultantes serán recogidos y llevados a una incubadora, donde permanecerán a una temperatura de entre 28 y 29 grados centígrados. El proceso de incubación dura alrededor de cien días y, en el caso de la tortuga de Annam, es peculiar, ya que, pasado un mes, hay que interrumpir el ciclo de calor y tener fuera los huevos entre una y dos semanas antes de devolverlos a la incubadora. La necesidad de realizar esa pausa de enfriamiento se descubrió por casualidad, cuando a un criador se le estropeó una de las incubadoras durante unos días y fueron los huevos de esa cámara los que prosperaron y dieron mayor número de crías, según refiere Gómez de Berrazueta.

A la izquierda, el macho que parece una hembra y, a la derecha, el otro macho, con el habitual peto cóncavo. T. C.

La imborrable sonrisa

Conseguir que críen, que no es nada fácil, es una de las mayores satisfacciones para los aficionados a las tortugas. Además del valor que tienen en sí mismas las de Annam por su escasez, la tortuga es un animal que “resulta gracioso, tierno. Es agradable verlas. Algunas tienen una cara que parece que están siempre riéndose”, afirma Gómez de Berrazueta. El biólogo desmiente la ilusión de esos propietarios que dicen: “Mi tortuga me conoce”. En realidad, “saben que alguien grande que va por allí les da de comer, y es verdad que algunas se pueden amansar y se dejan rascar el cuello, pero no reconocen a la persona”. Qué le vamos a hacer.

El Zoo de Santillana, que tiene una contrastada experiencia en la crianza de otras especies en incubadoras, ha acogido con ilusión el proyecto de reproducción de la amenazada tortuga de Annam. El proceso será supervisado por la Soheva, a la que representa Gómez de Berrazueta, en colaboración con el programa de cría de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y con la Coalición para la Supervivencia de las Tortugas (TSA).

Pequeños centinelas

2013 mayo 20
Una hembra de perrito de la pradera con una de sus crías, en la granja de Cabárceno. T. C.

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Los perritos de las praderas y los suricatos son vecinos en Cabárceno y en ambos grupos hay vigilantes

Tienen modos de vida coincidentes, aunque los unos son de América del Norte y los otros de África del Sur

Los perritos de las praderas y los suricatos son vecinos en la granja de Cabárceno, donde ocupan recintos aledaños y, sin embargo, en la naturaleza nunca se habrían encontrado, ya que los primeros son originarios de América del Norte y los segundos, de África del Sur. A pesar de sus dispares procedencias, ambos tipos de mamíferos tienen formas de vida coincidentes: son gregarios, excavadores y sociables, y en sus grupos hay centinelas que advierten de los peligros.

Los perros de las praderas son unos simpáticos y rechonchos animalitos de color beis que en estas fechas asoman con sus graciosas crías en la granja del parque. Estos parientes de las ardillas de tierra y de las marmotas perforan bajo tierra largos túneles conectados entre sí y que unen las distintas cámaras en las que organizan sus madrigueras. Comen heno, vegetales y hortalizas. Su hábitat son las grandes llanuras y algunas mesetas de Estados Unidos, Canadá y México. Los de Cabárceno pertenecen a la especie de cola negra.

Estos pequeños roedores reciben el nombre de perritos porque emiten gritos de aviso y de llamada que parecen ladridos. Se organizan en colonias y los centinelas dan la voz de alarma en un código sonoro con el que son capaces de comunicar el tamaño y la clase de enemigo que se acerca. Se yerguen a menudo sobre las patas traseras para otear y para utilizar las delanteras como manos con las que agarran los alimentos que roen.

Dos suricatos del grupo que vive en el parque cántabro. T. C.

Alargados

Igual que los perritos de las praderas, los suricatos son juguetones, amigables, diurnos, excavadores y viven en grupos. Son una especie pequeña de mangosta, oriunda de las zonas desérticas de Namibia, Botsuana, Sudáfrica y Angola. Su pelaje, corto, es de color pardo-grisáceo, con bandas oscuras en el dorso, y tienen unos cómicos círculos negros alrededor de los ojos. Aunque son sus vecinos de Cabárceno los que se llaman perritos, la cara de los suricatos es más canina y menos arratonada.

