Las patrullas de la Junta y de la FOP han abandonado la búsqueda activa ante la ausencia de rastros
Las autoridades esperarán unos meses para que la cría crezca y puedan evaluar si conviene soltarla
La osezna de cuatro meses recogida por un minero de Villablino el 26 de abril cuando caminaba desorientada por una carretera de Palacios del Sil, en León, no podrá criarse con su madre. No se ha localizado a ninguna osa en la zona. Las patrullas de la Junta de Castilla y León y de la Fundación Oso Pardo (FOP) han abandonado la búsqueda activa después de doce días sin el menor rastro de hembras de la especie en la amplia área boscosa que se ha recorrido. La cría, a la que se ha bautizado como Jimena, permanece en un centro de recuperación de fauna de Burgos, dependiente de la Junta, a la espera de que se tome una decisión sobre su futuro.
“Es un terreno difícil. No ha habido suerte. Seguimos buscando, pero ya con menor intensidad, dentro de la actividad anual que mantenemos de localización de osas con crías para realizar el censo de 2012. Si la madre ha dejado a la osezna, a estas alturas ya habrá entrado en celo y será tarde para que vuelva a cuidarla. Pero ni siquiera hemos encontrado a otra osa que pudiera adoptarla. Se han dado casos de adopción en la naturaleza, aunque sea algo que no ocurra con osos controlados en reservas zoológicas. Incluso madres con tres crías pueden adoptar a una cuarta porque disponen de seis tetillas útiles”, explica Guillermo Palomero, presidente de la FOP.
El tiempo transcurrido complica en exceso la posibilidad de que Jimena se críe en libertad con su madre biológica o con otra adoptiva. Mientras tanto, la Junta de Castilla y León “la tiene bien atendida, se le prestan todos los cuidados veterinarios, pero con el criterio de que su contacto con humanos sea el mínimo imprescindible para que no le quede esa impronta que la inutilice para la vida en libertad. Dentro de unos meses habrá que evaluar su estado y debatir si es viable devolverla a la naturaleza. La decisión será de la Junta”, informa Palomero.
Tal y como establecen los protocolos en estas situaciones y con el fin de que exista una buena coordinación entre las distintas comunidades autónomas implicadas en la gestión del oso pardo, una especie en peligro de extinción, se ha mantenido informados sobre la situación de Jimena a los responsables del Principado de Asturias y del Gobierno de Cantabria.
La cría llevaba muy pocos días fuera de la osera cuando fue encontrada en la carretera C-631 por el minero José María Gómez, que alertó a los agentes forestales y retuvo “al osín” en el maletero de su vehículo hasta que llegaron. La reintegraciónde Jimena a la vida salvaje entraña más dificultades que en casos anteriores, como los de las osas Villarina y Lara, que regresaron con éxito a los montes asturianos. “Esta osita tiene menos experiencia y menos tiempo de enseñanza de la madre. Hay mayor riesgo en dejarla en la naturaleza. Habrá debate”, adelanta el presidente de la FOP.
Villarina fue la primera cría de oso pardo reintroducida con éxito en la vida salvaje. La encontraron dos turistas madrileños en la cuneta de una carretera de Somiedo (Asturias), el 26 de junio de 2008, cuando tenía casi seis meses de vida. Presentaba un grave traumatismo craneoencefálico. Tras un periodo de cuidados en los que se respetó su aislamiento del ser humano, fue liberada en noviembre de ese año en los bosques donde fue hallada. Se las apañó muy bien ella solita y hoy sigue sana y hermosa.
La segunda suelta exitosa de una osezna fue la de Lara, aunque su retorno a los bosques fue más sencillo porque tenía quince meses de vida. Fue localizada por la Patrulla Oso Pardo en Asturias en abril de 2011. Había sufrido graves heridas infligidas por algún animal de gran tamaño. El mayor riesgo en este caso en que no llegara a curarse. Pero se repuso. Tras ser intervenida, se recuperó en el Centro de Sobrescobio y fue devuelta al bosque del Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. “Sus heridas seguramente tuvieron que ver con el proceso de independización de la madre, que a veces es muy agresivo, porque es la época de celo y los machos intervienen con decisión. Pero hoy es una osa libre y feliz”, concluye Palomero.
Los casos de estas tres oseznas son totalmente diferentes a los del osezno ‘Aragón’, que fue hallado en Zaragoza en el maletero de un coche procedente de Rumanía, el 4 de junio de 2010. Tenía seis meses y estaba tan humanizado por el contacto permanente con personas que no hubiera podido sobrevivir en libertad, alejado de ellas. De todas forma, no era posible su suelta en los montes españoles, ya que, procedente de los bosques balcánicos, un hipotético apareamiento con una osa de la Cordillera Cantábrica introduciría alteraciones genéticas en la especie ibérica, altamente protegida y en grave riesgo de extinción.
Qué graciosa, qué entrañable y qué pena da esta osezna de cuatro meses recogida por un minero leonés en la carretera C-631, cerca del municipio de Palacios del Sil, el 26 de abril. Ojála todo salga bien, como ocurrió con Villarina en Asturias, y esta cría pueda ser devuelta al medio natural. Sería mucho más fácil si los expertos lograran localizar a su madre, en el caso de que siga con vida, y pudieran reunirlas. Si no, habrá que esperar a que crezca un poco para dejarla a su suerte en los bosques leoneses. La osita está sana. Simplemente, vagaba sola, perdida.
Hace un año, en abril de 2011, una osezna de 15 meses a la que se llamó Lara fue localizada por la Patrulla Oso Pardo en Asturias con graves heridas infligidas por algún animal de gran tamaño. Tras ser intervenida, pudo recuperarse en el Centro de Sobrescobio y fue devuelta al bosque del Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.
El de Villarina fue el primer caso de reintroducción exitosa de una cría en el medio natural. La osezna fue encontrada por dos turistas madrileños en la cuneta de una carretera de Somiedo (Asturias), el 26 de junio de 2008, cuando tenía cinco meses de vida. Presentaba un grave traumatismo craneoencefálico. Tras un periodo de cuidados en los que se aplicó un protocolo para evitar su contacto con el ser humano, fue liberada en noviembre de ese año en los bosques donde fue hallada y supo buscarse la vida.