Los suricatos tienen un tamaño similar al de los perros de las praderas, pero a diferencia de ellos, son esbeltos, con un cuerpo muy alargado. También se elevan sobre las patas traseras para hacer de vigilantes y, cuando están en alerta, adoptan una verticalidad total, estirados y tiesos como varas, lo que les hace parecer más altos, en una estrategia que intenta disuadir a sus depredadores y que sirve de aviso a sus congéneres. Horadan galerías subterráneas con varias salidas a la superficie, y se alimentan de insectos, pequeños invertebrados, huevos y vegetales.

La esperanza de vida de los perritos de las praderas es de alrededor de 6 años en libertad y de 10 a 12 en cautividad. Los suricatos son algo más longevos: pueden alcanzar los 6 u 8 años en la naturaleza y de 12 a 14 años en el caso de los ejemplares que residen en centros zoológicos.

A la película de dibujos animados de Walt Disney ‘El rey león’ se debe que el suricato se haya convertido en un animal mucho más conocido de lo que era hasta entonces. Quien más quien menos se preguntaba qué tipo de bicho era ese divertido y delgaducho personaje secundario llamado Timón Berkowith que acompaña al facocero Pumba Smith. Los dos, suricato y jabalí africano, fueron después protagonistas de una serie de televisión llamada ‘Timón y Pumba’.

Una cría preciosa

2013 mayo 13
por Teresa Cobo de la Hera
HAZ CLIC AQUÍ PARA VER LA GALERÍA DE IMÁGENESLa pequeña gorila, de 27 días, asoma por la espalda de su madre. T. COBO

 

La cría de gorila nacida el 16 de abril en Cabárceno mama con regularidad y crece sana. Ha cumplido un mes. Su aspecto es bueno y se mantiene espabilada. Tiene una cara muy graciosa, con unos enormes ojos que abre de par en par. El abundante pelo que cubre su cabeza lo lleva ‘peinado’ hacia atrás. A falta de analíticas que lo confirmen, todo parece indicar que es una hembra, aunque en los primeros meses de vida no siempre resulta fácil distinguir los órganos genitales de ambos sexos.

Moja se ocupa de su hija con esmero, pero 24 horas día tras día son demasiadas incluso para el más abnegado cuidador, por eso a veces agarra al bebé de cualquier manera, sobre todo cuando tiene que recoger alimentos y se lo coloca bajo el brazo como si fuera un libro. Por fortuna, la pequeña se aferra con sus manitas al pelo de la madre. Moja ha cogido mucha práctica y suele llevar a la cría sujeta por el culete con una mano, con la que la acuna constantemente, mientras utiliza la mano libre para comer, trepar o rascarse.

Moja procura estar cerca del macho, Nicky, para sentirse protegida y evitar que las otras dos hembras, Nadia y Chelewa, la molesten. Pero no hay motivo para tanta precaución. Sus compañeras son pacíficas y se muestran bastante más prudentes de lo que fue Moja, a la que le encanta enredar, cuando nació la cría de Chelewa, que sólo vivió once días. Chelewa es la que más curiosidad siente por el bebé de su amiga, pero siempre se acerca con una actitud respetuosa. Mira a la cría, la huele y la toca, cariñosa y con carita de pena.

 

 

Los últimos visones europeos

2013 mayo 12
por Teresa Cobo de la Hera

 

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Dos hembras de esta especie al borde de la desaparición llegan al Zoo de Santillana

Esperanza y Heredia nacieron en cautividad dentro del Programa de Conservación

Son de color chocolate, con una pequeña orla blanca alrededor del hocico. Tienen una graciosa cara a caballo entre el hurón y la nutria. De orejas diminutas, pelo suave, patas cortas, cola mediana y cuerpo alargado, estos animales son inquietos, ágiles y semiacuáticos. Igual que muchos jóvenes en fin de semana, ellas también duermen de día y salen de noche. Son dos hembras de visón europeo, una especie al borde de la desaparición, y acaban de instalarse en el Zoo de Santillana, que colabora en el programa de conservación de este carnívoro, el segundo más amenazado de Europa después del lince ibérico. La palabra visón corre el riesgo de ser reconocida sólo en la acepción de abrigo caro.

Esperanza tiene cuatro años y Heredia, uno. Son madre e hija. Llegaron al Zoo de Santillana el pasado 29 de abril, procedentes del Centro de Recuperación de Fauna de Mártioda, en Álava. Son dos de los 49 ejemplares de visón europeo que viven en cautividad bajo la tutela del Programa de Conservación ex situ en España. En libertad, apenas queda medio millar de individuos en todo el país. La especie está en peligro crítico de extinción. La pérdida de su hábitat natural, los atropellos y otros accidentes, la caza furtiva y la contaminación de los ríos comprometen la supervivencia de estos animales. Pero la mayor amenaza en los últimos años es la competencia de los visones americanos, una especie invasora introducida de forma artificial a mediados del siglo XX.

El Zoo de Santillana es uno de los diez centros colaboradores en el Programa de Conservación ex situ o en cautividad del visón europeo en España. Su cometido no tiene que ver, como en otros casos, con la cría y reintroducción de la especie, sino con tareas de divulgación, sensibilización y educación ambiental, por eso las dos hembras que acaba de recibir estarán a la vista de los visitantes y se hablará de ellas a los escolares que acuden cada año las instalaciones. El objetivo es que “la gente conozca a estos pequeños mamíferos y se implique en su protección”, explica Madis Podra, asistente técnico del Programa que se encargó del traslado de Esperanza y Heredia hasta Cantabria.

Cifras y letras

Los visones son solitarios y territoriales, por eso se los aloja por separado. Cada uno tiene su charca y su madriguera. Esperanza y Heredia ocupan hogares independientes pero contiguos, de modo que pueden verse y comunicarse, y son vecinas de otros dos congéneres que ya residían en el Zoo de Santillana: Corro, un macho trasladado en abril de 2008 desde el Centro de Recuperación de Mártioda, y Buruaga, una hembra que llegó en septiembre de ese mismo año procedente del Centro de Recuperación de Fauna de Navarra. Es fácil saber qué ejemplares son más viejos, ya que las crías nacidas en cautividad en un mismo año reciben nombres que empiezan por la misma letra y, para asignar esa inicial, se sigue el orden del alfabeto. Así sabemos que Esperanza pertenece a la quinta generación y Heredia, a la octava.

En España, aún es posible encontrar pequeños núcleos de visones europeos en la cuenca media-alta del Ebro, en concreto en los márgenes de los ríos de Burgos, Soria, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra, La Rioja y Aragón. Estos 500 ejemplares, junto con otros tantos que, se calcula, habitan en las riberas del suroeste de Francia, constituyen el núcleo occidental de visones europeos, al que se suman las poblaciones oriental, en Rusia; y del Delta del Danubio, en Rumanía, Ucrania y República de Moldavia.

Las pequeñas diferencias genéticas que existen entre las poblaciones del norte y del sur del continente explican que el Programa de Conservación en España funcione con independencia del programa europeo (EEP), aunque estén coordinados. En el EEP disponen de 250 ejemplares en cautividad. El programa español se puso en marcha en 2004. El núcleo occidental no contaba con ningún ejemplar en cautividad. Ahora hay 49 y los expertos estiman que la cifra ideal a alcanzar es de 400.

Los fundadores

Para poner en marcha la cría en cautividad en 2004, fue necesario retirar del medio natural a nueve fundadores: cinco en La Rioja, dos en Álava y dos en Burgos. A estos ejemplares se sumó otro de Navarra un año después. Los dos últimos visones procedentes de la libertad se incorporaron el año pasado. Uno es un macho de cuatro años recogido en Álava. La esperanza de vida de estos animales en el medio natural no va mucho más allá de esa edad, a la que todavía son fértiles, mientras que en cautividad puede duplicarse. El otro visón es una cría, también macho, encontrada en soledad en La Rioja y recogida en el Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre ‘La Fombera’, en Logroño. Tenía mes y medio, por lo que las posibilidades de que sobreviviera por su cuenta una vez reintroducido en su hábitat eran escasas y se decidió dedicarlo al Programa.

Los 49 ejemplares que hay hoy en cautividad en España son descendientes de los diez pioneros. Desde 2005 han nacido más de cien crías en los centros de reproducción. Algunas han sido liberadas al alcanzar la madurez para reforzar las poblaciones naturales y otras se han malogrado, dado que la tasa de mortalidad infantil es alta en la especie. Las capturas de visones europeos silvestres se reducen al mínimo imprescindible y deben ser autorizadas por las Administraciones. “Con sólo los dos ejemplares que llegaron en 2012 se salva la genética del programa de cría en cautividad para varios años. No es necesario coger más”, indica Madis Podra, que trabaja con esta especie desde hace más de una década y lleva casi siete años en España, aunque es de Estonia.

Una de las mayores amenazas para el visón europeo es la creciente presencia de visones americanos que escaparon de granjas peleteras instaladas en España a partir de los años sesenta o que fueron liberados de las jaulas de esas instalaciones como medida de protesta por parte de agrupaciones animalistas. Esos pobres mustélidos criados en masa para convertirlos en abrigos de lujo son hoy objeto de programas de control y erradicación financiados por el Gobierno, en los que son sacrificados por métodos incruentos, con sedación previa.

Si se deja prosperar a la especie invasora, “desaparecerá la autóctona”. El visón americano dobla en tamaño al europeo, por lo que en caso de enfrentamiento, tiene todas las de ganar. Además, se reproduce con mayor facilidad, le disputa el hábitat y le arrebata el alimento, consistente en pequeños mamíferos como ratones de campo, topillos, musarañas; pequeños vertebrados, crustáceos, peces, aves, algunos reptiles, anfibios, cangrejos de río, insectos y frutos. Podra señala que hasta cuarenta especies están amenazadas por el visón americano, que, además, es portador de una enfermedad vírica.

Labor complementaria

El visón europeo está en franca regresión y la cría en cautividad es sólo una herramienta complementaria, un “apoyo preventivo” a la conservación in situ o en el medio natural, “que tiene un papel central”, como subrayan los responsables del Programa. La población cautiva es una reserva para conservar la diversidad genética de la especie por si fuera necesario reforzar las poblaciones en libertad y por si se llega al extremo de la extinción.

La población española de visones europeos representa entre el 5% y el 10% del total mundial. De momento, se ha decidido mantener separados los distintos núcleos europeos. “Hay una posibilidad de unir las poblaciones del norte y del sur de Europa, porque las diferencias genéticas prácticamente no existen y la situación de esta especie en el medio natural es muy crítica. Yo creo que el futuro es unirlas”, concluye Madis Podra, aunque aún quedan estudios genéticos pendientes para confirmar la viabilidad de esa mezcla.

Heredia y Esperanza son dos de las descendientes de los fundadores del programa en cautividad. Ellas no están destinadas ni a la cría, al menos de momento, ni a la reintroducción, así que podrán ser observadas por el público. De otra manera, se mantendrían aisladas, en recintos apartados, y con el mínimo contacto humano, como ocurre en los centros de reproducción, para que conserven la aptitud suficiente para sobrevivir y criar en la naturaleza llegado el caso.

Una cría de reno en el Zoo de Santillana

2013 mayo 10
por Teresa Cobo de la Hera
La hembra de reno se muestra muy afectuosa con su cría, de sólo unas horas. T. C.

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En esta época de eclosión han nacido también polluelos de cisne y cigoñinos

La primavera ha traído nueva vida al Zoo de Santillana del Mar. Anoche nació un pequeño reno que recibe toda la atención de su madre, una hembra desenvuelta que mantiene a raya al resto de la manada para que no molesten a la cría. Los renos están en época de muda y aún deben desprenderse del pelo de invierno, espeso y de color claro. La cría, en cambio, ha nacido ya con el pelo de verano, fino y oscuro. Estos animales también cambian cada año sus astas, mucho más grandes y llamativas en los machos. La cornamenta se les cae y les crece de nuevo en cuestión de meses.

La hembra de cisne mudo, con sus tres polluelos. T. C.

El del reno no ha sido el único nacimiento. Los huevos empollados durante semanas por las aves eclosionan por estas fechas y desde hace días una pareja de cisnes mudos nada en su charca con sus tres pollitos. Estas elegantes palmípedas blancas dedican gran parte del día a acicalarse y a embellecer sus plumas. Sus hijos asisten al ceremonial sin despegarse de los flancos de la madre, por muchos salpicones que reciban cuando ella agita el cuello y las alas y parece danzar con el agua.

Las cigüeñas

Las parejas de cigüeñas también se ocupan ya de sus retoños. Son numerosas las que regresan cada año a la zona para criar, algunas porque eligieron de manera espontánea árboles del recinto para construir sus nidos, y otras porque decidieron aprovechar los que colocó a propósito el propietario del Zoo, José Ignacio Pardo de Santayana.

El polluelo de la pareja de cigüeñas que vive en el Zoo de Santillana. T. C.

Hay una pareja de cigüeñas que sí pertenece a la gran familia del zoológico. Ni el macho ni la hembra pueden volar porque sufrieron accidentes en la vida salvaje y, tras un proceso de recuperación, quedaron alojados en una parcela en la que se construyó un nido a escasa altura, con una rampa de acceso que permite a sus inquilinos subir desde el suelo sin mayor problema. Ya han criado varias veces y este año tienen un nuevo cigoñino. La madre lo cuida en el nido mientras el padre monta guardia a pie de rampa para evitar la intromisión de otras grandes aves como las garzas, que merodean con aviesas intenciones y escapan perseguidas por el macho.

 

Una pelea de tigresas en Cabárceno acaba con dos muertas y una herida grave

2013 mayo 7
por Teresa Cobo de la Hera
Tres de los tigres del Parque de la Naturaleza de Cabárceno llegados de Alicante. T. COBO

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El proyecto de unir los dos grupos de hembras que vivían separados para que compartieran el recinto ha fracasado

 El parque intentará criar de nuevo dos o tres camadas simultáneas para que los cachorros crezcan juntos

Ser tigre en Cabárceno es un ‘oficio’ peligroso. Esta vez han sido las hembras: han demostrado convivir tan mal como los machos y se han peleado a muerte. Una tigresa ha matado a otras dos en sendos ataques. Una vez aislada la agresora, las dos felinas que quedaban fuera se han peleado entre ellas y una ha resultado herida de gravedad. El proyecto del parque para adaptar a sus dos grupos de tigresas de manera que pudieran convivir en el mismo recinto ha fracasado y ahora tendrá que partir de cero. Ya busca nuevos tigres de Bengala para reanudar el programa de cría en cautividad.

Los tigres son, por naturaleza, animales muy territoriales y solitarios. La convivencia en cautividad de estos espectaculares felinos es muy difícil si no se han criado juntos desde pequeños. La obtención de camadas simultáneas es la fórmula que tienden a buscar los parques zoológicos para poder exhibir grupos vistosos. Es la segunda vez que una manada de tigres de Cabárceno queda diezmada por los ataques entre ellos. El grupo primigenio lo formaban ocho ejemplares que sí crecieron juntos, pero uno de ellos se volvió agresivo y acabó con gran parte de sus hermanos y hermanas. Esa manada fue sustituida por otra de siete felinos llegada en marzo de 2011 desde el Safari Park Vergel de Alicante. Dos de los machos se pelearon y uno no salió vivo del choque.

Tras la llegada del grupo de Alicante, la dirección del parque se planteó qué hacer con los tigres que ya tenía Cabárceno: el macho ‘asesino’ que vive aislado y tres hembras que formaban grupo aparte y cohabitaban bien entre ellas. Estos animales permanecían en la reserva, es decir, en cuatro patios aledaños al edificio donde duermen los felinos, mientras que la manada traída del Vergel disfrutaba del bonito recinto exterior de 25.000 metros cuadrados, cubierto de hierba y dotado de arbolado, peñas, cavidades y laguna. La estrategia elegida por el equipo técnico fue crear un grupo común de hembras, con las tres ‘cántabras’ y las dos ‘alicantinas’, para que salieran al exterior todas juntas.

Durante tres meses, las hembras de los dos grupos han convivido sin roces en los patios, por turnos, para que se conocieran y acostumbraran unas a otras. Pero, el pasado martes, cuando llegó el momento de soltarlas juntas en el recinto grande, se pelearon por el territorio que las ‘alicantinas’ creían suyo. Una de las tigresas procedentes del Safari Park Vergel mató a dos de las de Cabárceno en ataques sucesivos. Esta hembra fue aislada en zonas interiores. Las dos que quedaron juntas, una de cada grupo, se enfrentaron entre ellas, y la del ‘equipo local’ sufrió graves heridas de las que se recupera en la reserva. Tres machos de la actual manada han vuelto a salir fuera con la compañera que no ha sido apartada.

El director del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Carlos Recio, explica que van a traer de otro zoológico español un grupo de un macho y dos o tres hembras para reactivar el programa de cría en cautividad y «conseguir dos o tres camadas a la vez. Es mucho más fácil hacer la adaptación de cachorros. Con ejemplares ya adultos, es muy difícil. La adaptación de las hembras se hizo con mucho cuidado y constante vigilancia. En la reserva todo fue muy bien, pero el primer día que salieron al recinto grande, por lo visto, lucharon por sus dominancias y se produjeron las muertes».

«En Praga, la gorila Moja tuvo más periodistas detrás que los Rolling Stones o el Papa»

2013 mayo 3
por Teresa Cobo de la Hera

Miroslav Bobek Director del Zoo de Praga
La simia que acaba de ser madre en Cabárceno es una celebridad en su país de origen, desde donde ha llegado una delegación de zoólogos y periodistas para conocer a su cría

Miroslav Bobek, en el recinto de gorilas de Cabárceno. SANE

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«Moja es un personaje tremendamente popular en la República Checa», dice Miroslav Bobeck para explicar su presencia en Cabárceno. El director del Zoo de Praga ha acudido al parque cántabro para conocer al bebé de su ‘niña bonita’, acompañado por una delegación de periodistas checos dispuestos a saciar la curiosidad de los miles de fans que la gorila dejó en su país de origen. Este zoólogo y divulgador científico es autor de relatos infantiles, algunos de ellos protagonizados por Moja, a la que se siente unido por un lazo emotivo. «Mis hijos han crecido con esos cuentos».
–¿Qué le trae por Cabárceno?
–He venido a ver a Moja con su cría, no sólo porque fue la primera gorila nacida en la República Checa y Eslovaquia, sino porque allí es una gran celebridad animal.
-¿Hasta qué punto es famosa?
-A Moja la hizo popular un programa de ‘reality show’ al estilo GranHermano, pero con gorilas en lugar de con humanos. En ese momento yo era director de una radio nacional y decidí hacer una parodia de los ‘reality’. La repercusión fue enorme. Los gorilas estaban todos los días en la televisión nacional y su popularidad se disparó. Pero eso generó también recursos suficientes para realizar en África Central proyectos in situ (en el medio natural) de conservación de gorilas.
-¿Le ha reconocido Moja al verle?
-No me atrevo a decir que haya reconocido mi cara, pero sí ha reconocido que le hablaba en checo y ha tenido una reacción, me ha mostrado a la cría.
¿Y usted qué ha sentido?
-Estoy muy feliz por el nacimiento de la cría y verla con Moja ha sido una emoción grande y, sin embargo, he tenido un sentimiento encontrado, por el hecho de que esta segunda fase de su vida no la vivo con ella directamente.
-¿Qué valor le da a la cría?
-Es de un alto valor porque el padre procede de la naturaleza y la aportación genética es muy buena, pero para nosotros tiene otro valor, porque Moja fue la primera cría nacida en la República Checa y ahora ya tenemos la segunda generación. Y, para mí, lo más importante es que Moja es parte de nuestra familia ampliada. Escribí cuentos sobre los gorilas y, en especial, sobre Moja. Mis hijos los han leído y han crecido con eso. Nos une un lazo muy emotivo.
-¿Fue muy difícil de explicar a la opinión pública la salida de Moja?
-Publicaron su salida dos años antes para preparar a la gente y se explicó con mucha paciencia por qué era necesario que se fuera [al alcanzar la edad fértil no podía permanecer en un grupo en el que el único macho es su padre]. Se seleccionó con mucho cuidado el lugar al que iba a ser trasladada y se eligió Cabárceno. La trajo un avión especialmente preparado para ella. Para la salida de Moja, vinieron más periodistas checos que cuando llegaron por primera vez los Rollings Stones o el Papa.
-¿Y cómo la ha encontrado en Cabárceno? ¿Está bien alojada?
-El traslado de Moja a Cabárceno fue la mejor decisión que pudo tomarse. No sólo hay buenas instalaciones. Por encima de eso valoro la calidad profesional de los cuidadores y de los veterinarios. No menos importante es la calidad del grupo de gorilas. Se llevan muy bien y eso es fundamental. Estoy muy agradecido.
-Ustedes tienen siete gorilas en Praga, entre ellos los padres de Moja y sus dos hermanos. ¿Qué diferencia hay entre su instalación y la de Cabárceno?
-Cabárceno tiene un espacio mucho más grande y unas condiciones climáticas mucho más favorables que permiten sacar a los gorilas fuera la mayor parte del año. Los nuestros pasan muchos meses encerrados por nuestro duro invierno. En la zona de exposición interior, la diferencia es que la nuestra recrea la selva africana y la de aquí es más práctica.